Los relieves de los Santos Niños en
un retablo de Valdediós (Asturias)





Vista general del monasterio de Santa María de Valdediós
Fotografía de Florentino Alonso tomada de la Wikipedia



El monasterio románico de Santa María la Real de Valdediós, enclavado en la parroquia de Puelles a unos diez kilómetros de Villaviciosa, a cuyo municipio pertenece, es un importante monumento religioso asturiano que arrastra tras de sí una larga historia. Fundado en el año 1200 por Alfonso IX de León en las inmediaciones de la iglesia prerrománica de San Salvador de Valdediós, conocida familiarmente como el Conventín, acogió inicialmente a una abadía cisterciense que, tras diversos avatares, fue exclaustrada en 1835 por la desamortización de Mendizábal al tratarse de una congregación masculina.

Posteriormente el edificio sería utilizado como seminario y hospital psiquiátrico. Tras ser restaurado a finales del siglo XX se intentó devolverlo a la vida monástica, aunque los dos primeros intentos resultaron fallidos: el primero en 2009 por monjes cistercienses y el segundo en 2012 por miembros, también masculinos, de la Comunidad de San Juan Apóstol. No fue hasta 2016 cuando una comunidad de carmelitas descalzas se hizo cargo del convento, en el cual abrieron una hospedería para atender a los peregrinos jacobeos.




La iglesia prerrománica de San Salvador de Valdediós
Fotografía de AdelosRM tomada de la Wikipedia


Estos datos son todos ellos fáciles de encontrar, así como fotografías y descripciones de las dos iglesias, la prerrománica y la del monasterio, cuyo conjunto constituye un notable reclamo turístico. Pero en lo que a mí respecta, hasta hace muy poco desconocía que Valdediós pudiera tener relación con el culto a los Santos Niños a pesar de que su presencia es Asturias es muy frecuente, incluyendo lugares cercanos como San Justo de Sariego, también perteneciente al municipio de Villaviciosa.

Fue Juan Miguel Prim quien, además de alertarme sobre ello, me proporcionó las fotografías que reproduzco en este artículo, las cuales corresponden a un frontal procedente con toda probabilidad de un antiguo retablo desmontado. En la actualidad se conserva en la sacristía de la iglesia del monasterio, y hasta ahora Juan Miguel Prim no ha podido encontrar información sobre su procedencia, aunque lo más probable es que el retablo original pudiera haber estado ubicado en la iglesia del convento, sin que se pueda descartar que lo fuera en la vecina de San Salvador o quizá, incluso, que proceda de alguna antigua iglesia o ermita desaparecida en la vecindad. Lamentablemente, no tengo manera de saberlo.




Frontal de altar de Santa María de Valdediós. Fotografía de Juan Miguel Prim


Aunque quizá sí exista un indicio. Como ya he comentado en numerosas ocasiones, el hecho de que la festividad de los Santos Niños coincida en el calendario litúrgico con la de la Transfiguración del Señor provocó en su momento, sobre todo en la época de transición de la antigua liturgia mozárabe a la romana, una serie de cambios de advocación de los que salieron perjudicados los patronos complutenses, al ser la Transfiguración más importante. De hecho, he podido localizar más de un caso en el que templos que originalmente estaban consagrados a los santos Justo y Pastor pasaron a serlo de la Transfiguración, que en muchas ocasiones derivó a su vez hacia la advocación más popular del Salvador... y la iglesia prerrománica vecina al monasterio lleva precisamente este nombre.

¿Quiere esto decir que este antiguo templo, anterior en tres siglos -fue consagrado en el año 892- al monasterio, pudo haber tenido inicialmente como titulares a los Santos Niños? Esta suposición es extremadamente aventurada dado que no dispongo no ya de pruebas, sino ni tan siquiera de indicios que pudieran apoyarla, salvo el ya comentado como posible -sólo como posible- cambio de advocación. Hay que tener presente, asimismo, que aunque en algunos casos esta modificación sí tuvo lugar, muchos otros templos consagrados a la Transfiguración, o al Salvador, lo fueron ya desde un principio sin desplazar a sus anteriores titulares, por lo que esta afirmación tan sólo puede hacerse en los casos en los que se tenga una razonable certeza de que pudiera haber sido así, lo que no ocurre en este caso aunque por la misma razón tampoco es posible descartarlo por completo.




San Justo. Fotografía de Juan Miguel Prim


Lo cual no es óbice, evidentemente, para apreciar la valía del frontal. Aunque no soy experto en arte medieval no cabe duda de que la talla es antigua, pero por tratarse de lo que los expertos denominan arte popular resulta difícil, al menos para mí, datarlo con un mínimo de seguridad. ¿Quizá gótico, o incluso renacentista rural?

El frontal está formado por una predela, o banco horizontal, sobre la que se apoya un relieve de forma trapezoidal rematado a su vez por un escudo aparentemente abacial a juzgar por el báculo, lo que parece corroborar la hipótesis de que el retablo pudiera proceder del propio monasterio. El relieve principal muestra a Jesús con el torso desnudo y abrazado a la cruz, una representación que en la iconografía católica suele conocerse como Cristo Varón de Dolores.




San Pastor. Fotografía de Juan Miguel Prim


La predela, a su vez, está dividida en tres partes. El motivo central está adornado con el relieve de un ángel, mientras en los dos laterales, que sobresalen ligeramente a modo de capiteles, es donde aparecen los bustos de los Santos Niños, san Justo a la izquierda y san Pastor a la derecha. Ambos sostienen en una mano la palma del martirio y en la otra el libro escolar, mientras sendas filacterias con sus nombres despejan cualquier atisbo de duda acerca de su identidad, que queda así reflejada de forma explícita.

Y esto es todo lo que por el momento puedo aportar, aunque no es en modo alguno descartable que el vínculo de nuestros patronos con la abadía de Valdediós pudiera haber sido más estrecho que la mera representación iconográfica en un antiguo retablo. Habrá que investigarlo.


Publicado el 10-1-2018