Luna ensangrentada




La fotografía en sí no tiene nada de particular, salvo que la capté en un pueblo de Zamora en el cual es todavía es posible disfrutar del esplendoroso cielo nocturno vedado por desgracia a los habitantes de las grandes ciudades. La tomé, como es fácil suponer, cuando nuestro satélite acababa de asomar sobre el horizonte, lo que explica su color rojo en lugar del habitual blanco grisáceo.

Pero a esta prosaica explicación astronómica también se le puede confrontar otra fruto exclusivo de mi imaginación, pero no por ello digna de mención. Este llamativo aspecto de la Luna me recordó a Marte, cuyo color es también rojo aunque en este caso real. Así pues, dado todo lo que está ocurriendo en el planeta con la sinrazón galopando sin descanso y la muerte y el dolor sentando sus reales en amplias zonas del planeta, no pude evitar preguntarme si la blanca y casta Diana no habría intercambiado quizás su papel de bella cazadora con el belicoso dios de la guerra, adoptando semejante tono sangriento.

Claro está, se trata tan sólo de una simple pero desalentadora metáfora.


Publicado el 25-3-2026