Los satélites del Sistema Solar
Los nombres de los satélites





Rea, uno de los principales satélites de Saturno



El descubrimiento de un considerable número de satélites en los últimos años ha complicado notablemente su nomenclatura, sobre todo teniendo en cuenta el exotismo -y, francamente, lo enrevesado- de los nombres con los que han sido bautizados algunos de ellos. Por esta razón, quizá no esté de más este pequeño glosario donde pretendo explicar el origen de estos nombres.

En general, la mayor parte de ellos provienen, como suele ser habitual, de la mitología grecorromana, si bien con notables excepciones. Pero incluso dentro de los nombres mitológicos clásicos ha habido recientemente una tendencia a rebuscar aquellos, digamos secundarios, que no suelen aparecer en los atlas de mitología más comunes, y que en ocasiones resultan verdaderamente difíciles de rastrear. Esto es algo que sorprende, sobre todo teniendo en cuenta que existían alternativas mucho más comunes, pero en fin, doctores tiene la Iglesia...

Por lo general, para cada uno de los sistemas de satélites de los distintos planetas se suele recurrir a uno -o varios- ciclos mitológicos de forma que los nombres de todos sus integrantes formen un conjunto homogéneo, aunque no todos ellos están basados en la mitología grecorromana. La excepción más llamativa es el sistema de Urano, basado en su totalidad en personajes extraídos de obras de Shakespeare con alguna aportación del poeta inglés Alexander Pope, que un siglo más tarde abordó temas similares a los de éste.

Otra singularidad es Saturno. Aunque en un principio se recurrió a ciclos mitológicos relacionados con este dios romano, o su equivalente griego Cronos, recientemente se optó por bautizar a sus satélites exteriores con nombres extraídos de mitologías tan exóticas como la nórdica -supongo que el conjunto formado por la escandinava y la germana-, la celta o gala -la sombra de Astérix es alargada- y, sorprendentemente, la inuit -la esquimal, para entendernos-, algo difícil de entender teniendo en cuenta que se hizo desdeñando otras mitologías mucho más clásicas y familiares tales como la egipcia, las semíticas (fenicia, asiria, babilónica...), la persa o la hindú, de modo que en vez de nombres tales como Ra, Isis, Osiris, Horus, Baal, Moloch, Ormuz, Mazda, Rama o Visnú, que más o menos suenan a todo el mundo, nos encontramos con otros tan desconocidos como impronunciables... que ni siquiera son los más conocidos, ya que Thor, Odín, Loki, Belenos o Tutatis brillan paradójicamente por su ausencia.

Otra nota exótica la ponen los dos satélites del recién catalogado planeta enano Haumea, que al igual que éste toman sus enrevesados nombres de la antigua mitología hawaiana.

En lo que respecta a los nombres grecorromanos, éstos suelen tener relación con los ciclos mitológicos del astro central. Así, Fobos y Deimos, los dos satélites de Marte, son las representaciones alegóricas del Pánico y el Terror, compañeros inseparables del dios de la guerra. Los satélites de Júpiter, por su parte, tienen en su mayor parte nombres de amantes e hijas suyas, una fuente inagotable de denominaciones dada la exorbitante concupiscencia del rey de los dioses.

Los nombres de las lunas de de Saturno -salvo, claro está, los pertenecientes a las mitologías exóticas- suelen estar vinculadas a los ciclos mitológicos de los titanes o de los gigantes, anteriores cronológicamente al de los dioses olímpicos. Las de Neptuno recuerdan a divinidades acuáticas, y las de Plutón a sus homólogas infernales. Y puesto que el recién descubierto planeta enano Eris fue bautizado con el nombre de la diosa griega de la discordia, resultaba lógico que su satélite recibiera a su vez el de Disnomia, la hija de Eris que personifica el desorden civil y la ilegalidad.

Pese a que estas denominaciones pueden parecer más normales y lógicas que el resto, la verdad es que también aquí los responsables de los bautizos han hecho gala en ocasiones de una peculiar originalidad, rebuscando divinidades muy secundarias -en ocasiones tan secundarias que cuesta un trabajo ímprobo encontrarlas- al tiempo que se dejaban en el tintero otras alternativas aparentemente más lógicas. Así, en el caso de Júpiter se echa en falta nada menos que a la mismísima Hera, la reina de los dioses, e incluso a otras conocidas amantes suyas tales como Dánae, Semele o Alcmena, mientras que para encontrar algunos de los nombres elegidos para los satélites recién descubiertos, en ocasiones bastante cogidos por los pelos, es preciso rebuscar con paciencia por los entresijos de internet. Asimismo se han colado algunos nombres ajenos por completo a sus aventuras amorosas, tales como los de Pasífae o Yocasta.

Lo mismo cabría decir de Saturno -no hablo ya de los nombres exóticos-, donde se echa en falta a varios titanes y titánides (Ceo, Crío, Océano, Temis, Tea, Mnemósine) o gigantes (Agrio, Clitio, Toante) al tiempo que nos encontramos con algunos pequeños ciclos poco o nada vinculados con este dios, como el de las alciónides -Anthe, Metone y Palene- o el de los Dióscuros -Helena y Polideuces-, e incluso con los “intrusos” Pan, Dafnis y Jano, ajenos por completo a los ciclos mitológicos saturnianos. A Neptuno le falta su esposa Anfitrite, y a Plutón la suya, Perséfone o Proserpina, según se prefiera el nombre griego o el romano.

Dentro ya del ámbito grecorromano he de advertir dos cosas. La primera, es que esta mitología, lejos de ser homogénea, constituye en realidad una especie de conglomerado de creencias locales que, pese a los intentos de diferentes autores clásicos por sistematizarla, sigue teniendo multitud de versiones parciales no sólo distintas, sino en ocasiones completamente contradictorias. Por esta razón alguna de las definiciones -por ejemplo, las de las Musas o, todavía peor, las de las Cárites o Gracias- no siempre coinciden con las canónicas... pero eso no es culpa mía, sino de los responsables de la elección de esos nombres. Asimismo, aunque he procurado ceñirme a las denominaciones por las que comúnmente se les conoce en nuestro idioma, no ha sido fácil determinar la grafía correcta en casos de divinidades poco conocidas, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de transcripciones fonéticas de un idioma -el griego- con distinto alfabeto que el nuestro, normalmente pasadas además por el tamiz previo del inglés, lo que acaba de complicar las cosas.

En el caso de los personajes de Shakespeare he seguido idéntico criterio, por tratarse de obras suficientemente conocidas cuyos personajes nos resultan familiares con sus respectivos nombres castellanizados.

Aunque he hecho todo lo que he podido, entra dentro de lo posible que en otros lugares aparezcan estos nombres escritos de forma diferente a la mía; al fin y al cabo, la filología dista mucho de ser mi fuerte, y la verdad es que tampoco me preocupa demasiado que los nombres oficiales reconocidos por la Unión Astronómica Internacional, casualmente anglosajonizados, no coincidan con los míos. Prefiero la claridad.

Mi principal fuente bibliográfica -aunque no la única, ya que también he consultado varios diccionarios de mitología- ha sido la Wikipedia, aunque no siempre la misma edición; de hecho, me he visto obligado a navegar por todas aquellas versiones correspondientes a los idiomas que era capaz de entender: español, inglés, francés e italiano, para poder completar una información que variaba mucho de una a otra. Así pues, el resultado final es una mezcla de todas ellas.



Marte

Deimos Hijo de Ares (o Marte) y de Afrodita, personificación del Terror.
Fobos Hijo de Ares (o Marte) y de Afrodita, personificación del Pánico.

Júpiter

Adrastea Ninfa cretense. Junto con su hermana Ida, cuidaron del niño Zeus (o Júpiter) amamantándolo con la leche de Amaltea y protegiéndole de las iras de su padre Cronos (o Saturno).
Aede Una de las Musas primitivas, hija de Zeus y de Mnemósine. Era la personificación del canto.
Aitné Diosa epónima del del monte Etna y amante de Zeus, con quien tuvo a los Palicos (dioses de los géiseres y las aguas termales).
Amaltea Cabra con cuya leche fue amamantado Zeus. Está representada por la constelación de Capricornio.
Ananké Amante de Zeus, con quien engendró las Moiras, o Parcas.
Arché Una de las Musas primitivas, hija de Zeus y de Plusia.
Autónoe Amante de Zeus y, según algunas fuentes clásicas, madre de las Cárites, o Gracias.
Caldona Amante de Zeus madre de Solimo, héroe epónimo de los solimos y fundador de la ciudad de Termeso, en la antigua región de Pisidia (actual Turquía).
Calé Una de las Cárites, o Gracias, hijas de Zeus y la oceánide Eurínome.
Cálice Ninfa hija de Eolo y amante de Zeus con quien tuvo a Aetlio o, según otras fuentes, a Endimión.
Calírroe Hija del dios río Aqueloo, esposa de Alcmeón y amante de Zeus.
Calixto Ninfa del séquito de la diosa Artemisa (o Diana), a la que sedujo Zeus, con quien tuvo a Arcas. Aunque las distintas fuentes difieren sobre la naturaleza de su muerte, suelen coincidir en que fue convertida en osa (la constelación de la Osa Mayor) por Artemisa.
Callícore Ninfa hija de Zeus.
Carmé Ninfa hija de Eubolo, perteneciente al séquito de la diosa Artemisa y amante de Zeus, con quien tuvo a Britomartis.
Carpo Según Homero una de las Horas, hijas de Zeus, diosas de las estaciones y custodias de las puertas del Olimpo, personificación del otoño.
Cilene Náyade hija de Zeus y epónima del monte Cilene, en el Peloponeso.
Día Hija de Deyoneo y esposa de Ixión. Seducida por Zeus fue madre de Pirítoo, rey de los lapitas.
Elara Hija del rey Orcómeno y amante de Zeus. Temeroso éste de la ira de su esposa Hera la escondió bajo tierra, donde alumbró al gigante Ticio.
Erínome Hija de Celes y amante de Zeus.
Espondé Según algunas fuentes clásicas una de las Horas, hijas de Zeus y Temis, personificación de las libaciones realizadas tras el almuerzo.
Euante Según algunas fuentes clásicas, amante de Zeus y madre de las Cárites o Gracias.
Eucélade Según algunas fuentes clásicas, una de las Musas, hijas de Zeus.
Euporia Según algunas fuentes clásicas una de las Horas, hijas de Zeus y Temis, personificación de la abundancia.
Eurídome Según algunas fuentes clásicas, amante de Zeus y madre de las Cárites o Gracias.
Europa Hija de Agenor, rey de Tiro. Prendado de ella Zeus la raptó metamorfoseándose en un toro blanco, llevándosela montada en la grupa hasta la isla de Creta, de la que le hizo reina. El símbolo de este toro es la constelación de Tauro.
Ganímedes Príncipe troyano. Prendado de su belleza, Zeus le raptó metamorfoseado en águila, llevándole con él al Olimpo donde se convirtió en el copero de los dioses.
Harpálice Hija de Clímeno, con quien mantuvo amores incestuosos, y amante de Zeus.
Hegémone Según algunas fuentes clásicas una de las Cárites, o Gracias, hijas de Zeus.
Heliké Según algunas fuentes clásicas una de las Musas, hijas de Zeus; quizá epónimo del monte Helicón, en Beocia, una de las residencias de estas diosas según los mitos griegos.
Hermipé Amante de Zeus, madre de Orcómeno.
Herse Diosa personificación del rocío, hija de Zeus y de Selene.
Himalia Ninfa de la isla de Rodas, a la que sedujo Zeus convirtiéndose en lluvia. Fue madre de Esparteo (el Sembrador), Cronio (el Sazonador) y Cito.
Ío Hija del dios fluvial Ínaco y sacerdotisa de Hera en la ciudad de Argos. Amada por Zeus, para salvarla de las iras de su esposa el dios la convirtió en una ternera blanca, viéndose obligada a emprender una larga y accidentada fuga. Fruto de esos amores fue su hijo Épafo, rey de Egipto.
Isonoé Una de las cincuenta danaides, hijas del rey Dánao de Argos. Amante de Zeus, concibió con él a su hijo Orcómeno.
Kore Nombre por el que se conoce también a Perséfone (la Proserpina de los romanos), hija de Démeter y Zeus. Fue raptada por Hades, que la convirtió en su esposa y en la reina de los mundos infernales. Por intercesión de su madre, Zeus ordenó que residiera durante medio año en el infierno (el otoño y el invierno) y el otro medio en la Tierra (la primavera y el verano).
Leda Esposa de Tindáreo, rey de Esparta. Enamorado de ella Zeus la sedujo convertido en cisne. Fruto de estos amores fueron dos huevos, del primero de los cuales nacieron Helena y Pólux, inmortales por ser hijos de Zeus, y del segundo Clitemnestra y Cástor, mortales por ser hijos de su esposo.
Lisitea Oceánide hija de Océano y Tetis, amante de Zeus.
Megaclite Amante de Zeus.
Metis Oceánide hija de Océano y Tetis, personificación de la prudencia. Embarazada de Zeus éste, para evitar que su futuro hijo le destronara tal como él había hecho con Cronos, la engulló viva. Meses más tarde, de la cabeza de Zeus surgiría la hija de ambos, la diosa Atenea.
Mneme Una de las Musas primitivas, hija de Zeus y de Mnemósine. Era la personificación de la memoria.
Ortosia Según algunas fuentes clásicas una de las Horas, hijas de Zeus y Temis, personificación de la prosperidad.
Pasífae Reina de Creta, esposa del rey Minos. Escondida en el interior de una vaca de madera construida por Dédalo fue poseída por un toro blanco consagrado a Poseidón. Fruto de esta relación zoofílica fue el minotauro. Carece de relación con los ciclos mitológicos de Zeus (o Júpiter).
Pasítea También llamada Aglaya. Una de las tres Cárites, o Gracias, hijas de Zeus y Eurínome.
Praxídice Diosa ejecutora de la justicia. Tuvo dos hijas con Zeus: Areté (la virtud) y Harmonía (la concordia).
Sínope Hija del dios fluvial Asopo. Raptada por Zeus, éste le prometió concederle lo que más desease si se le entregaba, a lo que la joven le respondió solicitándole manternerse siempre virgen. Gracias a esta treta, el dios tuvo que renunciar a sus propósitos.
Taygete Una de las Pléyades, las siete hijas del titán Atlas y la oceánide Pleyona. Fruto de sus amores con Zeus fue Lacedemón, el fundador de la ciudad de Esparta.
Tebe Ninfa, hija del dios fluvial Asopos, que fue amante de Zeus. Dio nombre a la ciudad de Tebas.
Telxínoe Según algunas fuentes clásicas una de las Musas, hija de Zeus y Plusia, personificación del deleite del corazón.
Temisto Nereida amante de Zeus, con quien tuvo a su hijo Istro (el río Danubio).
Tione Sobrenombre de Semele, hija del rey tebano Cadmo y de Harmonía. Amada por Zeus, fue madre de Dionisos, el Baco de los romanos, pero al solicitar al dios que se le mostrara en toda su divinidad murió abrasada por sus rayos. Rescatada por su hijo del Hades y llevada al Olimpo, adoptó el nombre de Tione (la ardiente) convirtiéndose en la diosa protectora del matrimonio.
Yocasta Reina de Tebas y madre de Edipo, con quien cometió incesto. Carece de relación con los ciclos mitológicos de Zeus (o Júpiter).

Saturno

Aegir Ciclo nórdico. Rey de los mares y personificación del Océano.
Albiorix Ciclo celta. Nombre por el que se conoce también a Tutatis, uno de las principales divinidades de este panteón.
Anthe Una de las siete (o doce, según otras fuentes) alciónides, hijas del gigante Alción, uno de los caudillos de los gigantes en la guerra contra los dioses olímpicos. Al morir su padre por una flecha envenenada de Heracles, Anthe y sus hermanas se arrojaron al mar convirtiéndose en alciones.
Atlas Titán hijo de Japeto y de la oceánide Climene, hermano de Prometeo y Epimeteo. Derrotados los titanes por los dioses olímpicos, Atlas fue condenado a sostener sobre sus hombros la esfera celeste.
Bebhionn Ciclo celta. En la mitología irlandesa, diosa -o giganta- de las aves, famosa por su belleza.
Bergelmir Ciclo nórdico. Gigante nieto de Ymir, único superviviente con su esposa de la matanza de su raza desencadenada por Odín y sus hermanos, y origen de una nueva estirpe de gigantes.
Bestla Ciclo nórdico. Giganta de hielo, madre de Odín.
Calipso Ninfa hija del titán Atlas, famosa por haber retenido a Ulises durante siete años en la isla Ogigia, donde residía. Carece de relación con el ciclo mitológico de Saturno.
Dafnis Joven pastor siciliano, considerado el inventor de la poesía bucólica. Hijo de Hermes y una ninfa, creció protegido por las musas y varios dioses. Una náyade, enamorada de él, le prohibió tener relaciones con ninguna mujer, y al desobedecerla ésta, en venganza, le cegó. Carece de relación con el ciclo mitológico de Saturno.
Dione Según algunos autores clásicos una de las titánides, hija de Urano y Gea y hermana de Cronos (o Saturno).
Egeón Nombre que Homero asigna a Briareo, uno de los tres gigantes Hecatónquiros hijos de Gea y Urano que se aliaron con los dioses olímpicos durante la guerra entre éstos y los titanes. También existió un antiguo dios marino de este nombre, epónimo del mar Egeo.
Encélado Uno de los gigantes hijos de Urano y Gea que fueron derrotados por los dioses olímpicos. Fue enterrado bajo el monte Etna por la diosa Atenea.
Epimeteo Titán hijo de Japeto y de la oceánide Climene, hermano de Atlas y Prometeo. Fue esposo de Pandora.
Erriapo Ciclo celta. Nombre de un gigante de esta mitología.
Farbauti Ciclo nórdico. Gigante padre de Loki.
Febe Titánide hija de Urano y Gea y hermana de Cronos (o Saturno). Esposa del titán Ceo, fue madre de Leto y abuela de Apolo y Artemisa (o Diana).
Fenrir Ciclo nórdico. Lobo monstruoso hijo de Loki y Angrboda.
Fornjot Ciclo nórdico. Gigante, rey legendario de Finlandia.
Greip Ciclo nórdico. Hija del gigante maligno Geirrod.
Hati Ciclo nórdico. Lobo gigantesco, hermano de Skoll, que perseguía a la diosa Hati (la Luna) todas las noches intentando devorarla.
Helena Hija de Zeus y Leda y hermana de los Dióscuros Cástor y Pólux. Considerada más bella que las diosas, contrajo matrimonio con el rey de Esparta Menelao. Su rapto por Paris, que la llevó a Troya, provocó la guerra entre griegos y troyanos narrada en la Ilíada. Carece de relación con el ciclo mitológico de Saturno.
Hiperión Titán hijo de Urano y Gea y hermano de Cronos (Saturno). Derrotado por los dioses olímpicos, fue arrojado al Tártaro.
Hyrrokkin Ciclo nórdico. Giganta que consiguió lanzar al mar el navío funerario de Baldr.
Ijiraq Ciclo inuit. Monstruo que rapta a los niños. Su nombre significa “el que se esconde”.
Jano Dios romano, sin equivalente griego y, por lo tanto, sin vinculación con el ciclo mitológico de Saturno. Era el dios del principio y del final, o del pasado y el futuro, razón por la que se le representaba con dos rostros.
Japeto Titán hijo de Urano y Gea y hermano de Cronos (Saturno). Derrotado por los dioses olímpicos, fue arrojado al Tártaro.
Jarnsaxa Ciclo nórdico. Giganta amante de Thor, con la que tuvo a su hijo Magni.
Kari Ciclo nórdico. Gigante hijo de Fornjot y heredero de sus reinos.
Kiviuq Ciclo inuit. Héroe de la mitología esquimal, vencedor como Hércules de todo tipo de enemigos naturales y sobrenaturales.
Loge Ciclo nórdico. Gigante de fuego hijo de Fornjot.
Metone Una de las siete (o doce, según otras fuentes) alciónides, hijas del gigante Alción, uno de los caudillos de los gigantes en la guerra contra los dioses olímpicos. Al morir su padre por una flecha envenenada de Heracles, Metone y sus hermanas se arrojaron al mar convirtiéndose en alciones.
Mimas Uno de los gigantes hijos de Urano y Gea que fueron derrotados por los dioses olímpicos. Fue sepultado por Hefesto bajo una masa de hierro fundido.
Mundilfari Ciclo nórdico. Gigante padre del Sol y de la Luna.
Narvi Ciclo nórdico. Hijo de Loki, asesinado para castigar a su padre por sus crímenes.
Paaliaq Ciclo inuit. En este caso no se trata de un nombre mitológico sino literario, el de un chamán que aparece como personaje en la novela The Curse of the Shaman, escrita por Michael Arvaarluk Kusugak.
Palene Una de las siete (o doce, según otras fuentes) alciónides, hijas del gigante Alción, uno de los caudillos de los gigantes en la guerra contra los dioses olímpicos. Al morir su padre por una flecha envenenada de Heracles, Palene y sus hermanas se arrojaron al mar convirtiéndose en alciones.
Pan Dios de los pastores y los rebaños. Se trata de un culto muy antiguo, probablemente de origen neolítico, sin relación (salvo algunos intentos tardíos) con el ciclo mitológico de Saturno.
Pandora Mujer creada por los dioses para castigar a la humanidad por haber aceptado éstos el fuego robado por Prometeo a los dioses. Portadora de la caja de su nombre, donde se retenían todas las desgracias humanas, al abrirla éstas se vertieron provocando el fin de la Edad de Oro. Casó con Epimeteo, hermano de Prometeo.
Polideuces Nombre con el que también se conoce a Pólux, uno de los Dióscuros o Gemelos (el otro es su hermano Cástor), hijos de Zeus y Leda y hermanos de Helena de Troya. Carece de relación con el ciclo mitológico de Saturno.
Prometeo Titán hijo de Japeto y de la oceánide Climene, hermano de Atlas y Epimeteo. Robó a los dioses el fuego, que entregó a los humanos, razón por la que fue condenado por éstos a que, encadenado en el Cáucaso, un águila le devorara perennemente el hígado.
Rea Titánide hija de Urano y Gea y hermana de Cronos (o Saturno), con el que contrajo matrimonio siendo la madre de la primera generación de dioses olímpicos (Deméter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus).
Siarnak Ciclo inuit. Nombre de un gigante, también conocido como Sedna.
Skadi Ciclo nórdico. Epónimo de Escandinavia. Diosa del invierno, hija del gigante Thiazi.
Skoll Ciclo nórdico. Lobo gigantesco, hermano de Hati, que perseguía a la diosa Sol todos los días intentando devorarla.
Surtur Ciclo nórdico. Rey de los gigantes de fuego del sur, que a la llegada del fin del mundo derrotará a los dioses incendiando la Tierra.
Suttungr Ciclo nórdico. Gigante al que Odín logró arrebatar la hidromiel mágica que custodiaba en el interior de una montaña.
Tarqeq Ciclo inuit. Diosa de la Luna.
Tarvos Ciclo celta. Dios toro venerado por los galos.
Telesto Oceánide hija de los titanes Océano y Tetis.
Tetis Titánide hija de Urano y Gea y hermana de Cronos (o Saturno), esposa del titán Océano y diosa del mar.
Thyrm Ciclo nórdico. Gigante que robó el martillo mágico de Thor.
Titán Los titanes (Ceo, Crío, Cronos, Hiperión, Japeto y Océano) y las titánides (Febe, Mnemósine, Rea, Tea, Temis, Tetis y según algunos autores también Dione) eran hijos de Urano y Gea. Sus hijos, como Atlas, Prometeo, Helios o Leto, eran considerados asimismo titanes. Parte de ellos se rebelaron contra los dioses olímpicos, siendo derrotados y castigados cruelmente.
Ymir Ciclo nórdico. Padre de la estirpe de los gigantes. Asesinado por Odín y sus hermanos, de todos sus descendientes tan sólo lograron sobrevivir dos, su nieto Bergelmir y su esposa, que fueron el origen de una nueva raza de gigantes.

Urano

Ariel Espíritu al servicio del mago Próspero, personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Belinda Heroína del poema de Alexander Pope “El rizo robado”.
Bianca Hermana de Catalina, personaje de la obra de William Shakespeare “La fierecilla domada”.
Calibán Salvaje prisionero del mago Próspero, hijo de la bruja Sycorax. Es un personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Cordelia Hija del rey Lear, personaje de la obra de William Shakespeare “El rey Lear”.
Crésida Protagonista femenina de la obra de William Shakespeare “Troilo y Crésida”.
Cupido Personaje de la obra de William Shakespeare “Timón de Atenas”.
Desdémona Protagonista femenina de la obra de William Shakespeare “Otelo”.
Estéfano Mayordomo que aparece como personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Fernando Hijo del rey de Nápoles y enamorado de Miranda, personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Francisco Lord que aparece como personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Julieta Protagonista femenina de la obra de William Shakespeare “Romeo y Julieta”.
Mab Reina de las hadas que aparece como personaje en la obra de William Shakespeare “Romeo y Julieta”.
Margarita Criada que aparece como personaje en la obra de William Shakespeare “Mucho ruido y pocas nueces”.
Miranda Hija de Próspero, personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Oberón Rey de las hadas, y esposo de Titania, protagonista de la obra de William Shakespeare “El sueño de una noche de verano”.
Ofelia Protagonista femenina de la obra de William Shakespeare “Hamlet”.
Perdita Protagonista femenina de la obra de William Shakespeare “El cuento de invierno”.
Porcia Rica heredera, personaje de a obra de William Shakespeare “El mercader de Venecia”.
Próspero Duque de Milán expulsado de su feudo por su propio hermano, convertido en mago y habitante de una isla desierta con su hija Miranda. Es el protagonista principal de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Puck Espíritu o genio sirviente de Oberón, personaje de la obra de William Shakespeare “El sueño de una noche de verano”.
Rosalinda Hija del Duque Mayor, personaje de la obra de William Shakespeare “Como gustéis”.
Setebos Diablo al que veneran Sycorax y Calibán, citado en la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Sycorax Bruja madre de Calibán, personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Titania Reina de las hadas, y esposa de Oberón, protagonista de la obra de William Shakespeare “El sueño de una noche de verano”.
Trínculo Bufón, personaje de la obra de William Shakespeare “La tempestad”.
Umbriel Espíritu de las sombras y la melancolía. Es citado en el poema de Alexander Pope “El rizo robado”.

Neptuno

Despina Ninfa hija de Poseidón, o Neptuno.
Galatea Nereida amante del pastor Acis, al que asesinó su rival el cíclope Polifemo.
Halimeda Una de las cincuenta nereidas.
Hipocampo Animal mitológico mitad caballo, mitad pez. Se les suele representar uncidos al carro marino de Poseidón.
Laomedea Una de las cincuenta nereidas.
Larisa Ninfa tesalia amante de Poseidón.
Náyade Nombre que recibían las ninfas asociadas a las corrientes de agua dulce: ríos, arroyos, fuentes o manantiales.
Nereida Nombre que recibían las ninfas marinas, cincuenta en total hijas de los dioses Nereo y Doris.
Neso Oceánida, o dios fluvial, hijo de Océano y Tetis.
Proteo Dios del mar en la Grecia arcaica. Su culto fue anterior al de Poseidón, aunque en la mitología clásica aparece como auxiliar de éste responsable del pastoreo de los animales marinos. Se le atribuían la facultad de metamorfosearse a su antojo y la de predecir el futuro.
Psámata Una de las cincuenta nereidas.
Sao Una de las cincuenta nereidas.
Talasa Diosa primordial del mar, esposa del dios Ponto. Era la personificación del Mediterráneo.
Tritón Dios marino hijo de Poseidón y Anfitrite. Mitad hombre mitad pez, era el mensajero de las profundidades.

Plutón

Caronte Barquero que conducía las almas de los muertos a través del río Aqueronte.
Cerbero Perro monstruoso de tres cabezas que custodiaba la entrada del Hades.
Estigia Río, o laguna, que separaba al mundo de los vivos del Hades.
Hidra Monstruo acuático, hijo de Tifón y Equidna, que custodiaba la entrada del Hades situada bajo el lago de Lerna. Fue muerta por Heracles.
Nix Diosa de la noche, madre de varios dioses infernales como Tánatos (la Muerte), Eris (la Discordia), Némesis (la Venganza) o las Parcas.

Haumea

Hi’iaka Hijo de Haumea
Namaka Hijo de Haumea

Eris

Disnomia Hija de Eris, personificación del desorden civil y la ilegalidad.


Satélites asteroidales

Por el momento no son muchos los satélites de asteroides que han recibido nombre propio, algo que no es de extrañar dado que con frecuencia ni siquiera los propios astros primarios han sido bautizados todavía. Éstos son de los que puedo dar referencia:

Calíope, el asteroide número 22 del catálogo, lleva el nombre de la musa de la poesía épica y la elocuencia, mientras su satélite Lino, recuerda al profesor de música de Hércules, al que éste mató en un arranque de ira golpeándole en la cabeza con una lira.

Eugenia, asteroide número 45, debe su apelativo a la española Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia por su boda con Napoleón III cuando este astro fue descubierto en 1857; se ve que la costumbre de adular de este modo a los poderosos no es ni reciente, ni exclusivamente española. Su satélite se llama Petit Prince -es decir, Principito-, en homenaje al célebre personaje de Antoine de Saint-Exupéry que, en la novela homónima, se dedicaba a pasearse por estos andurriales cósmicos.

El asteroide número 87 recibió el nombre de Silvia por Rea Silvia, la virgen vestal que, según la tradición romana, fue seducida por el dios Marte teniendo como fruto de esos amores a los gemelos Rómulo y Remo, futuros fundadores de la ciudad de Roma. Por esta razón, y dado que el azar ha querido que cuente con dos satélites, éstos fueron bautizados con toda lógica con los nombres de sus dos famosos hijos.

Minerva, número 93, ostenta el nombre de la diosa romana de la sabiduría, equivalente a la griega Atenea. Sus dos satélites fueron bautizados como Aegis y Gorgoneion, los dos nombres griegos que recibía la égida, el escudo de Atenea que llevaba labrada en su centro la cabeza de Medusa.

Cleopatra, número 216, honra la memoria de la última reina egipcia, la séptima de este nombre de la dinastía de los Ptolomeos, famosa por sus amores con Julio César y Marco Antonio. Este asteroide cuenta con dos pequeños satélites bautizados como Alexhelios y Cleoselene, curiosas abreviaturas de Alejandro Helios y Cleopatra Selene II, dos de los hijos que tuvo Cleopatra con Marco Antonio.

Ida, asteroide número 243, fue el primero al que se le descubrió una luna. Su nombre proviene de un monte cretense en el que, según la tradición, se abría la cueva en la que la ninfa homónima cuidó del recién nacido Zeus para ocultarlo de las iras de su padre Cronos. El satélite, por su parte, se llama Dáctilo en recuerdo de los dáctilos, los habitantes mitológicos del monte Ida vinculados al culto de Rea, la madre de Zeus.

Patroclo, número 617, es un asteroide troyano que comparte su órbita con la de Júpiter. Por este motivo lleva el nombre de un héroe de la Ilíada, el amigo fraternal de Aquiles que, tras la negativa de éste a luchar contra los troyanos, aceptó ocupar su lugar muriendo en combate a manos de Héctor. Su satélite se denomina Menecio, por ser éste el nombre del padre de Patroclo.

Alauda, catalogado con el número 702, significa en latín Alondra. Su satélite ostenta el curioso nombre de Pichi üñëm, que quiere decir pajarillo en lengua mapuche.

Con el número 42.355 el asteroide Tifón, perteneciente al grupo de los Centauros, recuerda al monstruo, hijo de Gea y el Tártaro, encarnación de los huracanes. Su satélite ha sido llamado Equidna, esposa de Tifón y no menos monstruosa que éste, al tratarse de un dragón con rostro de mujer y cuerpo de serpiente, siendo ambos padres de toda una estirpe de bestias apocalípticas a cada cual más espantosa.

Quaoar, número 50.000, es uno de los mayores transneptunianos conocidos hasta ahora, y posible candidato a planeta enano. En 2007 se descubrió que poseía un satélite, bautizado con el exótico nombre de Weywot. Ambos nombres proceden de la mitología de los indios de la tribu Tongva, los pobladores originales de la región de Los Ángeles, siendo Quaoar el dios creador de esta tribu indígena y Weywot su hijo.

Logos, catalogado con el número 58.534, es un asteroide transneptuniano cuyo nombre responde al concepto filosófico griego del pensamiento. Zoé, el de su satélite, es por su parte el término griego correspondiente a la vida. Ambos, Logos y Zoé, conforman la dualidad gnóstica de la materia y el espíritu.

Ceto era un espantoso monstruo marino, hijo de Gea y de Ponto, de cuyo nombre proviene el término cetáceo. Forcis, otra divinidad acuática -en esta ocasión menos horrorosa al representársele como un anciano- era su esposo, siendo los hijos de ambos un buen surtido de monstruos llamados Fórcides. El asteroide número 65.489, catalogado como un objeto del disco disperso, ostenta el nombre de Ceto, y su satélite el de Forcis.

Borasisi, asteroide transneptuniano número 66.652, y su satélite Pabu deben sus nombres a la ciencia ficción, concretamente a las personificaciones mitológicas del Sol y la Luna ideadas por el escritor Kurt Vonnegut en su obra Cuna de gato.

Teharonhiawako, asteroide transneptuniano número 88.611, y su satélite Sawiskera,toman sus denominaciones de una fuente todavía más exótica, la mitología iroquesa, ya que se trata de dos hermanos gemelos descendientes directos del Gran Espíritu de la Creación.

Orco es un transneptuniano catalogado con el número 90.482, bautizado en su día con el nombre de uno de los demonios infernales de la mitología romana, aunque también era ésta una de las denominaciones del propio infierno, el Hades griego. Vant, el nombre elegido para su satélite, corresponde a su vez a un dios infernal de la mitología etrusca.

El transneptuniano número 120.347 lleva el nombre de Salacia, la diosa romana protectora del mar en calma y soleado. Su satélite es Actea, una de las nereidas que formaban parte de su comitiva.

También transneptuniano es Varda, número 174.567 del católogo. Tanto éste como su satélite Ilmarë toman sus nombres de sendos personajes de El Señor de los Anillos, la conocida obra de J.R.R. Tolkien.

Idéntica procedencia tienen los nombres del transneptuniano Manwë (nº 385.446) y su satélite Thorondor.



Publicado el 28-2-2008
Actualizado el 21-2-2019