Los grafitis de temática complutense



Tal como ya he comentado en los artículos dedicados a los grafitis cervantinos, esta variante del arte urbano -el de verdad, no el de los vándalos que disfrutan guarreando paredes, vagones de tren y todo lo que se les ponga por delante- comienza a alcanzar una importancia significativa en Alcalá, fruto por lo general de iniciativas particulares. Por tal motivo he creído interesante complementar el artículo anterior con éste, aunque hay que tener en cuenta que son varios los casos en los que un grafiti determinado pertenece a ambas temáticas, la cervantina y la complutense. Por esta razón, he optado por reflejar en los dos artículos todos aquellos que cumplían estas condiciones. Lamentablemente tanto su carácter efímero, que hace que pasado cierto número de años su deterioro resulte irreversible, como las actuaciones vandálicas hacen que en algunos casos su estado de conservación no sea el más idóneo.

Y para empezar, nada mejor que hacerlo con el escudo de la ciudad que está representado en un establecimiento de la calle Ferraz, obra de Adrián.




Calle Ferraz




No obstante, por su inusitada magnitud hemos de fijarnos en el grupo de nueve grafitis con los que fueron decorados otros tantos cierres de una antigua notaría situada en la plaza de los Cuatro Caños. Estos grafitis se repartían entre sus dos fachadas, cinco dando a la plaza y los cuatro restantes a la calle de San Diego, y formaban en su conjunto una galería dedicada a varios de los más importantes monumentos de la ciudad. Tan sólo uno de ellos, el que representaba a la vecina fuente de los Cuatro Caños, estaba firmado y fechado, pero cabe suponer que todos ellos fueran ejecutados de forma simultánea en 2013. Su autor era Rubén Bernao Montero, un pintor muralista (así se define él mismo en su tarjeta profesional) alcalaíno activo desde 2007 y con un nutrido catálogo de obras repartidas por toda la ciudad. Lamentablemente, tras el cierre de la notaría en 2017 el local fue dedicado a una nueva actividad cuyos responsables decidieron suprimir todos estos grafitis pintando los cierres de blanco. Así pues, de éstos tan sólo queda hoy su recuerdo fotográfico.

Empezando por el extremo más alejado de la calle de San Diego, y en dirección a la plaza de los Cuatro Caños, nos encontrábamos con la fachada de la Universidad, el convento de Trinitarios Descalzos, la plaza de los Irlandeses y el reloj del Ayuntamiento.







Calle San Diego


Ya en la fachada principal, y en dirección a la calle de Libreros, estaban los cinco restantes: la plaza de las Bernardas, el kiosco de la plaza de Cervantes, la fuente de los Cuatro Caños, la Catedral-Magistral y, por último, la plaza de Cervantes.








Plaza de los Cuatro Caños


Tres años más tarde, en 2016, Rubén Bernao pintó un nuevo grafiti en la puerta del garaje de este mismo edificio, en la fachada de la calle de San Diego. Representaba también a la plaza de Cervantes, pero lamentablemente a los vándalos les faltó el tiempo para cebarse con él destrozándolo por completo, razón por la que he optado por no reproducirlo evitando así dar publicidad a semejante “hazaña”.




Retrocediendo en el tiempo, el grafiti más antiguo que conozco de este autor es probablemente el del cierre metálico del restaurante Patrimonio, en la avenida de la Alcarria. Digo probablemente porque es el único suyo que carece de fecha y además muestra signos de desgaste por su uso. Reproduce una vista parcial de la plaza de Cervantes con la estatua en primer término y el kiosco y las torres al fondo, un motivo que, con distintas variantes, repetiría más tarde en diversas ocasiones.




Avenida de la Alcarria




Sí está fechado, concretamente en 2008, el que decora la puerta de un garaje de la Puerta del Vado. Está inspirado en una antigua fotografía de esta plaza realizada por Baldomero Perdigón, y su motivo central es el abrevadero, ahora ubicado junto a la estatua de Azaña, que hasta hace unas décadas estuviera situado allí. Tras él, se vislumbra el popular y ya desaparecido bar El Sanatorio.




Puerta del Vado




De 2010 data el tríptico que pintó en un garaje de la calle de San Julián aprovechando, tal como repetiría más adelante, no sólo el frontal de la puerta, sino también los dos laterales. Los motivos representados, aparentemente inspirados en postales, corresponden, de izquierda a derecha, a la fachada de la Universidad, la plaza de Cervantes y la Puerta de Madrid.






Calle de San Julián




En 2011 este artista pintó un cierre de la plaza de los Irlandeses que representa, en la hoja mayor, una vista de la plaza de Cervantes con la estatua homónima en primer plano, mientras la hoja menor está dedicada a uno de los atlantes de la fachada de la Universidad.




Plaza de los Irlandeses




Este mismo año decoró la entrada al garaje de un edificio de la calle del Ángel. Puesto que además del muro central donde se abre la puerta pintó también los dos laterales, el resultado es un tríptico que representa tres diferentes rincones alcalaínos: una vista de las torres de la parroquia de Santa María desde la Vía Complutense, otra de las murallas con la Puerta de Madrid al fondo y una tercera de la calle Mayor.






Calle del Ángel




Coincidente con el anterior en fecha -2011-, estilo -un nuevo tríptico- e incluso en las tonalidades ocres, es la decoración de otro garaje cercano, en esta ocasión en la calle de Nebrija. Los tres motivos representados son en esta ocasión la calle de Avellaneda con la torre de la Catedral-Magistral al fondo, el patio de Santo Tomás de Villanueva de la Universidad y una vista panorámica de Alcalá a vuelo de pájaro desde, aproximadamente, la ubicación de la antigua fábrica de Gal.






Calle Nebrija




Idéntico método utilizaría un año más tarde en otra entrada de garaje de la calle Salinas. Los motivos alcalaínos elegidos para esta ocasión fueron la fachada de la Universidad, la fachada de la Catedral-Magistral y dos trampantojos, uno jugando con la vecina cancela de hierro del portal y el otro representando a una joven asomada a una ventana.




Calle Salinas




También en 2012 pintó la puerta de un garaje de la calle del Divino Vallés, aunque en esta ocasión el grafiti ocupó tan sólo el frontal y no los laterales. El motivo elegido fue, de nuevo, la fachada de la Universidad.




Calle del Divino Vallés




De 2013, el mismo año en el que pintó la serie de los Cuatro Caños, es el grafiti que decora la puerta de entrada al patio del colegio de Santa María de la Providencia, en la calle de las Escuelas Pías. Aunque se trata de una vista panorámica de la plaza de Cervantes, llaman la atención los detalles añadidos que lo personalizan, tales como las siluetas de los niños jugando o el cambio del relieve delantero del pedestal de la estatua por el escudo del colegio.




Calle Escuelas Pías




En 2014 nuestro prolífico artista nos regaló, en esta ocasión en la calle del Teniente Ruiz, con un grafiti que reproduce la vista ya clásica de la fachada de la Casa de Cervantes con las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza, a la que añadió en primer plano un retrato de Cervantes.




Calle Teniente Ruiz




También en 2014 Rubén Bernao pintó un grafiti panorámico que abarca los cuatro cierres, junto con los espacios intermedios, de un taller mecánico situado en la Ronda del Henares, entre las calles Gran Canal y San Marcos. El mural, tal como suele ser habitual en este artista, mezcla los elementos complutenses con los cervantinos, de modo que nos encontramos con una vista panorámica de Alcalá y un camino que conduce hacia ella, presumiblemente el del Gurugú o el del Zulema, por el que cabalgan Don Quijote y Sancho jinetes en unas monturas robóticas o semirrobóticas. El resultado, además de original, es bastante sorprendente.




Ronda del Henares




2015 fue sin duda un año prolífico para este autor, ya que además del grafiti dedicado a Cervantes del garaje de la calle de Navarro y Ledesma -que no reproduzco aquí al no representar ningún motivo alcalaíno-, pintó al menos otros cuatro importantes murales. El primero corresponde a un garaje de la calle de Don Juan I en el que, al igual que en los casos anteriores, decoró todo el hueco en forma de tríptico, en esta ocasión con una peculiar vista panorámica de la plaza de Cervantes en la que destaca como motivo principal la furgoneta Volkswagen que hicieran famosa los hippies, con una muchacha ataviada como tal en su techo. El tríptico se complementa con un motorista, también muy de la época.






Calle Don Juan I




El segundo se encuentra muy cerca de allí, en la calle de San Félix de Alcalá, también en una entrada de garaje. Se trata, asimismo, de un tríptico que aprovecha también las dos paredes laterales y reproduce una vista panorámica de los soportales de la calle Mayor con una llamativa sensación de profundidad. En esta ocasión los elementos que lo personalizan son dos; el primero, en la parte central, es un típico descapotable americano de los años cincuenta -los “haigas” de la época- con dos chicas, se supone que turistas, de pasajeras. A la derecha nos encontramos con uno de sus típicos -y divertidos- anacronismos, con un Cervantes pensativo entre dos columnas.






Calle San Félix de Alcalá




El tercero, más reducido que los anteriores puesto que se limita al lienzo de la puerta, tiene en común con ellos que decora asimismo una entrada de garaje, en la calle Solís concretamente, y que combina una vista alcalaína -de nuevo la plaza de Cervantes- con la representación de un coche clásico en primer plano.




Calle Solís




El cuarto tampoco está demasiado alejado de los dos anteriores, puesto que fue pintado en el pasaje peatonal que enlaza la calle de Alfonso Salmerón con la de las Escuelas Pías, muy cerca de la estación. En esta ocasión nos encontramos, en una de las paredes, con una vista panorámica de la calle Mayor muy parecida a la anterior, aunque sin coche y sin Cervantes, mientras en la otra se reproduce otra vista, también panorámica y también sin añadidos, de la plaza de Cervantes. Lamentablemente los vándalos se han encargado de destrozarlos, por lo que, pese a ser recientes, presentan un estado de conservación deplorable.






Pasaje de la calle Alfonso Salmerón




Ya en 2017, y quizá a modo de simbólica compensación por los grafitis desaparecidos en los Cuatro Caños, Rubén Bernao decoró los cierres de las tres puertas de la notaría que se instaló muy cerca de allí, en la calle de las Beatas, con sendos grafitis que representan, respectivamente, a la estatua de Cervantes, a la plaza de Cervantes y, en homenaje al lugar, al vecino convento de las Diegas con la estatua del Arzobispo Carrillo.





Calle Beatas




También en 2017 Bernao decoró la puerta del garaje del número 16 de la calle de Santo Tomás de Aquino, en el barrio Venecia, con uno de sus motivos favoritos, un coche -en esta ocasión un Mercedes- “aparcado” en la plaza de Cervantes.




Calle de Santo Tomás de Aquino, 16




Una vez que hemos terminado con los grafitis temática alcalaína -la enumeración de su catálogo completo desborda los límites de este artículo- de Rubén Bernao, conviene recordar también los de otros autores cuya identidad desconozco en la mayor parte de los casos. En una puerta lateral del Instituto de Enseñanza Media Cardenal Cisneros, situada en la calle Cardenal Sandoval, nos encontramos con uno en el que simulando un atardecer -aunque en realidad la perspectiva representada está orientada hacia el sur, y no hacia el oeste- se aprecia la silueta de la estatua de Cervantes sobre su pedestal y, flanqueándola, las de diferentes torres de la ciudad. El grafiti se continúa en otro vecino, pintado en esta ocasión sobre la tapa metálica de un registro, aunque a diferencia de los anteriores éstos no están contiguos sino separados por un tramo de pared. Ambos carecen de fecha, mientras la firma, situada en el ángulo inferior derecho, me resulta imposible de identificar.





Calle Cardenal Sandoval




En el cierre de una tienda de la calle Daoíz y Velarde está pintada una representación de la Puerta de Madrid, en esta ocasión sin firma ni fecha o, al menos, yo no las encontré. Se da la circunstancia de que su autor se inspiró no en una fotografía moderna sino en una anterior a la restauración de los años setenta, posiblemente una postal, dado que los dos cuerpos laterales aparecen sin revocar y con el vano de la izquierda cegado.




Calle Daoíz y Velarde





Tampoco tienen ni fecha ni firma los dos grafitis que decoran los cierres de las ventanas de la empresa Alcalá Digital, especializada en imprenta y reprografía, la cual está ubicada en el número 18 de la calle de Santo Tomás de Aquino en su confluencia con la del Río Duero, en el barrio de Venecia. El grafiti de la fachada principal da a la primera de ellas, y reproduce una vista panorámica de las torres de la ciudad tal como se vería desde la acera oriental de la plaza de Cervantes, es decir, la que linda con la plaza de la Universidad.




Calle de Santo Tomás de Aquino esquina a Río Duero


A su vez, en el cierre de la ventana de la calle del Río Duero nos encontramos con una representación de la estatua de Cervantes.




Calle del Río Duero esquina con la de Santo Tomás de Aquino




Firmado por ScAMEZ, este espectacular mural decora una pared interior del restaurante Maimónides. Como puede comprobarse, representa una vista panorámica de la calle Mayor, donde se encuentra este establecimiento, con un motivo central formado por el nombre del restaurante y la figura de este importante personaje judío de la España medieval. A ambos lados aparecen, a la izquierda, la estatua de Cervantes, y a la derecha, Don Quijote cabalgando sobre Rocinante.




Restaurante Maimónides




Hemos de desplazarnos por último hasta la calle Belvis de Jarama, junto a la avenida de la Alcarria, para encontrarnos, en la puerta de un garaje, con la representación de las figuras ecuestres de Don Quijote y Sancho sobre el conocido perfil de la plaza de Cervantes. Su autor es Campu, un muralista profesional, que lo pintó en 2015.




Calle Belvis de Jarama






Grafiti del pasaje de la calle Noria


En la pared del pasaje que comunica a la calle Noria con la de Torrelaguna, una agencia inmobiliaria allí radicada encargó este espectacular grafiti panorámico en el que la estatua de Cervantes aparece flanqueada por la Catedral-Magistral y el Hotel Laredo, apreciándose al fondo un edificio de difícil identificación que no parece pertenecer a Alcalá. El grafiti se complementa con una silueta masculina parcialmente cortada en un plano muy cinematográfico, en cuyo brazo aparece la firma del autor: Luis Camacaro. Aunque no está fechado, fue pintado en 2017.




Ver también:
Los grafitis cervantinos de Alcalá (I). Grafitis institucionales
Los grafitis cervantinos de Alcalá (II). Grafitis particulares
Un grafiti del Cardenal Cisneros en el V centenario de su muerte

Publicado el 3-6-2016
Actualizado el 23-1-2018