Enrique Sánchez Pascual





Siempre que hablemos de la literatura de ciencia ficción popular, o de la literatura popular a secas, tendremos que recordar obligatoriamente a uno de los grandes -tanto en calidad como en cantidad- autores del género, Enrique Sánchez Pascual.

Según datos amablemente proporcionados por su hijo Enrique Sánchez Abulí1, un reconocido guionista de cómics, Sánchez Pascual nació en Madrid en agosto de 1918. Era estudiante de medicina cuando estalló la Guerra Civil, lo que le obligó a abandonar los estudios. Su condición de combatiente republicano le obligó a exiliarse de España al terminar el conflicto, refugiándose en Francia. Allí conoció a su esposa, Ángeles Abulí, con la que contrajo matrimonio fruto del cual fueron cinco hijos: Christiane, Enrique, Richard, Yolande y May. Posteriormente regresó a España, lo que le costó cumplir una pena de prisión en la cárcel de Figueras; resulta curioso comprobar el paralelismo de esta etapa de su biografía con las de otros autores de literatura popular tales como Marcial Lafuente Estefanía, el recientemente fallecido Alfonso Arizmendi o Fernando Ferraz Fayos (Profesor Hasley) entre otros; por lo que se ve, el bando perdedor de la Guerra Civil fue una cantera de excelentes escritores en los años subsiguientes.

En los duros años de la posguerra, y domiciliado en Madrid, trabajó como representante de unos laboratorios farmacéuticos escribiendo “Poesías para médicos”, un irónico poemario dedicado al colectivo médico. Poco después, animado por un amigo escritor, probó suerte en el campo de la literatura popular, entonces en auge, es de suponer que con éxito puesto que acabaría convirtiéndose, tal como se ha comentado en la introducción, en uno de los autores más conspicuos del género. Aunque Sánchez Pascual comenzó su carrera literaria en Bruguera, lo que motivó el traslado de toda la familia a Barcelona, fijando su residencia primero en el pueblecito de Mirasol y posteriormente en Sant Cugat del Vallés y Masnou, también fue uno de los principales colaboradores de Toray, la rival catalana de Bruguera, donde asimismo dejó un extenso catálogo. Otras editoriales para las que escribió fueron también la desaparecida Ediciones Petronio y la mexicana Diana. Gracias a unos correos electrónicos cruzados con Antonio González, amigo personal suyo, podemos conocer otra faceta laboral de Enrique Sánchez Pascual, la de psicoanalista, que ejerció en la localidad de Mataró.

Tal como solía ocurrir en este campo, Sánchez Pascual escribió prácticamente de todo: novelas, guiones, poesías, artículos, obras de teatro, traducciones... y por supuesto, abordando prácticamente todos los géneros. Como es natural tuvo que firmar bajo seudónimo y, al ser tan prolífico, contó con un buen puñado de ellos. El más conocido de todos es probablemente el de Alex Simmons, pero también utilizó el de Karl von Vereiter, para firmar libros de temática bélica y, ya dentro de la ciencia ficción, se ocultó tras Law Space, H.S. Thels, W. Sampas, Alan Comet, Alan Starr, Lionel Sheridan, el ya citado Alex Simmons... El que hay que descartar como suyo, pese a las atribuciones erróneas de algunos investigadores, es el de Marcus Sidéreo, seudónimo bajo el que en realidad se cobijaba la también prolífica escritora María Victoria Rodoreda.

La capacidad de trabajo de nuestro autor era increíble. Según su hijo escribía una novela por semana, si no más. Un guión de más de doscientas viñetas le duraba una mañana. Tras conocer a un editor francés, empezó a escribir en este idioma novelas de temática bélica, labor que desempeñó durante varios años y que le convirtió en un especialista de la Segunda Guerra Mundial. Incluso llegó a publicar en Estados Unidos, bajo el seudónimo de Roger S. Moore, libros tales como Marylin Monroe: su vida, sus amores y su muerte, obra que abordó desde el enfoque del psicoanálisis. En un momento dado se aficionó a la fotografía, convirtiéndose en un excelente retratista. Colaboró también con el malogrado Félix Rodríguez de la Fuente, escribiendo guiones de una revista dirigida por éste. Ganó varios premios de literatura y poesía, algunos tan prestigiosos como el de La Felguera, en 1984, con el relato corto El hombre y el toro; el Félix Urabayen de novela corta (integrado en los premios Ciudad de Toledo), en 1987, con Los verdugos, o el Ateneo Ciudad de Valladolid, en 1990, con la novela corta La garrapata. Fue asimismo miembro de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la Societé des Gens de Lettres y del Groupe freudien de Psychanalyse existentielle.

Falleció el 11 de marzo de 1996, a los 77 años de edad, en Sant Pere de Ribes, localidad próxima a Sitges. A decir de Sánchez Abulí, su padre era una persona profundamente vital que se entusiasmaba con todo aquello por lo que se interesaba, inflamándose con constantes ideas y proyectos.

Enrique Sánchez Pascual fue un gran aficionado a la lectura de las obras de Asimov, Bradbury y otros grandes de la ciencia ficción; y aunque el cultivo de este género fue tan sólo una de sus facetas como escritor, por sí sola ésta también apabulla. Junto con Luis García Lecha (Clark Carrados y Louis G. Milk) y Juan Gallardo Muñoz (Johnny Garland), constituyó la espina dorsal de las colecciones futuristas de la editorial Toray; la inexistencia durante los años cincuenta y sesenta de una colección de ciencia ficción en Bruguera le impidió abordar el género en ésta, y en Luchadores del Espacio, así como en el resto de las colecciones de Valenciana, tampoco llegó a colaborar. Pero su labor en Toray fue ingente: 110 novelas -la quinta parte del total- en Espacio, 12 en las dos ediciones de Ciencia Ficción, 10 en Espacio Extra, 1 en Best Sellers del Espacio y nada menos que 61 de un total de 81 en S.I.P., donde tres de los cuatro seudónimos con los que aparecían las novelas -W. Sampas, Alan Starr y Alan Comet- son suyos2.

Fuera de Toray su intervención más importante fue en la colección Robot, promovida por él mismo a través de su propia editorial Mando; autor único de los quince títulos que llegaron a aparecer en ella bajo el seudónimo de Alan Comet, Sánchez Pascual intentó aquí probablemente romper con los estrechos moldes a los que se veían constreñidos los autores de bolsilibros por los pragmáticos editores comerciales. Un excelente artículo de Enrique Martínez Peñaranda3 sobre esta colección permitirá a los lectores interesados profundizar en el estudio de la misma. A estos quince títulos hay que sumar también los alrededor de cuarenta publicados en las dos colecciones de Bruguera -La Conquista del Espacio y Héroes del Espacio- tras el desembarco en el género del gigante editorial a partir de los años setenta, unas noventa en Galaxia 2001, aunque la mayor parte de ellas son reediciones de los antiguos títulos de Toray, y unas veinte en las distintas colecciones del tándem formado por Ferma (Infinitum) y Producciones Editoriales (Infinitum, Puerta a lo desconocido y Extraficción). En total son unas trescientas cincuenta novelas contando tan sólo las de ciencia ficción, a las que también hay que sumar al menos otras dieciséis reeditadas en diversas colecciones portuguesas y brasileñas.

Es de resaltar, por último, el esfuerzo que realizó este autor para escribir una ciencia ficción de mayor entidad que la típica de los bolsilibros, al publicar a finales de los años sesenta en la colección Infinitum, de la editorial Ferma, varios relatos -reeditados años más tarde en Extraficción- que nada tienen que envidiar a los de sus colegas serios contemporáneos. Firmados como Alan Comet, quizá por considerarlo el más literario de sus seudónimos, estos relatos son típicos de la ciencia ficción española de la época, no la de los bolsilibros sino la mal llamada seria, mucho menos aventurera a la par que profundamente marcada por consideraciones filosóficas y morales. Tal como ocurre con otros colegas suyos, de haber dispuesto de mayores posibilidades de las que le daban la gris España de su época y las miopes políticas editoriales de las empresas con las que publicaba, Enrique Sánchez Pascual hubiera podido demostrar bien a las claras la madera de escritor que llevaba dentro. Lamentablemente, no pudo ser.




1 Para visitar la página dedicada a Enrique Sánchez Pascual y editada por su hijo Enrique Sánchez Abulí, pulse aquí.

2 Para consultar la relación completa de bolsilibros de ciencia ficción escritos por Enrique Sánchez Pascual, pulse aquí.

3 MARTÍNEZ PEÑARANDA, Enrique. La extraña colección “Robot” de Alan Comet. Publicado en La ciencia ficción española. Ed. Robel. Madrid, 2002.


Publicado el 3-2-2004 en el Sitio de Ciencia Ficción
Actualizado el 18-9-2018