El antiguo convento de San Juan de la Penitencia





El convento de las Juanas en el parcelario de 1870



El convento de monjas clarisas de San Juan de la Penitencia, vulgo Juanas, fue fundado por el cardenal Cisneros en 1508, asentándose en la calle de San Juan, que de él recibió su nombre, a mitad de camino entre el Palacio Arzobispal y la Iglesia Magistral. Era un vasto recinto que abarcaba una parte importante de la manzana formada por las calles de San Juan, Cardenal Cisneros y Cardenal Sandoval, en el solar que hoy ocupan la Casa de la Entrevista, la concejalía de Cultura, el colegio Cardenal Cisneros, el instituto Cardenal Cisneros y el museo del Burgo de Santiuste.

Tal como figura en el parcelario de 1870, cuando todavía residía allí la comunidad, no se trataba de una fábrica de nueva planta construida ex-profeso para monasterio, tal como era el caso de los vecinos conventos de las Bernardas y de la Madre de Dios, sino de un conjunto de viviendas adquiridas para el convento y para otras dos fundaciones del cardenal creadas a la par de éste, el colegio de doncellas de Santa Isabel y un hospital de mujeres. Según Carmen Román Pastor1 las tres instituciones estaban contiguas y ocupaban la mayor parte de la citada manzana, lindando de forma irregular con las viviendas vecinas que no llegaron a ser compradas.

El colegio y el hospital, desaparecidos en su totalidad aunque quizá quede algún vestigio de ellos en la antigua casa de postas, actual hotel Evenia, se encontraban en la calle del Cardenal Cisneros, entonces de los Mesones. La fachada principal del convento se abría a la calle de San Juan, aunque dada la irregularidad de su estructura en algunos puntos pudo ser que llegara hasta la propia calle del Cardenal Cisneros; el actual número 6 de esta calle, de propiedad municipal, es posible que perteneciera a él.

Como resultado de ello el convento era un abigarrado conjunto de edificios interconectados pero carentes de uniformidad arquitectónica, los cuales disponían de once patios, varios de ellos porticados, junto con amplios espacios libres incluyendo una extensa huerta en la parte más cercana a la Puerta de Madrid.




Extensión aproximada del convento de las Juanas sobre una fotografía actual de Google Maps


Una vez instaladas las clarisas se siguieron efectuando obras en el convento, en especial en la iglesia, que se levantó de nueva planta en sustitución de la capilla provisional utilizada en un principio. Carmen Román Pastor documenta el inicio de las obras hacia 1580, estando terminadas en 1583 a falta de los coros alto y bajo y otros detalles accesorios. Pese a lo tardío de su construcción se realizó en estilo mudéjar y cubierta con artesonados presumiblemente parecidos a los de San Ildefonso. La iglesia quedó completada en 1620 incluyendo tres capillas hoy desaparecidas, en una de las cuales se colocó el sepulcro de Gregorio Fernández del cual hablaré más adelante. En el primer tercio del siglo XVIII fue sometida a una reforma que modernizó su interior adaptándolo al gusto de la época, sustituyendo el antiguo artesonado por una bóveda de cañón y adornándola con nuevos retablos.

Pese a la importancia de su patronazgo el edificio se fue deteriorando con el paso de los años, de manera que en la segunda mitad del siglo XIX se encontraba ruinoso. Esto obligó a las clarisas a trasladarse al antiguo colegio convento de agustinos descalzos de San Nicolás de Tolentino, situado en la calle de Santiago, el cual había pasado a manos particulares tras la desamortización de Mendizábal, y en el que siguen residiendo actualmente.

El primitivo convento quedó abandonado y pasó a ser propiedad del Ayuntamiento, el cual aprovechó tan sólo una parte de él, la iglesia y las dos construcciones aledañas con fachada a la calle de San Juan, mientras la parte norte lindante con la calle Cardenal Sandoval fue declarada en ruinas en 1887 y demolida, aprovechando el Ayuntamiento para ensanchar la calle. La parte conservada fue utilizada como manicomio durante la Guerra Civil, y en el libro Análisis de Alcalá de Henares2, publicado en 1948, se la describe todavía como hospital, añadiendo que entonces estaba adaptada para dispensario municipal. Existía también un pajar del Ejército, cabe suponer que en la iglesia utilizada como almacén.

En 1952 se instaló en estos dos edificios el colegio Cardenal Cisneros, que ocupa todavía uno ellos junto con uno, construido en los primeros años del siglo XXI y diseñado sin el menor respeto por su entorno urbanístico, que se alza en la esquina de las calles de San Juan y Cardenal Sandoval, sobre el solar de la zona demolida a finales del siglo XIX. El edificio que dejó libre el colegio, situado junto a la iglesia, fue ocupado por la concejalía de Cultura.




Edifico de la Escuela de Maestría, actual instituto Cardenal Cisneros


En 1961 se creó la Escuela de Maestría Industrial, actual instituto de educación secundaria Alonso de Avellaneda. Este centro docente se instaló en un edificio de nueva construcción, levantado también sobre terrenos del antiguo convento, en la calle del Cardenal Sandoval frente a la muralla. En 1987 se trasladó a su actual ubicación en el barrio del Val, siendo ocupada su antigua sede por el instituto Cardenal Cisneros. Aunque este edificio tampoco respetó su entorno urbanístico, al menos le cabe la disculpa de que es anterior a la declaración del casco antiguo como Conjunto Histórico Monumental, cosa que no ocurrió con el del colegio.




Nuevo edificio del colegio Cardenal Cisneros. Huelga todo comentario




Aspecto actual de la Casa de la Entrevista


Del primitivo convento se conserva en su integridad la nave de la iglesia, despojada de todo cuanto contuvo en su interior y reconvertida en 1968 -las obras se iniciaron cuatro años antes- en la Casa de la Entrevista, una mistificación histórica -el convento ni siquiera existía entonces- con la que se pretendía recrear la entrevista mantenida entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón en 1486, la cual tuvo lugar en el vecino Palacio Arzobispal y más concretamente en unos salones desaparecidos en el incendio de 1939. En realidad se trató de una triquiñuela del Ayuntamiento para conseguir que el Instituto de Cultura Hispánica restaurara el edificio, totalmente desvirtuado tras décadas de uso poco respetuoso, aunque la motivación original desapareció pronto y la Casa de la Entrevista acabó convirtiéndose en una sala de exposiciones y, desde hace algún tiempo, también en la sede de una de las oficinas de turismo.



Además de la iglesia, profundamente remodelada y despojada de cualquier referencia a su función original -el autor de la reforma, el arquitecto Francisco Echenique, la definió como una “evocación”, sin duda una buena excusa para hacer mangas y capirotes y arramblar con todo lo que se pusiera por delante- han llegado hasta nosotros algunos elementos del primitivo convento. El más importante es sin duda el antiguo claustro renacentista, integrado en el colegio y muy parecido a otros claustros conventuales de su época. Cuenta con columnas de piedra en la planta baja, y un cerramiento en la superior. Un capitel está decorado con el escudo de Cisneros y en otro aparece una representación de la Virgen. De los restantes claustros y patios hoy no queda el menor rastro, aunque los solares de algunos de ellos quedaron integrados en los patios y las zonas deportivas de los centros docentes.




Capiteles del claustro con el escudo de Cisneros y una Virgen


En el edificio de la concejalía de Cultura se conservan elementos aislados como algunos arcos, siendo quizá el más importante el fresco que se descubrió en 2006 durante las obras de rehabilitación, el cual reproduce un escudo de la orden franciscana, por lo que podría corresponder a una antigua sala capitular. Hoy está restaurado, pero tan sólo dispongo de una fotografía correspondiente al momento en el que fue encontrado.




Escudo franciscano de la concejalía de Cultura antes y después de la restauración


Las fachadas de los dos edificios, el de la concejalía y el del colegio, son aparentemente posteriores a la marcha de las monjas, o al menos están muy remodeladas, en especial la primera. Lo que sí se ha conservado es una portada de piedra, posiblemente de acceso a la parte derruida del convento, que tras estar cegada durante muchos años y formar parte de la tapia que cercaba el solar, fue incorporada al nuevo edificio del colegio. Aunque la iniciativa fue loable, resulta evidente que no encaja en absoluto con el inadecuado diseño arquitectónico en el que fue encuadrada.




Concejalía de Cultura




Colegio Cardenal Cisneros




Antigua portada del convento en el nuevo edificio del colegio


Poco conocido es el dato de que el sepulcro plateresco del canónigo Gregorio Fernández, encargado por Cisneros de la construcción del convento y enterrado en su iglesia, se conserva hoy en la girola de la Catedral-Magistral, a donde fue trasladado tras la marcha de las clarisas.




Sepulcro de Gregorio Fernández. Fotografía tomada de la Wikipedia


Esto es todo cuanto queda del antiguo convento, a lo que se suman algunas fotografías que lo muestran, tan sólo de una manera muy parcial, antes de su definitiva desaparición y cuando ya se encontraba seriamente dañado, pero que no obstante son interesantes para imaginar la importancia que llegó a tener.

Las dos más antiguas que conozco son de la misma época, entre 1860 y 1870 aproximadamente, y fueron tomadas por Ángel María de Barcia y Jean Laurent, ambos residentes entonces en Alcalá. A su cercanía cronológica se suma la similitud de sus motivos, sendas vistas del Palacio Arzobispal desde la torre de la Magistral, diferenciándose tan sólo en que la de Barcia tiene un encuadre más cercano y también parece estar tomada a menos altura, posiblemente desde el cuerpo inferior del campanario. La de Laurent, por su parte, es más panorámica y tiene una perspectiva más amplia y elevada, pero la orientación de ambas es idéntica.




Fotografía de Barcia. Vista general (el campanario de las Juanas aparece a la izquierda) y detalle


En lo que nos interesa a nosotros la información que aportan sobre el convento de las Juanas es asimismo muy parecida, aunque en la fotografía de Barcia tan sólo aparecen el campanario y parte de los tejados, mientras la de Laurent además de ser más nítida, por lo que se aprecian mejor los detalles, abarca un conjunto mucho más amplio incluyendo algunas de las columnas de la galería alta de uno de los claustros desaparecidos, aunque lamentablemente la perspectiva con la que está tomada no permite ver los detalles de las fachadas.




Fotografía de Laurent. Vista general y detalle


Así pues, nos centraremos en la de Laurent. La iglesia tenía la cabecera cercana a la confluencia de la calle de San Juan con la plaza de los Santos Niños, que entonces era tan sólo una pequeña plazuela -la plaza actual data de finales del siglo XIX- situada en la confluencia de la calle de San Juan con las del Cardenal Cisneros y la Tercia. Tal como ocurre con la Casa de la Entrevista -el edificio es el mismo- no llegaba hasta la plaza, interponiéndose una vivienda que ocupaba la esquina. Sorprende que su solar, que no era muy grande, no se incorporara a la iglesia, ya que disponer de una fachada frente a la Magistral, aunque se tratara del testero y por lo tanto careciera de portada, le habría dado una prestancia mucho mayor. Por esta razón sólo tenía una fachada lateral a la calle de San Juan, aunque existía un llamativo remate a modo de frontón, hoy desaparecido, cuya parte superior se aprecia perfectamente en la fotografía.




Ubicación de la iglesia de las Juanas en el parcelario de 1870


Puesto que su traza era claramente barroca y recuerda con las volutas laterales a algunas iglesias como la de los Trinitarios Descalzos, parece claro que se trataba de un añadido fruto de la reforma del siglo XVIII, que aprovechaba su mayor altura para sobresalir sobre el tejado del edificio vecino dotándola de mayor prestancia. No obstante el acceso al templo se encontraba en el lateral de la calle de San Juan, sobre cuya puerta -la misma que la actual- se conserva todavía la primitiva hornacina, parcialmente ocupada por un escudo de Cisneros colocado allí en la remodelación de los años sesenta. Lamentablemente en la fotografía no aparece el frontón completo sino tan sólo la parte superior de éste, aunque como veremos más adelante será posible reconstruir su forma completa con el auxilio de otras fotografías.




Fachada de la iglesia de los Trinitarios Descalzos. Obsérvense las volutas laterales


La espadaña se alzaba sobre el coro alto de la iglesia, a los pies de ésta, y era similar a las de otros conventos complutenses, con dos campanas en el cuerpo inferior protegidas por un tejadillo y otra en el superior, adoptando una estructura piramidal en forma de frontón partido muy parecida a las de las iglesias de las Claras y del Carmen Calzado. La fotografía confirma la información proporcionada por el plano de 1870, con el convento extendiéndose hasta la calle del Cardenal Sandoval formando un conjunto irregular de crujías separadas por patios y claustros.


Comparación de la espadaña de las Juanas (arriba) con las de las Claras (izquierda) y el Carmen Calzado (derecha)


Poco más es la información que podemos obtener de estas fotografías, por lo que debemos saltar hasta finales del siglo XIX para encontrarnos con una que recoge una copiosa nevada que Luis Alberto Cabrera, en su libro El Archivo y la Fotografía de Alcalá de Henares3, data hacia 1890, aunque quizá pudiera ser de principios del siglo XX ya que hubo dos excepcionalmente intensas en 1904 y 1907. Está tomada desde la verja del Palacio Arzobispal en dirección a la torre de la Magistral, por lo que aparece la calle de San Juan en toda su longitud.


El antiguo convento de las Juanas hacia 1890-1904 y detalle de la espadaña


Lo primero que se aprecia es que el convento de las Juanas estaba ya en un estado de total abandono y con la parte que lindaba con la calle del Cardenal Sandoval ya derribada. Aunque los árboles tapan la fachada del convento sí sobresale la espadaña, que aparentemente se encontraba todavía intacta; aunque la lejanía de la misma impide apreciar bien los detalles, al verse desde el otro lado y no obstaculizar el tejadillo se remarcan mejor los dos huecos inferiores.


Fotografía anónima de la década de 1950 y aspecto actual del testero


Pasamos ahora a otra fotografía también reproducida por Luis Alberto Cabrera en el libro citado. Procede del Archivo General de la Administración, es anónima y está datada en la década de 1950, una fecha relativamente cercana a la de la remodelación de la iglesia, pese a lo cual se aprecia que todavía se conservaba el frontón de la cabecera aunque ya bastante más deteriorado. Por desgracia su autor, más interesado en las personas que aparecen en primer plano que en este elemento arquitectónico, dejó fuera de encuadre la parte superior del mismo. No obstante, dado que la parte que aparece en esta fotografía se complementa con la que reproduce la de Laurent, es posible hacernos una idea bastante aproximada de como era el frontón en su totalidad.




Frontón de la iglesia de las Juanas. Montaje de las fotografías de Laurent y el AGA


Es probable que este elemento, o lo que quedara de él, fuera derribado a raíz de la remodelación de los años 60, con la intención de camuflar la naturaleza original de la iglesia en aras de la “evocación”; en cualquier caso no deja de ser una lamentable pérdida de nuestro patrimonio, que por desgracia ni fue la primera ni sería tampoco la última. Asimismo también se perdió la visión de la mayor parte del testero, ya que al construirse el actual edificio medianero- se le dio una altura superior a la del que aparece en la fotografía.




1 Carmen Román Pastor. Arquitectura conventual de Alcalá de Henares. Institución de Estudios Complutenses, 1994.
2Análisis de Alcalá de Henares. Estudio de las poblaciones españolas de 20.000 habitantes (I). Instituto de Estudios de Administración Local. Seminario de Urbanismo. 1948.
3 Luis Alberto Cabrera Pérez. El Archivo y la Fotografía de Alcalá de Henares. Ayuntamiento de Alcalá de Henares, 2003.


Publicado el 2-2-2021
Actualizado el 5-3-2021