Refranero apócrifo



azulejo


No, no se molesten ustedes en buscar estos refranes por ahí... no los encontrarán, a menos de que alguien se me haya adelantado. Y es que no son exactamente los originales que todos conocemos, aunque sí bastante parecidos a ellos.

En cualquier caso, confío en que puedan servir para arrancarles una sonrisa.


A buen hambre, no hay mal caviar.



A caballo regalado no le pidas la factura.



A mal tiempo, buen paraguas.



A nadie le amarga un dulce... salvo que sea diabético.



A pulga flaca, todo se le vuelve insecticida.



A quien madruga, el despertador le ayuda.



A quien madruga, el sueño le arruga.



A quien madruga, le toca dormir menos.



A rey muerto, viva la república.



A río revuelto, ganancia de la compañía hidroeléctrica.



Afortunado en el juego, inspeccionado por Hacienda.



Agua que no has de beber, embotéllala.



Ande yo caliente, y congélese la gente.



Aunque la mona se vista de seda, si el traje es de Armani, ¡qué mona que queda!



Lo bueno, si breve, se suele acabar enseguida.



El buey solo, bien se apaña sin vacas.



Cada uno en su casa y los okupas en las de otros.



El ciudadano propone y el político dispone.



Cría cuervos y tendrás cuervitos.



De casta le viene al casto.



De grandes cenas están las Visas Oro llenas.



De la suerte de la fea la guapa se carcajea.



Dime con quien andas, y sabré como se llama.



Dime de que presumes, y te mandaré al inspector de Hacienda.



Dios da mocos a quien no tiene antihistamímicos.



Divide y separarás.



Donde las dan, las cobran.



Los duelos, con pan, son menos duelos que con pistola.



En boca cerrada no entran caries.



En el reino de los ciegos los ópticos se arruinan.



En el reino de los calvos el rapado es el rey.



Errar es de humanos. Herrar es de herreros.



El escritor propone y la inspiración dispone.



El hábito no hace al monje, pero lo disimula bastante.



El hambre propone y la báscula dispone.



Hasta el cuarenta de mayo, no estaremos a nueve de junio.



Haz bien y pasa la factura a quien.



El hombre propone y Hacienda dispone.



El hombre propone y su mujer dispone.



Hoy por ti, mañana ya veremos.



La letra, con tinta entra.



Mal de muchos, epidemia.



Marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y alergioso.



Más vale malo conocido que peor por conocer.



Más vale pájaro en mano, que dinosaurio en museo.



Más vale pájaro en mano, que elefante en el pie.



Más vale pájaro en mano, que vaca volando.



Más vale prevenir que currar.



El muerto al hoyo, y el grillo al repollo.



Muerto el perro, se compró otro perro.



El mundo es un pañuelo lleno de mocos.



Ni son todos los que están, ni están todos los que se han ido.



No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado.



No hay dos que no sea par.



No hay dos sin uno.



No hay dos sin el veintiuno por ciento del IVA.



No hay mal que por peor no venga.



No hay peor ciego que el que no quiere leer.



No hay peor desprecio que no pagar el precio.



No naces, te deshaces.



No por mucho madrugar el despertador suena más tarde.



No por mucho madrugar tu jefe te lo va a agradecer más.



Nunca llueve a gusto de todos, excepto de los fabricantes de paraguas y de chubasqueros.



Ojos que no ven, ganancias para las ópticas.



Las penas, con pan, son menos penas. Y con caviar, todavía menos penas.



La primavera la alergia altera.



Quien a buen árbol se arrima, le cae la manzana encima.



Quien con políticos se acuesta, se habrá de dar por contento si tan sólo amanece mojado.



Quien da primero, paga la ronda.



Quien la sigue, la persigue.



Quien se pica, que se tome un antihistamínico.



Quien siembra vientos, recoge kilowatios.



La unión hace el divorcio.



Publicado el 10-4-2013
Actualizado el 28-7-2017