Bienaventuranzas apócrifas





Con toda mi admiración hacia José Luis Martín


Tal como ha ocurrido con sus hermanas mayores, esta página ha obtenido la emancipación, en esta ocasión de las Frases famosas... más o menos por méritos propios, es decir, cuando ha alcanzado una cantidad de frases -bienaventuranzas en este caso- suficientes para constituirse en artículo propio. No son demasiadas todavía, pero si la veleidosa inspiración me lo permite, su número irá creciendo.

Obviamente se trata de unas bienaventuranzas no sólo apócrifas, sino asimismo heterodoxas conforme al espíritu de la sección a la que pertenecen. Y recuérdenlo, aunque suene a tópico: no hay que reírse de alguien, sino con alguien.


Bienaventurados Adán y Eva, porque no se podían rasgar las vestiduras.



Bienaventurados los aficionados al fútbol, porque bastará con la victoria de su equipo para tenerlos contentos.



Bienaventurados los ateos, porque a ellos no les importará no poder ver a Dios.



Bienaventurados los bajitos, porque de ellos será el reino de los tacones.



Bienaventurados los calvos, porque no se podrán mesar los cabellos.



Bienaventurados los calvos, porque se ahorrarán dinero no teniendo que comprarse peines.



Bienaventurados los ciempiés, porque no necesitan usar zapatos.



Bienaventurados los cojos, porque sólo tendrán que planchar medio pantalón.



Bienaventurados los crédulos, porque serán pastoreados por los políticos.



Bienaventurados los imbéciles, porque podrán decir majaderías sin ser conscientes de ello.



Bienaventurados los que están de vacaciones, porque de ellos será el verano.



Bienaventurados quienes no tienen que madrugar, porque de ellos será el reino de Morfeo.



Publicado el 4-3-2021
Actualizado el 28-5-2021