El museo de escultura al aire libre



Pese a que cuenta ya con más de un cuarto de siglo de vida, ya que su primera fase se inauguró en el verano de 1993, el Museo de Esculturas al Aire Libre sigue siendo un desconocido, o casi, no sólo para muchos alcalaínos, sino sobre todo para los visitantes que, cada vez en mayor número, se desplazan a nuestra ciudad. Y es una lástima, ya que bien gestionado podría haberse convertido en uno de los principales reclamos turísticos y culturales de la ciudad.

Claro está que, tras el entusiasmo inicial y por razones que ignoro, el Ayuntamiento se desentendió del proyecto sin que éste llegara siquiera a terminarse y, por si fuera poco, dejó abandonadas a su propia suerte a las esculturas que sí llegaron a ser colocadas. En consecuencia los actos vandálicos, los accidentes de tráfico que se llevaron por delante a varias, las inclemencias del tiempo e incluso, aunque parezca anecdótico, la corrosión provocada por la orina canina, acabaron causando serios desperfectos en algunas de ellas.

Si a ello sumamos la marcha de su principal promotor, el escultor José Noja, y que también hubo problemas con algunos de los escultores que motivaron la retirada de sus obras, la triste conclusión es que el estado de las esculturas llegó a ser muy preocupante, agravado todavía más por la incuria municipal. Tan sólo a partir de 2017 se comenzó a abordar la restauración y el mantenimiento de las obras, pero la escasez de medios materiales y económicos ha motivado que estas tareas no se hayan podido realizar en su totalidad, por lo que todavía hoy son varias las esculturas que permanecen guardadas en los almacenes municipales a la espera de su restauración y reposición.

Hagamos ahora un poco de historia. La iniciativa de crear el museo partió de José Noja, un discípulo de Pablo Serrano vinculado a Alcalá por haber sido él quien, tras la muerte de Pablo Serrano, terminó la escultura de Azaña, la cual fue inaugurada en 1987. Posteriormente aportaría al patrimonio de la ciudad otras interesantes obras tales como la fuente del Aguador en 1990 y la fuente del parque de Sementales, los cuatro relieves con escenas del Quijote que adornan el pedestal de la estatua de Cervantes y el monumento dedicado a las tres religiones, todas ellas en 1994.

Fue en el otoño de 1991 cuando este escultor propuso convertir al futuro museo complutense de escultura contemporánea en el más importante de Europa al aire libre y en uno de los más importantes a escala mundial. El ambicioso proyecto preveía un total de casi ciento cincuenta obras, repartidas en tres fases con alrededor de unas cincuenta esculturas cada una. La primera iría desde la Puerta de Madrid, bordeando las murallas, hasta la Cruz Verde; la segunda discurriría desde esta última plaza hasta el cruce con Sebastián de la Plaza, y la tercera, por último, abarcaría el bulevar de la Vía Complutense hasta el cruce con Caballería Española. Gracias a las gestiones de José Noja los artistas se comprometieron a ceder gratuitamente sus obras, corriendo el Ayuntamiento con los gastos de fundición transporte e instalación de las mismas.

Estas tres fases corrieron diversa suerte. La primera, única que llegó a ser completada, fue inaugurada en agosto de 1991 con 51 obras. La segunda nunca fue realizada, y en cuanto a la tercera, instalada en la primavera de 1996, quedó reducida a tan sólo una docena de esculturas de las cincuenta iniciales. Así pues en total tan sólo se llegaron a instalar 63 obras, menos de la mitad del total previsto, de las cuales por diversas razones han desaparecido tres y varias más están, tal como he comentado, a la espera de su reposición.

La única incorporación posterior fue el Quijote de Sebastián, colocado en 2008 en la glorieta de Jerónimo de Sola, al inicio del bulevar de la Vía Complutense. Y así siguen las cosas hoy, sin que exista la menor previsión de continuarlo o completarlo con el museo quedó dividido en dos partes inconexas al faltar la fase central, lo que dificulta su recorrido completo.

Según Raimundo Pastor Sánchez1, apenas inaugurada la primera fase del museo se retiraron las esculturas de Enrique Broglia y Óscar Estruga, al parecer a petición de los propios autores. Estas dos obras junto con la de Jaime Gil Arévalo, desaparecida hace algunos años en circunstancias que desconozco, se pueden dar por perdidas.

Más adelante tuvieron que ser retiradas por diversas razones -generalmente deterioro o vandalismo- las de Joaquín García Donaire, José Ramón Poblador, Amador Rodríguez Menéndez, Mª Luisa Campoy, Encarnación Hernández, -las dos por accidente de tráfico-, Jorge Varas y Carlos Prada, esta última víctima de un acto vandálico en diciembre de 2019. Las dos primeras, una vez restauradas, fueron repuestas en octubre de 2019, mientras las cinco restantes están a la espera de serlo.

La escultura de Feliciano Hernández, que se encontraba originalmente en los jardines de la Manigua (calle de Andrés Saborit), tras ser restaurada fue trasladada al pequeño parterre existente en la Vía Complutense, justo antes de su confluencia con Sebastián de la Plaza, en una fecha que no he podido determinar anterior al verano de 2008. Éste ha sido el único caso en el que una escultura fue cambiada de ubicación, dándose la circunstancia de que es también la única que se encuentra en lo que debería haber sido el segundo tramo del museo que, como ya he comentado, nunca se llegó a hacer.

Las obras de remodelación de la plaza de la Cruz Verde realizadas en 2019 obligaron a desplazar ligeramente las esculturas de José Noja y Lian Katsuki, mientras las dos restantes que estaban emplazadas allí, la de Encarnación Hernández dañada por un vehículo en 2014, y la de Jorge Varas deteriorada por la corrosión, están temporalmente retiradas.

Hagamos ahora un recorrido por el museo; por lo general reproduciré fotografías recientes de las esculturas y, cuando no sea posible hacerlo, recurriré a las que les hice a poco de su inauguración. Para ello seguiré el recorrido pensado por sus creadores, empezando por el antiguo paseo de la Manigua -actual calle de Andrés Saborit- desde la Puerta de Madrid hasta la Vía Complutense, para seguir por esta última hasta la plaza de la Cruz Verde y, dando un inevitable salto, al bulevar comprendido entre Sebastián de la Plaza y Caballería Española. Cito en todos los casos el nombre del autor, una mínima reseña biográfica -lugares y fechas de nacimiento y fallecimiento- cuando dispongo de ella y, siempre que ha sido posible, el nombre de la propia obra, algo que no he podido conseguir en muchos casos ya que éstos fueron incluidos en los rótulos que las acompañaban tan sólo en la breve tercera fase, mientras para la primera, mucho más numerosa, he recurrido a otras fuentes, en especial al citado artículo de Raimundo Pastor Sánchez.

Para mayor comodidad lo he dividido en varios tramos previendo los inevitables retrocesos, indicando las esculturas que han desparecido, las que han sido retiradas temporalmente para su restauración y las que se encuentran mutiladas, en cuyo caso las fotografías corresponderán siempre a su aspecto original, que reemplazaré por otras nuevas cuando éstas sean recuperadas.




1. Calle de Andrés Saborit


Más concretamente el tramo comprendido entre la Puerta de Madrid y la Vía Complutense, ya que hacia el otro lado de la Puerta de Madrid no se llegó a instalar ninguna escultura como tampoco se hizo en la acera opuesta. En este recorrido se instalaron un total de diez obras, de las cuales una fue trasladada al cruce de la Vía Complutense con Sebastián de la Plaza. Todas ellas fueron colocadas en los jardines de la Manigua que bordean ese tramo de las murallas y son las siguientes, con indicación del autor y, cuando lo tiene, del nombre. Las obras de Joaquín García Donaire y José Ramón Salvador, ausentes durante años, han sido repuestas recientemente.




Izquierda: María Carretero (Madrid, 1963). Pareja de Salvador
Derecha: Máximo Trueba (Madrid, 1953 - Villanueva de la Cañada, Madrid, 1996)






Joaquín García Donaire (Ciudad Real, 1926 - Madrid, 2003)






José Ramón Poblador (Ciudad Real, 1940)






Izquierda: Lorenzo Frechilla (Valladolid, 1927 - Madrid, 1990)
Derecha: José Torres Guardia (Valencia, 1932 - Madrid, 2017)






Izquierda: Enrique Ramos Guerra (Sevilla, 1937). Puerta
Derecha: Ramiro Arango






Eduardo Úrculo (Santurce, Vizcaya, 1938 - Madrid, 2003)




Feliciano Hernández (Gallegos de Altamiros, Ávila, 1936 - Navalcarnero, Madrid, 2018)

Trasladada a la Vía Complutense




2. Murallas de la Vía Complutense


El recorrido en esta ocasión discurre entre el cruce de la Vía Complutense y Andrés Saborit hasta el Arco de San Bernardo, y al igual que en el anterior las esculturas, originalmente 18,  jalonan los jardines situados frente a las murallas. Actualmente faltan las de Amador Rodríguez Menéndez y Carlos Prada (retiradas) y la de Enrique Broglia (desaparecida), mientras la de Juan Llácer se encuentra mutilada.




Izquierda: José Luis Sánchez Fernández (Almansa. Albacete, 1926 - Pozuelo de Alarcón, Madrid, 2018)
Derecha: Francisco Barón (Madrid, 1921 - Madrid, 2006)






Izquierda: Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929 - Gijón, 2007)
Derecha: Amadeo Gabino (Valencia, 1922 - Madrid, 2004)






Izquierda: Amador Rodríguez Menéndez (Ceuta, 1926 - Madrid, 2001) (retirada)
Derecha: Enrique Broglia (Montevideo, 1942 - Montevideo, 2013) (desaparecida)






Izquierda: Juan Llácer (mutilada)
Derecha: María Teresa Torras (Villacarlos, Menorca, 1927 - Caracas, 2009)






Izquierda: José Manuel Alberdi (Azcoitia, Guipúzcoa, 1922 - Denia, Alicante, 2008)
Derecha: Teresa Eguíbar (Madrid, 1940 - Madrid, 2000)






Izquierda: Javier Sauras (Viñuales, Huesca, 1944) El poder de la cifra
Derecha: Carlos García Muela (Tetuán, 1936 - Madrid, 2013)






Ricardo Beleña (Madrid, 1953)






Carlos Prada (Cumaná, Venezuela, 1944)






Xabier Laka Antxustegi (Ondárroa, Vizcaya, 1954)






Alberto Guzmán (Talara, Perú, 1927 - París, 2017)






Esther Gaudí






Carmen Castillo (Zaragoza, 1959)




3. Vía Complutense, acera de Roca


Hemos de retroceder ahora y cruzar la calzada, ya que el tercer itinerario está situado frente al anterior y discurre entre la avenida del Camarmilla (antiguo Camino del Cementerio) y el parque O’Donnell, ocupando todo el recorrido correspondiente a la fábrica Roca. Aunque contaba inicialmente con seis esculturas, una de ellas fue retirada a poco de ser instalada.




Izquierda: Luis Caruncho Amat (La Coruña, 1929 - Madrid, 2016)
Derecha: Faustino Aizkorbe (Olloki, Navarra, 1948)






Izquierda: Jorge Seguí (Misiones, Argentina, 1945)
Derecha: Carlos Evangelista (Salamanca, 1943)






Izquierda: Rafael Barrios Arias (Baton Rouge, Estados Unidos, 1947)
Derecha: Óscar Estruga (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1933) (desaparecida)




4. Parque O’Donnell


Pese a tratarse de la continuación del recorrido anterior, he considerado oportuno separarlo de éste debido a que este grupo de siete esculturas se encuentra instalado en el interior del parque, lo que le proporciona un entorno propio diferente del de sus compañeras, más urbano.




Jesús Molina (Cuenca, 1949 - Madrid, 2010). Laberinto cuatro cuadrados






Luis Berrutti (Montevideo, 1942)






Izquierda: Elena Laverón (Ceuta, 1938)
Derecha: Xuxo Vázquez (Vigo, 1948)





Jaime Gil Arévalo (Sevilla, 1953) (desaparecida)






Izquierda: Ernesto Knörr (Vitoria, 1957)
Derecha: Manuel Ferreiro Badía (La Coruña, 1944)




5. Arco de San Bernardo a plaza de la Cruz Verde


A diferencia del anterior, situado justo enfrente, éste es un tramo mucho más urbano al estar rodeado de edificios de viviendas. Cinco de las diez esculturas se distribuyen a lo largo de la acera de la Vía Complutense hasta su confluencia con Diego de Torres; tres fueron colocadas en la plaza de la Cruz Verde; otra en el jardín de la esquina de Diego de Torres, y la restante, que constituye la aportación personal de José Noja, en la rotonda central del cruce de la Vía Complutense con la antigua carretera de Daganzo, hoy calle de Luis Astrana Marín.

A raíz de la remodelación de 2019 la escultura de José Noja fue desplazada unos metros hasta la isleta lateral que se construyó al lado de la nueva rotonda, mientras la de Lilianne Katsuki se reubicó en la misma plaza. Las obras de Jorge Varas y Encarnación Hernández fueron retiradas y están pendientes de restauración.

Con estas obras termina el recorrido de la primera fase del museo.




Cristóbal






Carmen Perujo (Sevilla, 1930)






Nassio Bayarri Lluch (Valencia, 1932)






Izquierda: Vicente Ortí (Torrente, Valencia, 1947)
Derecha: Rafael Muyor (Madrid, 1943)






José Noja (Aracena, Huelva, 1938). Repuesta antimachista






Izquierda: Beatriz Kohn (Caracas, 1939)
Derecha: Jorge Varas (Madrid, 1964) (retirada)






Izquierda: Liane Katsuki (Entre Ríos, Brasil)
Derecha: Encarnación Hernández (Casillas de Flores, Salamanca, 1949) (retirada)




6. Bulevar de la Vía Complutense


Dado que, como ya comenté, la segunda fase no llegó a ser ejecutada, hemos de buscar la tercera siguiendo adelante por la Vía Complutense hasta su confluencia con la calle de Sebastián de la Plaza, en cuya rotonda central, dedicada al alcalaíno Jerónimo de Sola, se alza desde 2008 el monumental Quijote obra del escultor mexicano Enrique Carbajal González (1947, Camargo, estado de Chihuahua), más conocido por su nombre artístico de Sebastián. Aunque en sentido estricto esta escultura no forma parte del museo, ya que no fue instalada allí hasta doce años más tarde y su gran tamaño la convierte en un elemento singular, lo cierto es que no pudo ser elegido un mejor entorno para la misma.




Sebastián. Quijote


Asimismo se da la particularidad de que la escultura de Feliciano Hernández fue trasladada desde su ubicación original, en los jardines de la Manigua (calle de Andrés Saborit), al pequeño parterre existente en la Vía complutense justo antes de su confluencia con Sebastián de la Plaza, justo al lado a las antiguas viviendas militares situadas en ese lugar. Desconozco las razones que motivaron este traslado, el único de todo el museo, pero lo cierto es que julio de 2008, fecha en la que le hice una fotografía, estaba ya en su nuevo lugar y se encontraba completamente destrozada, probablemente a causa de un acto vandálico. Por fortuna, y a diferencia de otras esculturas asimismo dañadas, en la actualidad se encuentra restaurada, dándose la circunstancia de que es la única que está situada en el lugar destinado originalmente para la fallida segunda fase del museo, lo que le hace quedar un tanto aislada.



Feliciano Hernández (Gallegos de Altamiros, Ávila, 1936 - Navalcarnero, Madrid, 2018)
Arriba: en los jardines de la Manigua. Abajo: en la Vía Complutense


El resto de las esculturas, es decir, las que forman la reducida tercera fase, se encuentran distribuidas a lo largo del bulevar central de ese tramo de la Vía Complutense. Son doce, aunque una de ellas, la de Mª Luisa Campoy, fue retirada hace tiempo y está a la espera de ser restaurada y reinstalada.




Izquierda: Pablo Serrano (Crivillén, Teruel, 1908 - Madrid, 1985). Hombres bóveda
Derecha: Venancio Blanco (Matilla de los Caños del Río, Salamanca, 1923 - Madrid, 2018). Caballo






Izquierda: Miguel Moreno Romera (Granada, 1935). Torso
Derecha: Noud de Wolf. (De Bilt, Holanda, 1944). Ruina






Izquierda: Javier Santxotena (Bozate, Navarra 1946). Figura vasca
Derecha: Isidro Blasco. (Madrid, 1962). Abstracción total






Izquierda: Aurelio Teno (Villanueva del Duque, Córdoba, 1927 - Córdoba, 2013). La cabra
Derecha: José Luis Pequeño (Bilbao, 1941). Torsos






Fernando Suárez. Mujer con manzana






Agar Blasco (Madrid, 1959). Puerta






Izquierda: José Lamiel (Calanda, Teruel, 1924). Niña con paloma
Derecha: Mª Luisa Campoy (Málaga, 1945). Mujer con los toros (retirada)


Cabe reseñar que la escultura de José Lamiel, alcalaíno de adopción desde finales de los años sesenta, es muy anterior a la creación del museo, ya que fue fundida a poco de su llegada a Alcalá e instalada en el parque O’Donnell, donde se conservó durante bastante tiempo hasta que, tras ser víctima de un acto vandálico, fue recogida en unos almacenes municipales y posteriormente instalada en el interior del recinto de las piscinas, en el mismo parque O’Donnell, hasta que finalmente fue trasladada a su ubicación actual. Como curiosidad, cabe resaltar que existe otra escultura idéntica, también de Lamiel y fechada en 1975, en la ciudad de Zaragoza, concretamente en la avenida Clavé.




7. Otras esculturas




Ícaro II, de Juan Cruz


Junto a las esculturas pertenecientes al museo existen algunas que, pese a no formar parte de él, lo único que las excluye es su ubicación ajena al recorrido oficial. De todas las posibles candidatas la más evidente es Ícaro II, una obra de Juan Cruz (Madrid, 1929) en bronce y granito. Está situada en el parque de la Serna, entre los barrios de la Rinconada y Reyes Católicos, y aunque no he podido determinar el año exacto de su erección, ésta tiene que estar comprendida entre 1986, fecha de constitución de Bronces Artísticos, la empresa que lo fundió tal como reza una placa situada en su parte trasera, y 1991, año en la que le hice por primera vez una fotografía, siendo probablemente contemporánea a la inauguración del parque.

Es, pues, anterior en varios años al Museo de Escultura, lo que explica su alejamiento de éste. Y aunque por lo general soy partidario de adornar los barrios con elementos escultóricos, en este caso concreto pienso que sería apropiado trasladarla al museo, ya que en su ubicación actual está completamente arrinconada y es prácticamente desconocida.




1 PASTOR SÁNCHEZ, Raimundo. Museo de escultura al aire libre de Alcalá de Henares: Antecedentes y evaluación actual. Anales Complutenses, XXVII, pp. 371-399. Institución de Estudios Complutenses. Alcalá de Henares, 2015.


Publicado el 22-9-2012
Actualizado el 15-1-2020