Iconografía de san Diego en Alcalá de Henares



Tratándose de uno de los santos más arraigados del acervo de la ciudad donde vino a vivir y a morir, es lógico que san Diego cuente con una importante representación iconográfica en Alcalá, eso sin contar con todo el patrimonio perdido como es el caso del convento en el que residió y murió y donde se le construyó una capilla, demolido hasta los cimientos a mediados del siglo XIX para construir en su solar el cuartel del Príncipe, vecino de la Universidad.




El desaparecido convento de san Diego según el dibujo de Valentín Carderera
La cúpula situada a la derecha de la iglesia corresponde a la capilla del titular


Apenas quedan vestigios de este convento: un espléndido dibujo de Valentín Carderera (1796-1980) fechado en 1846, pocos años antes de su demolición, el cual fue recientemente descubierto en la Fundación Lázaro Galdiano; dos o tres esculturas, entre ellas una de san Diego, conservadas actualmente en la iglesia de las Juanas, y alguna reliquia celosamente conservadas en diversos conventos de la ciudad, junto con un excelente libro1 recientemente publicado dedicado a este cenobio, el cual seguiré con frecuencia para documentar el presente artículo. Aunque en un principio parte del patrimonio artístico del convento fue trasladado a otras iglesias complutenses, en especial a la Magistral, el desastre de la Guerra Civil vendría a cebarse con él rematando lo que la invasión francesa primero, y la desamortización de Mendizábal después, echaran a perder un siglo atrás.




Ángelo Nardi. Comida milagrosa de san Diego. Desaparecido


No fueron éstas las únicas pérdidas, ya que el devastador incendio que arrasó el Palacio Arzobispal en 1939, apenas unos meses después de terminada la Guerra Civil, se llevó por delante, entre otros muchos objetos de gran valía incluyendo el propio Palacio, el cuadro de Ángelo Nardi Comida milagrosa de san Diego, una obra de gran envergadura (222 × 461 cm.) pintada en 1640 por el autor de los lienzos de las Bernardas y de los desaparecidos del retablo de Jesuitas. El cuadro estuvo ubicado originalmente en el refectorio del convento de San Diego hasta que, a raíz de su desamortización, pasó primero al madrileño Museo de la Trinidad y posteriormente, tras su habilitación como sede del Archivo General Central, al Palacio Arzobispal. Por desgracia, hoy tan sólo nos queda del mismo una antigua fotografía en blanco y negro procedente del Archivo Moreno.


Izquierda, san Diego y san Francisco ante la Virgen. Derecha, urna de san Diego y cuadro representándole. Catedral Magistral


Para buscar la iconografía que sí se conserva hoy en día hay que empezar, lógicamente, por la Magistral, y más concretamente por la capilla de san Diego, donde se ubica ésta. Como puede apreciarse en las fotografías, el retablo está presidido por un cuadro que representa a san Diego y san Francisco venerando a la Virgen. Justo debajo otro, de menor tamaño, recuerda el milagro de las rosas a la par que añade otro elemento habitual en las representaciones de san Diego, la cruz desnuda. Bajo este segundo cuadro se custodia el arca que contiene sus reliquias.


Izquierda, escultura de san Diego. Derecha, cuadro de san Diego. Catedral Magistral


A un lado de la capilla, y alzada sobre una peana, se encuentra una escultura en la que san Diego sostiene de nuevo la cruz, y al otro lado un cuadro -lamentablemente la fotografía no tiene demasiada calidad a causa de la falta de luz- reproduce el busto del santo franciscano.




Cuadro del museo de la Magistral. Fotografía de José Prieto del Hoyo


Bastante menos conocido es el cuadro que se custodia a la entrada del museo de la Magistral, y del que carezco de datos acerca de su autoría o su procedencia. Como puede apreciarse, éste se desvía de la iconografía más tradicional del santo representándolo en el momento de auxiliar a los enfermos de un hospital, ayudado por un ángel.




Vidriera de san Diego en la Catedral Magistral


Se completa la iconografía de san Diego existente en la Magistral con una vidriera situada en el lateral izquierdo -es decir, el del Evangelio- del presbiterio, en la cual se le representa con la imagen tradicional del milagro de las rosas.




Escultura de san Diego de la parroquia de Santa María
Arriba, fotografía de Juan de la Plaza. Abajo, fotografía de José Prieto del Hoyo


Fuera de la Magistral, se conserva otra imagen de san Diego en el retablo de la parroquia de Santa María, concretamente en la hornacina situada a la derecha del Calvario que remata el retablo. Según información proporcionada por don Manuel Palero, durante muchos años párroco de Santa María, la cabeza fue recogida de entre las obras salvadas de los destrozos de la Guerra Civil, acoplándosele un cuerpo de cartón. Lamentablemente su situación en lo alto del retablo y la escasa iluminación de que goza hacen prácticamente imposible conseguir una foto de esta imagen, que apenas si se entrevé lo suficiente para identificar su advocación.

La parroquia de San Diego, situada en el barrio de Juan de Austria, careció hasta hace poco de iconografía propia de su titular, a excepción de una reproducción fotográfica del conocido cuadro de Zurbarán que se conserva en el Museo Lázaro Galdiano. Las causas de esta carencia hay que buscarlas principalmente en el estilo austero implantado a raíz del concilio Vaticano II en los templos fundados durante los años 60 y 70 del pasado siglo, aunque también debió de contribuir el hecho de que esta parroquia nunca llegó a contar con un edificio propio, estando ubicada muy modestamente en los bajos comerciales de un edificio de viviendas.


Escultura y relicario de la parroquia de San Diego


Aunque todavía no ha sido posible la construcción del nuevo templo, para el que tiene reservado un solar cercano, sí cuenta ya tanto con una imagen como con una reliquia de san Diego, procedente esta última como cabe suponer de la Catedral-Magistral. La escultura fue tallada en los conocidos talleres Artemartinez, de la localidad alcarreña de Horche, siendo una réplica de la que se conserva en el templo madrileño de San Francisco el Grande. Presenta la peculiaridad, al igual que su modelo, de que las rosas que representan el conocido milagro del santo no están recogidas en el regazo del hábito, tal como suele ser lo habitual, sino en el delantal que lleva por encima de éste, en alusión a las tareas humildes que san Diego realizaba en el convento.


Izquierda, escultura de san Diego de la hornacina de la fachada de la capilla de las Diegas
Derecha, escultura de san Diego de la capilla de las Diegas. Fotografía de Juan de la Plaza


Dentro del circuito de las congregaciones religiosas hemos de dirigirnos en primer lugar al convento de clarisas franciscanas que está precisamente consagrado a san Diego, conocido popularmente como el de las Diegas y famoso por sus espléndidas almendras garrapiñadas. Son varias las representaciones iconográficas del santo que se conservan en el mismo, todas ellas reproduciendo el conocido milagro de las flores. De todas ellas, la primera con la que nos encontramos es una imagen, de piedra y de pequeño tamaño, situada en la hornacina que corona la fachada de su modesta capilla, en la calle de las Beatas. Ya en el interior de la capilla, se venera una talla en madera de mayor tamaño y de la que tampoco dispongo de datos, razón por la que tan sólo puedo reproducir la fotografía.


Imágenes del convento de las Diegas
Izquierda, fotografía de José Prieto del Hoyo. Derecha, postal editada por la comunidad


Las dos imágenes restantes propiedad de la comunidad también son también tallas en madera. La primera de ellas, de apenas un metro de altura, guarda un llamativo parecido con la de la hornacina, mientras la segunda recuerda a su vez a la conocida escultura de Alonso Cano y Pedro de Mena que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Granada.




Relicario del convento de las Diegas. Fotografía de José Prieto del Hoyo


También conservan estas religiosas una reliquia de su santo titular, concretamente un fragmento de su mortaja colocado en un relicario con forma de custodia.


Izquierda, cuadro de san Diego de la iglesia de las Juanas
Derecha, escultura de san Diego del atrio de las Juanas


En la iglesia del cercano convento de las Juanas, también perteneciente a las clarisas franciscanas, se conserva un cuadro de san Diego del cual los únicos datos que puedo aportar, tal como indica el rótulo que lo acompaña, es que se trata de una obra anónima del siglo XVII.

También en el exterior y concretamente en el atrio, tal como comenté al principio del artículo, se conserva lo poco que se pudo salvar del desaparecido convento de san Diego, un relieve de la Virgen y sendas esculturas de san Francisco y san Diego, la última de las cuales es la que en concreto nos interesa. Según el historiador Pablo Cano tanto las esculturas como el relieve serían obra del escultor portugués Manuel Pereira, autor de las cuatro esculturas de la fachada de la iglesia de Jesuitas y de la de san Bernardo, en la fachada del convento de las Bernardas.


Retablo del convento de las Claras y detalle con el relieve de san Diego
Fotografías de Juan de la Plaza


El tercer convento de clarisas de Alcalá, el de las Claras, conserva asimismo interesantes recuerdos de san Diego, todos ellos en clausura. Para empezar, en un pequeño retablo barroco nos encontramos con un relieve que representa a san Diego en su iconografía habitual, la del milagro de las rosas que lleva recogidas en un pliegue del hábito.




Cuadro del convento de las Claras. Fotografía de Juan de la Plaza


En el mismo convento nos encontramos con un cuadro que representa también el milagro de las rosas, que el santo sujeta con la mano izquierda en el pliegue del hábito mientras en la derecha porta una cruz. El cuadro parece ser barroco, pero carezco de datos acerca de su autoría.


Relicarios del convento de las Claras, con reliquias de san Diego
Fotografías de Juan de la Plaza


La comunidad posee, por último, dos relicarios que contienen reliquias de san Diego. El primero tiene forma de linterna con la vela sustituida por un cilindro metálico con forma de dedo, que es evidentemente lo que contiene; el nombre de san Diego aparece grabado debajo de la cruz que se aprecia en el citado cilindro. El segundo recuerda a una custodia, y protegido por un cristal muestra un pequeño fragmento no se distingue bien si de hueso o de tejido, en este caso tomado probablemente de la mortaja del santo. Detrás de la reliquia hay un papel escrito en el cual se lee, rodeando el borde interno del cerco metálico que sujeta el cristal, el nombre de san Diego junto con otros textos de difícil interpretación. Pablo Cano ubica al primero, aparentemente de forma errónea, en el vecino convento de las Agustinas.


Izquierda, pintura mural de san Diego del convento de las Úrsulas
Derecha, imagen de san Diego del convento de las Úrsulas. Fotografías de Juan de la Plaza


La ruta de los conventos alcalaínos se completa con el de las Úrsulas, también franciscanas pero en esta ocasión de la rama concepcionista. En este convento, dentro de la clausura, se conservan una pintura mural y una escultura, muy poco conocidas dado que habitualmente no se encuentran a la vista de las personas ajenas a la comunidad.




Relicario del convento de las Úrsulas, vista superior y frontal
Fotografías de Juan de la Plaza


Las Úrsulas poseen también un relicario, en esta ocasión con forma de caja de plata repujada y calada, en cuyo interior se custodia, según información de las propias monjas, la mano derecha del santo, aunque nada se puede ver -salvo el lienzo que la envuelve, entrevisto a través de los huecos de las celosías- dado que la cerradura del relicario está soldada, no pudiendo ser abierta sino por el obispo de la diócesis. En la base del relicario está grabado el año en el que fue labrado, 1624; según Pablo Cano éstas lo conservan al menos desde 1882, habiendo pertenecido con anterioridad a las Carmelitas de la Imagen..




Lápida sepulcral de san Diego conservada en el convento de las Úrsulas
Fotografía de José Prieto del Hoyo


Otra sorpresa que guardan las Úrsulas es la lápida sepulcral de san Diego, algo muy poco conocido en Alcalá ya que se guarda en la capilla del cementerio de esta comunidad, dentro de la clausura. De hecho, yo no me enteré de su existencia hasta hace muy poco gracias a una información proporcionada por don José Prieto del Hoyo, estudioso de la vida del santo franciscano. La fotografía también es suya, y en ella se puede leer -con dificultad- la siguiente leyenda:


ESTA ES LA SEPULTURA DEL GLORIOSO SAN DIEGO
MURIO A 12 DE NOVIEMBRE DEL AÑO DE 1463
CANONIZÓLE LA SANTIDAD DE SIXTO V
A EXPENSAS DE PHILIPO II EL SABIO
A 2 DE JULIO
AÑO DE 1588


La fecha coincide prácticamente con la de su canonización, que tuvo lugar tan sólo ocho días después, por lo que es de suponer que fuera realizada con ocasión de ese acontecimiento. Es evidente que procede del desaparecido convento de San Diego, y según Pablo Cano, que cita a Anselmo Reymundo, ésta contó originalmente con un hueco cuadrado, hoy desaparecido, que permitía contemplar a través suyo el rostro del santo. Posteriormente el cuerpo incorrupto de san Diego sería trasladado al arca de plata en la que reposa en la actualidad, la cual a su vez fue depositada en un sepulcro de mármol que fue colocado en la capilla que se erigió sobre su antigua celda, desaparecida a la vez que el convento, mientras el sepulcro pasó por diversas vicisitudes antes de perderse su rastro, sin que nadie al parecer sea capaz de dar noticias sobre su paradero, en fecha tan cercana como la década de los años setenta del pasado siglo XX. En cuanto a la lápida, inútil ya e incompleta, acabaría pasando a ser propiedad, en fecha indeterminada, del convento de las Úrsulas.


Escultura de san Diego del jardín de la ermita de los Doctrinos


Le llega el turno ahora a una escultura que tampoco es fácil de contemplar; de hecho es prácticamente una desconocida para la mayor parte de los alcalaínos pese a llevar en nuestra ciudad bastante tiempo, concretamente desde 1964. La causa de este desconocimiento estriba en que se encuentra instalada en el jardín de la ermita del Cristo de los Doctrinos, que no está abierto al público. La escultura, de pequeño tamaño y labrada en piedra, fue una donación de la ciudad norteamericana de San Diego, siendo alcalde de la misma Mr. James S. Cosley, a la cofradía titular de la ermita, de ahí su lugar de ubicación2. Precisamente a esta donación hace alusión la inscripción del pedestal:


ESTE
MONUMENTO
COSTEADO POR
JAMES S.
COPLEY
HA SIDO ERIGIDO
EN MEMORIA
DEL SANTO
CUYO NOMBRE LLEVA
LA CIUDAD DE
SAN DIEGO
DE
CALIFORNIA


Relicario de la ermita de los Doctrinos, vista general (izquierda) y detalle (derecha)
Fotografías de Juan de la Plaza


También en la ermita del Cristo de los Doctrinos, y más concretamente en la sacristía, se conserva otro relicario que contiene en su interior una pequeña reliquia del lego franciscano.




Talla policromada conservada en la Universidad de Alcalá
Fotografía tomada de Universidad de Alcalá. Patrimonio de la Humanidad3


Fuera ya del ámbito religioso, es preciso recordar que la Universidad conserva en el pequeño museo existente en la primera planta del antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso, actual sede del rectorado, una talla de san Diego realizada en madera policromada y atribuida a la escuela sevillana del siglo XVII. Como puede apreciarse en la fotografía representa al santo en su imagen habitual del milagro de las rosas, aunque se da la peculiaridad de que no se trata de una talla de cuerpo entero al faltarle la parte correspondiente a los pies y las piernas.




Imagen de san Diego. Colección José Félix Huerta Velayos


Perteneciente a la colección de José Félix Huerta Velayos nos encontramos con esta talla de san Diego, que fue una de las piezas exhibidas en la exposición Alcalá de Henares en la hagiografía clásica, celebrada durante la primavera de 2014 en la Capilla del Oidor. Tal como se puede apreciar en la fotografía es una imagen de cuerpo entero de alrededor de un metro de altura, estando datada en el siglo XVIII.




Cuadro de san Diego. Colección Sánchez Moltó


En esta misma exposición hubo ocasión de contemplar también un cuadro perteneciente a la colección de Manuel Vicente Sánchez Moltó fechado en el siglo XVII. Tal como se puede apreciar en la fotografía san Diego aparece representado en el conocido milagro de las rosas, que sujeta en el regazo con la mano derecha junto con una cruz cuya cabecera apoya en el hombro, aunque esta última resulta difícil de apreciar en la fotografía debido a la oscuridad del cuadro. La mano izquierda, por su parte, se muestra alzada en actitud de bendecir.




Azulejos de la finca Agrícola San Diego


Aunque a diferencia de otras regiones españolas como Andalucía o Valencia la cerámica pintada no es muy frecuente en Alcalá, gracias a un cúmulo de afortunadas coincidencias tuve ocasión de descubrir una excelente y poco conocida muestra de azulejos decorados en uno de los pilares de la cancela de acceso a la finca Agrícola San Diego, situada entre el Camino Viejo de Camarma y el vecino Camino del Sueño al norte del término municipal, muy cercana tras el desaforado crecimiento de la ciudad al barrio de Espartales Norte. El panel, formado por doce azulejos, representa a san Diego caminando por el campo, al fondo del cual, sobre una pequeña elevación, se atisba una iglesia. La figura del santo carece de sus atributos más habituales, la cruz o las rosas, y bajo sus pies, a modo de peana, aparece un rótulo con el nombre de la finca. Lamentablemente varios desconchones afean la pintura, uno de los cuales, con gran inoportunidad, borra parcialmente la firma de la cerámica en el que se realizaron los azulejos impidiendo conocer su procedencia.




Figuritas de barro de san Diego. Fotografía de Juan de la Plaza


Concluyo el artículo, a modo de curiosidad, reseñando que en la Tienda de Alcalá, que estuvo situada justo frente a la Casa de Cervantes , el impenitente alcalaíno Vicente Fernández, amigo mío desde hace muchos años, ponía a disposición de complutenses y visitantes una amplia muestra de objetos relacionados con Alcalá entre los que se encontraban unas figuritas de barro cocido y pintado al óleo, en dos tamaños diferentes de 17 o de 13 centímetros de alto, representando a san Diego con su iconografía habitual del milagro de las rosas, junto con una corona metálica. Databan de 2010 y estaban fabricadas en el taller de Artesanía Ramírez, una empresa familiar radicada en la localidad de Puente Tocinos (Murcia) especializada en figuras de belén. Puesto que en la actualidad la tienda está cerrada, desconozco si se podrán adquirir estas imágenes en algún otro lugar.




1 CANO SANZ, Pablo. El convento de San Diego de Alcalá de Henares. Promoción de Alcalá. Alcalá de Henares, 2009.
2 MARCHAMALO SÁNCHEZ, Antonio. Historia de la ermita, cofradía y efigie del Cristo Universitario de los Doctrinos de Alcalá de Henares. AACHE Ediciones. Guadalajara, 2011.
3 RIVERA BLANCO, Javier (coordinador). Universidad de Alcalá. Patrimonio de la Humanidad. Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares, 2012.


Publicado el 22-5-2010
Actualizado el 21-1-2018