Elucubraciones lingüísticas





El bibliotecario, de Arcimboldo. Fotografía tomada de la Wikipedia


¿“Aguas” mayores?

Un eufemismo, antaño popular y hoy caído prácticamente en desuso, era el de decir hacer aguas menores para referirse al acto fisiológico de orinar. Sin embargo, a mí siempre me ha intrigado la utilización del adjetivo menores cuando, por lógica, las teóricas aguas mayores deberían corresponder a algo que en condiciones normales, aunque blando, suele ser más bien tirando a sólido.


Erotizando, que es gerundio

Según el diccionario de la RAE, aterrizar significa posarse sobre tierra -así, en minúscula-, es decir, sobre el suelo, y no sobre la Tierra con mayúscula, es decir, sobre nuestro planeta. Análogamente, existen los términos amarar o amerizar para definir el acto de posarse sobre el agua.

Por tal razón, es lógico pensar que cuando una nave espacial alcanza la superficie firme de otro planeta, satélite o asteroide, se hable también de aterrizar, puesto que ésta toma tierra aunque no sea en la Tierra; sin embargo, a alguien bastante inculto en términos lingüísticos se le ocurrió en su día acuñar el término alunizar para referirse al aterrizaje en la Luna, el cual, pese a su evidente incorrección -la superficie lunar también es tierra se mire como se mire-, tuvo tanto éxito que acabaría siendo incluido, contra toda lógica, en el Diccionario de la RAE.

Pero como al parecer esto no era suficiente, hubo quienes no se conformaron pergeñando nuevos engendros tales como amartizar -por Marte, evidentemente- o el más genérico planetizar, por fortuna no admitidos -todavía- por la RAE; aunque, eso sí, al menos este último ha servido para evitar que se siguieran creando palabros, conforme progresaba la astronáutica, tales como venusizar, fobizar, titanizar, ganimedizar, mercurizar, uranizar...

Lo cual, bien mirado, no deja de ser una lástima ya que, cuando la sonda Near llegó hasta el asteroide Eros en el año 2000, hubiera sido divertido oír decir que había erotizado.


Extupideces

En noviembre de 2010 la Real Academia de la Lengua publicaba unas nuevas normas de ortografía a las que, suavemente, se les podía calificar de discutibles. Una de ellas era la supresión del espacio en blanco que separa el prefijo o preposición ex de un adjetivo indicando que su cualidad ha desaparecido; por ejemplo, ex ministro o ex marido.

Sin embargo, estos sesudos señores parecieron no caer en la cuenta de que, en algunos casos, esta iniciativa podría llegar a inducir a error e, incluso, a provocar situaciones tan chuscas, al confundirse estas construcciones gramaticales con palabras que empiezan por la sílaba ex sin reunir tal condición, como las que muestran estos ejemplos:

Exactor, o antiguo actor; expreso, o antiguo penado; expuesto, o puesto desaparecido; extendido, aplicable a alguien que ya no yace acostado; extinto, o vino tinto que ha cambiado de color; extorsión, o antiguo giro; extractor, o antiguo vehículo agrícola; exvoto, o sufragio emitido por un votante arrepentido tras unas elecciones...


Meteorología ilógica

Si la lluvia es un meteoro, ¿por qué los chubascos no son meteoritos?


Neologismos útiles

Según el Diccionario de la Real Academia, prolegómeno significa “Introducción excesiva o innecesaria de algo”. Ahora bien, si la introducción, además de excesiva o innecesaria, también es susceptible de crear problemas, ¿no sería lógico hablar en este caso de problegómeno?


Paradojas gramaticales

Si cuando algo decrece de tamaño se dice que disminuye, ¿por qué a una cosa pequeña la llamamos diminuta, y no disminuta?

Si cuando algo es mayor o más importante que otra cosa se dice que es superior, ¿por qué hablamos de una supeditación, en vez de una superditación, para referirnos a una dependencia o subordinación?

Si el prefijo dis indica en español oposición, y así hablamos de discutir, discrepar, distraer, disputar o discordar, ¿por qué razón, entonces, hay que decir digresión, y no disgresión, para referirnos a un cambio de tema sin venir a cuento?

Si de fidel -fiel en latín- derivan fidelidad, fidelísimo o fidelizar, ¿por qué razón a una cosa verídica la llamamos fidedigna en lugar de fideligna?

Si de activo deriva activismo, de conectivo, conectivismo, de cívico, civismo, o de positivo, positivismo, ¿por qué se dice entonces victimismo en lugar de victivismo?

Puesto que el Diccionario de la Real Academia define muchedumbre como “Abundancia y multitud de personas o cosas”, ¿no sería más lógico hablar de muchadumbre?


Publicado el 21-8-2013
Actualizado el 11-12-2016