Sic transit




Sic transit gloria mundi es una conocida expresión latina, traducible por Así pasa la gloria del mundo, utilizada para resaltar lo efímero de los triunfos o, de forma más general, que la muerte iguala a todos con independencia de la fortuna o infortunio anteriores. Es el equivalente cristiano al Memento mori -Recuerda que eres mortal- que un esclavo susurraba al oído al general victorioso durante la celebración de un desfile triunfal en Roma, para que éste no olvidara que todos tendremos un inexorable fin.

El concepto filosófico de Sic transit gloria mundi siempre ha tenido una gran relevancia en el arte, la literatura y la historia, siendo quizás uno de los ejemplos más significados las dos pinturas tenebristas del pintor Juan de Valdés Leal In icto oculi y Finis gloriae mundi, donde aparece representado con toda crudeza el triunfo de la muerte sobre los cuerpos putrefactos de obispos y nobles mientras los símbolos del poder terrenal -tiaras, coronas, cetros, joyas, ropajes... se amontonan abandonados ante un esqueleto triunfante.

Esta reflexión me vino a la cabeza cuando un día, pasando por un cementerio, me encontré con la escena que reproduzco en la fotografía, una antigua sepultura -o quizás no tanto, me resultó imposible leer la fecha- con la cruz caída y la lápida destrozada como símbolo del olvido y el abandono. Aunque la imagen era mucho menos dramática que los cuadros de Valdés Leal, me llamó poderosamente la atención al tiempo que recordaba la conocida frase que afirma que la verdadera muerte es el olvido.

Porque ciertamente infundía tristeza ver esa tumba olvidada con la inscripción ilegible, negando a quien o a quienes allí yacían hasta su propio nombre. Desconozco las causas del abandono, aunque quizás se debiera a la falta de descendientes directos que pudieran seguir cuidándola como modo de preservar siquiera de forma mínima la memoria de sus seres queridos; en cualquier caso, para ellos sí había llegado la triste y definitiva muerte del olvido.


Publicado el 29-10-2025