Reflexiones gastronómicas




Arcano culinario

Siempre me he preguntado la razón por la que a ciertos pescados -merluza, bacalao- se los reboza con huevo antes de freírlos, mientras que a otros -sardinas, gallos- tan sólo se los enharina. Y, aunque tengo mis teorías, la verdad es que sigo sin conocer la respuesta...


Dictadura conservera

Mientras en muchas conservas de pescado podemos elegir entre distintas modalidades tales como al natural, en aceite o en escabeche -el atún y el bonito-, en aceite, tomate o escabeche -las sardinas, la caballa y los chicharros-, en aceite, en su tinta o en salsa americana -los calamares y los chipirones- o en multitud de salsas diferentes -los arenques-, la única manera posible de comer mejillones enlatados es en escabeche, lo cual no deja de ser un fastidio para todos aquellos a quienes, como es mi caso, no nos gusta lo más mínimo esta salsa. ¿Tan difícil sería poder disponer de alternativas que no estuvieran avinagradas?


Grandes enigmas agrícolas

¿Se han dado ustedes cuenta de que, mientras la mayoría de los frutos secos -almendras, avellanas, anacardos, cacahuetes, piñones, nueces, castañas, macadamias, coquitos de Brasil...- se pueden adquirir ya pelados, no ocurre lo mismo con los pistachos, que siempre vienen acompañados de sus cáscaras? ¿A qué se debe tamaña discriminación?

Nunca llegaré a entender la razón por la cual las piñas tropicales se venden siempre con un hermoso penacho de hojas que, además de ser un engorro, no tienen otra misión que la de ir directamente al cubo de la basura. Sí, es evidente que te están vendiendo el penacho a precio de piña, puesto que la pesan con él, pero esto tendría fácil solución subiendo proporcionalmente el precio de esta fruta y vendiéndotela limpia... sobre todo, si tenemos en cuenta que son importadas de otros continentes -América del Sur o África- y que, digo yo, también resultaría mucho más cómodo, sencillo y probablemente también más barato, transportarlas en barco o avión sin tan incómodo y antipático apéndice. Al fin y al cabo, las manzanas te las venden sin la rama del árbol en la que crecieron.

Si la coliflor, los puerros, los cardos, los espárragos, los ajos y las cebollas son blancos; el repollo, amarillo; la zanahoria y la calabaza, naranjas; los tomates y los pimientos, rojos; y la lombarda, la berenjena y la remolacha, moradas, ¿por qué se dice entonces que todos ellos son verduras, si ninguno es verde?


Grandes enigmas gastronómicos

¿Por qué razón el común de los mortales considera repugnantes a las babosas y por el contrario los caracoles, sus primos con concha, resultan ser una exquisitez gastronómica?

¿Qué diferencia hay, aparte de que uno sea de mar y su primo cercano de tierra, entre un apetitoso langostino y un repugnante saltamontes?

Cuando comemos marisco de concha, es decir moluscos, más vale que no miremos demasiado al bicho antes de llevárnoslo a la boca.

Si por accidente se nos caen unos cacahuetes, unas almendras o unas avellanas en un recipiente lleno de agua, ¿dejan de ser frutos secos?


Incongruencia

¿Por qué razón se denomina espaguetis a la carbonara a este plato de origen italiano cuando entre sus ingredientes jamás aparece el carbón?


Intriga cromática

¿Por qué razón, si a los vegetales se les llama verdura aunque no todos ellos sean de color verde, a los alimentos animales no se les denomina, en justa correspondencia, rojura?


Menos mal que fueron uvas

Aunque existen varias versiones diferentes para explicar el posible origen de la tradición de tomar doce uvas durante las campanadas de nochevieja, la más popular de ellas afirma que ésta surgió en 1909 a raíz del gran excedente que produjo la excepcional cosecha de ese año en Alicante, provincia de donde procede esta variedad tardía. Si verdaderamente fue así, hay que dar gracias a que el sobrante fuera de uvas ya que, ¿se imaginan ustedes que hubiera sido, pongo por caso, de manzanas o melocotones? ¿O, todavía, peor, de melones?


Paradoja

Dos alimentos cuyo sabor aborrezco especialmente son, por un lado, el vinagre y por otro los pepinos frescos. De hecho son los culpables solidarios de que sea incapaz de tomarme un solo vaso de gazpacho, mientras por separado tanto el uno como el otro son perfectamente capaces de arruinarme cualquier plato en el que hayan sido añadidos, desde los escabeches a las ensaladas.

Sin embargo sí me gustan los encurtidos, pese a que el vinagre es uno de sus principales ingredientes; en especial los pepinillos en vinagre aunque los prefiero agridulces, aromatizados con diversas hierbas y especias pese a lo cual siguen estando macerados en vinagre.

¿Alguien lo entiende?


¿Pescadilla o merluza?

Siempre me ha intrigado la forma en la que los pescaderos diferencian entre las pescadillas y las merluzas, en especial cuando el animal tiene un tamaño intermedio difícil de encuadrar en uno cualquiera de los dos apartados. Sí, en teoría son pescadillas cuando pesan hasta kilo y medio, y merluzas cuando su peso es superior; pero esto no impide que, en ocasiones, me encuentre en la pescadería con “pescadillas” de tamaño similar e incluso superior al de las “merluzas”.


Pescados polícromos

Si la merluza es un pescado blanco y la sardina un pescado azul, ¿por qué razón no es el salmón un pescado rosa y el atún un pescado rojo? Asimismo, ¿por qué se llama dorada a un pez que en realidad es plateado?


Pollo a la cerveza

Siempre me ha intrigado saber cómo, al elaborar este plato, es posible convencer al pollo para que se beba previamente la cerveza.


Unos quesos con ventajas

La gran ventaja de quesos como el Cabrales o el Roquefort es que, por mucho tiempo que se queden olvidados en el frigorífico, no se corre el riesgo de que se pongan mohosos.


Reflexión hostelera

¿Por qué razón, si cuando en un bar tomas una cerveza te ponen una tapa, al pedir un café no te ponen un churro?


Reflexiones lácteas

¿Se han dado ustedes cuenta del lío de colores con el que suelen decorar las distintas marcas las habituales modalidades de leche entera, semidesnatada o desnatada? Si todas ellas utilizaran una misma pauta cromática no habría problemas, pero como cada una usa los que mejor le parecen, con frecuencia opuestos entre sí, tienes que andar con cuidado cuando decides comprar en el supermercado una marca que no sea la tuya habitual, ya que de forma instintiva siempre tiendes a echar mano a la de “tu color”.

Y si es en el frigorífico de casa donde tienes abiertas cajas de leche de diferentes tipos, a gusto de cada uno de los miembros de la familia, ahí sí que el lío puede ser mayúsculo... sobre todo si no te gusta lo más mínimo la otra.


Publicado el 25-9-2013
Actualizado el 3-10-2016