C. Aubrey Rice, un escritor surrealista





Entre todos los escritores que colaboraron en la colección Luchadores del Espacio, sin duda el caso más singular de todos es el de Florencio Cabrerizo Miguel, que firmó sus nueve novelas con el llamativo seudónimo de C. Aubrey Rice, una trascripción de su apellido al inglés prácticamente directa más bien poco rigurosa con las normas de la onomástica de este idioma, aunque recuerda bastante -demasiado, sin duda, para ser casualidad- al nombre de Edgard Rice Burroughs, el conocido autor de Tarzán pero también de varias series de novelas de ciencia ficción tan populares como las de Barsoom, Venus, Pellucidar o Caspak, que sin duda nuestro autor debió de conocer... aunque, como veremos más adelante, su obra no se parece en nada a la de este precursor de la ciencia ficción moderna.

Lo único que he podido saber de Florencio Jesús Cabrerizo Miguel, que éste era su nombre completo, es que nació en la localidad soriana de El Burgo de Osma el 26 de octubre de 1923 y pasó su primera infancia en La Habana, falleciendo en Valencia tras una larga enfermedad el 9 de julio de 1962, con tan sólo 38 años de edad y poco más de dos años después de la publicación de su última novela, Niebla alucinante, a finales de 1959.

Aunque logré entrar en contacto con su familia, apenas conseguí que me comunicaran, ignoro por qué razón algunos mínimos datos biográficos suyos. Esta circunstancia me fuerza a limitar este estudio a los análisis literarios de sus novelas, sin la menor posibilidad de ponderarlos con sus circunstancias personales, a diferencia de lo ocurrido con otros autores, o con sus familiares, que sí me facilitaron todo tipo de ayuda en mi trabajo.

La obra de ciencia ficción de Florencio Cabrerizo, otro de tantos autores prácticamente desconocidos que no aparecen sino de forma fugaz en otras colecciones de la Editorial Valenciana -publicó tres novelas en Comandos y otras dos en Policía Montada-, junto con una más en la colección Montana, ajena a esta editorial, es sin lugar a dudas mediocre. Sin embargo no es este hecho el que marca su singularidad, ya que no se trata ni mucho menos de algo excepcional dentro del mundillo de la novela popular española; lo que diferencia a este escritor del resto de sus compañeros es su peculiar forma de redactar, en ocasiones decididamente surrealista y precursora de alguna manera de la tendencia literaria que años más tarde sería conocida como la Nueva Cosa, o New Thing en inglés, lo que no deja de ser sorprendente dentro del ámbito literario en el que este autor se movía.



Y es que, teniendo en cuenta que en la colección Luchadores del Espacio, al igual que en cualquier otra colección de bolsilibros de la época, lo que primaba por encima de todo era la aventura, sorprende que un escritor tan desviado de estos parámetros como era Cabrerizo tuviera ocasión de publicar un número relativamente elevado de novelas, sobre todo teniendo en cuenta que las condiciones impuestas por los responsables de estas colecciones solían ser bastante estrictas y, si un original no se ceñía a ellas, directamente no lo publicaban. Dadas las características de estas colecciones, y Luchadores del Espacio no era ninguna excepción, una novela mediocre era perfectamente aceptable siempre y cuando resultara entretenida; pero ocurre que la mayoría de las novelas de Cabrerizo eran francamente aburridas e incluso, en ocasiones, bastante incoherentes, lo cual no se ajustaba precisamente a la línea seguida por la colección.

Recuerdo perfectamente cuando cayó en mis manos la primera novela suya que leía, concretamente la titulada La muerte flota en el vacío. Tendría yo unos doce o trece años y ya había leído bastantes títulos de Luchadores del Espacio; unos me gustaban más y otros menos, pero lo cierto es que esta novela me desconcertó por completo porque no la entendí en absoluto. Más adelante conseguiría algunas otras de este mismo autor llegando exactamente a la misma conclusión, lo que motivó que catalogara a Cabrerizo como el escritor que menos me gustaba, con diferencia, de todos los de la colección Luchadores del Espacio. Mucho más tarde, y ya adulto, logré adquirir las últimas novelas suyas que me quedaban por leer al tiempo que releía las anteriores, y mi opinión no cambió demasiado. Teniendo en cuenta que mis gustos no debían de variar demasiado respecto a los de los lectores a los que iba dirigida en su momento la colección en la que fueron publicadas, sorprende realmente la publicación en ella de unas novelas que no encajan en absoluto en su línea editorial. Evidentemente hubiera resultado muy interesante poder desvelar esta interrogante, pero como ya he comentado, no me resultó posible hacerlo.

Por si fuera poco Cabrerizo publicó sus novelas en la que sin duda fue la etapa más brillante de la colección Luchadores del Espacio, la central, con lo cual mi extrañeza resulta todavía mayor sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de ellas están concentradas en un intervalo relativamente corto de números. Estamos hablando del apogeo de la Saga de los Aznar, pero también de las novelas de otros autores importantes tales como el Profesor Hasley, Karel Sterling, Larry Winters, J. Negri O'Hara y, algo más tarde, también Joe Bennett, sin olvidar tampoco las dos espléndidas colaboraciones de Eduardo Texeira. Pero como nada puedo aportar al respecto, tan sólo me es posible especular.

En resumen, cabe comentar que Cabrerizo no fue uno de los más significados escritores de la colección, siendo el aburrimiento el peor defecto, con diferencia, de la mayor parte de sus novelas, un pecado capital en este tipo de colecciones aunque no en otros ámbitos de la ciencia ficción que, aunque a mí no me gustan en absoluto, es innegable que cuentan con su público... aunque se trata de algo totalmente ajeno a la literatura popular española.



No obstante siempre hay algo salvable, aunque salvo la curiosa serie de Urano, formada por las novelas Sin noticias de Urano y Acción inaudita, y la tardía Niebla alucinante, el resto de su obra resulta ser perfectamente prescindible... en lo que, por cierto, no se diferencia de otros autores de bolsilibros de ciencia ficción, aunque sea por otros motivos diferentes. Y es una verdadera lástima, ya que a Cabrerizo no le faltaba calidad literaria -escribía bastante mejor que muchos de sus compañeros- y, cuando se lo propuso, consiguió unos resultados bastante aceptables. Pero novelas tan farragosas como Un astro en el camino, Bolas blancas de Yereblu, Pasaron de la Luna o Situación desesperada chocan de lleno, vuelvo a insistir en ello, con la línea editorial de una colección en la que primaba, por encima de todo, la aventura. ¿Por qué razón gozó Cabrerizo del suficiente predicamento como para conseguir que, pese a ello, le publicaran nada menos que nueve novelas? Lo ignoro, pero ciertamente me gustaría saberlo.

Aunque no considero necesario -ni conveniente- hacer una reseña de la totalidad de sus novelas, quizá sí convendría recordar aquéllas que he salvado de la quema. La corta serie de Urano, única ocasión en la que Cabrerizo no escribió novelas independientes, recrea una extraña sociedad uraniana -humanoides de piel morada, rostro triangular y párpados verticales- caracterizada por recrear las pautas culturales chinas, más o menos pasadas por el tamiz del autor, bajo el pintoresco nombre de Imperio del Sol Poniente. Estas dos novelas, cosa rara en este autor, tienen unos argumentos bastante normales, recreando una trama de espionaje en la que están involucrados el gobierno uraniano, deseoso de sacudirse el yugo terráqueo, y los espías enviados por la Tierra para conocer lo que éste tramaba. Justo es reconocer que Cabrerizo consigue ambientar un escenario extraterrestre bastante original, con un exotismo muy superior al logrado por sus compañeros de colección. Es una lástima que no siguiera por este camino, sin duda mucho más interesante que el resto de sus novelas.

En cuanto a Niebla alucinante, la última de sus colaboraciones en Luchadores del Espacio, nos encontramos con una divertida parodia de las visitas de extraterrestres a la Tierra, tema éste sumamente recurrente en todas las colecciones de bolsilibros. Aquí el protagonista es un peculiar alienígena camuflado de señor normal -mediana edad, calvo, bajo y gordito- que viene a darse una vuelta por nuestro planeta. A pesar de que su aspecto no puede ser más vulgar, posee unas poderosas aptitudes físicas -es capaz de correr a más de ciento cincuenta kilómetros por hora- que dejarían en ridículo al atleta más laureado, y por si fuera poco, auxiliado por una misteriosa niebla que es capaz de generar a su antojo -la que de nombre a la novela-, consigue domeñar la voluntad de todos los que le rodean. Tras una serie de divertidas peripecias, en las que su curiosidad y su torpe conocimiento de la idiosincrasia terrestre le hacen provocar todo tipo de situaciones insólitas, cuando no decididamente surrealistas, en las que logra poner en jaque a todos cuantos se cruzan en su camino, el visitante consigue que le lleven a Washington no para entrevistarse con el presidente de los Estados Unidos, tal como prescribirían los tópicos al uso, sino simplemente para reunirse con sus compañeros, que han ido a buscarle allí con su astronave. Y se marcha, después de despedirse educadamente y de agradecer la ayuda prestada, dejando a sus forzados anfitriones completamente perplejos.


Novelas de C. Aubrey Rice publicadas en Luchadores del Espacio


Título
67 Un astro en el camino
74 Bolas blancas de Yereblu
80 Gan-X
91 La muerte flota en el vacío
100 Pasaron de la Luna
105 Sin noticias de Urano
106 Acción inaudita
110 Situación desesperada
149 Niebla alucinante

Publicado el 30-10-2010 en el Sitio de Ciencia Ficción
Actualizado el 20-9-2018