El Boli Chuletero





A estas alturas he de reconocer que estoy completamente harto de la publicidad, sobre todo porque hace ya tiempo que sus responsables dinamitaron los límites del convenio tácito entre anunciantes y potenciales clientes, convirtiéndola en algo insufrible tanto por su intensidad como por su duración; y como los ciudadanos nos defendimos huyendo de ella en todos los campos -radio, televisión, internet-, ellos contraatacaron sometiéndonos a bombardeos inmisericordes con la pretensión de que por mucho que nos protegiéramos siempre nos acabara cayendo algo encima con el resultado, al menos en mi caso, de un rechazo todavía mayor.

Sin embargo en el mundo de la publicidad hay mucho ingenio, mucho más que en la cada vez más deleznable televisión -me refiero a la que emite en abierto, incluyendo las dos cadenas de Televisión Española- y por supuesto que en el cine actual incluyendo el de Hollywood salvo honrosas excepciones, por lo cual es una lástima que los responsables de esta actividad en principio legítima no se den cuenta de que con una publicidad sensata y respetuosa todos saldríamos ganando, tanto ellos como nosotros.

Por esta razón me divirtió y me agradó el ingenioso anuncio con el que me encontré en una marquesina de autobús y eso que, lo reconozco, me hizo picar tomándomelo en serio, puesto que a estas alturas ya no me sorprende hasta qué punto pueden llegar la desfachatez y la desvergüenza en nuestra sociedad... aunque evidentemente éste no era el caso e incluso se burlaba de ello.



El anuncio en cuestión, tal como se aprecia en la fotografía, anunciaba un boli chuletero, así como suena, equipado con todos los adminículos necesarios para convertirlo en indetectable por los profesores, lo cual permitiría -así rezaba- aprobar los exámenes en tiempo real y, obviamente, sin necesidad de estudiar.

Mi primera reacción -ya he reconocido que me tragué la bola- fue de irritación, todavía más teniendo en cuenta que entre sus ventajas se anunciaba con desparpajo que se trataba de un boli para aprobar exámenes, que proporcionaba respuestas automáticas y que contaba con una pantalla anti-pilladas e incluso una inteligencia artificial incorporada. Casi nada, el paraíso para los estudiantes tramposos.



Pero cuando me acerqué a leerlo con más detenimiento descubrí que en la parte inferior aparecía la siguiente advertencia:


El Boli Chuletero es un elemento ficticio creado con fines publicitarios. No es un producto real ni estará disponible para la venta.


Y no, no me enfadé sino justo lo contrario: me sentí aliviado al descubrir que por mal que esté la cosa no llegaba a tanto, y me divirtió la original y desenfadada campaña publicitaria de MP Papelería, nombre de la empresa -ésta sí es real- que promovió la original campaña para promocionar sus productos de papelería. Ojalá hubiera más ejemplos así.


Publicado el 28-10-2025