La comparsa de los gigantes en la actualidad



Gepeto, probablemente el gigante más antiguo de la comparsa actual


Hace unos años, durante las ferias de 2010, me pasé por el colegio de Málaga donde, como ya es tradicional, estaba expuesta la comparsa de gigantes y cabezudos. Conté un total de veinticuatro gigantes, minigigantes y cabezudos aparte, a los que hay que sumar otros dos -Catalina de Aragón y Enrique VIII- ausentes entonces por estar siendo sometidos al parecer a una restauración, y el Tuno, incorporado a la comparsa en 2011, lo que sumaba un total de veintisiete gigantes.


La Bruja, antes y después de un “retoque”


Aunque en los siete años transcurridos desde entonces ha habido algunas modificaciones -en la exposición del verano de 2017 eché en falta a varios de ellos, de los cuales hablaré más adelante-, no cabe duda de que la comparsa complutense en la más numerosa de los últimos años y también es posible que una de las más nutridas de España. Cierto es que la calidad de estos gigantes es dispar y su mantenimiento y “restauración” han alcanzado unas cotas francamente preocupantes en estos últimos año, al tiempo que sólo algunos de ellos podrían competir con dignidad con las magníficas comparsas de lugares españoles de gran tradición como Cataluña o Navarra; pero incluso el más ramplón, por decirlo de alguna manera, merece ser considerado con respeto y como tal conservado, ya que detrás de él siempre estarán el esfuerzo y el cariño de unos alcalaínos.


El Indio, antes y después de su desafortunado “maquillaje”


Como cabe suponer esta comparsa es fruto de varias décadas, dándose la circunstancia de que, por fortuna, desde hace ya bastante tiempo se han conservado la mayoría de ellos, a diferencia de lo que pasó durante los años setenta y ochenta en los que se perdió la práctica totalidad de la importante comparsa reunida en las décadas anteriores.


El Diablo, con su cambio de color


De hecho, tal como ya he comentado en algún otro artículo, de la comparsa clásica -la de los años sesenta- tan sólo se conservan un total de cinco gigantes: Gepeto, la Bruja, el Indio, el Diablo y el Gitano, con la salvedad de que, a excepción del primero, fueron originalmente cabezudos a los que se les acoplaron unos cuerpos procedentes de otros gigantes anteriores para sustituir a las cabezas desaparecidas. Esto da buena idea de la magnitud de la pérdida, sobre todo teniendo en cuenta que tengo censados alrededor de una treintena de gigantes antiguos -aunque probablemente no todos coexistieron- de los cuales tan sólo nos queda el ya citado Gepeto.

Así pues Gepeto es en la actualidad el más antiguo de la comparsa, apareciendo como gigante en fotos de los años 60. También de entonces procede el Diablo, aunque como cabezudo; a finales de los 80, ya como gigante, se le transformó en una especie de mago Merlín, recuperando más o menos su aspecto original en la restauración de 1996. La Bruja era un gigante a principios de los años 80, sin que conozca ninguna fotografía suya anterior como cabezudo, aunque es evidente que se adquirió como tal; se da la circunstancia de que a finales de esta década fue vestida con el traje típico de Alcalá, indumentaria que llevó hasta que, en la restauración de 1996, se le dotó de un traje más acorde con su idiosincrasia. El Gitano y el Indio, por último, aparecen como cabezudos en fotografías de mediados de los años 70, siendo convertidos en gigantes, al parecer, hacia finales de los años 80. La procedencia de estas cinco cabezas es diversa: Gepeto fue realizado el taller barcelonés El Ingenio, el Diablo en el zaragozano de Aragonesa de Fiestas, y el Gitano, el Indio y la Bruja en el valenciano de Vicente Luna.


El Gitano, con su cuerpo nuevo


El abandono de la antigua comparsa, ya de por sí mal cuidada, se aceleró tras la compra en 1974 de la comparsa cervantina, unos magníficos gigantes que provocaron -aunque no había ninguna necesidad de ello- que los demás quedaran arrinconados, pese a que los nuevos eran tan sólo media docena: Don Quijote, Sancho Panza, el Bachiller, Dulcinea, el Duque y la Duquesa, cuyas cabezas fueron encargadas a Guaita, un taller valenciano especializado en gigantes, carrozas y fallas, construyéndose en Alcalá los cuerpos y los trajes. Éstos no tardaron demasiado en acabar también destartalados, llegándose a perder hacia 1983 o 1984 uno de ellos -Sancho Panza-, al parecer destrozado en un pueblo al que fueron llevados, mientras el Bachiller, muy deteriorado, dejó de desfilar durante muchos años. Por fortuna se conservó la cabeza, lo que permitió reconstruirlo en la restauración general de 1996. En cuanto al Quijote, debido a su excesivo peso no tardarían en adosarle unas ruedas, ganándose en comodidad lo que sin duda se perdió en naturalidad.


Comparsa cervantina. Don Quijote


Comparsa cervantina. Sancho Panza (no es el original)


Comparsa cervantina. El Bachiller


Comparsa cervantina. Dulcinea


Comparsa cervantina. El Duque


Comparsa cervantina. La Duquesa


Algo mejoró la comparsa en 1986, fecha en la que José Macías, entonces concejal de Festejos, intentó revitalizarla adquiriendo tres nuevos gigantes en Guaita: un segundo Sancho Panza en sustitución del desaparecido, el Gordo y el Flaco. En esta ocasión no se compraron sólo las cabezas, como solía ser habitual, sino los gigantes completos, los cuales, sensiblemente más altos y con cabezas de fibra de vidrio y armazones metálicos, contrastaban vivamente con los desvencijados cuerpos de mimbre y madera de los gigantes antiguos, todavía más cuando, debido a su peso, se les adosaron unas ruedas a imitación del Quijote.


El Gordo


El Flaco


Pese a la llegada de los nuevos gigantes y a la restauración general que en 1982 habían llevado a cabo Cecilia Fernández y Margarita Huertas, a principios de los años 90 la situación de la comparsa había tocado fondo y los pocos gigantes que quedaban, incluyendo la maltrecha comparsa cervantina, presentaban un aspecto deplorable. Por si fuera poco, la iniciativa de construir dos nuevos dedicados a dos conocidos alcalaínos, José Calleja y Rosario, acabaría truncada; aunque las cabezas, de gran calidad, se llegaron a realizar en 1992 también en los talleres Guaita, por deseo de las respectivas familias -ambos habían fallecido- los gigantes nunca se llegaron a hacer, aunque más adelante se reutilizarían estas cabezas para la construcción de otros gigantes. Los gigantes previstos eran un futbolista de la RSD Alcalá en el caso de José Calleja dada su vinculación con este club, y su indumentaria habitual -falda, blusa, bolso y cigarro en la mano- en el de Rosario.




Cabezas de José Calleja y Rosario, finalmente retiradas


Habría que esperar hasta 1996 para encontrar una iniciativa firme de recuperación de la comparsa. El promotor fue Vicente Fernández, organizador de las ferias durante varios años, y las responsables materiales María Jesús Vázquez Madruga y Paquita Rodríguez junto con la sastra Paquita Martínez, las cuales restauraron la totalidad de la comparsa. No sólo se arreglaron las cabezas, muy deterioradas y repintadas, sino que también se construyeron nuevos cuerpos para parte de la comparsa, con bustos de poliespan sobre soportes de aluminio, más altos y ligeros que los desvencijados armazones antiguos de madera y mimbre, al tiempo que se vestía a la totalidad de la comparsa con ropajes nuevos. Al Quijote se le cambió la pesada armadura de chapa de hierro por una más ligera de aluminio y asimismo se aligeraron los otros tres “pesos pesados” -Sancho Panza, el Gordo y el Flaco-, lo que permitió eliminar las antipáticas ruedas que portaban todos ellos.


El Negrazo, reconstrucción de un gigante clásico de Alcalá


Un año más tarde, en 1997, María Jesús Vázquez Madruga y su equipo construían un gigante nuevo, el Negrazo, reconstrucción del clásico perdido. Ese mismo año una peña festiva, Los Doblones, regalaba al ayuntamiento otro gigante, el Pirata, también realizado por ellas, con lo que el número de integrantes de la comparsa se elevaba a quince.


El Pirata


Lamentablemente otros dos nuevos gigantes promovidos en esta ocasión por la asociación cultural Hijos y Amigos de Alcalá, el Húsar de Pavía y el Macero, se quedarían finalmente en el tintero al no conseguirse la suficiente financiación mediante la venta de papeletas de un sorteo.





El Macero y el Húsar, los dos gigantes fallidos


El equipo formado por María Jesús Vázquez Madruga y sus colaboradoras todavía rindió nuevos frutos en 1998 con la Doctora de Alcalá, lo que elevaba el número de gigantes a dieciséis, y varios cabezudos emulando a otros antiguos ya desaparecidos como María la Guarra, el Aragonés y Napoleón.


La Doctora de Alcalá




María la Guarra, Napoleón y el Aragonés en 2017


En 1999 tuvo lugar una original idea, el estreno de los tres gigantes de los Reyes Magos, una iniciativa inédita en Alcalá y, hasta donde yo sé, en toda España. De nuevo el promotor fue Vicente Fernández, y las autoras materiales de los gigantes las mismas que habían remozado la comparsa tres años atrás, siendo la sastra en esta ocasión Florinda Martínez. A diferencia del resto, y tomando ejemplo de los gigantes de Reus, en ellos se utilizaron pelucas en lugar de recurrir al más habitual pelo pintado. Huelga decir que estos gigantes nunca han llegado a coincidir en ferias u otras celebraciones con el resto de la comparsa ya que salen a la calle exclusivamente durante las fiestas de Navidad y en la cabalgata de Reyes, aunque sí se les ha podido ver junto a los demás en algunas exposiciones como la del verano de 2017. Se da la circunstancia de que durante bastante tiempo, al no disponerse de cuerpos suficientes, los Reyes Magos se armaban y desarmaban todos los años aprovechándose los armazones de otros gigantes, una práctica poco recomendable dado que incrementaba su deterioro.




Los tres Reyes Magos


Melchor, Gaspar y Baltasar


Las dos siguientes incorporaciones fueron los gigantes representativos de Catalina de Aragón y Enrique VIII de Inglaterra; construidos en esta ocasión por alumnos de arte del instituto Antonio Machado, fueron presentados en las ferias de 2002. Construidos con materiales frágiles no fueron diseñados para desfilar con la comparsa, por lo que salvo en circunstancias excepcionales sólo se les ha podido ver en las exposiciones.


Catalina de Aragón


Enrique VIII

Puesto que en mayo de 2003 publiqué un artículo en el que enumeraba a la totalidad de la comparsa entonces existente, este dato nos sirve de referencia para seguir su evolución en estos últimos años. Los gigantes existentes entonces eran los siguientes: Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea, el Bachiller, el Duque, la Duquesa, Gepeto, la Bruja, el Diablo, el Indio, el Gitano, el Gordo, el Flaco, el Negrazo, el Pirata, la Doctora de Alcalá, Catalina de Aragón y Enrique VIII, a los que hay que sumar los tres Reyes Magos; en total, veintiuno.

Es preciso hablar también de los gigantillos o minigigantes, como también se les denomina. Desde los primeros años del siglo XXI los giganteros de la comparsa han construido varios de ellos, de poco peso y pequeña envergadura, con objeto de que pudieran ser llevados por niños. La idea era buena, pero los resultados materiales dejaron bastante que desear tanto por lo tosco de los armazones como por la nula calidad de las cabezas, también de confección “casera”. Sin embargo hubo varias excepciones en las que se utilizaron antiguos cabezudos que sin duda habrían merecido un complemento mejor dada la calidad de los mismos.

Éste fue el caso de Cantinflas y el Gafas, que ya habían desfilado como gigantillos en las ferias de 2002. Curiosamente no tengo ninguna fotografía anterior suya como cabezudos pese a que como tales se compraron, el primero al taller murciano de Artesanía Mirete y el segundo al barcelonés de El Ingenio. Eso sí, a finales de los años 80 el Gafas estuvo montado durante algún tiempo en el destartalado armazón de un gigante antiguo cuya cabeza original cabe suponer que se hubiera perdido.




Arriba, el Gafas en 1990 como antiguo gigante (Fotografía de Vicente Sánchez Moltó)
y como minigigante en 2002. Abajo, ya como cabezudo


Ambas cabezas experimentaron avatares distintos. El Gafas volvió poco después a su condición de cabezudo, tal como sigue siendo ahora, mientras Cantinflas continuó así algunos años más.




Cantinflas como minigigante en 2004


Aunque ya más pausadas, a partir de entonces siguió habiendo varias novedades. La de mayor relevancia fue sin duda la del gigante que representa a Cervantes, encargada con motivo de la celebración del cuarto centenario del Quijote al artista Toni Mujal, con taller abierto en la localidad barcelonesa de Cardona.


Cervantes


Por su parte en 2007 existía ya, aunque no es descartable que lo fuera desde algún año atrás, el Vikingo, regalado por la peña homónima, al tiempo que Cantinflas era convertido en gigante aprovechándose al parecer un cuerpo sobrante.


El Vikingo


Cantinflas en 2007, ya como gigante


Las dos siguientes incorporaciones desfilaron por vez primera en las ferias de 2009. Se trata de la Gitana y el Moro, y no queda del todo clara su procedencia. Los giganteros afirmaron en una entrevista que se habían aprovechado dos cabezas antiguas, aunque éstas no parecen haber sido anteriormente cabezudos, al tiempo que su confección es demasiado elaborada como para considerarlas de manufactura “casera”. La hipótesis más probable es que se trate de las dos antiguas cabezas, reutilizadas, de José Calleja y Rosario. Con estos dos gigantes, el censo de la comparsa se elevó a un total de veintiséis, contando a los tres Reyes Magos.


La Gitana


El Moro


Un nuevo gigante,-el número 27, se sumó en 2011 a la comparsa. Se trata del Tuno, regalado a nuestra ciudad, en mayo de ese año, por los tunos alcalaínos durante la celebración en Alcalá del VI Festival Internacional de Tunas. En este caso no se trata de un gigante “casero”, ya que fue realizado en el taller de Toni Mujal, el mismo en el que se hizo el de Cervantes. Se da además la circunstancia de que está basado en un personaje real, el tuno Jesús de Hoyos, Escorbuto. De esta manera Alcalá retoma así la tradición de representar en la comparsa a una persona viva, hasta ahora sólo aplicada a la entrañable Inés la Lotera, dado que la iniciativa de José Macías de dedicar sendos gigantes a José Calleja y a Rosario quedó frustrada tal como ha sido explicado.


El Tuno


En los últimos años no ha habido demasiadas modificaciones, aunque al no salir nunca la comparsa al completo la única manera de contemplarla en su totalidad es en las exposiciones que se suelen celebrar durante las ferias. La última por ahora ha sido la de 2017, coincidente con la publicación de Los gigantes y cabezudos de Alcalá de Henares, un breve catálogo obra de Vicente Sánchez Moltó y del dibujante Malagón. En ella se exhibieron veintidós gigantes contando a los tres Reyes Magos, lo que supone la desaparición de cinco de ellos en relación con la cifra antes dada de veintisiete: Enrique VIII, Catalina de Aragón, Cantinflas, el Diablo y el Vikingo.




Portada del libro de Vicente Sánchez Moltó y Malagón


Pese a que he intentado averiguar las razones de estas ausencias, no me ha sido posible obtener una explicación detallada. Al parecer todos ellos están guardados en Sementales junto con el resto de la comparsa, Enrique VIII y Catalina de Aragón completos y las otras tres cabezas desmontadas. El caso de los dos primeros resulta poco explicable ya que, aunque no hayan desfilado salvo en circunstancias excepcionales, tal como he comentado sí solían ser llevados a las exposiciones de ferias. En cuanto a las cabezas de Cantinflas, el Diablo y el Vikingo, la explicación es al parecer sencilla: no hay suficientes cuerpos para todos ellos y, en vez de construirse los que faltan como parecería lo más lógico, en estas ocasiones los responsables de la comparsa suelen recurrir al discutible método de andar quitándolas y poniéndolas.

A modo de “compensación”, en la citada exposición apareció un nuevo gigantillo también confeccionado con el Aldeano, un cabezudo procedente de Aragonesa de Fiestas. Todo parece indicar que se trata de una adquisición nueva, ya que nunca antes había visto esa cabeza y ésta no presenta ni signos de deterioro ni los devastadores efectos de las “restauraciones” a las que son sometidas periódicamente. Pero como la información sobre la conservación y las modificaciones de la comparsa acostumbra a ser nula, poco más es lo que puedo hacer salvo reproducir sus fotografías y comentar que, al igual que con el Gafas y Cantinflas, dada su calidad el Aldeano merecería ser convertido en un gigante de verdad.


El Aldeano, nuevo gigantillo


Los cabezudos, a su vez, son en su mayoría comerciales y en su mayor parte presentan un deplorable estado de conservación, agravado todavía más por los desafortunados repintes. Algunos, incluso, han desaparecido. A ellos se suman María la Guarra, el Aragonés y Napoleón, los tres que María Jesús Vázquez Madruga y Paquita Rodríguez confeccionaron en 1998 y siguen formando parte de la comparsa.





Los cabezudos y algunos de los gigantillos en 2010


Por lo demás, cabe reseñar que en estos últimos años el estado de conservación de la comparsa ha experimentado un alarmante deterioro, fruto tanto de un excesivo uso de los gigantes -aunque paradójicamente siempre suelen ser los mismos, mientras el resto de la comparsa tan sólo se expone en ferias, sin que lleguen a desfilar por las calles- como de unas restauraciones hechas por manos muy poco expertas que, amén de darles un aspecto bastante deplorable, podrían llegar a ser incluso dañinas para algo tan delicado como son las cabezas.

Aunque la bibliografía sobre los gigantes alcalaínos es casi inexistente, les recomiendo la lectura del libro de Manuel Vicente Sánchez Moltó Los gigantes y cabezudos de Alcalá (Ayuntamiento de Alcalá de Henares, 2002), del cual he tomado algunos datos del presente artículo.


Publicado el 30-8-2010
Actualizado el 5-10-2017