La presencia de los Santos Niños en Aragón (II)
Las comarcas oscenses de Sobrarbe, Ribagorza,
Hoya de Huesca y Somontano





Comarcas oscenses con culto a los Santos Niños: Jacetania (azul), Alto Gállego (amarillo),
Sobrarbe (violeta), Ribagorza (naranja), Hoya de Huesca (rojo) y Somontano (verde)
Mapa elaborado a partir de un original de la Wikipedia



Tras el primer artículo dedicado a la presencia de los Santos Niños en Aragón, correspondiente a las dos comarcas pirenaicas más occidentales de la provincia de Huesca, la Jacetania y el Alto Gállego, este segundo continúa con las dos comarcas pirenaicas orientales, Sobrarbe y Ribagorza, junto con las dos centrales de la Hoya de Huesca y Somontano.

En realidad, y siguiendo criterios geográficos, que a la vez tienen su justificación histórica, de las 27 referencias que tengo registradas en esta provincia 24 están situadas en los valles pirenaicos y una más, Nocito, aunque perteneciente administrativamente a la Hoya de Huesca, se ubica en el Prepirineo e históricamente habría que incluirla también en este grupo, por lo que del foco altomedieval promovido por san Urbicio tan sólo quedan fuera las dos restantes, situación que se vuelve a repetir, como explico en el tercer artículo, en la totalidad del territorio aragonés.

Por esta razón, ha de entenderse que la división que he realizado entre los dos artículos no tiene ninguna correlación geográfica o histórica, debiéndose únicamente a la necesidad de hacer un reparto equitativo -catorce y trece- para facilitar su lectura y no complicar demasiado los mapas.

En esta ocasión, y pese a su artificialidad, el reparto entre las cuatro comarcas está relativamente más equilibrado que en el artículo anterior: cinco referencias en Sobrarbe, otras cinco en Ribagorza, dos en la Hoya de Huesca y una en Somontano. Ésta es la relación de las mismas:




Lugares vinculados con los Santos Niños en Sobrarbe (verde), Ribagorza (rosa), Hoya de Huesca
(violeta) y Somontano (azul). Mapa elaborado a partir de un original de la Wikipedia



Pulse sobre los nombres para acceder a su descripción


Población Población
1 San Juste 8 Tolva
2 Albella 9 Falcés
3 Escuaín 10 Purroy de la Solana
4 Puértolas 11 Nocito
5 Abizanda 12 Huesca
6 Urmella 13 Castejón del Puente
7 Lascuarre

San Juste




Exterior de la parroquia de San Juste. Fotografía tomada de wikiloc.com


En esta población de tan sólo siete habitantes perteneciente al municipio de Fiscal existió un antiguo monasterio documentado en el siglo XI, de que según algunas fuentes todavía quedan algunas ruinas. Su parroquia está consagrada a los Santos Justo y Pastor, y según la ficha de la base de datos Sipca, se trata de una construcción románica del siglo XII de cuya fábrica original se conservan la parte anterior del ábside y la puerta, junto con algunos muros de la nave. El edificio actual es el resultado de importantes reformas en el siglo XVI o XVII, y fue parcialmente restaurado en la década de 1990.




Vista interior del ábside. Fotografía tomada de www.sipca.es


Existe en sus cercanías un barranco llamado de San Juste.




Albella




Retablo de la ermita de san Urbez. Fotografía tomada de www.sipca.es


Pertenece también al municipio de Fiscal, y cuenta con una población de 16 habitantes. A las afueras de la población se encuentra la ermita de San Urbez en cuyo retablo, flanqueando la imagen de san Urbicio, se conservan dos pequeñas imágenes de los santos Justo y Pastor.




Detalle del retablo. Fotografía Carla Arana publicada en www.minube.com




Escuaín

En las cercanías de esta diminuta población de tres habitantes, perteneciente al municipio de Puértolas, se alzó se alzó el antiguo monasterio de San Justo del Valle, o de la Val, donado en 1039 por el rey Ramiro I al monasterio de San Juan de la Peña, dependencia que permanecía según un documento de 1210.




Puértolas

Aunque es la cabecera de su municipio, cuenta tan sólo con 212 habitantes. Según algunas fuentes, en su término existió una ermita consagrada a san Justo.




Abizanda


Fotografías tomadas de la página de Sipca


Otra pequeña cabecera de municipio, en esta ocasión con 82 habitantes. A unos 3 kilómetros del pueblo, a orillas del embalse del Grado, se encontraba la ermita de San Justo, que fue volada en 1977 durante unas maniobras militares sin que se conserven restos de ella.

Construida en en siglo XII en estilo románico, en el siglo XX se encontraba abandonada y parcialmente derruida, pero todavía conservaba el ábside y parte de los muros cuando fue destruida. La ficha de Sipca la describe así:


Constaba de una nave rectangular cubierta con madera a dos vertientes (hundida ya antes de su demolición), ábside semicircular orientado al este abovedado con cuarto de esfera y espacio preabsidial con medio cañón. El ábside y tramo preabsidial eran de sillería y los muros de la nave de mampostería. Había un vano de medio punto y doble derrame en el centro del ábside y una imposta en listel a la altura del arranque de la bóveda, con dos piñas labradas en las esquinas del hemiciclo. La puerta estaba a los pies.


Por su parte, la página Románico aragonés afirma que la ermita era el último vestigio de un antiguo despoblado al que llama San Justes, en plural, y reproduce la descripción de un estudioso local, José Cardús Llanas, escrita presumiblemente hacia mediados del siglo XX, antes de la construcción de la presa en 1969:




Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


Mas la iglesia de San Justes es interesante, pues en el interior del ábside quedan algunos canetes bajo la imposta: una cabeza de lobo, una piña y un dibujo geométrico; los demás canetes han desaparecido. Su fábrica era románica, no quedando de tal estilo más que el ábside (que mira a Oriente) y el arranque de la única nave.

Es raro encontrar ábsides románicos con canecillos en su interior; ello nos hace pensar que esta pequeña iglesia fue rica y el meollo de una parroquia o un monasterio. Si el interior del ábside atesoraba canetes, es de presumir que en el exterior también los hubo en sus días fundacionales.

¿Se dejará “in situ” la ermita de San Justes, para que los submarinistas (mejor sería decir “subpantanistas”) recreen su vista en las inmersiones obteniendo fotografías en color de, a la vez ingenua y feroz, cabeza de lobo más arriba citada?

Más valiera desmontar los sillares de San Justes y recomponer el rompecabezas junto a una de nuestras carreteras, para que la estrella, que siempre estuvo encima de su bóveda en las noches de helada invernal, siguiese enviando, si no su luz, si sus penetrantes efluvios de añoranzas, desde el cénit al nadir.




Urmella




Exterior de la iglesia. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


Urmella es una pequeña población de apenas 18 habitantes perteneciente al municipio de Bisaurri. Situada en la ladera de un barranco y con su minúsculo caserío dividido en dos barrios, en ella estuvo situado el antiguo monasterio de San Justo y Pastor de Orema, o Aurigema, fundado en el siglo X por los condes de Ribagorza y construido -o reconstruido- entre 1017 y 1040. Cuatro años más tarde, en 1044, el rey Ramiro I lo agregó al monasterio de San Victorián. Es citado por Ambrosio Morales, que le adjudica erróneamente un origen visigodo, y por los Annales Complutenses.




La nave y el presbiterio vistos desde el coro. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


En la actualidad lo único que se conserva de él es la iglesia, reformada en el siglo XVII y convertida en la parroquia local bajo su primitiva advocación, sin que haya podido determinar la fecha en la que se extinguió el cenobio, anterior en todo caso a las desamortizaciones del siglo XIX ya que el Diccionario de Madoz cita únicamente a la parroquia, cuyo curato era provisto por el abad de San Victorián.




Puerta de acceso y coro. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


Según la página Románico aragonés su planta se diseñó en forma basilical, con tres naves rematadas por ábsides cubiertas las laterales con bóvedas de aristas al estilo lombardo, pues éste era el origen de sus constructores. Pero por causas desconocidas las obras se interrumpieron siendo terminadas por maestros locales siguiendo un modelo distinto con bóvedas de medio cañón y ábsides lisos. En la reforma de 1613 se invirtió la planta demoliendo el ábside central para abrir en su lugar la puerta principal actual, por lo que los dos ábsides laterales pasaron a encontrarse en la parte trasera, quedando uno de ellos convertido en capilla mientras el otro fue utilizado para construir la escalera de acceso al coro que se levantó sobre el antiguo ábside central.




Retablo con las imágenes de los Santos Niños. Fotografía tomada de la página de Sipca


Por el otro extremo, donde se encontraba la puerta original, se tabicó el último cuerpo del edificio, que quedó aislado del resto, aprovechándose el nuevo muro de la nave central como testero donde se colocó el retablo. En el cuerpo central de éste se encuentran las imágenes de los mártires complutenses, aparentemente -no me ha sido posible encontrar fotografías más detalladas- unas versiones modernas de serie, probablemente de los talleres de Olot, similares a las existentes en otros templos españoles

Por último, y siguiendo la costumbre de la época, todo el interior se revistió con una profusa decoración barroca ocultando la obra original. En 1913 el párroco local redecoró el interior, y entre 2007 y 2008 se realizaron obras de consolidación y apeo del edificio. En la actualidad la iglesia está apuntalada a la espera de una restauración integral, y como se aprecia en las fotografías del Románico aragonés y de la base de datos Sipca se aprecia un notable deterioro de la decoración barroca, que sería interesante remover para rescatar la obra románica.




Lascuarre




Ermita de los Santos Justo y Pastor. Fotografía tomada del blog de Carlos Bravo Suárez


Es cabecera de un municipio de unos 130 habitantes. A unos 3 kilómetros al suroeste del pueblo, aislada en el monte, se encuentra la ermita de los santos Justo y Pastor, un pequeño edificio al que las guías no citan, por lo que pudiera tratarse de una construcción relativamente moderna aunque cabe suponer que en su solar existiera otro templo más antiguo.




Tolva




Santa María del Puy. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


Esta población, cabecera de un municipio de 121 habitantes, no tiene en principio vínculo histórico ni religioso con los mártires complutenses. Su inclusión aquí se debe a que a finales del siglo XIX o principios del XX se instaló en su parroquia de Santa María del Puy una portada y un ventanal, ambos románicos y datados en el siglo XII, procedentes de la arruinada iglesia de los Santos Justo y Pastor del cercano castillo de Falcés.




Portada procedente de Falcés. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


Aunque la portada presenta unos interesantes relieves románicos, en las fotografías de que dispongo no parece existir iconografía alusiva a los santos Justo y Pastor.




Ventana procedente de Falcés. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés




Falcés




Restos de la iglesia de Falces. Fotografía tomada de la página de Románico aragonés


A unos dos kilómetros al sur de Tolva se encuentra el arruinado castillo de Falcés, a cuyos pies se alzaba la iglesia de los Santos Justo y Pastor, que algunas fuentes describen como abadía y otras como ermita, aunque es probable que surgiera como parroquia de una pequeña población situada al abrigo del castillo que acabaría despoblándose.

La iglesia era de nave única y de notables dimensiones, y su construcción ha sido datada en la segunda mitad del siglo XII. En la actualidad tan sólo quedan algunos restos de muros.




Purroy de la Solana




Vista exterior de las ruinas de la iglesia. Fotografía tomada de Románico en Ribagorza


Pertenece al municipio de Benabarre, y su población se limita a 46 habitantes. Su antigua parroquia estaba consagrada a los Santos Justo y Pastor. Era de origen románico y fue reedificada en el siglo XVIII. En la década de 1970 quedó deshabitado el pueblo antiguo al trasladarse sus habitantes a uno de nueva construcción situado junto a la carretera, quedando la iglesia abandonada y en ruinas.




Vista interior de las ruinas de la iglesia. Fotografía tomada del blog de Santiago Noguero


En la página web Románico en Ribagorza la describen de una nave con bóveda de cañón apuntada, con la cabecera es plana. La cúpula se derrumbó, a excepción de una pechina y un fragmento de cornisa. Contaba con una capilla cubierta con bóveda de cañón, una puerta de de arco de medio punto y coro alto a los pies. Su origen era románico, pero fue muy modificada en el siglo XVIII.




Iglesia nueva. Captura de pantalla de Google Maps


En su sustitución se construyó una iglesia de nueva planta en la parte nueva del pueblo sin valor artístico. Según la página web municipal de Benabarre se celebra la fiesta de los Santos Niños a finales de agosto.




Nocito




Iglesia de San Urbez de Nocito (Huesca)
Fotografía tomada de www.romanicoaragones.com


Situada en el Prepirineo, a mitad de camino entre Huesca y Jaca, Nocito es una pequeña población con tan sólo 28 habitantes censados adscrita administrativamente el municipio de Nueno. No se puede hablar de Nocito sin hacerlo de san Urbicio, o san Urbez como le conocen en la zona, responsable como ya he comentado en numerosas ocasiones, de la expansión del culto a los Santos Niños por todo el Pirineo oscense.

Así pues, recordemos a grandes rasgos su vida. Nacido en Burdeos el año 702, según la tradición hacia el año 717 Urbicio y su madre fueron hechos prisioneros y llevados a algún lugar del norte de España, quizá a raíz de una de las incursiones que, una vez conquistada la práctica totalidad de la península Ibérica, procedieron a realizar los invasores por el sur de Francia hasta ser derrotados en la batalla de Poitiers en el año 732. Urbicio permaneció esclavo de los musulmanes durante bastante tiempo y, tras ser liberado con unos treinta años de edad, antes de volver a Francia habría hecho escala en la antigua ciudad de Compluto con la intención de visitar la tumba de los Santos Niños, de cuyo culto era devoto.




Iglesia de San Urbez de Nocito (Huesca)
Retablo con las imágenes de san Urbicio y los Santos Niños
Fotografía tomada de www.romanicoaragones.com


Las consecuencias de esta visita fueron trascendentales, ya que Urbicio partió de la ciudad llevándose las reliquias de los dos mártires, se desconoce si por haberle sido entregadas por los propio complutenses, temerosos de que éstas fueran profanadas por los musulmanes, o si simplemente las robó. Tras deambular durante muchos años por los Pirineos y el sur de Francia llevando una vida de pastor y anacoreta, siempre portando consigo las preciadas reliquias, Urbicio fue ordenado sacerdote en el desaparecido monasterio de Val de Onsera cuando contaba con unos cincuenta años de edad, residiendo en varios lugares como el valle de Vió, Abella o Cerésola antes de asentarse como ermitaño en la cueva de Ayral, muy cercana al actual santuario.

Llevando siempre una vida ascética, san Urbicio desarrolló una intensa actividad pastoral que le proporcionó fama de santo en toda la comarca. Al morir en 802, a los cien años de edad, pidió ser enterrado en Nocito junto a sus preciadas reliquias, respetándose su voluntad.

Fue enterrado en la ermita de Santa María, donde también se custodiaron las reliquias de los santos Justo y Pastor hasta que finales del siglo XV se llevaron a San Pedro el Viejo de Huesca. En 1701 sus restos se trasladaron al actual santuario de su nombre, el cual tiene su origen en un antiguo monasterio, documentado en 1093, que en 1279 dependía de San Pedro el Viejo.

El templo actual, situado en el monte a unos tres kilómetros de distancia del pueblo, data del siglo XII aunque fue muy transformado en el XVI y reformado de nuevo en el XVIII. En el retablo de una capilla lateral, flanqueando a la imagen de san Urbicio representado de pastor como es habitual, se encuentran las de los santos Justo y Pastor.




Huesca




Arcas de las reliquias de los Santos Niños que se conservan en San Pedro el Viejo de Huesca


Con diferencia, Huesca es en la actualidad no sólo la principal población relacionada con los Santos Niños en su provincia y en Aragón, sino también en España, a la altura incluso de la propia Alcalá. Sin embargo su relación con los mártires complutenses es relativamente reciente y muy posterior a la implantación de su culto, en la Alta Edad Media, por las comarcas pirenaicas, ya que data de un fecha tan tardía como 1499, cuando para evitar los intentos de los alcalaínos de recuperar -o robar, según el punto de vista aragonés- las reliquias de sus mártires, éstas fueron trasladadas de Nocito a la iglesia de San Pedro el Viejo, donde todavía hoy permanecen en su mayor parte.

Dado que Huesca cuenta con un artículo propio en el que describo en su totalidad su vinculación con los patronos complutenses, remito a éste para conocerla en detalle.




Castejón del Puente




El Arco de San Juste. Fotografía tomada de Caminos de Barbastro


Antigua ermita de los Santos Justo y Pastor, que anteriormente fue el Hospital de San Salvador, fundado por los templarios para atender a los peregrinos que hacían el Camino de Santiago desde Cataluña. Actualmente tan sólo se conserva un arco de la antigua bóveda, conocido como el Arco de San Juste. Según la base de datos Sipca:


Era un edificio de mampostería y sillar, de planta rectangular y probablemente cubierto con bóveda de cañón. En la actualidad se conserva una gran arcada de sillería muy rebajada, que se continúa en un muro de mampostería, y el arranque de otra similar. Según Manuel Benito, constituirían las fachadas E y O del edificio, abriéndose en la última la puerta de acceso. Las otras dos fachadas, de las que parecen quedar mínimos restos, serían simples muros de mampostería. El autor citado opina que se trata de una construcción reedificada a partir de otra anterior de mayor tamaño.


Existió también, al menos hasta 1951, una cofradía de difuntos bajo la advocación de los santos Justo y Pastor.





Publicado el 22-6-2020