La gazapera





Fotografía tomada de la Wikipedia



Según el diccionario gazapo es el nombre que reciben las crías de los conejos, aunque no me extrañaría nada que la ignorancia enciclopédica que nos asola, sumada a la blandenguería majadera que para nuestra desgracia también se hace sentir lo suyo, hayan acabado desterrando esta bonita palabra del vocabulario del común de la gente sustituyéndola por la aberración de bebé conejo, tal como se ha hecho con otros animales conforme a la estúpida moda de humanizarlos como si la vida -la nuestra y las suyas- no fuera sino una amilbarada película de Disney. Pero es lo que hay.

Existe, asimismo, una segunda acepción, que el DRAE cataloga de coloquial: “Yerro que por inadvertencia deja escapar quien escribe o habla”. Es decir, una metedura de pata. Este término, cuyo origen se debe probablemente a la identificación con la extrema agilidad de estos escurridizos animalitos, era de uso habitual en el ámbito periodístico para definir aquellos errores o erratas que se colaban habilidosamente a través de todos los filtros que se interponían en su camino, tanto la propia cultura general de los redactores -eran otros tiempos pese a que no existía internet- como los correctores de pruebas, mucho me temo que tan extintos como los dinosaurios.

Así pues, no es de extrañar que en la multitud de periódicos, páginas de todo tipo, blogs, vídeos y demás medios de comunicación que abundan en internet tropecemos con gazapos -en ocasiones de un calibre más comparable al de los proboscídeos que al de los lagomorfos- con una más que desagradable frecuencia, sobre todo si tenemos en cuenta cuanto Juan Palomo anda suelto por ahí con tan poca cultura como todavía menos sentido del ridículo. Pero no son estos cultivadores de la ignorancia quienes me interesan para esta sección, sino tan sólo aquellos medios mínimamente serios -al menos de forma presunta- que, pese a ello, meten clamorosamente la pata.

Huelga decir que no existe en esta sección el menor animus injuriandi o si se prefiere en román paladino, que a mí el latín siempre se me dio bastante mal, nada más lejos de mi intención que burlarme o ridiculizar a nadie por sus despistes; al fin y al cabo todos lo hacemos en un momento u otro y yo, se lo aseguro, no soy ninguna excepción. Pretendo tan sólo darle un toque divertido, algo que dados los tiempos que corren nunca estará de más.

Respecto al nombre de la sección, y dadas las circunstancias, no podía tener uno más apropiado que La gazapera, definida en el DRAE como “Madriguera que hacen los conejos para guarecerse y criar a sus hijos”... es decir, a los gazapos.

Aunque siempre procuraré poner los enlaces a los artículos originales, cabe la posibilidad de que pasado cierto tiempo éstos hayan desaparecido, bien por haber sido corregidos, bien arrastrados por la desaparición de la página. En estos casos, mucho me temo que no tendrán otro remedio que fiarse de mi palabra.

He estructurado la sección en dos partes correspondientes, respectivamente, a los gazapos frescos que cazo día a día y a los añejos que he conseguido recuperar de mis antiguas cartas a los periódicos denunciando su existencia.


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La gazapera gran reserva

Allá por los años ochenta, cuando internet era todavía una entelequia y los únicos periódicos y revistas existentes eran los impresos en papel, comencé a mandar cartas a las redacciones cada vez que tropezaba con alguna afirmación que me hacía rechinar los dientes. Aunque los temas denunciados eran diversos parte de ellos encajaban perfectamente aquí, por lo que he podido recuperarlos en los casos en que habían sido digitalizados y subidos a las hemerotecas digitales de sus correspondientes periódicos... sin que, por lo general, se hubieran molestado lo más mínimo en corregirlos. Así pues, les invito a degustar estos gazapos con solera.


Dos por uno 9-7-2019
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