Cronología del descubrimiento de los asteroides





Giuseppe Piazzi, descubridor de Ceres


Como es sabido, la era de los asteroides se inició cuando la noche del 1 de enero de 1801 el astrónomo italiano Giuseppe Piazzi descubría Ceres, el primero y más importante de todos, hoy flamante planeta enano. En realidad lo que buscaban Piazzi y otros muchos astrónomos no era ese modesto astro, sino el hipotético planeta que, según la ley de Titius-Bode, debería haber existido entre las órbitas de Marte y Júpiter. Y puesto que Ceres, salvo por su posición, no cumplía con los requisitos requeridos, siguieron buscando.

Jamás se encontraría al escurridizo e inexistente planeta, pero sí se descubrieron más asteroides, muchos más... con fecha de 31 de mayo de 2018 había catalogados 523.584, a los que hay que sumar otros 256.152 ya descubiertos pero todavía no catalogados; número que se va incrementando continuamente, ya que su cantidad total se estima en varios millones y las técnicas astronómicas han avanzado tanto que cada vez permiten encontrar cuerpos más pequeños o más alejados.

Se trata de una cifra realmente mareante que abarca no sólo el tradicional Cinturón de Asteroides situado entre las órbitas de Marte y Júpiter, sino la práctica totalidad del Sistema Solar incluyendo, en los confines del mismo, la abigarrada familia de los transneptunianos. Y aunque lo excesivo de su número hace imposible un seguimiento exhaustivo (quien esté interesado puede visitar la página del Minor Planet Center, donde están todos ellos catalogados), estimo que resultaría interesante realizar un estudio estadístico de la evolución de sus descubrimientos.

Antes de seguir adelante, conviene recordar la metodología seguida para la clasificación de los asteroides, que es general para la totalidad de los cuerpos del Sistema Solar. Ésta consta de tres fases. La primera es el descubrimiento propiamente dicho. Inicialmente el cuerpo recién descubierto es “bautizado” con una denominación provisional, consistente en unas siglas formadas por las cuatro cifras del año seguidas por dos letras que indican, en orden alfabético, la quincena del año la primera y el orden en el que fue descubierto dentro de esa quincena la segunda. En el caso de que los descubrimientos de una quincena rebasen a las letras del alfabeto, se vuelve a empezar por la A añadiendo a continuación un número que indica el orden del ciclo: A2 a Z2, A3 a Z3, etc.

Pero no basta con esto. Los astrónomos son prudentes ya que en ocasiones avistamientos de asteroides, satélites e incluso planetas, como ocurrió con el fantasmagórico Vulcano, han demostrado ser erróneos y tales astros inexistentes. Por esta razón, es necesario confirmar el descubrimiento y determinar sus parámetros orbitales, algo que no siempre es sencillo sobre todo cuando se trata de cuerpos pequeños o muy alejados; y aun así, alguno se acaba perdiendo. Una vez confirmada su existencia, el asteroide recibe un número de catálogo y queda incorporado a éste en orden secuencial de confirmaciones, no de descubrimientos.

En ocasiones puede llegar a pasar bastante tiempo en este proceso, sobre todo si por determinadas circunstancias el asteroide se “pierde” y no llega a ser redescubierto hasta mucho después tal como ocurrió con Apolo, descubierto en 1932 y catalogado en 1973, 41 años después, con el número 1.862; otros tantos tardó Adonis (número 2.101), de 1936 a 1977, y nada menos que 66 años, de 1937 a 2006, hubo de esperar Hermes, correspondiéndole el número 69.230. Un caso especial es el de Plutón, descubierto en 1930, que tras 76 años como planeta en 2006 fue es “degradado” a la nueva categoría de planeta enano con el número de catálogo 134.340. Para que nos hagamos una idea de la importancia de estos desfases, baste con apuntar que, de haber sido confirmados sus respectivos descubrimientos tras el período de tiempo habitual de esa época, a estos cuatro astros les habrían correspondido unos números de catálogo en torno al 1.300 para Plutón, al 1.400 para Apolo y al 1.700 para Adonis y Hermes.

Aunque los anteriormente apuntados son casos extremos, no sólo por el desfase temporal sino también por la importancia de estos cuerpos, resulta bastante habitual que se cataloguen con números inferiores asteroides descubiertos con posterioridad a otros, dado que la fecha oficial de descubrimiento es la de la primera visualización, mientras que el número asignado corresponde, tal como he explicado, al orden de su catalogación. Obviamente en un principio este problema no se daba debido al escaso número de descubrimientos, pero ya iniciado el siglo XX comenzaron a surgir estas interpolaciones, por lo general de tan sólo algunos años salvo en casos excepcionales. De hecho el primer asteroide catalogado con fecha de descubrimiento de 1926 es el número 1.064, Aetusa, lo que supone un total de 62 descubiertos en 1925 pero todavía pendientes de confirmar. En general, y para evitar complicaciones innecesarias, seguiré de aquí en adelante el criterio de considerar siempre el año de descubrimiento con independencia de su fecha de catalogación.

El tercer y último paso es la asignación de un nombre propio al asteroide. A diferencia de los anteriores éste no es automático sino potestativo de su descubridor, por lo que dependiendo de su interés tardará más o menos en ser bautizado. De hecho son muchos más los asteroides innominados (aunque con número de catálogo y denominación provisional) que los que poseen nombre propio, lo cual se ve acrecentado por el elevado número de descubrimientos realizados en los últimos años; estos últimos son tan sólo alrededor de unos 20.000, lo que supone apenas el 3,8 % de los catalogados y el 2,6 % de los descubiertos.




Ceres, hoy planeta enano, fotografiado en 2015 por la sonda Dawn


Pasemos ahora a estudiar la evolución cronológica del descubrimiento de los asteroides. Si, si consideramos el medio siglo trascurrido entre el descubrimiento de Ceres y la mitad de la centuria, es decir, entre 1801 y 1850, vemos que la nómina de asteroides se incrementó en tan sólo una docena de hallazgos, repartida además de una manera muy irregular; mientras en un principio los descubrimientos de nuevos asteroides siguieron a buen ritmo, de modo que Palas fue encontrado en 1802, Juno en 1804 y Vesta en 1807, habría que esperar nada menos que 38 años, hasta 1845, para que los astrónomos conocieran un asteroide más, Astrea. Concretamente, la relación de estos primeros descubrimientos es la siguiente:


Nombre Fecha desc. Descubridor Observatorio
1 Ceres 1-1-1801 Giuseppe Piazzi Palermo
2 Palas 28-3-1802 Heinrich Olbers Bremen
3 Juno 1-9-1804 Karl Ludwig Harding Lilienthal
4 Vesta 29-3-1807 Heinrich Olbers Bremen
5 Astrea 8-12-1845 Karl Ludwig Hencke Driesen
6 Hebe 1-7-1847 Karl Ludwig Hencke Driesen
7 Iris 13-8-1847 John Russell Hind Londres
8 Flora 18-10-1847 John Russell Hind Londres
9 Metis 25-4-1848 Andrew Graham Markree
10 Higia 12-4-1849 Annibale de Gasparis Nápoles
11 Parténope 11-5-1850 Annibale de Gasparis Nápoles
12 Victoria 13-9-1850 John Russell Hind Londres
13 Egeria 2-11-1850 Annibale de Gasparis Nápoles

Si se prefiere, se puede seguir la evolución de estos descubrimientos en la siguiente gráfica, en la que se representan con barras verticales los hallazgos realizados cada año, y con puntos y línea continua el número total de asteroides conocidos cada año, la cual dibuja lógicamente una curva siempre creciente.




Descubrimientos de asteroides en la primera mitad del siglo XIX


La razón para esta relativa sequía, teniendo en cuenta la enorme cantidad de asteroides existentes, no es otra que la dificultad para descubrir e identificar a estos pequeños cuerpos siderales con los medios técnicos disponibles en la época, pese a los grandes avances realizados desde que dos siglos antes se inventara el telescopio. Conviene tener en cuenta que las observaciones telescópicas se hacían entonces de forma ocular, ya que no fue sino hasta finales del siglo XIX cuando se generalizó el uso de la fotografía liberando a los astrónomos de la tediosa tarea de estar literalmente pegados al objetivo del telescopio durante noches enteras.

Sin embargo, en la segunda mitad de la centuria la situación cambió drásticamente dado que comenzaron a descubrirse nuevos asteroides con una frecuencia que nada tenía que ver con la anterior: nada menos que 450, lo que supone una media de nueve por año aunque, ya a finales de este período, en ocasiones se llegaron a alcanzar los 27, como ocurrió en 1892 y 1893. Como resultado de ello, al terminar 1900, y con él el siglo XIX, había catalogados un total de 463 asteroides. La tabla y la gráfica reflejan la evolución de los descubrimientos siguiendo los mismos criterios que en el caso anterior.


Año Desc. Acum. Año Desc. Acum. Año Desc. Acum.
1851 2 15 1868 12 107 1885 9 253
1852 8 23 1869 2 109 1886 11 264
1853 4 27 1870 3 112 1887 7 271
1854 6 33 1871 5 117 1888 10 281
1855 4 37 1872 11 128 1889 6 287
1856 5 42 1873 6 134 1890 15 302
1857 9 51 1874 6 140 1891 21 323
1858 5 56 1875 17 157 1892 27 350
1859 1 57 1876 12 169 1893 27 377
1860 5 62 1877 10 179 1894 20 397
1861 10 72 1878 12 191 1895 11 408
1862 5 77 1879 20 211 1896 16 424
1863 2 79 1880 8 219 1897 7 431
1864 3 82 1881 1 220 1898 9 440
1865 3 85 1882 11 231 1899 11 455
1866 6 91 1883 4 235 1900 12 463
1867 4 95 1884 9 244



Descubrimientos de asteroides en la segunda mitad del siglo XIX


El siglo XX comenzó con una tendencia similar aunque mucho más pronunciada, fruto sin duda de la ya citada aplicación de las técnicas fotográficas que permitían un registro mucho más minucioso -y asimismo menos cansado- del firmamento en búsqueda de estos pequeños islotes siderales. Tanto es así que en sólo 25 años se pasó de los 463 asteroides registrados en 1900 a los 1.126 de 1925, lo que supone un incremento de cerca de 27 asteroides al año con un llamativo máximo de 49 en 1916, en plena Primera Guerra Mundial, una época sin duda poco propicia para las observaciones astronómicas.


Año Desc. Acum. Año Desc. Acum.
1901 19 482 1914 21 821
1902 21 503 1915 21 842
1903 21 524 1616 49 891
1904 33 557 1917 28 919
1905 31 588 1918 24 943
1906 45 633 1919 15 958
1907 36 669 1920 20 978
1908 29 698 1921 29 1.007
1909 21 719 1922 21 1.028
1910 14 733 1923 28 1.056
1911 20 753 1924 42 1.098
1912 14 767 1925 28 1.126
1913 33 800



Descubrimientos de asteroides entre 1901 y 1925


Como curiosidad cabe reseñar que se alcanzó la cifra de mil en 1921, aunque el asteroide catalogado con este número, bautizado con el nombre de Piazzia en homenaje al descubridor de Ceres, figura como descubierto en 1923 por los motivos explicados anteriormente.

Si damos ahora un salto de otros veinticinco años, comprobamos que al mediar el siglo XX el número de asteroides catalogados era de 2.158, casi el doble de los de 1925. En concreto el incremento fue de 1.032, unos 41 por año, aunque en 1938 se alcanzaron los 99 mientras que en los años postreros de la Segunda Guerra Mundial -sobre todo desde la entrada de los Estados Unidos en el conflicto bélico- y en los de la inmediata posguerra, por razones fáciles de entender, el número cayó en picado: 13 en 1943, 1 en 1944, ninguno en 1945, 1 en 1946 y 4 en 1947, con una tímida recuperación -la media de este período no se recuperó hasta 1950- a partir de 1948. Tal como he comentado anteriormente, dado que estos datos se refieren a los años de descubrimiento y no a los de confirmación, en este listado están incluidos los citados Apolo, Adonis, Hermes y Plutón pese a su tardía inclusión en el catálogo.


Año Desc. Acum. Año Desc. Acum.
1926 22 1.148 1939 49 1.911
1927 26 1.174 1940 38 1.949
1928 38 1.212 1941 41 1.990
1929 55 1.267 1942 41 2.031
1930 52 1.319 1943 13 2.044
1931 82 1.401 1944 1 2.045
1932 50 1.451 1945 0 2.045
1933 62 1.513 1946 1 2.046
1934 57 1.570 1947 4 2.050
1935 75 1.645 1948 25 2.075
1936 67 1.712 1949 34 2.109
1937 51 1.763 1950 49 2.158
1938 99 1.862



Descubrimientos de asteroides entre 1926 y 1950


A partir de ahora será preciso acortar los períodos de tiempo considerados, dado que el espectacular incremento de descubrimientos nos impediría apreciar los detalles con suficiente precisión de mantener éstos. Así pues, hemos de considerar ahora la década incompleta comprendida entre 1951 y 1960, en la cual se pasó de los 2.158 anteriores a los 4.173, lo que supone casi el doble del número de asteroides catalogados tan sólo una década antes. Sin embargo, esta cantidad esconde una peculiaridad que es preciso analizar. Si nos fijamos en la tabla, veremos que la práctica totalidad de este incremento corresponde a un único año, 1960, ya que entre 1951 y 1959, ambos incluidos, el aumento fue de tan sólo 163, lo que equivale a una media de 18 por año, un porcentaje bastante inferior al de la década anterior incluso considerando el parón provocado por la Segunda Guerra Mundial.

Por el contrario, en 1960 se contabilizaron nada menos que 1.852 nuevos asteroides, lo que supone un incremento excepcional en un único año, máxime si tenemos en cuenta que hasta entonces el año más prolífico había sido 1938 con un total de 99. Es evidente que los métodos de detección clásicos habían llegado ya al límite de sus posibilidades, por lo que era necesaria una mejora substancial en los mismos para poder seguir detectando asteroides al tiempo que se incrementaba notablemente el número de descubrimientos.


Año Desc. Acum.
1951 36 2.194
1952 24 2.218
1953 44 2.262
1954 9 2.271
1955 24 2.295
1956 6 2.301
1957 10 2.311
1958 3 2.314
1959 7 2.321
1960 1.852 4.173



Descubrimientos de asteroides entre 1951 y 1960


Como cabe suponer el cambio tuvo lugar precisamente en 1960, cuando se empezaron a aplicar técnicas sistemáticas automatizadas para la detección e identificación de los nuevos asteroides, las cuales se beneficiarían más adelante del auxilio de programas informáticos. Los pioneros de estas nuevas técnicas fueron el matrimonio formado por los astrónomos Cornelis Johannes e Ingrid van Houten, que junto con Tom Gehrels comenzaron a descubrir asteroides, desde el observatorio de Monte Palomar a un ritmo inusitado hasta entonces, aunque muchos de ellos, tal como he comentado con anterioridad, no serían catalogados hasta muchos años después. Ésta fue la razón de tan espectacular incremento, aunque es necesario añadir que la confirmación de estos 1.852 asteroides no fue ni mucho menos inmediata, quedándose muchos de ellos en el tintero hasta que pasado un tiempo fueron siendo incorporados al catálogo primero en grandes cantidades y posteriormente en forma de goteo, de modo que el último por el momento -desconozco si todavía quedarán más pendientes- fue en 2017 el correspondiente al número 508.765, nada menos que con 57 años de retraso.

Tras la tempestad de 1960 llegaría la calma, por lo que durante la totalidad de la década comprendida entre los años 1961 y 1970 el ritmo de descubrimientos volvería a la “normalidad”, entendiendo como tal a la frecuencia de los años cincuenta: 303 asteroides, poco más de 30 por año, lo que incrementó el catálogo hasta los 4.476.


Año Desc. Acum.
1961 8 4.181
1962 13 4.194
1963 13 4.207
1964 47 4.254
1965 25 4.279
1966 29 4.308
1967 31 4.339
1968 45 4.384
1969 61 4.445
1970 31 4.476



Descubrimientos de asteroides entre 1961 y 1970


A partir de aquí, y durante las dos décadas siguientes, se observa, dentro de un incremento neto de los descubrimientos anuales, la existencia de algunos picos muy marcados, lo que indica que cada vez que se aplicaba un programa de búsqueda sistemático el número de hallazgos aumentaba espectacularmente, volviendo a descender una vez que éste concluía. Así, en la década de los setenta el incremento total fue de 5.050, algo más de quinientos por año, elevándose el número de asteroides conocidos hasta los 9.526. No obstante el reparto fue muy irregular, ya que mientras en 1977 se alcanzaron los 1.426 y en 1973 los 1.297, en 1972 tan sólo se llegó a los 85, y en 1974 a los 91.


Año Desc. Acum.
1971 543 5.019
1972 85 5.104
1973 1.297 6.401
1974 91 6.492
1975 158 6.650
1976 196 6.846
1977 1.426 8.272
1978 536 8.808
1979 418 9.226
1980 300 9.526



Descubrimientos de asteroides entre 1971 y 1980


En la década de los ochenta la tendencia fue similar, aunque con unos valores mucho más elevados que los de la anterior: 6.490 nuevos asteroides, casi 650 por año, con dos picos destacados en 1981 -1.525- y 1990 -1.229-, aunque todavía inferiores al excepcional valor de 1960, y datos mucho menores en el resto. Al finalizar la década en 1990 el número total rebasaba ya los 16.000, y justo en su primer año, 1981, se había alcanzado el simbólico valor 10.000, que le correspondió al asteroide bautizado como Myriostos, término griego que significa, precisamente, diez mil. Por cierto este asteroide había sido descubierto nada menos que en 1951, treinta años antes de ser catalogado, lo que da buena idea del “atasco” que a estas alturas ya se estaba produciendo.


Año Desc. Acum.
1981 1.525 11.051
1982 384 11.435
1983 242 11.677
1984 279 11.956
1985 357 12.313
1986 404 12.717
1987 399 13.116
1988 789 13.905
1989 882 14.787
1990 1.229 16.016



Descubrimientos de asteroides entre 1981 y 1990


Fue en la última década del siglo XX cuando comenzó la enorme y sorprendente explosión de descubrimientos que dejaría casi en anécdota a todos los hallazgos anteriores. Si bien hasta entonces el año más prolífico había sido 1960 con sus 1.852 catalogaciones, mientras los demás años “buenos” habían rondado entre los 1.200 y los 1.500, ahora el valor más bajo, el correspondiente a 1992, alcanzó los 1.438 mientras el más alto, el de 2000, ascendió a ¡48.127!, casi tantos como se conocían en total hasta tan sólo dos años antes. Las cifras son auténticamente mareantes: en la década completa se pasó de los 16.016 de 1990 a los 127.575 de 2000, lo que supone más de ciento diez mil -111.559- en diez años o, si se prefiere, más de once mil por año, desapareciendo además casi por completo los acusados altibajos de las décadas anteriores, ahora sustituidos por un crecimiento prácticamente continuo -tan sólo en tres ocasiones hubo ligeras depresiones- al que no dudo en calificar de exponencial, tal como se puede comprobar en la gráfica correspondiente.


Año Desc. Acum.
1991 1.481 17.497
1992 1.438 18.935
1993 2.417 21.352
1994 2.241 23.593
1995 3.997 27.590
1996 3.476 31.066
1997 4.964 36.030
1998 15.093 51.123
1999 28.325 79.448
2000 48.127 127.575



Descubrimientos de asteroides entre 1991 y 2000


La razón de este salto hay que buscarla, una vez más, en un cambio fundamental en los métodos de búsqueda, que pasaron a estar a cargo de sistemas automáticos computerizados, con lo que se perdió definitivamente todo lo poco que pudiera quedar aún de la aureola romántica del astrónomo buscador de asteroides... ganándose a cambio en efectividad. Conviene no olvidar tampoco que, desde 1992, comenzaron a descubrirse nuevos tipos de asteroides, o planetas menores por seguir la terminología oficial del MPC que orbitan en los confines del Sistema Solar y cuyo número se estima también muy elevado, aunque debido a su lejanía hasta ahora tan sólo ha podido ser descubierto un grupo relativamente pequeño de ellos. Entre los transneptunianos, los más numerosos de todos ellos, y otros grupos como los centauros o los objetos del Disco Disperso, en mayo de 2018 se conocían alrededor de unos 2.700 cuerpos de estas características. El número 100.000, por cierto, fue alcanzado en el año 2000, correspondiéndole a un asteroide encontrado en 1982 -de nuevo con el consabido retraso- el cual fue bautizado con el nombre alegórico de Astronáutica.




Plutón, fotografiado por la sonda New Horizons en 2015


Durante la primera década del nuevo siglo XXI, en la que como anécdota Plutón fue degradado a la categoría de planeta enano en 2006, asignándosele el número de catálogo 134.340, se apreció un comportamiento similar al de la anterior con unos descubrimientos anuales todavía mucho más elevados, hasta el punto de que el catálogo se incrementó en nada menos que en 378.579 asteroides, lo que supuso que el número total prácticamente se cuadruplicara hasta llegar a rebasar la cifra del medio millón. El año más fructífero fue 2001 con 50.508 asteroides, seguido a corta distancia por los 50.080 de 2005, quedándose bastante cerca 2006 con 46.297 y 2002 con 45.491 respectivamente.

Paralelamente a la magnitud de estas cifras se observa también una clara tendencia a la baja conforme avanzaban los años, en especial durante los últimos de la década, de manera que en 2009 fueron catalogados “apenas” 25.000 y en 2010 no se llegaron a alcanzar siquiera los 14.500, lo que hace sospechar la posibilidad de una una nueva fase de agotamiento de los métodos de detección empleados hasta entonces. No obstante, dada su relativa cercanía temporal entra dentro de lo posible que el número de descubrimientos de estos años se vea incrementado en un futuro una vez hayan catalogados los asteroides descubiertos en este período que todavía están pendientes de confirmación.


Año Desc. Acum.
2001 50.808 178.383
2002 45.491 223.874
2003 35.814 259.688
2004 34.440 294.128
2005 50.080 344.208
2006 46.297 390.505
2007 37.086 427.591
2008 39.368 466.959
2009 24.778 491.737
2010 14.417 506.154



Descubrimientos de asteroides entre 2001 y 2010


Llegamos así a la década presente, la última por ahora y todavía incompleta puesto que, pese a escribir estas líneas a mediados de 2018, los últimos asteroides incorporados a la lista datan de 2016. Evidentemente, y además de irse completando los años que faltan, cabe esperar, por idénticos motivos a los comentados en el apartado anterior, que las cifras tabuladas de estos seis años se incrementen sustancialmente conforme se vayan confirmando los descubrimientos que todavía están pendientes, lo que explica que los datos registrados por ahora sean modestos en comparación con los inmediatamente anteriores, aunque todavía relativamente importantes: 17.430 entre 2011 y 2016.


Año Desc. Acum.
2011 7.223 513.377
2012 4.661 518.038
2013 3.029 521.067
2014 1.882 522.949
2015 545 523.494
2016 90 523.584



Descubrimientos de asteroides entre 2001 y 2016


Aunque las gráficas parciales que he venido reproduciendo hasta ahora son útiles para evaluar la evolución del proceso en los períodos de tiempo considerados, también resulta interesante agrupar en una única gráfica la totalidad de los resultados desde que Piazzi descubriera Ceres hasta la actualidad, por más que la escala reduzca la visión en detalle de buena parte de estos dos siglos largos. Tal como puede comprobarse, se trata de una curva similar a la que los matemáticos denominan sigmoide, con un primer tramo de escasa pendiente que dura aproximadamente hasta la década de 1980 seguido por un fortísimo crecimiento frenado, todavía es pronto para saber si de manera provisional o definitiva, en los últimos años, apuntándose otra fase de aparentemente baja pendiente.




Descubrimientos de asteroides entre 1801 y 2016


A la vista del aparente frenado de estos últimos años, ¿hay razones para pensar que los asteroides, o al menos la posibilidad de detectarlos con los equipos técnicos actuales, se estén agotando? Ni mucho menos, más bien lo que ocurre que la capacidad de detección supera con creces en velocidad a la de catalogación aunque no resulta fácil evaluar si la brecha se va incrementando o, por el contrario, se está reduciendo. Al finalizar 2011, fecha en la que tomé los datos para la primera redacción de este artículo, el MPC tenía contabilizado un total de 588.934 asteroides descubiertos, cifra que englobaba a los 310.376 catalogados y a otros 278.558 pendientes de catalogación, suponiendo estos últimos el 47,3 % del total. Con fecha de 31 de mayo de 2018, casi seis años y medio más tarde, las cantidades respectivas eran 523.584 catalogados y 256.152 sin catalogar, que sumados ascienden a un total de 779.736; haciendo el mismo cálculo, nos encontramos con un porcentaje del 32,9 % pendientes de catalogar, lo que supone un descenso de casi catorce puntos y medio respecto al valor de 2011. Asimismo, entre diciembre de 2011 y mayo de 2018 se catalogaron 213.208 asteroides y se descubrieron 190.802, mientras la cantidad de asteroides sin catalogar descendía en 22.406.



Apreciaremos mejor la tendencia si nos fijamos en esta gráfica publicada en la Wikipedia en la que vienen representados entre 1996 y 2016, es decir, el período de máxima expansión del catálogo del MPC, el total de asteroides descubiertos (rosa), los catalogados o numerados -verde- y los bautizados -violeta-. Como es fácil apreciar el número de descubrimientos se ha mantenido prácticamente constante, por lo que en realidad ha mejorado es la capacidad de identificación y catalogación incluso en el caso de descubrimientos antiguos como los de 1960, 1973 o 1977. Así pues todo parece indicar que sigue habiendo cuerda para rato; máxime cuando los astrónomos estiman el número total de estos pequeños astros en varios millones. Otra cuestión es que siga siendo posible detectarlos, pero en cualquier caso la limitación será de índole meramente tecnológica.




Ver también:
Asteroides: Peñascos en órbita
Los asteroides. Su clasificación en función de las órbitas
Los asteroides “españoles”
Tablas de los principales grupos de asteroides


Publicado el 5-1-2012
Actualizado el 13-6-2018