El “túnel” bajo el estrecho de Gibraltar





Aunque para los comentarios de esta sección siempre suelo utilizar una ilustración elegida ex profeso, en esta ocasión he optado por reproducir la captura de pantalla del enlace al artículo en cuestión directamente desde los titulares del periódico, dado que en esta ocasión el gazapo -o mejor dicho su primo gigante- no se encontraba ni en el texto del artículo ni en el titular que lo encabezaba, sino en el del citado enlace que tarde o temprano acabará desapareciendo de los titulares, razón por la cual resultaba conveniente que quedara registrado. Y como el redactor no tenía culpa alguna del desaguisado, he considerado oportuno borrar su nombre.

Asimismo haré una pequeña introducción histórica. Desde hace tiempo se especuló con la posibilidad de excavar un túnel bajo el estrecho de Gibraltar que uniera España con Marruecos, más desde el país norteafricano que desde el nuestro, pero esto nunca llegó más allá de meras retóricas políticas por diversas razones de fácil entendimiento.

La razón fundamental radicaba, y sigue radicando, en la extremada dificultad que conllevaría esta ingente obra de ingeniería, junto al monumental coste económico que que acarrearía; ya que si bien existen túneles submarinos en diferentes puntos del planeta éstos discurren por aguas poco profundas, lo cual no es el caso. Por poner un ejemplo, la profundidad media del túnel del Canal de la Mancha -o Eurotúnel- es de 50 metros bajo el nivel del mar -no mucho mayor que la de muchas líneas de metro- y la máxima de 75, mientras la del estrecho de Gibraltar oscila entre los 300 y los 900 metros.

Existen otras circunstancias que tampoco favorecen su construcción: el flujo de tráfico potencial entre ambas orillas no compensaría ni de lejos no ya el coste de su construcción sino probablemente ni siquiera el de su mantenimiento. Volviendo al Eurotúnel, éste arrastró importantes problemas financieros y no comenzó a ser rentable hasta 2008, catorce años después de su inauguración pese a enlazar dos países con economías más potentes que la española, y no digamos ya la marroquí, entonces miembros ambos de la Unión Europea, lo que mueve a sospechar que en la actualidad, con Gran Bretaña autoexcluida de ésta, quizás no hubiera llegado a construirse.

A lo que hay que sumar, por último, determinadas condiciones geopolíticas que tampoco lo recomendarían y que por obvias no resulta necesario recordar aquí.

Así pues el pretitular -llamémosle así- con el que me encontré en los titulares de El Confidencial el 31 de marzo de 2026 no podía ser más espectacular: lo que a nivel de gobiernos era en la práctica inviable, la construcción de un túnel uniendo Marruecos con la península -la península, recalco, no España puesto que Ceuta y Melilla también forman parte de nuestro país- lo habría resuelto por su cuenta y riesgo y a nivel particular un narcotraficante... menudo notición.

Claro está que bastaba con pinchar el enlace al artículo para descubrir, como habría sospechado cualquiera con un mínimo conocimiento del tema, que en realidad la noticia era muy diferente, ya que el titular de éste era en esta ocasión el correcto:


Cae el ‘narcoarquitecto’ de Ceuta: hallan un túnel a Marruecos para llevar hachís a la península.


Salvo, claro está, del detalle de que quienes construyen los túneles no son los arquitectos, sino los ingenieros; pero este gazapo era peccata minuta comparado con la metedura de pata del anónimo autor del pretitular. Y por supuesto el artículo dejaba bien claro que el túnel discurría entre Marruecos y Ceuta bajo la frontera terrestre que separa los dos países; explicando a continuación que una vez llegada la droga a Ceuta ésta era trasladada a la península por vía marítima.

Entiendo, o quiero entender, que quienes redactan los titulares buscan resumir al máximo el contenido de la información a la par, eso sí, de que en bastantes ocasiones prefieren dar prioridad a la espectacularidad -o el amarillismo- a costa de la verosimilitud; pero por mucha benevolencia que se pueda tener, lo cierto es que en esta ocasión el responsable del desafortunado titular no es que se pasara siete pueblos, es que se pasó siete planetas hasta los confines del Sistema Solar.


Publicado el 31-3-2026