Contando patas





Pues no, no tiene aspecto de ser una mosca. Fotografía tomada de la Wikipedia



Lo he repetido en reiteradas ocasiones: una cosa es que se nos cuele un gazapo -a mí el primero- y otra muy distinta incurrir en un error garrafal al abordar un tema que se supone entra dentro de los conocimientos que cualquier persona con la enseñanza obligatoria cursada debería poseer.

Tropecé con esta perla en un artículo de El Español de fecha 10 de marzo de 2026, y ya el título prometía:


Alarma con este insecto depredador de 15 pares de patas: es venenoso y acaba con plagas en hogares del mediterráneo.


Vamos a ver. En mis tiempos ya se estudiaba en el colegio, cuando todavía éramos unos críos, que los insectos tenían seis patas a diferencia de otros grupos de artrópodos en los que la cantidad de apéndices locomotores variaba: en los arácnidos son ocho, en los crustáceos y las cacerolas de las Molucas diez. Por el contrario, los miriápodos cuentan con muchas más patas en un número variable según la especie: los ciempiés poseen habitualmente entre 21 a 23 pares, es decir de 42 a 46 patas, mientras que en los milpiés la cantidad puede llegar a alcanzar las 400 patas.

Pero los insectos sólo tienen seis patas. Ni más ni menos, siempre seis patas. Por consiguiente, si nos encontramos con un bicho con un número mayor de apéndices locomotores podemos estar seguros de que no se tratará de un insecto, sino de otro tipo diferente de artrópodo.

En algunos casos, también lo he comentado, el gazapo se aloja no en el artículo sino en el titular, que normalmente suele estar escrito por unas manos anónimas distintas de quien lo firma, por lo general buscando llamar la atención del lector aun a costa de pasar por encima de cualquier atisbo de rigor periodístico; pero en esta ocasión no es éste el caso, ya que la metedura de pata -nunca mejor dicho- se repite hasta seis veces más en los apenas diez párrafos de un un artículo que ni siquiera llega a las quinientas palabras.

Y aunque al bicho de la foto le califica acertadamente de ciempiés doméstico (Scutigera coleoptrata para los zoólogos), algo por lo demás evidente sin necesidad de contarle las patas, esto no impide que además del puñetazo en el ojo del titular volvamos a toparnos con los siguientes dislates:


El ciempiés doméstico está cada vez más presente en los hogares del Mediterráneo y hay que andarse con cuidado. A pesar de que no es un insecto peligroso...

A diferencia de otros ciempiés, tiene un cuerpo corto -entre 3 y 5 cm- con 15 pares de patas extremadamente largas y finas que le permiten correr a gran velocidad, por lo que es un insecto realmente rápido...

El ciempiés doméstico es un depredador nocturno que se alimenta, generalmente, de otros insectos...

Muchos expertos recomiendan dejar al insecto a su aire...

Si se ven muchos en un mismo sitio es que seguro que hay otros insectos...

Y sí, por supuesto este insecto también se encuentra en hogares españoles...


Todo un éxito y suspenso sin contemplaciones en ciencias naturales, o como se llame esta asignatura ahora.


Publicado el 15-3-2026