Sólo era un cartel de Reyes

El cartel de la
polémica
Hay cosas que por mucho que me esfuerce me resultan imposibles de comprender, y una de ellas es hasta donde puede llegar, si no el fanatismo, cuanto menos la obcecación o en términos coloquiales la pasada de rosca, incluso en temas de lo más inocentes e irrelevantes.
La noticia fue publicada el 18 de noviembre de 2025 en EL PAÍS bajo el título El polémico cartel de la cabalgata de Reyes de Sevilla: muestra una camiseta del Betis y una túnica de la Hermandad de la Macarena. Ya en el artículo se explicaba que el Ayuntamiento de Sevilla había encargado al pintor Fernando Vaquero, un artista local, el cartel para la cabalgata de Reyes de 2026 que reproduzco aquí. Se trata de un óleo sobre lienzo, realizado con una excelente técnica y cuidado diseño, que representa una tierna escena típicamente navideña, la de los niños acudiendo alborozados al lugar donde los Reyes Magos han depositado los regalos.
A mi entender este cartel tan sólo merece parabienes, pero... el problema surgió a causa de dos de los regalos que aparecen representados, una camiseta del Betis y una túnica de la Hermandad de la Esperanza Macarena. Y ardió Troya, ya que comenzaron a lloverle críticas de las respectivas entidades rivales, el Sevilla y la Hermandad de la Esperanza de Triana, acusándole de parcialidad como si no tuvieran a buen seguro cosas más importantes de las que preocuparse.
Consideremos la cuestión. Yo nunca he entendido estas rivalidades exageradas no ya en sectores sensibles como la política -sólo hay que ver como está el circo actualmente en nuestro país- o la religión, sino todavía más en cualquier tipo de actividad lúdica o social como son el fútbol o el mundo cofrade en este caso, en las que la participación tan sólo debería tener como fin una satisfacción personal y nunca un enfrentamiento con el enemigo. Ya sé que tanto lo uno como lo otro desatan pasiones que llegan a alcanzar dimensiones disparatadas, y también sé que en Sevilla o eres del Sevilla o eres del Betis, y asimismo o eres de la Esperanza Macarena o eres de la Esperanza de Triana; pero hombre, se trata de una inofensiva escena familiar sin el menor animus injuriandi y sin la menor relevancia fuera del acontecimiento que anuncia, una cabalgata de los Reyes Magos, que nada tiene que ver ni con el fútbol ni con la Semana Santa y ni siquiera con el ámbito adulto.
Y eso que el autor del cartel afirmó que entendía que una obra pueda ser criticada, pero que lo que estaba sufriendo iba mucho más allá ya que se trataba de ciberacoso agresivo, desproporcionado y malintencionado, al tiempo que denunciaba haber vivido episodios de insultos o amenazas telefónicas de madrugada por parte de personas que le reprochaban no haber incluido la camiseta del Sevilla y una túnica de la Esperanza de Triana... lo cual ya es hilar fino. Y, mucho me temo, de haber elegido esta segunda opción también le habrían llovido idénticas críticas de las respectivas contrapartes.
De hecho, esto me recuerda la conocida fábula del molinero, el burro y su hijo, que al volver a casa recibían constantes críticas de quienes se cruzaban con ellos hicieran lo que hicieran, tanto daba que montara el padre en el burro, que montara el hijo, que montaran los dos o que no montara ninguno. El caso que es que el atribulado artista, que ni siquiera cobró por el cartel afirmando hacerlo como regalo a su ciudad, tuvo que emitir un comunicado explicando que no había pretendido excluir ni dividir a nadie con su obra, sino que había querido plasmar simplemente cómo los niños en sus cartas de Reyes piden entre otras cosas camisetas de fútbol, y para representar esta idea había recurrido a un recuerdo de su infancia, el regalo de una camiseta del Betis, al tiempo que rehusaba hacer ningún tipo de declaración a ningún medio ni responder a ningún comentario en redes.
Qué quieren que les diga, a mí esto me resulta aberrante. Ciertamente no se puede generalizar y estoy convencido de que la mayoría de los socios y seguidores del Sevilla por un lado, y de los cofrades de la Hermandad de la Esperanza de Triana por otro no habrán tenido la más mínima participación en este bochornoso espectáculo, pero que haya gente que esté dispuesta a hacerlo no en estas dos entidades concretas sino en cualquier otra, dice mucho de la preocupante deriva de la sociedad en todas sus facetas, sin que por desgracia podamos imitar a Groucho Marx -aunque la historia del cartel sería digna de una de sus películas- afirmando cínicamente que si no nos gusta ésta podemos pasarnos a otra, ya que basta con mirar a nuestro alrededor para constatar que el problema no es español y ni siquiera europeo, sino mundial. Si el Diablo existe, a buen seguro se estará restregando satisfecho las manos.
Publicado el 22-11-2025