La última víctima de la Inquisición



Me gustaría puntualizar a don Albert Riba, presidente de la Unión de Ateos y Librepensadores y miembro del colectivo de Ateos de Cataluña, entidad promotora de la famosa campaña publicitaria a favor del ateísmo, que es errónea su afirmación de que la última víctima española de la Inquisición fuera en fecha tan tardía como 1863. En realidad este “mérito” le correspondió al maestro valenciano Cayetano Ripoll, y su ejecución tuvo lugar el 26 de julio de 1826, casi cuarenta años antes del año por él apuntado.

La Inquisición sería suprimida de forma definitiva por la regente María Cristina el 15 de julio de 1834, menos de un año después de la muerte de Fernando VII. En realidad ya lo había sido por los gobiernos del Trienio Liberal (1820-1823), pero tras el retorno del absolutismo de Fernando VII, que no llegó a reinstaurarla de manera formal, sí siguió actuando con otro nombre para desgracia del citado Cayetano Ripoll.

Aunque no es precisamente un motivo de orgullo que esta institución perdurara hasta bien entrado el siglo XIX, tampoco hay que exagerar, al tiempo que conviene un poco de rigor histórico para abordar las siempre controvertidas polémicas de índole religiosa.


Enviada el 12-1-2009 a EL PAIS