Los grabados de los Santos Niños



Aunque inicialmente recogí en un único artículo todos los grabados dedicados a los Santos Niños que conocía, al irse incrementando su número consideré necesario desgajar de éste tanto los grabados vinculados directamente a Alcalá1 como las ilustraciones de los Gozos catalanes2, a los que he dedicado artículos propios.




Letra capitular de Juan de Salazar


En la exposición Justo y Pastor. Origen de una ciudad, celebrada desde el 6 de marzo al 8 de abril de 2018 con motivo de la conmemoración del 450º aniversario de la reversión de las reliquias de los mártires complutenses, hubo ocasión de contemplar este pequeño dibujo iluminado -se trata de una letra capitular- perteneciente al volumen IV del Misal de Quiroga, llamado así porque su promotor fue el arzobispo Gaspar de Quiroga (1577-1594). El Misal, conservado en la Catedral toledana, consta de diez tomos y su realización abarcó desde 1589 hasta comienzos del siglo XVII, estando fechado el tomo que contiene el dibujo, según indica la ficha de la exposición, entre 1596 y 1603. Pintado sobre pergamino su autor fue Juan de Salazar, un pintor manierista fallecido en 1604 que se especializó en la iluminación de cantorales, trabajando para la biblioteca del Monasterio de El Escorial y, desde 1591, para el Arzobispado de Toledo.

Como puede apreciarse, la manera en la que están representados los Santos Niños se desvía de sus representaciones más habituales, ya que aunque los dos hermanos portan las palmas del martirio, nada hay en el dibujo que remita al cruel episodio de su martirio. Los santos aparecen ataviados con túnicas largas y sandalias romanas, abrazados y leyendo lo que parece ser una tablilla escolar que sostienen entre ambos. Tanto sus rostros como el idílico paisaje del fondo infunden una sensación de placidez muy poco frecuente en su iconografía.






Grabado anónimo


De autor anónimo es este grabado policromado, de estética un tanto naif, en el que los Santos Niños aparecen representados más bien como adolescentes. El motivo central está encuadrado en un óvalo, que a su vez se inscribe en un marco rectangular circundado por unos motivos florales a modo de marco. Al tratarse de una ilustración de estilo popular resulta difícil su datación, aunque lo más probable es que date del período barroco.




Izquierda, grabado de Jacques Callot. Derecha, grabado de Pablo Minguet


De principios del siglo XVII data el grabado realizado por el dibujante y grabador lorenés Jacques Callot (Nancy, 1592-1635), que cuenta con la peculiaridad de relegar a un segundo plano la decapitación de los Santos Niños, siendo el motivo principal su flagelación previa. Como curiosidad, cabe reseñar que en 1750, un siglo largo más tarde, el escritor y grabador barcelonés Pablo Minguet e Yrol publicó el Diario sagrado y kalendario general para todo genero de personas..., un santoral en el que se describe una breve biografía del santo más importante de cada día acompañada por una xilografía dibujada por el propio Minguet. Y, como se puede comprobar comparando ambos grabados, este último resulta ser llamativamente parecido al de Callot, aunque en el de Minguet, de trazos más toscos, tan sólo aparece dibujada la flagelación y no la decapitación, con lo cual la representación gráfica del martirio queda un tanto desdibujada.







Portada del libro de Juan Francisco Andrés de Uztarroz y detalle del grabado


Juan Francisco Andrés de Uztarroz publicó en 1644 el libro Monumento de los santos mártires Justo y Pastor, en la ciudad de Huesca, con las antigüedades que se hallaron fabricando una capilla para trasladar sus santos cuerpos, ilustrado tal como era habitual en la época con un recargado grabado cuya parte central representa el martirio de los Santos Niños con una estética barroca. Lamentablemente no dispongo de una copia de mayor resolución que la procedente de la edición facsímil realizada en 2005 por el Instituto de Estudios Altoaragoneses, que es la que reproduzco aquí.






Grabado de Juan Jerónimo Agüesca


Juan Jerónimo Agüesca Ullate fue un pintor y grabador oscense fallecido en 1655, del cual se conservan varias obras en el Museo de Huesca. Una de ellas es un grabado, fechado hacia 1650, en el que aparecen los Santos Niños junto al escudo de la localidad navarra de Falces, lo que hace suponer que se debió de tratar de un encargo de esta villa, cuya relación con los Santos Niños radica en una antigua iglesia consagrada a los mártires complutenses, hoy en ruinas, que estuvo situada a los pies del castillo. Tiene unas dimensiones de 242 × 181 mm. y representa, más que a unos niños, a unos jóvenes bastante crecidos, vestidos a la romana y portando las palmas del martirio, aunque carecen de sus otros atributos habituales, las tablillas o los libros escolares.




Grabados anónimos del siglo XVII


También están datados en el siglo XVII estos dos grabados, pertenecientes a la colección de Eduardo Bellot, que formaron parte de la exposición de 2018, el primero en fecha indeterminada y el segundo en torno a 1688. Según el catálogo de la exposición ambos proceden de sendos calendarios de santos y reproducen bajo el dibujo un texto de san Agustín en latín y en su traducción al alemán, respectivamente, mientras en el reverso se relata la historia del martirio de los Santos Niños en latín en los dos casos. El primero de ellos representa el prendimiento de los hermanos por los soldados, mientras un Niño Jesús en su advocación del Niño de la Bola, sosteniendo en la mano izquierda el orbe terráqueo, les aguarda en el cielo rodeado de ángeles. En el segundo grabado, de trazo más barroco, los Santos Niños reciben las palmas del martirio también de un Niño de la Bola todavía más infantil, portando uno de ellos la tablilla escolar que les identifica como colegiales.




Izquierda, grabado de Pedro de Villafranca (versión de 1711). Derecha, grabado de Jacobus de Man


El artista flamenco Jacobus de Man, fallecido en Amberes en 1719, se basó en el grabado de Pedro de Villafranca citado en el artículo de los grabados alcalaínos para realizar del mismo, de la cual se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional. De las dos versiones conocidas, la de 1688 y la de 1711, la que le sirvió de inspiración hubo de ser necesariamente esta última ya que en la suya también aparece la imagen de Dios blandiendo la cruz, algo que no sucede en la anterior. Jacobus de Man reprodujo también el escudo de la Magistral y el texto que lo rodeaba, en esta ocasión traducido al español: Los Gloriosos Mártires S. IVSTO y S. PASTOR, naturales y patrones de la Ciudad de ALCALÁ DE HENARES, antiguo COMPLUTO, titulares de su Insigne Iglesia MAGISTRAL. Rodeando al grabado, dibujó una abigarrada orla en la que varios ángeles se alternan con cornucopias, composiciones florales y otros elementos decorativos de estilo barroco.






Grabado anónimo


Nos encontramos ahora con otro un procedente de Tielmes, el cual fue encargado en 1730, tal como se lee en la parte inferior de la orla, por el conde de Pernía, señor de la villa. En el texto que aparece bajo las figuras de los dos mártires se indica que son los patronos de la iglesia parroquial y naturales de la villa, conforme a la tradición local.






Grabado anónimo. Calcografía del siglo XVIII
Colección de Vicente Sánchez Moltó


Especialmente curioso es el grabado, propiedad de Manuel Vicente Sánchez Moltó, que pudo ser contemplado en la exposición Alcalá de Henares en la hagiografía clásica, celebrada en 2014 en la Capilla del Oidor y, posteriormente, en la dedicada a los Santos Niños de 2018. Es una calcografía del siglo XVIII en la que las figuras de los dos mártires representados con sus atributos habituales, aparecen a ambos lados de una custodia. La originalidad del grabado reside en la representación bajo la custodia de de las ánimas del purgatorio, una iconografía sin la menor relación con los mártires complutenses.






Grabado de Isidro Carnicero


El martirio de los Santos Niños, tan frecuente en representaciones pictóricas, no lo es tanto en lo referente a los grabados. Por esta razón, y por su magnífica ejecución, destaca el excelente grabado de Isidro Carnicero (1736-1804), hermano del reputado Antonio Carnicero, pintor de cámara del rey Carlos IV. El grabado, con unas dimensiones de 397 × 260 milímetros representa, con gran dramatismo, el momento en el que los dos hermanos son degollados por orden del pretor Daciano, que asiste desde su trono al martirio.




Pie del grabado de Isidro Carnicero


El grabado tiene un texto repartido en dos columnas, la izquierda escrita en latín y la derecha en español. Esta última reza:


Verdadera representación del Martirio de los SS. Niños
Justo y Pastor naturales y Patronos de Alcala, y
su Iglesia Magistral: dedícala a la devoción de los
Católicos Monarcas de España los Señores Don Carlos
III y Doña María Amelia, su Capellán y Predicador
El Doctor Don Santiago Gómez Falcón, Abad de la
misma Iglesia.

Y nos informa de quien fue su promotor, así como del interesante dato de que el grabado fue regalado a los reyes Carlos III y María Amalia de Sajonia. El texto latino es una versión resumida del español sin la dedicatoria, aunque aporta la fecha en la que fue dibujado (1759) así como la firma de su autor, Isidro -o Isidoro- Carnicero.






Grabado francés de Choffard y Monnet


Algo posterior al de Carnicero, ya que fue editado en 1778, es el magnífico grabado que representa la apoteosis de los Santos Niños recibidos por la Virgen en su trono celestial. Fue dibujado por Charles Monnet (1732-1808) y grabado por Pierre-Philippe Choffard (1730-1809), y pertenece al Misal Narbonense editado por encargo del arzobispo Arthur Richard Dillon, titular de esta diócesis entre 1762 y 1801 y último prelado de la misma antes de su supresión en 1801.

La identificación de los hermanos mártires con Narbona, de cuya Catedral son titulares, queda reflejada en la parte inferior del grabado, que representa una vista de esta ciudad con la imponente fábrica de la Catedral destacando junto al vecino Palacio de los Arzobispos. En primer plano se aprecian el Canal de la Robine y las antiguas murallas antes de ser demolidas.






Grabado de Pedro Barcala


El siguiente grabado, cuya existencia desconocía hasta hace poco, está fechado en 1864 y procede del Santoral español o Colección de biografías de todos los santos de España, publicado en Madrid por Manuel Arroita y Gómez con textos de Eustaquio María de Nenclares e ilustraciones de Pedro Barcala. El grabado me fue enviado por don José Prieto, con quien mantengo un fluido contacto a causa de nuestro común interés por san Diego, y posteriormente fue Juan de la Plaza quien me facilitó los datos acerca del mismo y de la obra en la que éste se encuadra. Así pues, vaya para ambos mi agradecimiento.

Como puede comprobarse el grabado, realizado tal como indica el pie de imprenta por la Litografía de Escarpino -entonces las planchas de las ilustraciones se hacían por separado de los textos de imprenta-, sigue el estilo realista de la época reflejando el momento en el que el verdugo va a decapitar a uno de los hermanos -Pastor, probablemente- mientras su hermano le exhorta conforme relata la tradición alcalaína.






Grabado de Serra y Romeu


Gracias a Pedro Ballesteros supe de la existencia de este grabado, contemporáneo del anterior, que apareció publicado en el tomo primero de la Vuelta por España. Viaje histórico, geográfico, científico, recreativo y pintoresco, una obra colectiva publicada por la editorial barcelonesa Riera en 1872. Esta obra, a mitad de camino entre un libro de viajes y una novela, dedica un capítulo entero a Alcalá el cual está ilustrado con varios grabados, entre ellos el de los Santos Niños. En él aparecen las firmas de J. Serra y Romeu, que cabe suponer que correspondan al dibujante Juan Serra Pausas y al grabador Juan Romeu Solá, dos artistas catalanes que estuvieron en activo en la segunda mitad del siglo XIX.

El grabado reproduce el momento del martirio, con el verdugo a punto de cortar la cabeza a ambos hermanos mientras varios soldados y un par de magistrados, entre ellos el propio Daciano, contemplan la ejecución. Como curiosidad cabe resaltar que Justo y Pastor permanecen en pie, a diferencia de las representaciones más tradicionales en las que los mártires complutenses, o cuanto menos uno de ellos, aparecen arrodillados con las cabezas apoyadas sobre la piedra que según la tradición se conserva en la cripta de la Catedral-Magistral.






Grabado anónimo del siglo XIX


También en la exposición Justo y Pastor. Origen de una ciudad encontré un grabado anónimo, fechado en el siglo XIX y propiedad de Juan Miguel Prim que, como el anterior, reproduce la escena del martirio.


Réplicas del grabado anterior. Portadas de Bautismo de sangre (1907) y de Santos Niños Justo y Pastor (1931)


Este grabado serviría de inspiración al menos para otras dos ilustraciones, ambas portadas. La primera corresponde al drama lírico en tres actos y un epílogo en verso Bautismo de sangre o Martirio de los niños Justo y Pastor, con libreto del sacerdote Luis Úbeda Gallardo y música de Antonio Trueba, publicado en 1907. La segunda data de 1931 y pertenece a un librito anónimo que relataba la historia de los Santos Niños combinando texto y viñetas. En la reedición que en 2006 realizó la librería Domiduca3 no se indicaban detalles de la edición a excepción del año, aunque Manuel Vicente Sánchez Moltó, en el catálogo de la tantas veces citada exposición de 2018, la atribuye a la editorial FTD, propiedad de los Hermanos Maristas y actualmente denominada Edelvives. Dado que se trataba de una edición dirigida al público infantil, el dibujo fue suavizado respecto a la versión original.




Grabado de la parroquia de Barcelona (colección de Eduardo Bellot). Vista general y detalle


El último grabado pertenece a un pequeño folleto de la parroquia de Barcelona, al cual sirve de portada. Aunque no está fechado, en la exposición Justo y Pastor. Origen de una ciudad, celebrada desde el 6 de marzo al 8 de abril de 2018 con motivo de la conmemoración del 450º aniversario de la reversión de las reliquias de los mártires complutenses se le dató en el siglo XIX, probablemente a finales de la centuria. En él aparecen los dos mártires, ataviados con túnicas y arrodillados en una nube, portando las palmas del martirio y, uno de ellos, un libro escolar. Sobre ambos, un ángel sostiene las coronas que atestiguan su condición de mártires. A modo de curiosidad cabe añadir que este mismo dibujo fue utilizado para ilustrar unos Gozos del mismo templo también a finales del siglo XIX.




1 Los grabados alcalaínos de los Santos Niños
2 Los grabados de los Santos Niños en los Goigs de Cataluña
3 Santos Niños Justo y Pastor. Editorial FTD. Barcelona, 1931. Reedición de Domiduca Libreros. Alcalá de Henares, 2006.


Publicado el 20-12-2010
Actualizado el 19-6-2018