Las lápidas dedicadas a visitantes ilustres de Alcalá



En este artículo voy a recordar las lápidas que podríamos denominar como dedicadas a visitantes ilustres de Alcalá, aunque como se verá más adelante esta categoría ha sido considerada con bastante flexibilidad. Excluyo aquí, por estar recogidas en otros artículos, tanto las correspondientes a los alcalaínos -incluyendo a Cervantes- como a los monarcas, príncipes u otros gobernantes, como ocurre con las dedicadas a los Reyes Católicos, a los príncipes de Asturias o a Miguel Primo de Rivera.

Y la verdad es que, después de hacer la criba, me quedan más bien pocas... cinco exactamente, pese a que la nómina de visitantes ilustres a lo largo de los siglos es sobradamente extensa en número así como intensa por el brillo de los mismos, lo que hace que Alcalá continúe estando en deuda con todos ellos. Siguiendo, como en otros artículos, el criterio de ordenarlas conforme a su fecha de erección, nos encontramos con que la más antigua de ellas es la dedicada a Francisco Vallés, afamado médico del siglo XVI apodado por sus contemporáneos “El Divino” que fue catedrático de la universidad complutense y vivió y murió en nuestra ciudad, siendo enterrado en la capilla de San Ildefonso. La lápida, de mármol blanco, fue costeada en 1863 por la Real Academia de Medicina de Madrid, siendo colocada en la fachada de la que fuera la casa de nuestro personaje, en la calle de Santiago. Cuando en los años sesenta del pasado siglo la piqueta se llevó inmisericordemente por delante el histórico edificio, respetando tan sólo la portada, por fortuna la lápida fue preservada e instalada en el zaguán del centro hospitalario que se construyó en su solar, hasta que hace unos años, a raíz de unas obras de reforma, fue trasladada de nuevo a la fachada. Su texto reza así:




Lápida de Francisco Vallés, en la fachada del hospital de su nombre


EN ESTA CASA DE SU PROPIEDAD VIVIO
EL INSIGNE DOCTOR Y CATEDRATICO,
MÉDICO DEL REY D. FELIPE II,
D. FRANCISCO VALLES, DE COBARRUBIAS,
LLAMADO POR SUS CONTEMPORANEOS
EL DIVINO Y EL HIPOCRATES ESPAÑOL
POR LAS GENERACIONES MEDICAS QUE LE SIGUIERON.
LA REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE MADRID
LE DEDICA ESTE RECUERDO
AÑO DE MDCCCLXIII


Según indica Esteban Azaña en la segunda parte de su Historia de Alcalá, en la escalera de la casa existía una segunda lápida con la siguiente inscripción, acompañada del escudo heráldico de su familia:


ESTA CASA FUE MORADA
DEL DOCTOR VALLES
MÉDICO DE FELIPE II Y CATEDRÁTICO
DE PRIMA DE ESTA UNIVERSIDAD
CONOCIDO POR EL DIVINO VALLES


Desconozco el paradero de la misma, aunque cabe suponer que desapareciera a raíz de la citada demolición del edificio. La que sí se conserva, por fortuna, es la lápida dedicada a Vallés en la capilla de San Ildefonso, donde fue enterrado. Ésta se encuentra situada actualmente -o al menos lo estaba antes de las obras de restauración, todavía no terminadas en el momento de escribir estas líneas- en el arco ciego que originalmente se abría a la desaparecida capilla en la que fue inhumado, y de la cual fueron recuperados sus restos, según relata Esteban Azaña, en 1862. El texto de la lápida, escrito en latín, fue trascrito por este autor en su Historia de Alcalá, y es el siguiente:



Lápida de Francisco Vallés en la capilla de San Ildefonso


FRANCISCO VALLESIO PHILIPI II HISPANIORVM ET IN
DIARUM REGIS CATHOLICIS DIGNISIMO PROTHO
MEDICO, PHILOSOPHIAE IN ACADEMIA COMPLV
TENSI PARENTI MAGNO VIRTUTIS IN HESPERIA
MAGISTRO CLARISSIMO ET OPTIMO

IN PHISICIS PRIMVS. NVLLI VIRTVTE SECVNDVS
IN MEDICIS CERTVM EST NON HABVISSE PAREM

ET TAMEN HIC MAGNVS TOTO VALLERIVS ORBE
EN PERIIT ET PARVO CLAVDITVR IN TVMVLO

AST ANIMO AETHEREAS HABITAT NOVS INCOLA SEDES
NIMIRAVS HAS SEDES LUI BENE VIXIT HABET


Prácticamente de un siglo después es la lápida que, en la fachada del convento de carmelitas de la Imagen, muy cerca pues de la anterior, conmemora las visitas que santa Teresa de Jesús realizó al mismo dentro de su incansable labor de reforma de la orden carmelita. Leamos lo que dice:




Lápida de santa Teresa, en el convento de la Imagen


EN ESTE CONVENTO ESTUVO SANTA TERESA DE
JESÚS VARIAS VECES.
GOBERNÓ LA COMUNIDAD COMO PRIORA EN
UNA DE LAS OCASIONES EN QUE LA VISITÓ (1567)
PERMANECIENDO AQUÍ MÁS DE TRES MESES.
RECUERDO DE ÉSTA COMUNIDAD DE CARMELITAS
DESCALZAS Y DE LA CIUDAD DE ALCALÁ
A SU SANTA MADRE EN EL IV CENTENARIO
DE SU REFORMA.
1562-1962


Las dos restantes lápidas datan de 1986. La primera de ellas está dedicada a Salvador de Madariaga, y fue adosada a la tapia que circunda el pequeño parque que, bautizado con el nombre de este pensador, se construyó por entonces entre la calle de Giner de los Ríos y el paseo de la Alameda, aunque la lápida está situada junto a la entrada principal, en la fachada que da a la calle del Padre Francisco. Afamado pensador y escritor que hubo de exiliarse de nuestro país, como tantos otros intelectuales, al finalizar la guerra civil, no retornaría a España hasta 1976, tras la muerte del dictador, al que no sobrevivió demasiado ya que falleció en 1978. La vinculación de Salvador de Madariaga con Alcalá radica principalmente en la encendida -y a la postre inútil- defensa que hizo en 1969, a través de las páginas del diario ABC, de la candidatura de nuestra ciudad como sede de la recién creada universidad Autónoma de Madrid, que tras un rocambolesco proceso acabaría recalando en Cantoblanco, al norte de la capital de España, para decepción de los alcalaínos de la época. De todos modos, y aun sin mediar el citado asunto de la universidad, Madariaga reunía suficientes méritos propios como para ser recordado no sólo en Alcalá, sino en cualquier otra población española.

La lápida es de piedra caliza y de notables dimensiones, pero al estar ubicada a baja altura, que es lo mismo que decir al alcance de los vándalos, fue víctima a lo largo del tiempo de numerosas pintadas agravadas todavía más por las “soluciones” -es un decir- aplicadas por los servicios municipales para borrarlas, siguiendo el expeditivo y bárbaro método de aplicar una capa de pintura encima... una tras otra, se entiende, lo que acabó dejando a la lápida en un estado de conservación realmente deplorable. La remodelación integral del parque terminada en marzo de 2019 permitió la restauración de la lápida, que volvió a lucir en todo su esplendor. Esperemos que dure.




Lápida de Salvador de Madariaga, ya restaurada, en el parque de su nombre


En la parte superior izquierda aparece tallado un mapa de Europa, mientras en la superior derecha figura un busto de bronce del pensador. Tres son los textos que figuran en ella, dos de los cuales corresponden a citas extraídas de textos del propio Madariaga. El primero, situado bajo el mapa de Europa, reza:


EUROPA ES TAMBIÉN Y
SOBRE TODO UNA FE
COMUN Y EL PRECIO DEL
NOMBRE Y DE LA LIBERTAD.


El segundo, junto al busto de Salvador de Madariaga, dice:


LA DEMOCRACIA
SOLO ES UN MEDIO
Y UNA FORMA,
MIENTRAS QUE
LA LIBERTAD ES
UNA ESENCIA Y
UN FIN.


Por último, figura también un texto alusivo a la erección de la lápida:


EL EXCMO AYUNTAMIENTO
DE ALCALA DE HENARES EN
EL 1ER CENTENARIO DE SU
NACIMIENTO 1889-1996


La cuarta y última de las lápidas está dedicada a santo Tomás de Villanueva, que tras ser uno de los primeros estudiantes de la recién fundada universidad de Alcalá, allá por 1508, llegaría a ser catedrático de la misma antes de profesar como monje agustino en Salamanca. A partir de entonces su carrera eclesiástica fue meteórica, tanto dentro de su orden, en la que desempeñó importantes cargos rectores, como en la propia Iglesia española, al ser nombrado en 1544 arzobispo de Valencia tras haber rechazado poco antes la sede granadina. En la ciudad levantina alcanzaría merecida fama de santidad por su preocupación por los pobres y los más desprotegidos, hasta el punto que habitualmente se le suele representar dando limosna. Asimismo tampoco se olvidó de la ciudad en la que cursara sus estudios universitarios, dado que financió a sus expensas la reedificación del Real Colegio de San Agustín o de Agustinos Calzados, ubicado en la alcalaína calle de los Colegios justo donde ahora se ubica la sede de los juzgados, en el cual el arzobispo tuvo reservada una celda. Fallecido en olor de santidad el 8 de septiembre de 1555, fue beatificado en 1618 y canonizado el 1 de noviembre de 1658, conservándose sus restos en la catedral de Valencia.

La lápida fue instalada en la fachada del número 1 de la calle Mayor, ya que por no conocerse el lugar exacto en el que se alzaba la casa en la que residió -tan sólo se sabe que fue en esa manzana- no se pudo precisar más. Está labrada en piedra caliza y, en vez de ser de forma rectangular conforme al modelo más frecuente, presenta un resalte curvo en la parte superior en el que se inscribe el escudo de la ciudad, acompañado en la parte inferior por los de la universidad -a la izquierda- y la Institución de Estudios Complutenses -a la derecha- como organismos colaboradores en la celebración del quinto centenario de su nacimiento. En cuanto al texto, éste es el siguiente:




Lápida de santo Tomás de Villanueva, en la calle Mayor


EN ESTAS CASAS TUVO SU MORADA
TOMAS DE VILLANUEVA
UNO DE LOS PRIMEROS ESTUDIANTES
DEL COLEGIO MAYOR DE SAN ILDEFONSO
CATEDRATICO ARZOBISPO DE VALENCIA Y SANTO
LA CIUDAD DE ALCALA DE HENARES
EN EL V CENTENARIO DE SU NACIMIENTO
12 DE DICIEMBRE DE 1986


Publicado el 12-11-2007
Actualizado el 31-3-2019