James Webb



Telescopio espacial promovido por la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense. Debe su nombre al que fuera director de la NASA entre los años 1961 y 1968, durante los cuales tuvieron lugar buena parte de los grandes éxitos astronáuticos norteamericanos.

Al igual que el Herschel, el James Webb está diseñado para operar en el rango de la radiación infrarroja, aunque en la región más cercana al visible -el Herschel lo hacía en el infrarrojo lejano, a longitudes de onda mayores-, y también se situará como éste en el punto de Lagrange L2 de la órbita terrestre, un punto de equilibro gravitatorio entre el Sol y la Tierra a millón y medio de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Su espejo colector tendrá un tamaño muy superior al de su predecesor, de 6,5 metros de diámetro frente a 3,5 del Herschel, lo que supone una superficie casi cuatro veces superior y, por consiguiente, una resolución mucho mayor. El espejo no será rígido sino que, al igual que ocurre con los telescopios terrestres de última generación, estará compuesto por un conjunto de 18 piezas hexagonales encajadas en forma de mosaico, todas ellas provistas de motores para ajustarlas en la posición exacta.

Sus principales tareas serán el estudio del origen de las galaxias y las estrellas, así como la evolución de los sistemas planetarios.

El James Webb se encuentra actualmente en una fase avanzada de construcción. Aunque en un principio se había barajado la fecha de 2013 para su lanzamiento, las últimas previsiones indican que éste no tendrá lugar antes de octubre de 2018 debido a las dificultades surgidas durante el desarrollo del proyecto, así como a las restricciones presupuestarias impuestas a la NASA por el gobierno de los Estados Unidos.


Publicado el 6-11-2008
Actualizado el 6-7-2016