Y todos contentos





Se acabaron las malas caras a la hora de ir a comprar



Mi incipiente colección de pizarras de bares se acaba de incrementar con esta fotografía tomada en un bar de barrio de Madrid que, como cabe suponer, está situado justo al lado de un supermercado. Como se puede comprobar sus dueños, con un humor socarrón pero también con un sentido de la oportunidad bastante notable, han tenido en cuenta el hecho conocido de que a muchos varones les desagrada acompañar a sus cónyuges a la compra, una tarea que suelen desempeñar a regañadientes. Así pues, es muy probable que éstos no le harían ascos a esperarlas en el bar de al lado tomándose una cerveza mientras ellas bregaban con la compra cotidiana.

Pero como suele quedar bastante feo -además de decididamente machista- eso de “te espero en el bar mientras tú compras”, nada mejor que cambiar el planteamiento presentando la momentánea separación como algo similar a lo que ya se hace con los niños pequeños para que se entretengan y no den la murga -menudean los establecimientos que cuentan con un pequeño parque infantil- e incluso con las mascotas, a las que hay que dejar “aparcadas” fuera de la mayoría de las tiendas.

Ignoro si la iniciativa habrá tenido éxito, y más dados los tiempos neoinquisitoriales que corren. Para mí no se trata en modo alguno de un resabio machista -o micromachista, que ya es hilar fino-, sino tan sólo de un original y divertido reclamo publicitario que, lo reconozco, me hizo bastante gracia; pero pudiera ser que algún talibán o talibana de la corrección política se rasgara las vestiduras exigiendo ¡cómo no! su inmediata censura, que ya se sabe que esta gente, además de visceral y autoritaria, suele tener menos sentido del humor que un mejillón. Espero, eso sí, que, de ocurrir así no se les haga ni puñetero caso.


Publicado el 22-5-2018