Los gigantes “cinematográficos”





La comparsa a finales de los años sesenta. Aparecen en ella Pinocho -el primero por la izquierda-,
Harpo Marx -tercero-, la Cubana -¿Carmen Miranda?, quinta- y el Flaco -noveno-



Como es sabido José Calleja fue durante muchos años concejal de Festejos, por lo que le concernía la organización de las ferias de San Bartolomé. Asimismo era el propietario de las tres salas de cine existentes entonces en Alcalá, el Paz, el Salón Cervantes o Grande y el Cervantes o Pequeño, actual Corral de Comedias, así como de algunas terrazas de verano.

Puesto que a lo largo de de la década de los años sesenta promovió una importante ampliación de la comparsa de gigantes y cabezudos, era lógico suponer que, movido por su afición al cine, parte de esta ampliación se realizara inspirada en conocidos personajes del Séptimo Arte, una iniciativa que dos décadas más tarde, en 1986, continuó el entonces concejal de Festejos José Macías con los actuales gigantes del Gordo y el Flaco.

Tal como explico en el artículo dedicado a los gigantes de los años sesenta, en los tres lustros escasos que van desde 1960 hasta 1974, fecha de adquisición de la comparsa cervantina, he podido identificar más de una treintena de gigantes distintos, en su mayoría nuevos salvo la media docena de la comparsa tradicional, a los que habría que sumar un número considerable de cabezudos que en ocasiones eran intercambiados con éstos de una manera un tanto caótica.

Algunos de estos nuevos gigantes habían sido realizados por el artesano local don Miguel Ruiz Flores con más buena voluntad que calidad artística, pero la mayor parte de ellos, así como la práctica totalidad de los cabezudos, fueron adquiridos en casas especializadas, siendo por ello de serie. Aunque su temática era variada, tal como he comentado en ocasiones estaba vinculada al mundo del cine.

Es preciso advertir que en ocasiones los fabricantes solían bautizarlos, cabe suponer que para eludir posibles derechos de imagen, no con sus nombres propios sino con otros más genéricos. Así Popeye se transformaba en un Marinero y la madrastra de Blancanieves en una Reina o en una Bruja, según la escena de la película. En ocasiones la similitud tampoco era exacta, aunque sí lo suficiente como para que se pudiera identificar sin problemas. Paradójicamente también podía ocurrir lo contrario, encontrándonos con unos nombres muy concretos pese a que el parecido con sus modelos pudiera resultar relativo. Debido a ello me he visto en la necesidad de tener un poco de manga ancha a la hora de hacer las identificaciones, con el consiguiente riesgo de incurrir en un error.

La primera referencia cinematográfica que apareció en la comparsa fue el gigante dedicado a Blancanieves, una réplica fiel de la conocida versión de Walt Disney. Desconozco su procedencia y lamentablemente debió de durar poco, puesto que ya no vuelve a aparecer en las fotografías tomadas a partir de mediados de la década de 1960.


Dos fotografías de Blancanieves a principios de los años sesenta


Algo más tardía fue la incorporación de la comparsa de cabezudos comprada al taller murciano de Artesanía Mirete, nueve figuras en total repartidas entre Blancanieves, el Príncipe y los Siete Enanitos. Aunque su estética recordaba también a la película de Disney, la similitud no era tan estrecha como en el caso anterior, y tampoco los nombres de los enanitos eran idénticos a los cinematográficos. Esta comparsa tuvo más suerte que el gigante y durante muchos años fue habitual en los desfiles de la comparsa, aunque el paso del tiempo fue haciendo mella en ella. Actualmente todavía se conservan, muy modificados, el cabezudo de Blancanieves y el de uno de los Enanitos.




Comparsa de Blancanieves y los Siete Enanitos completa


Completan el homenaje a Blancanieves los cabezudos de su madrastra, tanto en su faceta de reina como en la de bruja. Ambos procedían también de Mirete, en cuyo catálogo siguen apareciendo respectivamente como la Reina y la Bruja, sin mayores puntualizaciones. Aunque la Reina ha llegado hasta nuestros días no ocurrió así con las dos Brujas -por razones que desconozco estaban duplicadas-, una que fue siempre cabezudo mientras la segunda reemplazó a Inés la lotera tras el fallecimiento de ésta y la retirada de la cabeza del gigante tal como había sido acordado, aunque se aprovechó el cuerpo con la nueva cabeza de la Bruja.


Arriba, la Reina en una fotografía de Baldo de los años setenta
Abajo, la Bruja cabezudo y la Bruja gigante una fotografía de los años sesenta


No acababan aquí las referencias al universo de Walt Disney en la comparsa alcalaína. La película Pinocho aportó dos gigantes, el de éste y el de Gepeto. El gigante de Pinocho, del que desconozco su procedencia, no duró demasiado tiempo y, pese a resultar inconfundible gracias a su característica nariz, no era en realidad una copia del dibujo de Disney. Mucho más parecido a esta versión cinematográfica resulta Gepeto, cuya cabeza fue fabricada en El Ingenio y es hoy el más antiguo integrante de la comparsa y uno de los escasos supervivientes de esa época.


De izquierda a derecha Pinocho y Gepeto en los años sesenta, y Gepeto en 2017


También estaban inspirados en Disney los cabezudos de los Tres Cerditos, hoy desaparecidos y de los cuales no he podido averiguar su origen, ya que el actual es mucho más reciente y fue realizado por una artesana local. Éste está acompañado en la comparsa actual por su mortal enemigo, el Lobo Feroz, fácilmente identificable por su sombrerito que lo diferencia de otras cabezas de lobos que aparecen en los catálogos de los diferentes talleres. Gracias precisamente a este sombrero es posible descartar que se trate de otro más antiguo que aparece en las fotografías antiguas, razón por la que, paradójicamente, no llegó a coincidir probablemente con los Cerditos originales. Al igual que éstos, desconozco su procedencia.


Arriba, dos de los Tres Cerditos en una fotografía de los años sesenta
Abajo, el Lobo Feroz en la comparsa actual


Pasando ahora a actores de carne y hueso, y más concretamente a los cómicos, nos encontramos con que han pertenecido a la comparsa alcalaína cuatro de ellos: el dúo del Gordo y el Flaco, Harpo Marx y Cantinflas, aunque todos ellos con trayectorias muy diferentes.

Los más conspicuos fueron con diferencia el Gordo y el Flaco. En una fotografía de Baldo fechada en 1966 aparece el Flaco como gigante sin que, sorprendentemente, vaya acompañado por el del Gordo pese a que ambos solían aparecer siempre juntos. Éste es uno de los numerosos gigantes que se incorporaron a la comparsa a lo largo de los años sesenta sin que se conozca el menor dato sobre ellos: ni la fecha de compra, ni el taller de procedencia ni la fecha ni las circunstancias de su desaparición. Esta fotografía y un vídeo aficionado de más o menos la misma época son todos los documentos gráficos que existen sobre él.




El Flaco antiguo en los años sesenta


En fecha indeterminada llegó a Alcalá una pareja de cabezudos procedentes del taller de El Ingenio, los cuales se conservan todavía si bien con unas alteraciones notables y no precisamente positivas. Aunque en el catálogo de El Ingenio, en el que siguen apareciendo, se les denomina claramente como el Gordo y el Flaco, en realidad su parecido con éstos, en especial el segundo, es bastante relativo, lo que hace que pasen bastante desapercibidos.


Loa cabezudos del Gordo y el Flaco en la comparsa actual


En 1986 José Macías, entonces concejal de Festejos, con objeto de renovar la entonces depauperada comparsa, compró tres gigantes completos, y no sólo las cabezas tal como se solía hacer habitualmente, al taller valenciano Guaita, el mismo donde se confeccionaron las cabezas de la comparsa cervantina doce años atrás. Uno de ellos era un Sancho Panza que cubrió el hueco del original, desaparecido víctima del abandono, y los otros dos correspondieron a esta pareja de cómicos, en esta ocasión bastante mejor representados que en los cabezudos. En la actualidad ambos siguen formando parte de la comparsa y son habituales en las calles de la ciudad.


El Gordo y el Flaco actuales


Con el gigante de Harpo Marx nos encontramos frente a un problema similar al del antiguo Flaco: tan sólo contamos con alguna representación gráfica, aunque en esta ocasión al menos conocemos su procedencia, El Ingenio. Llama también la atención que, al igual que ocurriera con el Flaco, no llegara acompañado de sus hermanos Groucho y Chico, también fabricados en esta casa.


Arriba, tres fotos de Harpo a finales de los años 60 o principios de los 70
Abajo, en el catálogo de El Ingenio


De Artesanía Mirete procede Cantinflas, que llegó a Alcalá en fechas relativamente tardías -pero por variar sin poderse determinar- pasando por todas las fases posibles: cabezudo, gigantillo, gigante y, desde hace algún tiempo, con la cabeza desmontada por falta de cuerpos suficientes.


Cantinflas como gigantillo en 2004 y como gigante en 2007


Hemos de considerar ahora a otros gigantes y cabezudos en los que resulta complicado decidir si estaban relacionados o no con el cine, por lo que no pretendo en modo alguno afirmar que mis suposiciones sean ciertas, sino simplemente sospechas más o menos fundadas. Éste es el caso de un efímero gigante de la Cubana, cuya cabeza procedía del taller de El Ingenio. No obstante su nombre yo le encuentro cierto parecido con la cantante y actriz Carmen Miranda, famosa por su carrera en Hollywood durante las décadas de 1930 a 1950. En realidad Carmen Miranda no era cubana sino brasileña de origen portugués, pero como ya he comentado los artesanos que diseñaban las cabezas de los gigantes y cabezudos no siempre se ceñían de forma estricta a los modelos en los que se habían inspirado para realizar sus creaciones. Fuera o no este gigante una recreación de Carmen Miranda, yo le encuentro cierto parecido.


De izquierda a derecha la Cubana en los años sesenta y en el catálogo de El Ingenio, y fotografía de Carmen Miranda


En una fotografía de la comparsa que, con todas las reservas habituales, podría datarse hacia 1970, aparece muy al fondo, y por lo tanto con poco detalle, un gigante que recuerda un tanto a los personajes de las películas clásicas de capa y espada, por lo cual quizá podría estar inspirado -por desgracia la fotografía no permite apreciarlo con mayor precisión- en Gene Kelly en su papel de D’Artañán en Los tres mosqueteros, dando por supuesto que el estrambótico sombrero mexicano que lleva encasquetado sería con toda seguridad un añadido posterior. Lamentablemente nada puedo afirmar al respecto con un mínimo de certeza, puesto que este gigante no vuelve a aparecer en ninguna otra fotografía ni, por variar, he podido encontrar la menor información acerca de él.


El gigante “espadachín” a principios de los años setenta y Gene Kelly en Los tres mosqueteros


En la misma fotografía donde aparece la comparsa de Blancanieves al completo nos encontramos con otro cabezudo al que Artesanía Mirete bautizó como el Marinero y cuyos rasgos faciales, en especial los ojos, me recuerdan bastante al actor Buster Keaton. Ciertamente el gorro marinero con que está tocado el cabezudo corresponde al tradicional lepanto -éste es su nombre oficial- de la Armada española, muy distinto del norteamericano; pero si prescindimos de este detalle, la similitud es bastante notable.


El Marinero en los años sesenta y Buster Keaton




Ver también:
Historia de la comparsa alcalaína. Los cabezudos de Aragonesa de Fiestas
Historia de la comparsa alcalaína. Los gigantes y cabezudos de El Ingenio
Historia de la comparsa alcalaína. Los cabezudos de Artesanía Mirete
Historia de la comparsa alcalaína. Los cabezudos de Vicente Luna


Publicado el 17-9-2005, en el nº 1.919 de Puerta de Madrid
Actualizado el 11-0-2017