Reflexiones breves





Iba a haber puesto la bombilla, pero esto me pareció más original


La adolescencia

Se dice que la adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo... salvo en aquéllos para los que se convierte en una afección crónica, de modo que no acaban de madurar en toda su vida.


El ajedrez

Si los hombres no son más inteligentes que las mujeres, ¿por qué razón ambos sexos compiten por separado en diferentes campeonatos de esta disciplina intelectual?


¿Arte?

En las pintadas callejeras, donde yo sólo encuentro gamberrismo y suciedad, algunos exquisitos afirman ver “arte urbano”. Claro está que, si visitamos cualquier museo de arte contemporáneo, incluyendo el celebérrimo Reina Sofía, nos podremos encontrar con cosas similares e incluso -y ya es difícil- peores...


Los buzones caprichosos

¿Se han fijado ustedes en que los buzones de los portales están siempre justo al revés de lo que dicta el sentido común, es decir, los de los pisos bajos arriba y los de los pisos altos debajo?

Y no es casualidad. Cuando compré mi piso la constructora distribuyó los buzones del portal según el criterio que a mí me parece más lógico, es decir, en el mismo orden que las viviendas... y a Correos le faltó el tiempo para exigir, apelando a no sé qué normativa, que se invirtieran.

Les juro que nunca lo he llegado a entender...


Celebridad y fama

Pese a lo que muchos puedan creer, nada hay más distinto de ser célebre que ser famoso. De hecho entre ambos adjetivos media un abismo, el que separa a personajes tales como Einstein, Mozart, Cervantes o Velázquez de todos esos mezquinos personajillos que logran medrar durante algún tiempo en los antros de la telebasura, así como también de aquellos otros, por lo general un poco menos vulgares, convertidos en ídolos deportivos, musicales -de lo que muchos entienden por “música”, me explico-, cinematográficos o de cualquier otra cosa por el estilo. Como diría un castizo, la noche y el día; o como diría alguien con sentido común, la calidad y la cantidad.


Los concursos de belleza

Siempre he considerado a los concursos de belleza como ferias de ganado donde se rebaja a las mujeres a la categoría de simples reses. Sin embargo, todavía estoy esperando que algún grupo feminista, o en general algunos de los tenaces defensores de lo políticamente correcto, los denuncien públicamente. ¿Me cansaré de esperar?


Descartes siglo XXI

Veo la telebasura, luego ¿existo?


El Día del orgullo gay

Les juro que no lo entiendo, y si fuera homosexual lo entendería todavía menos. ¿Alguien en su sano juicio puede creer que mascaradas como ésta vayan a servir para normalizar -en el sentido más amplio de la palabra- al colectivo homosexual? Sinceramente, lo dudo mucho.


Eufemismos bobos

Oído a un portavoz de los servicios sanitarios de urgencia refiriéndose a un accidente mortal: “el accidentado presentaba lesiones incompatibles con la vida”. Y se quedó tan ancho.

Si bien la utilización del adjetivo presunto por imperativos legales -ya se sabe eso de que nadie es culpable mientras no exista sentencia condenatoria firme- ha dado lugar en ocasiones a situaciones tan estrambóticas como la de considerar presunto a alguien pillado literalmente con las manos en la masa, quizá el ejemplo más chusco con el que me he encontrado nunca ha sido cuando leí en un periódico la noticia del suicidio de un preso en una cárcel española, en la cual a su lúcido redactor tan sólo se le había ocurrido la genial idea de tildar al fallecido de “presunto ahorcado”. Puede que el suicidio fuera presunto hasta que no lo dictaminara el juez, pero si el finado apareció colgando de una cuerda, díganme ustedes qué podía tener esto de presunción, con independencia de las causas que pudieran haber motivado el ahorcamiento.

Claro está que, siguiendo con los ahorcamientos, tampoco estaba nada mal la noticia, aparecida en un periódico de tirada nacional, en la que se atribuía la muerte de una persona a una “asfixia en suspensión”, cabiendo deducir que el finado murió asfixiado y suspendido, probablemente, del cuello.


Las fotografías en los museos

El Louvre, el Museo Británico o el Museo de Arqueología de Atenas, entre otros museos importantes a nivel mundial, tienen en común una cosa además, claro está, de las obras maestras que custodian en su interior: en todos ellos está permitido hacer fotografías, con la única restricción, por otro lado completamente lógica, de no usar flash.

En España, por el contrario, lo más habitual es que esté prohibido, y no ya en los grandes museos como el Prado, sino también en cualquier museíllo del tres al cuarto de algún pueblo perdido, e incluso en iglesias de lo más corriente... parece como si fueras a desgastárselo, o a robarles el alma tal como creen algunas tribus primitivas. Y no me sirve de excusa decir que así te venden ellos las fotos, porque en muchas ocasiones eso que te interesa especialmente, y no te dejan fotografiar, no suele estar en su catálogo. Vamos, el perro del hortelano.


El fútbol

¿Por qué razón los aficionados al fútbol viven los lances de sus equipos como si ellos hubieran tomado parte activa en los mismos? No deja de ser curioso oír eso de “hemos ganado” de boca de alguien que no se ha movido del sillón de su casa durante todo el partido.

Eso sí, lo anteriormente comentado tan sólo es válido en caso de victoria de su equipo, puesto que si éste es derrotado dirán aquello de “han perdido”. Faltaría más.


Hábitos lectores

A la vista de lo que reflejan las listas de libros más vendidos, cabe suponer que hay al menos dos tipos diferentes de lectores: los que leen, y los que pastan.


El hidalgo español

Aunque España ha aportado al acervo de la humanidad arquetipos tan universales como el Quijote o el Tenorio, sin duda el que mejor define a los españoles no es ninguno de ellos, sino el del hidalgo del Lazarillo de Tormes. Siempre se ha dicho que nuestro pecado nacional es la envidia, pero yo añadiría también a éste el de la ostentación y el pavoneo, aunque no se tenga donde caerse muerto. Ya lo dice la zarzuela: “Tanto vestido nuevo, tanta parola / Y el puchero en la lumbre con agua sola”.


La hipocondría

En contra de la creencia más habitual, no existe un único tipo de hipocondríacos, sino dos. Están los que no salen de las consultas de los médicos y también aquellos que, por el contrario, se niegan en redondo a ser asistidos por ellos ante el temor de que les puedan descubrir cualquier enfermedad.


Idiotas anónimos

Es triste tropezar con un idiota, pero es más triste aún tener que convencerle de que lo es.


Igualdad a ultranza

Al parecer, son muchos -y muchas- los que piensan que la igualdad entre los dos sexos consiste en que las mujeres se dediquen a imitar todas las estupideces que tradicionalmente han venido cometiendo los hombres.


Imbéciles sin fronteras

Si hay un rasgo humano para el que no existen ni límites ni fronteras, éste es la estupidez.


¿In corpore sano?

En mi barrio no hay centro de salud. Tampoco hay ni colegio ni instituto públicos. Ni biblioteca. Ni club de jubilados. Ni centro de día. Eso sí, adenás del inevitable centro comercial, cuenta asimismo con un flamante gimnasio de titularidad municipal -eso reza en la fachada- gestionado por una empresa privada. Y, siempre que paso por allí, veo el aparcamiento del gimnasio repleto de coches. Curiosa manera de llevar una vida sana...


Jerga ilegible

Y que le hubiera supuesto un suspenso fulminante incluso a un estudiante de la ESO. Hace un par de meses interpuse en la oficina de información al consumidor una denuncia a una compañía -resulta innecesario decir cual, puesto que esto es algo que no viene a cuento- a causa de una cantidad que me había sido cobrada indebidamente. La compañía aceptó devolverme ese dinero sin rechistar aunque, eso sí, no antes de que la denunciara tras haber sido mareado una y otra vez por su eufemísticamente denominado Servicio de atención al cliente, con lo cual la reclamación quedó zanjada. Sin embargo, lo que me llamó poderosamente la atención fue la redacción de la carta en la que aceptaban esa devolución, la cual no puedo resistir la tentación de reproducir aquí, en su párrafo más significativo, sin más cambios que la supresión de los datos personales:

En relación a la reclamación planteada con respecto a ***** donde se reclama la devolución del importe de ***** euros reflejado en factura *****, referentes a la facturación de ***** efectuadas fuera de bono. Asimismo les confirmamos que esta mercantil ha procedido a efectuar el abono, el cual verá reflejado como descuento en su próxima factura.

Les aseguro que, incluso con todas las palabras sustituidas por los asteriscos, resultaría realmente difícil redactar peor una frase tan corta. Y estoy hablando de una compañía muy grande.


Mala combinación

Hay algo peor que un sinvergüenza. Hay algo peor que un cretino. Se trata de los sinvergüenzas cretinos, o los cretinos sinvergüenzas. Por desgracia existen y por desgracia medran, a costa de los simples, y también por desgracia abundantes, cretinos que no alcanzan a ser sinvergüenzas.


Manifiesto

Más premios Nobel y menos campeonatos del mundo.


Matizaciones

No es lo mismo callarte tu opinión, que carecer de ella.

No es lo mismo ser sociable, que ser gregario.


Los mochileros

Los temo más que a una nube cuando viajo en un transporte público, e incluso cuando voy por la calle; con su joroba artificial convertida en arma contundente, suelen ir arreando mochilazos a diestro y siniestro como si no les fuera con ello, completamente ignorantes de los estragos causados por su apéndice dorsal, sobre todo cuando el metro, el tren o el autobús van repletos de viajeros.

Si al menos pagaran billete por la mochila...


La muerte redentora

Nunca entenderé la razón por la cual, cuando critico a algún fallecido por haber sido en vida una mala persona, nunca falte quien te recrimina por hablar mal de un muerto, por más justificada que pudiera estar mi opinión. Yo, por el contrario, soy de la opinión de que, aunque la muerte haya interrumpido sus tropelías, no por ello se les ha de redimir de lo que hicieran en vida.


Negligencias inhumanas

Oí ayer en la radio, refiriéndose la locutora a la extinción de un incendio forestal, que éste había sido provocado por una “negligencia humana”. Y se quedó tan tranquila.

Dado que los porcentajes correspondientes a los diferentes orígenes de los incendios pueden variar mucho según la fuente consultada, prefiero obviarlos refiriéndome tan sólo a sus causas. Así, tendríamos pirómanos, negligencias de diversos tipos -quema de rastrojos, colillas, disparos de los cazadores, hogueras y barbacoas...-, causas accidentales como las chispas provocadas por la maquinaria agrícola o los trabajos forestales, reproducción de incendios ya extinguidos o causas naturales como los rayos, quedando un remanente catalogado bajo el epígrafe de causas desconocidas.

Teniendo en cuenta que difícilmente me puedo imaginar que un rayo, o cualquier otra causa natural o accidental, actúen con negligencia, me hubiera gustado recomendarle a la susodicha locutora un curso rápido de uso del español, ya que evidentemente el adjetivo humano sobraba... a no ser, claro está, que también se considere posible la existencia de pirómanos negligentes -¿serán los que no consiguen, pese a sus esfuerzos, incendiar el monte?- o bien la de causas desconocidas asimismo negligentes. Siendo así, me callo.


Paradoja religiosa

Si analizamos las raíces mismas del cristianismo, es decir, los Evangelios, veremos que éstos no son sino una defensa explícita del humanismo más radical, así como una condena rotunda de todo cuanto pudiera redundar en el perjuicio del prójimo. Y, aunque no conozco en detalle los fundamentos de las otras religiones principales, por lo que yo sé la situación viene a ser similar.

Y sin embargo, han sido incontables las perfidias, las injusticias más abyectas, las canalladas de todo tipo y los asesinatos más viles perpetrados a lo largo de los siglos en nombre de cualquier Dios... y no sólo en el pasado, sino también ahora mismo en lo que a algunas religiones respecta.


Perogrullada

De España han comenzado a emigrar multitud de científicos, ingenieros y universitarios en general. Mientras tanto, han llegado a ella multitud de inmigrantes sin la menor cualificación profesional y, en muchos casos, incluso analfabetos, a excepción eso sí de los “muy cualificados” futbolistas de élite.

Menudo negocio...


Post mortem

Realmente nunca he comprendido por qué razón la gente se interesa tanto por lo que pueda ocurrirles a sus restos mortales con posterioridad a su fallecimiento. Si tras la muerte no hay nada -hipótesis atea-, no existe ninguna razón para preocuparse por ello. Y si existiera una vida ultraterrena -hipótesis creyente-, las nuevas circunstancias en las que estarían inmersas las almas inmortales harían que a buen seguro éstas no mostraran el más mínimo interés por la carcasa vacía e inerte que habrían dejado atrás. Al fin y al cabo, una mariposa no se preocupa por el capullo del que ha salido.


Publicidad engañosa

¿Se han fijado? Siempre que intentan vendernos algo que presuntamente sirve para adelgazar, sea un artilugio gimnástico, una medicina o cualquier tipo de producto milagro en su publicidad suelen aparecer, a modo de reclamo, modelos -o modelas- ligeritos de ropa y con unos cuerpos serranos que no suelen dar muestras de haber tenido que recurrir a semejantes ayudas. ¿Acaso se creen que la gente es tonta? No, no me respondan; ya sé la respuesta.


Reflexiones darwinistas

Como es sabido, desde hace algunos años existe un movimiento social que propugna la concesión de derechos humanos a los monos antropoides.

Sin embargo, yo me pregunto si no sería más procedente, en virtud de su comportamiento, otorgar derechos de simio a ciertos individuos pertenecientes a la especie Homo sapiens.


Reflexiones métricas

Como es sabido, las superficies de terreno se suelen medir en hectáreas, correspondiendo una hectárea a diez mil metros cuadrados. Sin embargo, de un tiempo a esta parte los periodistas se han inventado por su cuenta, y no es broma, una nueva unidad de medida, el campo de fútbol, que suelen aplicar a diestro y siniestro para cuantificar, pongo por caso, la superficie quemada en un incendio forestal.

Lo malo no es que haya sido elegido para la comparación un recinto que a casi todo el mundo le resulte familiar; lo malo, es que suelen convertir sin más las hectáreas en otros tantos “campos de fútbol”, sin caer en la cuenta -o si caen en ella les da exactamente igual- de que las dimensiones reales del terreno de juego suelen tener en los estadios importantes, ya de por sí mayores que los de los equipos modestos, magnitudes bastante inferiores en torno a los 105 × 68 metros (0,71 hectáreas), lo que supone una “pequeña” desviación de un 30% sobre el valor real.

Bien está popularizar la ciencia, en este caso las matemáticas, pero no a costa de falsearla.


Reflexiones militares

El único buen recuerdo que guardo de mi servicio militar obligatorio, es el del día en que me licenciaron.


Relativismo cultural

Según los defensores del relativismo cultural, cualquier cultura es tan válida como las demás, sin que se le pueda aplicar ninguna valoración moral o ética ni, por supuesto, compararla con otra. Dicho en dos palabras, para ellos todas las culturas son exactamente igual de respetables.

Por lo cual, a la vista de las noticias cotidianas y recordando a Orwell, a mí me gustaría añadir que, aunque todas las culturas sean iguales, algunas resultan ser más iguales que otras.


Sanidad pública y sanidad privada

La principal diferencia entre la sanidad pública y la sanidad privada radica en que en la primera eres un paciente, mientras en la segunda eres un cliente.


Sobre el bien y el mal

Maltratar a un canalla no logrará impedir que éste lo siga siendo, pero sí hará que tú también lo seas.


Los teléfonos móviles y el cáncer

Según un reciente estudio, el uso frecuente -más bien el abuso- de los teléfonos móviles no produce cáncer. Así pues podemos estar tranquilos: todos esos cretinos que tanto nos incordian con sus conversaciones banales a grito pelado en los transportes públicos, e incluso en plena calle, no es que se hayan vuelto idiotas a causa de la interacción de la radiación electromagnética con sus neuronas; con toda probabilidad, ya lo eran antes.


El vino del pueblo

En lugar de la conocida afirmación de que la religión es el opio del pueblo, yo pienso que en realidad ésta debería compararse con el vino o con el alcohol, ya que en pequeñas cantidades puede resultar agradable y beneficiosa, mientras su consumo en exceso acaba siendo siempre la causa de graves trastornos incluso en aquellas religiones en las que éstos están prohibidos.


Publicado el 14-9-2011
Actualizado el 20-12-2015