Las ausencias en el Premio Cervantes





José Luis Sampedro (1917-2013), uno de los grandes olvidados del Premio Cervantes
Fotografía tomada de Amanece Metrópolis



Todo premio prestigioso, por lo general, suele acarrear polémica acerca de la idoneidad o no de las personas galardonadas y, sobre todo, por la ausencia en él de nombres de reconocido mérito. Ocurre con los Nobel, con los Oscar... y, como cabía esperar, con los premios Cervantes de literatura española.

Desde que fueran otorgados por vez primera en 1976 hasta la actualidad -2012-, han sido un total de treinta y ocho los escritores españoles e hispanoamericanos que lo han recibido, a uno por año a excepción de 1979 en que lo fueron dos, Jorge Luis Borges y Gerardo Diego, algo que prohíbe el actual reglamento. Como es sabido estos premios se conceden no a una obra concreta sino a la labor literaria de toda una vida, y al igual que ocurre con los Nobel no se entregan de forma póstuma.

Así pues, y descartando por razones obvias a aquellos escritores que fallecieron antes de que se creara el Premio Cervantes, tenemos dos categorías posibles de no premiados, los desaparecidos con posterioridad a 1976, a los cuales evidentemente ya no se les puede conceder, y los que todavía están vivos, por lo que aún se podría llegar a tiempo. Evidentemente la relación de nombres que voy a dar a continuación es subjetiva y fruto exclusivo de mis criterios personales, aunque espero que haya pocas dudas acerca de la valía de todos los en ella citados. Eso sí, esto es importante, advierto que no he seguido criterios políticos o ideológicos, sino exclusivamente -o al menos así lo he pretendido- literarios.

Comencemos por los escritores ya fallecidos. Entre los españoles, se podría citar a los poetas Blas de Otero (Bilbao, 1916-Majadahonda, Madrid, 1979), uno de los principales representantes de la poesía social de la posguerra española; Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-Barcelona, 1990), Gloria Fuertes (Madrid, 1917-Madrid, 1998), José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-Barcelona, 1999), José Ángel Valente (Orense, 1929-Ginebra, 2000) y Rafael Morales (Talavera de la Reina, 1919-Madrid, 2005).

Dentro de la narrativa tenemos autores tan significados como Álvaro de Laiglesia (San Sebastián, 1922-Manchester, 1981), uno de los máximos exponentes de la literatura humorística española; Ramón J. Sénder (Chalamera, Huesca, 1902-San Diego, California, 1982), exiliado tras la Guerra Civil y autor de las afamadas Réquiem por un campesino español y Crónica del alba; Mercedes Salisachs (Barcelona, 1916-Barcelona, 2014); Luis Romero (Barcelona, 1916-Barcelona-2009); José María Gironella (Darnius, Gerona, 1917-Arenys de Mar, Barcelona, 2003), famoso su célebre trilogía sobre la Guerra Civil; Francisco García Pavón (Tomelloso, Ciudad Real, 1919-Madrid, 1989), creador del célebre policía Plinio; Juan Benet (Madrid, 1927-Madrid, 1993), ingeniero de caminos y afamado novelista; Rosa Chacel (Valladolid, 1898-Madrid, 1994), cultivadora de diferentes géneros literarios; Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000), autora entre otras obras de Entre visillos, Premio Nadal de 1957; José María Sánchez Silva (Madrid, 1911-Madrid, 2002), creador del entrañable Marcelino Pan y Vino; Terenci Moix (Barcelona, 1942-Barcelona, 2003); Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939-Bangkok, 2003), conocido sobre todo por sus novelas policíacas de las que era protagonista el detective Pepe Carvalho; Carmen Laforet (Barcelona, 1921-Majadahonda, Madrid, 2004), ganadora del Premio Nadal con su novela Nada; Josefina Aldecoa (La Robla, León, 1926-Mazcuerras, Cantabria, 2011), autora de varias novelas notables tales como Historia de una maestra, Mujeres de negro o La fuerza del destino; Medardo Fraile (Madrid, 1925-Glasgow, 2013), que destacó principalmente por sus cuentos, y José Luis Sampedro (Barcelona, 1917-Madrid, 2013), el eterno gran olvidado pese a ser sin discusión uno de los más significados escritores de la segunda mitad del siglo XX.

Por último contamos con los dramaturgos, Miguel Mihura (Madrid, 1905-Madrid, 1977), significado autor humorístico; Jaime Salom (Barcelona, 1925-Sitges, Barcelona, 2013); Alfonso Paso (Madrid, 1926-Madrid, 1978), cuya extensa e irregular producción contiene, no obstante, obras interesantes; Francisco Nieva (Valdepeñas, 1924-Madrid, 2016), y con el también poeta y articulista José María Pemán (Cádiz, 1897-Cádiz, 1981), muy lastrado por su ideología extremadamente conservadora y afín al franquismo. A ellos habría que sumar también al novelista y guionista Rafael Azcona (Logroño, 1926-Madrid, 2008), autor de los guiones de películas tan destacadas como El pisito, El cochecito, Plácido, El verdugo, La escopeta nacional, La vaquilla, El año de las luces, Belle époque o La lengua de las mariposas, entre muchas otras.

Notables escritores hispanoamericanos que tampoco lograron el Premio Cervantes fueron los argentinos Julio Cortázar (1914-1984) y Ricardo Piglia (1941-2017), el colombiano Eduardo Carranza (1913-1985), el mexicano Juan Rulfo (1918-1986), el venezolano Arturo Uslar Pietri (1906-2001), el guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003), los uruguayos Mario Benedetti (1920-2009) y Eduardo Galeano (1940-2015) o el chileno Roberto Bolaño (1953-2003), aunque la relevancia alcanzada por la obra de este último ha sido en buena parte póstuma. Llamativo es sin duda el caso del colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez (1927-2014), aunque en esta ocasión fue él quien renunció públicamente a ser candidato al mismo tras serle concedido el galardón de la Academia Sueca.

Pasemos ahora al apartado de los escritores vivos, aunque por desgracia para muchos de ellos el reloj corre ya en contra, como ocurre con autores españoles tan sobradamente consagrados como los novelistas Luis Goytisolo (Barcelona, 1935), Alberto Vázquez Figueroa (Santa Cruz de Tenerife, 1936), Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) y Álvaro Pombo (Santander, 1939); los poetas María Victoria Atencia (Málaga, 1931) y Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932); el dramaturgo Antonio Gala (Brazatortas, Ciudad Real, 1930), o el filósofo Emilio Lledó (Sevilla, 1927).

Más jóvenes, y por lo tanto más potencialmente subjetiva es mi selección, son Félix de Azúa (Barcelona, 1944), Javier Reverte (Madrid, 1944), Juan José Millás (Valencia, 1946), Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947), Fernando Savater (San Sebastián, 1947), Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948), Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948), Javier Marías (Madrid, 1951) -ha renunciado públicamente a aceptar el premio en el caso de que le fuera concedido-, Rosa Montero (Madrid, 1951), Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951), Andrés Trapiello (León, 1953), Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955), Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956), Ildefonso Falcones (Barcelona, 1958), Carlos Ruiz Zafón (Barcelona, 1964) y Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970).

Por último, como candidatos hispanoamericanos han sonado en estos últimos años el colombiano Fernando Vallejo (1942), la cubana Fina García Marruz (1923), el mexicano Gabriel Zaid (1934), los nicaragüenses Ernesto Cardenal (1925) y Sergio Ramírez (1942), los peruanos Germán Belli (1927) y Alfredo Bryce Echenique (1939), la uruguaya Ida Vitale (1923) y el venezolano Rafael Cadenas (1930).


Publicado el 20-3-2013
Actualizado el 7-1-2017