El descubrimiento de los satélites del Sistema Solar





Saturno y sus principales satélites


Hasta principios del siglo XVII el único satélite conocido por el hombre era la Luna, situación que cambió cuando en 1610 Galileo descubría, con el recién inventado telescopio, los cuatro satélites mayores de Júpiter: Ío, Europa, Ganímedes y Calixto, a los que bautizó con los nombres de cuatro de las numerosas amantes del rey de los dioses.

Habría que esperar hasta 1655 para que Huygens descubriera el primer satélite de Saturno, Titán, al que seguirían en 1671 Japeto, en 1672 Rea y en 1684 Tetis y Dione, satélites asimismo de Saturno y todos ellos descubiertos por Jean-Dominique Cassini. Sus nombres, por cierto, fueron tomados en esta ocasión de los titanes, una casta de dioses anteriores a los olímpicos vinculados a Saturno. Así pues, el siglo XVII se cerraba con un total de diez satélites conocidos: la Luna, cuatro de Júpiter y cinco de Saturno.


Satélites descubiertos desde la prehistoria hasta el siglo XVIII

Año Tierra Júpiter Saturno Urano Desc. año Total
? 1 1 1
1610 4 4 5
1655 1 1 6
1671 1 1 7
1672 1 1 8
1684 2 2 10
1787 2 2 12
1789 2 2 14
Total 1 4 7 2 14

La penúltima columna recoge los descubrimientos realizados en ese año
La última columna recoge el número total de satélites conocidos en ese año


El siglo XVIII, pese a sus grandes avances técnicos, tan sólo aportó cuatro satélites más, todos ellos gracias a las observaciones del astrónomo inglés William Herschel, famoso por el descubrimiento de Urano en 1781. Éstos fueron Titania y Oberón, precisamente satélites de Urano, en 1787, tan sólo seis años después de dar a conocer el nuevo planeta, y Mimas y Encélado, otros dos vasallos de Saturno, en 1789.


Satélites descubiertos en el siglo XIX

Año Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Desc. año Total
Previo 1 4 7 2 14
1846 1 1 15
1848 1 1 16
1851 2 2 18
1877 2 2 20
1892 1 1 21
1898 1 1 22
Total 1 2 5 9 4 1 22

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Aunque la observación astronómica mejoraría ostensiblemente en el siglo XIX, no por ello esta centuria resultó especialmente fructífera en lo que a descubrimiento de nuevos satélites se refiere, ya que el número de los conocidos se incrementó tan sólo en otros ocho más. En 1846, el mismo año del descubrimiento de Neptuno, William Lassell encontraba a Tritón, su principal satélite y el único de tamaño respetable de todos los que orbitan en torno a ese planeta. En 1848 William Bond incrementaba la nómina de Saturno con Hiperión, y en 1851 de nuevo Lassell duplicaba el número de satélites conocidos de Urano con Ariel y Umbriel. En 1877 se conocieron, gracias a Asaph Hall, los dos pequeños satélites de Marte, Fobos y Deimos, y ya terminando el siglo Edward Barnard descubría en 1892 el quinto satélite de Júpiter, Amaltea, mientras en 1898 William Henry Pickering -hermano del también astrónomo Edward Charles Pickering- hacía lo mismo con el noveno de Saturno, Febe. Así pues, al comenzar el siglo XX el número total de satélites conocidos era ya de 22: La Luna, los dos marcianos, cinco de Júpiter, nueve de Saturno, cuatro de Urano y uno de Neptuno. En este grupo entraban todos los de tamaño importante y también algunos mucho más minúsculos, como Fobos, Deimos, Amaltea y Febe.


Satélites descubiertos entre 1900 y 1951

Año Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Desc. año Total
Previo 1 2 5 9 4 1 22
1904 1 1 23
1905 1 1 24
1908 1 1 25
1914 1 1 26
1938 2 2 28
1948 1 1 29
1949 1 1 30
1951 1 1 31
Total 1 2 12 9 5 2 31

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La última columna recoge el número total de satélites conocidos en ese año


La primera mitad del siglo XX, pese a los grandes telescopios de que disponían los astrónomos, tan sólo aportó nueve satélites más, siete de ellos pertenecientes a Júpiter: Himalia y Elara, descubiertos por Charles Dillon Perrine en 1904 y 1905 respectivamente; Pasifae, descubierto en 1908 por Philibert Jacques Melotte, y Sínope (1914), Lisitea (1938), Carme (1938) y Ananké (1951), todos ellos hallazgos de Seth Barnes Nicholson. Las dos restantes lunas descubiertas en esa época, ambas por Gerard Kuiper, fueron Miranda, la quinta de Urano, en 1948, y Nereida, la segunda de Neptuno, en 1949.

Al iniciarse la segunda mitad del siglo no había indicios de que el número de satélites, fijado en 31, fuera a incrementarse de forma notable, dado que todos los recién descubiertos eran cuerpos de pequeño tamaño cuando no, como los de Júpiter, directamente minúsculos; tanto era así, que estos siete astros no recibieron nombres propios hasta una fecha tan tardía como 1975, denominándose durante todos estos años con el nombre del planeta seguido de un simple ordinal. De hecho, incluso se produjo una baja en la lista, la de Temis, un presunto satélite de Saturno “descubierto” por Pickering en 1905 sin que su existencia pudiera ser confirmada -probablemente pudo tratarse de un asteroide en tránsito por las cercanías del planeta-, pese a lo cual todavía es posible encontrarlo en algunos textos poco actualizados.

Los acontecimientos de las décadas de los 50 y 60 parecieron confirmar estas sospechas, ya que hubo que esperar hasta 1966 para que Audouin Dollfus descubriera Jano, el décimo satélite -esta vez de verdad- de Saturno, y aun con ello el escurridizo astro estuvo puesto en cuarentena durante bastante tiempo, dado que unas observaciones realizadas simultáneamente por Richard L. Walker daban unos resultados incompatibles con los de Dollfus. No sería sino hasta 1978 cuando Stephen M. Larson y John W. Fountain propusieron una hipótesis que la sonda Voyager I confirmó en 1980 como correcta: No se trataba de un único satélite sino de dos compartiendo una misma órbita, bautizados en 1983 como Jano el de Dollfus y Epimeteo el de Walker -a los cuales se les considera hoy sus respectivos descubridores-, asignándoseles los ordinales 10 y 11 del sistema de Saturno.

Pero no nos adelantemos. Con el descubrimiento de Jano puesto en entredicho, la década de los setenta no se inició de manera muy diferente a como lo había hecho la anterior. Charles T. Kowall descubrió en 1974 un nuevo satélite de Júpiter, el número 13, al que se bautizó con el nombre de Leda. Este mismo astrónomo repitió un año más tarde con un nuevo satélite joviano, Temisto, del cual se perdió el rastro durante 25 años hasta ser redescubierto en 2000 por el equipo de Scott S. Sheppard y David C. Jewitt, lo que hace que en algunas publicaciones sean éstos quienes aparecen como sus descubridores. Por esta razón Temisto no figura en los catálogos con el número 14, que es el que cronológicamente le hubiera correspondido, sino con el 18, al haber aparecido mientras tanto otros compañeros suyos que, pese a ser descubiertos más tarde, fueron confirmados antes. Mucha más relevancia tendría el descubrimiento en 1978, por parte del astrónomo James W. Christy, de Caronte, la primera luna conocida de Plutón, no sólo por su respetable tamaño, mucho mayor que los de las encontradas en años anteriores, sino porque abría las puertas de una región hasta entonces desconocida del Sistema Solar, la transneptuniana, que años más tarde rendiría insospechadas sorpresas.


Satélites descubiertos entre 1966 y 1999

Año Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón Desc. año Total
Previo 1 2 12 9 5 2 31
1966 2 2 33
1974 1 1 34
1975 1 1 35
1978 1 1 36
1979 3 3 39
1980 6 6 45
1985 1 1 46
1986 9 9 55
1989 6 6 61
1990 1 1 62
1997 2 2 64
1999 1 4 5 69
Total 1 2 18 18 21 8 1 69

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La última columna recoge el número total de satélites conocidos en ese año


A finales de la década de los setenta, todavía con sólo unos 35 satélites conocidos, un par de los cuales eran incluso dudosos, la situación cambiaría drásticamente gracias a las fotografías enviadas por las sondas espaciales. A su paso por las cercanías de Júpiter, en 1979 y con tan sólo unos meses de diferencia, las dos sondas Voyager fotografiaron tres nuevos satélites jovianos: Tebe (número 14) y Metis (número 16) la Voyager I, y Adrastrea (número 15) su gemela Voyager II. Como descubridores de estas tres lunas figuran Stephen P. Synnott para las dos primeras y David C. Jewitt y G. Edward Danielson para la tercera.

Tras dejar atrás Júpiter las dos Voyager visitarían también Saturno, al que llegaron en 1980 la Voyager I y en 1981 la Voyager II; y también aquí hubo sorpresas. Ese mismo año de 1980 la nómina de lunas saturnianas se incrementó en varias más gracias a las fotografías enviadas por la Voyager I: Atlas (nº 15), identificado por Richard J. Terrile, y Prometeo (nº 16) y Pandora (nº 17), ambos por el equipo de S. Collins, además de confirmar la existencia ya sospechada de Jano y Epimeteo. Pero no quedaron ahí las cosas, ya que mediante observaciones telescópicas se descubrieron ese mismo año de 1980 otros tres satélites más: Helena (nº 12) por Pierre Laques y Jean Lecacheux, Telesto (nº 13) por el equipo de Bradford A. Smith y Calipso (nº 14) por el de Dan Pascu. La propina llegaría diez años más tarde, cuando en 1990 Mark R. Showalter, revisando antiguas fotografías enviadas por las sondas Voyager, se encontró con un nuevo satélite que hasta entonces había pasado desapercibido. Se trataba de Pan, al que se le asignó el número 18, justo la cantidad a la que ascendían las lunas saturnianas conocidas a finales del siglo XX.

Como es sabido, mientras la Voyager I se perdía en el espacio tras su paso por Saturno, la Voyager II describió una órbita diferente que la llevó hasta Urano y Neptuno. Llegó al primero de estos planetas en enero de 1986, aunque un mes antes, en diciembre de 1985, ya hizo su primer descubrimiento: Puck, número 15 de una lista de lunas que hasta entonces sólo abarcaba cinco. Las nueve restantes, ordenadas correlativamente desde la sexta hasta la decimocuarta, fueron Cordelia, Ofelia, Bianca, Cresida, Desdémona, Julieta, Porcia, Rosalinda y Belinda. Todas ellas fueron descubiertas a partir de las fotografías enviadas por la Voyager II en 1986, constando como descubridores suyos Richard J. Terrile para las dos primeras, Bradford A. Smith para Bianca y Stephen P. Synnot para las seis restantes y también para Puck.

La siguiente y última etapa de la Voyager II, Neptuno, llegó en el verano de 1989. La cosecha fue en esta ocasión de seis nuevas lunas numeradas del 3 al 8: Náyade, Talasa, Despina, Galatea, Larisa y Proteo, la única de todas ellas de cierta envergadura, similar en tamaño a su compañera Nereida. Es este caso, aunque el estudio de las fotografías remitidas por la sonda fue realizado por un equipo de astrónomos, como descubridores oficiales figuran Richard J. Terrile para Náyade y Talasa, Harold J. Reitsema para Larisa y Stephen P. Synnot para las tres restantes.

En la década de los noventa, ya sin el auxilio de las sondas espaciales, consiguió incrementarse el número total de satélites en un puñado más, la mayoría de ellos en el sistema de Urano, gracias en esta ocasión a los telescopios. Así, desde el veterano observatorio de Monte Palomar se descubrieron en 1997 dos nuevos satélites de Urano, el 16º y el 17º, a los que impusieron los nombres de Calibán y Sícorax, a los que dos años más tarde se les unirían otros tres más, Próspero, Setebos y Esteban, números 18 al 20 del sistema de Urano. Aunque como descubridores de los mismos figuran en primer lugar distintos astrónomos, lo cierto es que todos ellos suelen aparecer como miembros de un mismo equipo variando solamente el orden de sus nombres: Joseph A. Burns, Brett J. Gladman, Matthew J. Holman, John J. Kavelaars, Philip D. Nicholson, Jean-Marc Petit y Hans Scholl, por lo que supongo que se les podrá considerar como codescubridores de todo el grupo.

Más complicada resulta la historia de otra de las lunas de Urano, de nombre Perdita, a la que le sucedió una aventura similar a las de Pan y Temisto. Fotografiado en 1986 por la Voyager II, no fue identificado hasta 1999 por Erich Karkoschka, pero al no poderse confirmar su existencia -recuérdese el caso de Temis- fue retirada de la lista oficial en 2001. Descubierta de nuevo en 2003 en unas fotografías tomadas por el Telescopio Espacial Hubble, fue rehabilitada como satélite de Urano, aunque esto le costó descender del número 21, que es el que le hubiera correspondido cronológicamente, al 25, al haberse descubierto otras lunas mientras tanto.

El fructífero 1999 concluyó con el hallazgo de un nuevo satélite de Júpiter, el primero en veinte años si hacemos abstracción del redescubrimiento de Temisto. Encontrado por casualidad por los astrónomos responsables del programa Spacewatch -un proyecto de la Universidad de Arizona, encabezado por Jim V. Scotti, cuya misión era la búsqueda sistemática de asteroides-, fue catalogado en un principio como asteroide antes de identificarse su verdadera naturaleza. Bautizado con el nombre de Calírroe se le otorgó el ordinal 17, pasando por delante del todavía no confirmado Temisto.


Satélites descubiertos entre 2000 y 2009

Año Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón Haumea Eris Desc. año Total
Previo 1 2 18 18 21 8 1 69
2000 10 12 22 91
2001 11 3 14 105
2002 1 4 5 110
2003 22 1 3 1 27 137
2004 1 17 18 155
2005 2 2 2 1 7 162
2006 9 9 171
2007 4 4 175
2008 1 1 176
2009 1 1 177
Total 1 2 63 65 27 13 3 2 1 177

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La última columna recoge el número total de satélites conocidos en ese año


Al empezar el año 2000 la situación estaba así: Se conocían un satélite de la Tierra, dos de Marte, 18 de Júpiter -de los cuales uno de ellos, Temisto, estaba pendiente de confirmar-, 18 de Saturno, 21 de Urano -también Perdita estaba sin confirmar-, 8 de Neptuno y 1 de Plutón, lo que hacía un total de 67 lunas sin contar a las dudosas Temisto y Perdita; más del doble de las descubiertas tan sólo cincuenta años antes, tras casi tres siglos y medio transcurridos desde la invención del telescopio.

Puede que 69 satélites parezcan muchos satélites, pero hasta llegar a los 197 actuales todavía quedaba mucho por recorrer, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera han pasado dos décadas desde que se iniciara el actual siglo XXI. La conclusión es evidente, en estos últimos años los descubrimientos se han sucedido de una forma vertiginosa. Veamos como ocurrió, aunque sin detenernos tanto en los detalles para no extendernos demasiado. En cualquier caso, quien esté interesado en más detalles puede consultar la tabla correspondiente.

En el año 2000 se descubrieron 10 satélites de Júpiter y 12 de Saturno, además de confirmarse la existencia de Temisto. En 2001, 11 de Júpiter y 3 de Urano. En 2002, 1 de Júpiter y 4 de Neptuno. En 2003, 22 de Júpiter, 1 de Saturno, 3 de Urano -además de la confirmación de Perdita- y 1 de Neptuno. En 2004, 1 de Júpiter y 17 de Saturno. En 2005, 2 de Saturno, 2 de Plutón, 2 del recién descubierto planeta enano Haumea, denominados Hi’iaka y Namaka, y 1 del también planeta enano Eris, bautizado con el nombre de Disnomia.

Entre 2006 y 2009 Saturno fue el único planeta que incrementó su nómina de satélites con 9 más en 2006, 4 en 2007, 1 en 2008 y 1 en 2009. En lo que respecta a Júpiter, en 2010 se descubrieron 2 nuevas lunas, aunque este hallazgo no se hizo oficial hasta un año más tarde, y en 2011 otras 2, ninguna de las cuales cuentan todavía con nombre propio.


Satélites descubiertos entre 2010 y 2018

Año Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón Haumea Makem. Eris Desc. año Total
Previo 1 2 63 65 27 13 3 2 1 177
2010 2 2 179
2011 2 1 1 182
2012 1 1 183
2013 1 1 184
2016 2 1 3 187
2017 9 9 196
2018 1 1 197
Total 1 2 79 65 27 14 5 2 1 1 197

La penúltima columna recoge los descubrimientos realizados en ese año
La última columna recoge el número total de satélites conocidos en ese año


Entre 2011 y 2012 la nómina de satélites de Plutón se incrementó con los descubrimientos de Cerbero, su cuarta luna, y de Estigia, la quinta, respectivamente. Por último, en 2013 se confirmó la existencia del decimocuarto satélite de Neptuno, todavía sin nombre, tras un análisis de un conjunto de fotografías tomadas por el telescopio espacial Hubble entre 2004 y 2009.

Habría que esperar hasta 2016 para que Júpiter sumara 2 nuevos satélites y se descubriera uno más orbitando en torno al planeta enano Makemake. En 2017 se confirmó la existencia de otros 9 satélites jovianos, a los que se sumó otro en 2018.

Así pues, en total y a fecha de hoy -septiembre de 2018- se conocen un total de 197 satélites planetarios, repartidos de la siguiente manera: 1 de la Tierra, 2 de Marte, 79 de Júpiter, 65 de Saturno, 27 de Urano, 14 de Neptuno, 5 de Plutón, 2 de Haumea, 1 de Makemake y 1 de Eris.

La existencia de siete de ellos, cuatro de Júpiter -S/2003 J2 , S/2003 J4, S/2003 J10 y S/2003 J12, y tres de Saturno -S/2004 S3, S/2004 S4 y S/2004 S6-, está todavía sin confirmar por lo que, provisionalmente, a estos satélites se les considera perdidos. Esto no que no quiere decir que se descarte su existencia, sino que al no habérseles vuelto a observar desde su descubrimiento, no se ha podido determinar con exactitud su órbita. Puesto que no se trata del primer caso de cuerpos -satélites o asteroides- a los que se recupera años más tarde, habrá que esperar a los resultados de nuevas exploraciones telescópicas que puedan confirmar su descubrimiento o, en su caso, certificar su inexistencia.

Existe asimismo una nutrida lista de satélites que orbitan en torno a asteroides, pero he optado por no incluirlos aquí dada la diferente naturaleza de sus primarios.




Descubrimientos de satélites por año


Para concluir el artículo, podemos observar las dos gráficas en las que vienen resumidos los resultados de las tablas anteriores. En la primera, está representado el número de descubrimientos por año desde el de las lunas galileanas hasta la actualidad.




Variación del número total de satélites descubiertos


La segunda refleja a su vez los valores acumulados de la gráfica anterior, es decir, el número total de satélites conocidos en un año determinado. Como puede apreciarse, tras un gran incremento en torno a los años 2000-2010 los nuevos descubrimientos se han reducido notoriamente, lo cual se debe a la dificultad de identificar a cuerpos cuyo tamaño alcanza apenas unos pocos kilómetros. Cabe esperar, no obstante, que el incremento en la capacidad de los telescopios y el envío de nuevas sondas espaciales se traduzca en nuevos hallazgos.




Ver también:
Satélites planetarios. Parámetros orbitales
Satélites planetarios. Parámetros físicos y descubrimiento
Los satélites del Sistema Solar. Satélites asteroidales
Los satélites del Sistema Solar. Los nombres de los satélites


Publicado el 25-2-2008
Actualizado el 26-9-2018