Geografía botánica y zoológica española





Fotografía tomada de ABC


Introducción


Como es sobradamente sabido, abundan en España los topónimos curiosos, chocantes e incluso estrambóticos, y resulta fácil encontrar en internet ejemplos sobrados de ellos.

Dado que el tema resulta divertido, he decidido hacer una incursión limitándola, eso sí, a los relacionados con la zoología y la botánica, que no son pocos. He de advertir que, pese a contar ya con el titulado Geografía apócrifa española, en esta ocasión el enfoque es diferente, ya que si bien el citado artículo juega con los topónimos españoles sin restricciones temáticas, lo hace desde un punto de vista jocoso retorciéndolos en ocasiones para ajustarlos a la definición aunque sea a costa de la verosimilitud geográfica; no en vano surgió de una escisión de mi Diccionario apócrifo, inspirado a su vez en el conocido Diccionario de Coll.

En este artículo, por el contrario, he decidido respetar escrupulosamente las grafías originales sin cambiar ni una coma, con la única condición de que éstas sean coincidentes con el nombre de un animal o de un vegetal. Ojo, he dicho coincidentes, ya que en muchas ocasiones su etimología es diferente tratándose en realidad de una “evolución convergente”, tal como sucede, por poner un ejemplo conocido, con la ciudad de León, que debe su nombre no a este animal pese a su escudo heráldico, sino al término latino Legio por deberse su origen, como es sabido, al acantonamiento en ella de una legión romana.

Aunque muchos de estos pueblos y ciudades han asumido con naturalidad, e incluso con humor, la peculiaridad de sus nombres, en ocasiones no han faltado alcaldes, ignorantes de la historia pero descontentos con su herencia,que decidieron cambiarlos por otros más eufónicos, aunque también más artificiales cuando no decididamente pedantes; así ocurrió en 1953, por ejemplo, con la madrileña La Olmeda de la Cebolla, transmutada manu municipalis en La Olmeda de las Fuentes pese a que su apellido nada tenía que ver con este popular bulbo, sino con el término árabe gubaila, diminutivo de gabal o gebel que significa en español montaña.

Pero si tuviéramos en cuenta estos detalles se perdería buena parte de la gracia, a la par que tampoco quiero convertir este artículo, ni tampoco podría hacerlo al no ser ni de lejos un especialista en filología, en un tratado más o menos erudito de toponimia española; para ello hay sobrados expertos que sin duda lo harían mejor que yo, aunque probablemente de una manera menos jocosa.

Queda por advertir, por último, que me he limitado a recopilar los nombres -o, en su caso, los apellidos- de poblaciones cuando éstos coinciden con los de un animal o vegetal, con independencia de que sean palabras distintas -por ejemplo Zahara de los Atunes- o que se trate de una palabra compuesta como es el caso de Tornavacas, concediendo ciertos márgenes de tolerancia a la ortografía y la gramática.

Por el contrario, he excluido los derivados del tipo La Junquera, Robledo de Chavela, Manzanares, La Cabrera, Aguilar o Fuenteovejuna, ya que de haberlos considerado la relación habría resultado excesivamente prolija. No obstante, queda todavía bastante tajo como para aprender un poco de geografía española al tiempo que esbozamos una sonrisa... o cuanto menos, ésa ha sido mi intención.

Así pues, pasemos sin dilación a nuestro listado. Empezando por las capitales de provincia, nos encontramos con León en el campo de la zoología, y con Granada, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria en el de la botánica. A ellas se suman las islas Canarias, que dieron su nombre a esta popular ave canora.

Fuera ya de las capitales, aunque poblaciones importantes, son la oscense Jaca, las murcianas Águilas y Mula, la zamorana Toro, las cordobesas Cabra y Palma del Río, la onubense La Palma del Condado, la leonesa -en esta ocasión por su apellido- Mansilla de las Mulas y la isla canaria de la Palma, cuya capital es Santa Cruz de la Palma.

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Geografía botánica


A partir de aquí será necesario profundizar en los libros de geografía, siendo preferible agrupar los topónimos siguiendo criterios taxonómicos. Así, dentro del apartado de las hortalizas y verduras nos podemos encontrar con las localidades de Ajo en Cantabria, Valdeajos en Burgos, El Ajo en Ávila y Ajofrín en Toledo; Cebolla y Pepino, también en Toledo; Rábano de Aliste en Zamora, Rábanos en Burgos y Los Rábanos en Soria; Ñora en Murcia; Calabazas de Fuentidueña en Segovia; Acedera en Badajoz y, como homenaje a los espárragos, Trigueros en Huelva y Trigueros del Valle y Quintanilla de Trigueros en Valladolid. Completan la lista el río Nabón, que discurre por Burgos, y la isla de Perejil, situada en las proximidades de Ceuta.

En cuanto a los cereales, nos encontramos con Cañada del Trigo en Alicante, Haza del Trigo en Granada y la Tierra del Trigo en Tenerife, junto con Otero de Centenos en Zamora. Dentro del ámbito oleícola tenemos, como la más conocida, a la valenciana Oliva, a la que se suman Fuente de Oliva en León, El Olivar en Guadalajara, Fresnedillas de la Oliva en Madrid, Aceituna y Aceitunilla en Cáceres, Oliva de la Frontera y Olivenza -forzando un poco la etimología- ambas en Badajoz, y la minúscula isla de la Oliva en Cantabria. Las legumbres, por su parte, cuentan con la modesta aportación de la leonesa La Faba.

Continúa el apartado botánico con diversos topónimos dedicados a las frutas y los frutales: La Pera en Gerona, Villanueva de las Peras en Zamora, Peral de Arlanza en Burgos, Capdepera en Mallorca y los madrileños Perales de Tajuña, Perales del Río y Villanueva de Perales; el río Manzanas, que da nombre al ribereño pueblo de Riomanzanas, en Zamora y Navalmanzano en Segovia; Ciruela en Soria, su plural Ciruelas en Guadalajara y varios Ciruelos -en ocasiones con apellido en Burgos, Segovia, Toledo y Guadalajara; otros tantos Cerezo -por lo general también con diversos apellidos- en Guadalajara, Segovia, Burgos y Cáceres, junto con Riocerezo en Burgos; Albaricoques en Almería; Melón y Sandiás -la tilde lo desvirtúa un tanto- en Orense; El Membrillo en Toledo y Membrilla en Ciudad Real; Piña de Campos en Palencia y Piña de Esgueva en Valladolid y, como nota exótica, Quintanilla del Coco en Burgos.

Un cultivo tan arraigado en España como la vid está representado por La Vid, La Vid de Bureba y Quintanilla de las Viñas en Burgos, Viñas en Zamora, La Parra en Badajoz, La Parra de las Vegas en Cuenca, Las Parras de Castellote en Teruel y Arrancacepas en Cuenca. Aunque el protagonismo del topónimo Granada corresponde a la ciudad de la Alhambra, existen también Alhama de Granada y Beas de Granada en la provincia homónima, La Granada y Font Granada en Barcelona, El Granado y La Granada de Río Tinto en Huelva, Granadilla en Cáceres y Granadilla de Abona en Tenerife y, por último, el río Granada en Vizcaya.

Mucho más abundantes son las Moras, de las que hay alrededor de una decena repartidas por varias provincias, siendo las más conocidas la turolense Mora de Rubielos, la tarraconense Mora de Ebro y la toledana Mora. Todavía más -hasta 23 poblaciones según la Wikipedia, repartidas por diversas provincias- llevan por nombre La Higuera, con o sin apellido y en singular o plural, junto con la localidad albaceteña de Higueruela, Fuentelahiguera de Albatages en Guadalajara, Trahiguera -o Traiguera- en Castellón y Figueras -Figueres significa en catalán higueras- en Gerona.

El recuerdo a los frutos secos viene de Nuez en Zamora, La Nuez de Arriba y La Nuez de Abajo en Burgos y Nogales en Badajoz; Almendra en Salamanca, El Almendro en Huelva, Almendros en Cuenca y Almendricos en Murcia; Valdeavellano en Guadalajara, Avellanos en Lérida y tres Avellanosa -apellidadas, respectivamente, del Páramo, de Rioja y de Muñó- en Burgos, y Castañoso en León, Ramacastañas en Ávila y Castaño del Robledo en Huelva. Por último, la leonesa Sésamo y la onubense Isla Canela aportan su contribución a las especias.

Continuando con las especies arbóreas encontramos frecuentes ejemplos tanto de las coníferas como de la familia del roble. De las primeras existen Pino de Oro en Zamora, Fuentepiñel en Segovia, Pinós en Lérida y Pinofranqueado en Cáceres. De las segundas Robles de Laciana, Robles de la Valcueva -ambos en León-, Valderrobres en Teruel y Robregordo en Madrid; Encinas en Segovia, Encinas de Esgueva en Valladolid, Encinas Reales en Córdoba, tres La Encina en Cantabria, Salamanca y Alicante, Fuentelaencina e Hiendelaencina en Guadalajara, Encinasola en Huelva, Encinillas en Segovia y su variante Incinillas en Burgos; El Quejigo en Huelva; Rebollo y Fuenterrebollo en Segovia y Rebollo de Duero en Segovia.

Más variados son El Álamo en Madrid; Valdeolmos y Villar del Olmo, también en Madrid, Olmillos de Muñó en Burgos y Fuente el Olmo de Fuentidueña y Fuente el Olmo de Íscar en Segovia; Fuente el Saz de Jarama en Madrid, Fuentesáuco en Zamora, Fuentesáuco de Fuentedueña en Segovia, Saúca en Guadalajara y Sabugo -una variante de saúco- en León; Torralba del Moral en Soria, Navalmoral de la Mata en Cáceres, Puerto Moral en Huelva, Moral de Calatrava en Ciudad Real y otras homónimas repartidas por diferentes provincias; La Morera en Badajoz; alrededor de una cincuentena de localidades que incorporan a su nombre el topónimo Fresno, entre las que se cuentan El Fresno en Ávila, Sequera de Fresno y Fresno de la Fuente en Segovia, Málaga del Fresno en Guadalajara y Aldea del Fresno, Fuente del Fresno y Fresno de Torote en Madrid; El Haya, en Cantabria; Algarrobo en Málaga, El Garrobo en Sevilla y El Algarrobico en Almería; Acebuches en Granada y El Acebuche en Huelva; Palmera en Valencia y el genérico Suárbol en León.

Homónimos de arbustos y plantas tenemos Junco en Asturias y la variante Yuncos en Toledo; Acebo en Cáceres, León y Asturias, donde también existe un río Acebo; La Hiniesta en Zamora y, en su variante sin hache, Iniesta y sus vecinas Castillejo de Iniesta y Graja de Iniesta, en Cuenca; Hinojos en Huelva; Zarzaquemada en Madrid, Santa Cruz de la Zarza en Toledo, Santibáñez-Zarzaguda en Burgos y varias Zarza en Cáceres, Badajoz, Cuenca y Huelva; Ortigueira en La Coruña; La Yedra en Jaén; Manzanillo en Valladolid y Manzanilla en Huelva; Coca en Segovia; Carrizo de la Ribera en León; Villacañas en Toledo y Matalascañas en Huelva; Cambrón y Cambrocino en Cáceres y la Sierra del Cambrón en Murcia; Los Tojos en Cantabria y San Justo de Toxos Outos en La Coruña y la toledana comarca de La Jara, varias de cuyas poblaciones incorporan el término a su nombre. Ya más genéricos son Fuentelcésped en Burgos, la minúscula isla de la Hierba en Cantabria y un puñado de pequeñas localidades que llevan por nombre o por apellido Espino.

Las flores, por el contrario, apenas están representadas. Tan sólo nos encontramos con la población y el golfo de Rosas en Gerona, Rosal de la Frontera en Huelva, Dalías -con tilde- en Almería, el barrio madrileño de Chamartín llamado, cuando era municipio independiente, Chamartín de la Rosa y la popular playa valenciana de la Malvarrosa. A ellos se suman los genéricos Flores del Sil en León, Casillas de Flores en Salamanca, Flores de Ávila -obviamente abulense-, Miraflores de la Sierra en Madrid, Villaflores en Guadalajara y Vilaflor en Tenerife.

Completan la relación botánica, ya con términos genéricos, Semillas y Cogolludo en Guadalajara y Cogollos en Burgos.

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Geografía zoológica


Dentro de la zoología el grupo animal más numeroso con el que nos encontramos es con diferencia el de los mamíferos, por lo que conviene subdividirlo a su vez en diversos apartados. Empezando por los animales domésticos, el ganado porcino es recordado en las localidades zamoranas de Puercas y Cerdillos, por la burgalesa Atapuerca y por el cabo lucense Fuciño do Porco, Hocico de Cerdo en castellano; el ovino en la madrileña Navalcarnero, las cordobesas Obejo y Fuente Obejuna, las cacereñas Ovejuela y Rivera Oveja y la murciana Churra, homónima de esta raza autóctona española; y el caprino en la asturiana Cabrales, las abulenses Blasconuño de Matacabras y Moraleja de Matacabras, la soriana Suellacabras, los salmantinos Cabrillas y el monte Peña de la Cabra, la conquense Valdecabras, las turolenses Cabra de Mora y Castel de Cabra, la tarraconense Cabra del Campo, la castellonense Castillo de Cabras, la valenciana Chiva y la jiennense Cabra del Santo Cristo.

Más frecuentes son las referencias al ganado bovino: Morales de Toro en Zamora, Villatoro en Ávila, Segura del Toro en Cáceres, Montoro en Córdoba, El Toro en Castellón y Touro -en su grafía gallega- en La Coruña, en lo referente a los machos. Las hembras figuran en Escuernavacas en Salamanca, Tornavacas en Ávila, Valdevacas de Montejo en Segovia, Illán de Vacas en Toledo, Cabeza la Vaca en Badajoz y Caravaca de la Cruz en Murcia. Abundan también los bueyes: Mombuey y Villar de Buey en Zamora, Tañabueyes en Burgos, Campillo de Altobuey en Cuenca, Valencia de Mombuey en Badajoz, Carcabuey en Córdoba y Cabeza del Buey en Jaén. Las crías están representadas por El Ternero en Burgos, Fuentenovilla en Guadalajara, Peal de Becerro en Jaén, Cuevas del Becerro en Málaga y, forzándolo un poco, Becerreá en Lugo. Por último, existen tres pequeños ríos cuyos nombres son diversas variantes de toro: el Torote que discurre por las provincias de Guadalajara y Madrid, el Torete que lo hace por la de Soria y comparte nombre con la pequeña localidad alcarreña de Torete, y el leonés Torío.

El ganado equino cuenta con representación en Cabeza del Caballo en Salamanca y Navalcaballo en Soria; Villar de la Yegua en Salamanca, Sierra de Yeguas en Málaga, La Yegua Baja en Almería, Narros de Matalayegua en Salamanca y Navalpotro y el arroyo Matayeguas en Guadalajara; Boca del Asno en Segovia y el pico Cabeza del Asno en Murcia, y Trasmulas en Granada. También se pueden considerar domésticos a Rioconejos en Zamora, Villaconejos en Madrid y Valdeconejos en Teruel.

En lo que respecta a las mascotas nos encontramos con el desfiladero de Despeñaperros, puerta de entrada natural de la meseta a Andalucía y Zorita de los Canes en Guadalajara y, en lo referente a los felinos, Gata en Cáceres, localidad que comparte nombre con la vecina sierra y con el homónimo cabo almeriense, Gata de Gorgos en Alicante y Gatón de Campos en Valladolid.

También menudean los topónimos alusivos a mamíferos salvajes tales como la isla de León, compartida por las ciudades de Cádiz y San Fernando, las onubenses Arroyomolinos de León y Gibraleón, y las pacenses Salvaleón, Calera de León, Cañaveral de León, Fuentes de León y Segura de León; los dos Javalíes, Nuevo y Viejo, en Murcia; Chinchilla de Montearagón -aunque este animalito también se cría para aprovechar sus pieles-, La Gineta en Albacete y Hurones en Burgos; El Oso en Ávila y Ossa de Montiel en Albacete; Valdezorras en Sevilla y El Raposo en Badajoz, Campo de Liebre en León, Cañada del Gamo en Córdoba, el río Ardilla -o Ardila- en Badajoz y la isla de los Ratones en Cantabria.

No obstante, las especies más frecuentes son el lobo y el ciervo. Del primero tenemos Matalobos en Pontevedra, Matalobos del Páramo y Valdelaloba en León, Lobeznos y Villalobos en Zamora, Villalobón en Palencia, Torrelobatón en Valladolid, el río Lobos en Soria, Riolobos y Arrolobos en Cáceres, Lobón en Badajoz y el islote de Lobos junto a la isla de Fuerteventura. Respecto al ciervo existen Cervatos en Cantabria, Cervatos de la Cueza en Palencia, Villardeciervos en Zamora, Villar del Ciervo en Salamanca, Villaciervos en Soria, La Cierva en Cuenca, la isla de Ciervos en el Mar Menor y, con una ligera distorsión del nombre, Ciérvana en Vizcaya.

Menos comunes son las aves. Comenzando con las domésticas cabe reseñar, en lo relativo a las gallinas, a Pollos y Pozal de las Gallinas en Valladolid, Cantagallo en Salamanca y Gallocanta en Zaragoza, junto con los ríos Gallo y Pelagallinas, ambos en Guadalajara. Las palomas están representadas por Palomas en Badajoz, Maspalomas en Gran Canaria y las dos pequeñas islas de las Palomas situadas respectivamente frente a Tarifa y Cartagena.

Oca está representada por varias aldeas gallegas de los municipios de Coristanco y Touro (aquí existen dos, Oca de Arriba y Oca de Abajo), ambos en la Coruña, y por otros dos de La Estrada (Oca y Oca de Arriba) en Pontevedra. En la provincia de Burgos está ubicada la comarca de Montes de Oca que apellida a varias de sus poblaciones de las cuales la más importante es Villafranca Montes de Oca, y donde tiene su nacimiento el río Oca. Algo similar ocurre en la vecina provincia de Álava, donde nos encontramos con Iruña de la Oca, Leciñana de la Oca y Nanclares de la Oca. Por último, forzando un tanto la grafía podríamos añadir también a la Ocaña toledana y a su homónima almeriense, una pedanía del municipio de Las Tres Villas.

Fuera de las aves domésticas y de la ya mentada Águilas, ostentan nombre de rapaz Nidáguila en Burgos; Tardáguila en Salamanca; Gavilanes en Ávila; Aguilafuente en Segovia; Buitrago de Lozoya en Madrid; Calatañazor en Soria y Cortelazor en Huelva; el islote del Peñón del Águila en Cantabria y el Barranco de los Cernícalos y La Lechuza en Gran Canaria.

Los córvidos están representados por El Cuervo en Sevilla y también en Teruel; Cuerva en Toledo; Mota del Cuervo y el río Cuervo en Cuenca; Aldeacorvo en Segovia; Graja de Iniesta y Graja de Campalbo, ambas en Cuenca y Grajera en Segovia; el río Corneja en Ávila y Cornejo en Burgos, junto con Puerto Hurraco -si hacemos caso omiso de la hache y del género masculino- en Badajoz. Petrel, en Alicante, nos recuerda a las aves marinas, y en lo relativo a las de interés cinegético tenemos a la isla de los Faisanes, situada en la desembocadura del río Bidasoa y compartida con Francia; Codorniz en Segovia, Laperdiguera en Huesca, Perdiguera en Zaragoza y El Perdigón en Zamora.

Nos encontramos con topónimos referidos a palomas en Tórtola de Henares en Guadalajara, Zurita en Cantabria y en Huesca y su variante Zorita en alrededor de una docena de topónimos repartidos por las provincias de Palencia, Ávila, Valladolid, Salamanca, Guadalajara, Cáceres y Castellón. Otras aves salvajes dan nombre a Ciguñuela en Valladolid, Estorninos en Cáceres, Avión en Orense, Pardilla en Burgos y Villanueva del Pardillo en Madrid. Como términos genéricos, por último, existen Pajarón y Pajaroncillo en Cuenca, y Pájara en la isla de Fuerteventura.

Completando el listado de los vertebrados contamos con peces en Zahara de los Atunes en Cádiz, Truchas y Truchillas en León, Peralejos de las Truchas en Guadalajara y San Julián de Barbos y el río Mero en La Coruña. Los reptiles están representados por Lagartos en Palencia y Lagartera en Toledo; Pitón en Orense; Culebras en Cuenca, Culebrón en Alicante y la sierra de la Culebra en Zamora, y Galápagos en Guadalajara. Todavía menor es la presencia de anfibios, con tan sólo Ventas las Ranas en Asturias, Campillo de Ranas en Guadalajara, Cantarranas en Cádiz, Ranedo en Burgos y cuatro pequeñas aldeas, repartidas por las provincias de La Coruña y Lugo, que llevan por apellido Sapo.

Quedan para finalizar los topónimos de invertebrados, principalmente insectos representados en la toponimia española por Escarabajosa de Cabezas en Segovia; Moscardón en Teruel; Tabanera en Burgos, Tabanera de Cerrato en Palencia y Tabanera del Monte en Segovia; La Mosca en Almería; Abeja de la Cuenca en Lérida; La Llagosta -Langosta- en Barcelona y el pequeño archipiélago de las islas Formigues -Hormigas en catalán- en Gerona. Los arácnidos cuentan con el barrio malagueño de La Araña, la localidad oscense de Arañones y la comarca cacereña de Campo Arañuelo. Los moluscos se encuentran en El Caracol, un barrio de la localidad canaria de Telde, y el Alto del Caracol, un puerto de montaña de Cantabria y, ya un tanto cogidos por los pelos, en La Lapa en Badajoz, Navajas en Castellón y Pulpí en Almería. Por último, en Jaén existe el topónimo genérico de Larva y en Alcalá de Henares una finca agrícola lleva por nombre La Oruga.

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Publicado el 28-8-2018
Actualizado el 13-8-2019