Romano, pero de Oriente





El imperio bizantino durante el reinado de Justiniano. Ilustración tomada de la Wikipedia



Comparado con otros gazapos de esta sección éste no es demasiado grave, lo que no implica que sea correcto. De hecho, es un error histórico que demuestra, me temo, una falta de conocimientos históricos por parte del redactor, aunque me conformaría que todos fueran como éste y no tan escandalosos.

El artículo fue publicado el 29 de mayo de 2025 en EL PAÍS, con el título La bacteria más asesina de la historia redujo su virulencia para poder seguir matando a millones de personas. Se refiere a la de la peste, y describe unos recientes descubrimientos a partir del análisis de ADN de la bacteria causante de la enfermedad, la Yersinia pestis en muestras tomadas de cadáveres de víctimas de las tres mayores epidemias de peste conocidas a lo largo de la historia.

Hasta aquí, todo bien. Pero el gazapo salta cuando el redactor se refiere a la primera de ellas, conocida como la plaga de Justiniano:


Una bacteria de apenas una milésima de milímetro ha puesto a la humanidad de rodillas en tres ocasiones. Cuando emergió de las ratas en el corazón del Imperio Romano, en el año 541, mató a miles de personas cada día, dejando montañas de cadáveres por las calles. Fue la plaga de Justiniano, culpable de la muerte de hasta 50 millones de personas.


¿El Imperio romano en el año 541? A mí me enseñaron en el colegio que desapareció en el año 476, aunque este dato hay que matizarlo. El Imperio romano se dividió en dos a la muerte de Teodosio el año 395, heredando su hijo Honorio el de Occidente y su otro hijo, Arcadio, el de Oriente; no era la primera vez que se partía en dos o más pedazos, pero ésta fue la definitiva. Ambos imperios se denominaban y se consideraban romanos, pero siguieron destinos muy distintos: el de Occidente apenas perduró ochenta años hasta que en el citado año 476 Odoacro, un caudillo bárbaro, derrocó a su último emperador, Rómulo Augústulo, enviando las insignias imperiales al emperador oriental. El de Oriente, por el contrario, fue muy longevo ya que su final oficial, aunque entonces se reducía a tan sólo Constantinopla, tuvo lugar en 1453.

Entre los años 527 y 565 reinó como emperador oriental Justiniano I, significado por sus intentos de restaurar las fronteras del antiguo imperio romano emprendiendo campañas de conquista en Italia, Dalmacia, el norte de África, las islas de Córcega, Cerdeña y las Baleares y una franja del territorio peninsular español que comprendía aproximadamente -no se conocen con precisión sus límites- las provincias de Alicante, Murcia y la mayor parte de Andalucía. No obstante, la mayor parte de estas adquisiciones territoriales serían efímeras. Y sí, Justiniano se seguía considerando un emperador romano y actuaba como tal, pero lo cierto es que tradicionalmente se ha venido considerando al imperio oriental como bizantino desde su origen a finales del siglo IV hasta su extinción a mediados del XV.

Hay que sumergirse en trabajos históricos profundos para encontrarnos con la sutileza de diferenciar entre Imperio romano de Oriente e Imperio bizantino, ya que la pérdida de la romanidad fue gradual identificándose la bizantinidad -insisto, a nivel de historiadores- como la evolución hacia un imperioplenamente griego, lo cual ocurrió casi un siglo después de Justiniano, durante el reinado de Heraclio (610-641), el cual convirtió al griego en el idioma oficial del imperio en sustitución del latín, siendo también bajo su gobierno cuando el imperio perdió los territorios de Oriente Medio y Egipto, de poblaciones no griegas, a manos de los califas musulmanes, lo que acrecentó su naturaleza griega.

En conclusión, aunque considerar a Justiniano como un emperador romano y no bizantino es correcto a nivel académico, resulta más bien incorrecta en el campo de la divulgación, todavía más cuando se trata de un simple apunte histórico dentro de un artículo que en realidad está dedicado a un tema completamente distinto.


Publicado el 30-5-2025