Las otras imágenes de la Semana Santa complutense



Como es sabido, en estos momentos Alcalá cuenta ya con un nutrido número de pasos procesionales de Semana Santa, veintidós concretamente incluyendo aquellos que todavía se encuentran incompletos, como son los casos del Descendimiento de la cofradía de la Virgen de la Soledad, del que se cuenta actualmente tan sólo con las imágenes de Cristo en su Sagrado Descendimiento, Nicodemo y José de Arimatea, y del de las Negaciones de San Pedro, el segundo paso de la cofradía de la Virgen de las Angustias del que tan sólo están terminadas las tallas de Nuestro Señor de la Divina Misericordia, San Pedro, Caifás y la Posadera.

Además de todos ellos, en las iglesias de la ciudad se conservan, o se conservaban hasta hace poco, varias imágenes que, a diferencia de las anteriores, o no han salido nunca en procesión, o salieron en su día pero no lo hacen en la actualidad. Me refiero, claro está, tan sólo a aquellas advocaciones relacionadas con la Semana Santa, y no al resto de ellas como pudieran ser la Virgen del Val, la Virgen del Rocío, el Sagrado Corazón o San Bartolomé, por poner tan sólo algunos ejemplos. Y, aunque éstas no abandonen habitualmente sus templos, no deja de ser interesante recordarlas.

Para empezar, el grupo más numeroso de estas imágenes está formado, lógicamente, por los Cristos crucificados. De hecho, la práctica totalidad de las iglesias, ermitas y capillas cuentan al menos con uno, aunque lo más normal es que en las parroquias nuevas sean de estética moderna, lo que les hace poco indicados para salir a la calle. No obstante, y además de los tres que participan habitualmente en las procesiones de la Semana Santa -Doctrinos, Agonía y Trabajos-, hay un buen puñado de crucifijos que podríamos denominar clásicos; así, entre otros muchos están los dos de la Catedral-Magistral, el de San Felipe, retirado del presbiterio tras la reconstrucción del retablo fingido y ahora en la sacristía, o el de la parroquia de Santa María.


Catedral-Magistral. Crucifijo de Fernando Cruz Solís
Boceto (izquierda) y aspecto actual de la imagen (derecha)


De todos ellos el más interesante por su ubicación es el que está ubicado en el crucero de la Catedral-Magistral, obra de Fernando Cruz Solís aunque se ha afirmado erróneamente que era de Juan de Ávalos, no siendo tampoco cierto -así me lo han comunicado el hijo y los hermanos del escultor- que se presentara al concurso que se convocó para la basílica del Valle de los Caídos, tal como se puede leer en algunas fuentes que le asignan incluso el segundo puesto en el mismo tras la obra ganadora, realizada por el escultor Julio Beobide.

En realidad el Cristo de la Catedral-Magistral fue un encargo de José Manuel González Valcárcel, arquitecto responsable de la 5ª Zona del Patrimonio Artístico Nacional, para este templo, aunque Fernando Cruz López, el hijo del escultor que me ha proporcionado la información, ha encontrado un presupuesto fechado en noviembre de 1971 -más o menos la época en la que el crucifijo llegó a la Catedral-Magistral- que el artista remitió al Ayuntamiento de Madrid por una talla destinada al crematorio del cementerio de la Almudena la cual, según todos los indicios, debió de ser la que acabara recalando finalmente en la actual catedral complutense, tal como lo indican las fotografías de los bocetos en barro y escayola que amablemente me ha remitido.

El crucifijo se instaló inicialmente en el testero del presbiterio, el cual presidía flanqueado por las imágenes de los Santos Niños, pero tras la última restauración del templo fue colgado de la bóveda del crucero, en una disposición ciertamente peculiar que no recuerdo haber visto en ninguna otra iglesia.

Su autor, Fernando Cruz Solís (Sevilla, 1923 - Manzanares el Real 2003) fue un importante escultor catedrático de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, responsable de obras tales como las monumentales puertas de bronce de la basílica del Valle de los Caídos, cuatro grupos escultóricos del monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles, la estatua de Santa Teresa del monasterio de la Encarnación de Ávila y, ya dentro de la imaginería de la Semana Santa, el Cristo Yacente de Guadalajara.




Catedral-Magistral. Cristo de la Agonía


También en la Catedral-Magistral, pero en una hornacina lateral cercana a la puerta principal se venera el crucifijo conocido con el nombre de Cristo de la Agonía -no confundir con la imagen titular de la cofradía de este nombre-, que fue tallado por Tomás Casado Herrero, un imaginero salmantino radicado en Alcalá, donde residió los cuarenta últimos años de su vida. La imagen fue tallada en los años 60 del siglo pasado a petición del canónigo de la Catedral-Magistral Ricardo Íñiguez, con la intención de colocarla -algo que finalmente no se hizo- presidiendo el altar mayor del templo. Destaca en la talla la expresividad de su rostro, mientras la falta de proporciones de su cuerpo se debe al hecho de que fue ideado para ser colocado en alto y visto en escorzo, no frontalmente tal como ahora ocurre.




Oratorio de San Felipe. Crucifijo


Del crucificado de San Felipe pocos son los datos que puedo aportar, salvo los que tomo del reciente catálogo de las obras de arte del oratorio, realizado por Francisco Javier Caballero e incluido en el reciente libro “El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares. Crónica de la conservación de su patrimonio”, en el cual he tenido la satisfacción de participar: se trataría de una obra anónima del siglo XVIII de la que cabe resaltar su cuidado estudio anatómico, la expresión del rostro y la minuciosidad del paño de pureza.


Parroquia de Santa María. Crucifijo
Fotografía de los años cuarenta (Fernando de Castro) (izquierda) y actual (derecha)


Poco era lo que conocía sobre el crucifijo de la parroquia de Santa María, tan sólo el dato comunicado don Manuel Palero, párroco de la misma durante muchos años, de que lo había realizado un preso de la cárcel de Alcalá. Y efectivamente así fue, tal como recientemente me ha confirmado su hijo, don Fernando de Castro San Miguel. Su autor fue Fernando de Castro Martín, un prisionero republicano que estuvo internado en la cárcel de Alcalá hasta 1946, fecha en que fue liberado. Este escultor labró el Cristo en los Talleres Penitenciarios con destino a la sala del Tribunal Supremo, en la cual presidió la apertura del año judicial. Lamentablemente el artículo de Yugo y Flechas donde se informa de la noticia carece de fecha, pero según don Fernando de Castro debió de ser en 1942 ó 1943; no más tarde, puesto que en 1943 se dejó de publicar este periódico. Aunque hasta hace poco desconocía el paradero actual del crucifijo, en febrero de 2016 me confirmó que lo había fotografiado en el salón de plenos del Tribunal Supremo durante una jornada de puertas abiertas.


Salón de plenos del Tribunal Supremo. Versión definitiva del Crucifijo de Fernando de Castro Martín
Fotografías de Fernando de Castro San Miguel


El crucifijo que se conserva en la parroquia de Santa María hubo de ser, pues, un modelo previo a escala natural, probablemente realizado en barro o escayola y policromado por el propio autor. Que yo sepa nunca ha participado en los desfiles procesionales de la Semana Santa, algo fácil de entender dada la fragilidad del material en el que está realizado, lo que no impide que su valía artística sea notable incluso tratándose de un simple boceto.

Durante mucho tiempo la imagen estuvo situada a los pies del templo, junto a la puerta de entrada de la izquierda, donde todavía hoy se puede apreciar la moldura que rodeaba a la cruz, totalmente discordante con el San Nicolás de Bari que ocupa ahora ese lugar. Hace algunos años fue trasladada a la capilla central de ese mismo lado, y allí estuvo hasta que, en diciembre de 2008, fue reemplazada por la nueva imagen de Cristo en su Sagrado Descendimiento, por lo cual actualmente no puede ser contemplada. Es una lástima, puesto que existen en otras capillas imágenes de mucha menor calidad que por el contrario sí han sido respetadas.




Convento de San Diego. Crucifijo


Aunque la pequeña capilla del convento de las clarisas de San Diego carece de valor artístico, el crucifijo que la preside sí merece la pena ser reseñado, por más que no aparente ser demasiado antiguo, ya que su diseño es totalmente clásico.


Capilla de San Ildefonso. Cristo Agonizante (izquierda) y detalle (derecha)


Un crucifijo interesante es el Cristo Agonizante que, según había oído, sería una copia del Cristo de los Doctrinos, con el cual no cabe duda de que presenta un parecido notable. Yo lo recuerdo, hace muchos años, en la capilla del Instituto Complutense cuando éste todavía estaba ubicado en el Colegio de San Pedro y San Pablo, en la plaza de la Universidad. Cuando el instituto se trasladó a su sede actual del Val y San Pedro y San Pablo quedó temporalmente vacío hasta que fue ocupado por la Universidad, la imagen pasó a la Capilla de San Ildefonso, donde se conservó durante mucho tiempo hasta que, a raíz de la reciente restauración de la Capilla, éste fue retirado junto con el resto de la imaginería que en ella se conservaba, sin que por ahora haya sido repuesto.

Un reciente artículo de José María Vicente Heredia1, que era el director del instituto cuando tuvo lugar su traslado en 1977, me ha permitido ampliar la información sobre esta imagen. Tras la instalación del instituto en el Colegio de San Pedro y San Pablo en 1957, con destino a la capilla -algo habitual entonces- se adquirieron dos imágenes, una Inmaculada y una copia del Cristo de los Doctrinos. El Cristo fue tallado en 1959, y se expuso al culto por vez primera el 7 de marzo de 1960. En cuanto a su realización, ésta correspondió a los Talleres Granda, entonces radicados en Madrid y en la actualidad asentados en Alcalá. Su similitud con el Cristo de los Doctrinos no es casual, ya que fue un deseo del claustro de profesores que proporcionaron a los responsables de los Talleres Granda una colección de fotografías de éste para ser utilizadas como modelo. Más difícil resulta determinar el nombre del imaginero que lo talló ya que en estos talleres se suele trabajar en equipo, pero el autor del artículo atribuye la dirección del trabajo a Eduardo Pino Lozano, que ejerció este cargo entre 1950 y 1965.

También aporta José María Vicente datos del paradero actual de la imagen. Retirada de la capilla del instituto tras la marcha de éste en 1977, pasó primero por el despacho del presidente de la Comisión Gestora de la aún no nacida Universidad de Alcalá, siendo posteriormente fue arrinconada en diferentes almacenes hasta su traslado en 1984 a la Capilla de San Ildefonso, donde permaneció, como ya ha sido comentado, hasta que en 2010 fue retirada y arrumbada de nuevo en el vecino edificio del cuartel del Príncipe, donde permanecía en julio de 2014. Huelga decir que esta talla merecería un mejor destino y, si la Universidad ya no está interesada en ella, debería ser cedida a alguna iglesia.




Parroquia de San Bartolomé. Cristo de la Paz


También tiene interés el de la parroquia de San Bartolomé, cuya advocación oficial es el de Cristo de la Paz, instalado allí a raíz de la fundación de la parroquia a principios de los años setenta.


Convento de la Imagen. Crucifijo y Virgen Dolorosa (izquierda) y detalle de Virgen Dolorosa (derecha)


Diferente de estilo, ya que pertenece a la escuela de Olot -talleres imagineros que realizan imágenes en serie que es fácil encontrar por toda España-, es el Cristo que se conserva en la iglesia de las carmelitas de la Imagen, que recuerda un tanto -aunque no son iguales- al de la Agonía, también procedente de esta ciudad gerundense. El Cristo de la Imagen está acompañado por una Dolorosa también de la misma escuela, aunque le falta el San Juan que completaría el Calvario.




Convento de las Agustinas. Cristo de la Inspiración del Ángel


También tenemos al Cristo de la Inspiración del Ángel, que ésta es la advocación completa del crucifijo que preside el altar mayor de la iglesia del convento de las Agustinas. Carezco de datos acerca del origen de esta imagen, aunque supongo que será de factura moderna -pese a su diseño clásico- dado que hasta hace pocos años no se concluyó la larguísima restauración de la iglesia, destrozada durante la guerra civil, y todavía posterior es el actual retablo, que sustituye al extraño y a todas luces inadecuado diseño -una cruz de hierro pintada de color blanco- que se instaló originalmente en sustitución del desaparecido -y magnífico- retablo original.




Convento de Santa Catalina. Crucifijo


En la capilla del convento de dominicas de Santa Catalina, remodelada en los años setenta del pasado siglo en un estilo que poco tenía que ver con el aspecto más tradicional que tuvo hasta entonces, se conserva este crucifijo de atormentada anatomía que, al igual que ocurre con el de la Catedral-Magistral, no está adosado al testero del presbiterio, como suele ser lo habitual, sino colgado del techo.




Hospital de Antezana. Crucifijo


En la capilla del Hospital de Antezana también cuentan con un Cristo crucificado de interés, aunque de tamaño inferior al natural.




Parroquia de San Marcos. Crucifijo


El siguiente crucifijo es el de la parroquia de San Marcos, del cual desconozco su advocación. Esta parroquia, que cubre el servicio religioso del barrio de Venecia, es moderna y está instalada en los bajos de un edificio de viviendas, lo que no impide que su aspecto interior sea acogedor. Este crucifijo preside el muro que oficia de altar mayor, flanqueado por sendas imágenes de la Virgen y del titular del templo, el evangelista san Marcos. Aunque con toda probabilidad se trata de una obra moderna, presumiblemente de serie, su diseño es clásico y asimismo atractivo.




Parroquia de San Juan de Ávila. Crucifijo


Al otro extremo de la ciudad, en el barrio del Chorrillo, la parroquia de San Juan de Ávila cuenta con este crucifijo que se alza en el presbiterio.




Parroquia de Santo Tomás de Villanueva. Crucifijo


Termina la relación de Cristos crucificados con el existente en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, una de las más recientes de la ciudad, radicada en el barrio de Espartales. Tras estar ubicada durante varios años en unos barracones prefabricados, cuenta hoy con un espléndido templo en cuyo testero fue colocado el crucifijo que ya presidía las instalaciones provisionales.




Cristos Yacentes de las Úrsulas (arriba) y de las Bernardas (abajo)


Junto con estos crucifijos tenemos -o teníamos- otros dos Cristos Yacentes además del de la cofradía del Santo Entierro. El primero de ellos se venera en la iglesia de las Úrsulas y fue utilizado en 2003 para la procesión de la residencia de ancianos, pero su excesivo peso -parece ser que no se trata de una talla ideada para ser procesionada- hizo que en años sucesivos se renunciara a hacerlo, por lo que ésta fue la única vez que salió de su iglesia. El otro Cristo Yacente estuvo en una de las capillas de la iglesia de las Bernardas hasta que esta congregación religiosa abandonó Alcalá en el año 2000, ya que se lo llevaron con ellas. Era una talla antigua que se salvó milagrosamente de los destrozos de la Guerra Civil -se cuenta la anécdota de que fue disfrazado de miliciano-, y había sido restaurada recientemente. Que yo sepa, este Cristo tan sólo salió en procesión, bajo la advocación de Cristo de la Luz, durante algunos años a finales de la década de los cuarenta, pero la reconstitución en 1949 de la cofradía del Santo Entierro -que era la que participaba en las procesiones de Semana Santa, con su imagen titular, antes de la Guerra Civil- hizo que el Cristo de la Luz dejara de hacerlo a partir de entonces.




Cristo atado a la Columna del Hospital de Antezana


La iconografía de Jesucristo, en lo relativo a las imágenes pasionales, se completa con dos representaciones de Cristo atado a la Columna muy diferentes entre sí. La primera de ellas es una pequeña talla -no tendrá más de un metro de altura- que se conserva en la capilla del Hospital de Antezana. Tan sólo esta fotografía es lo que puedo aportar sobre él, aunque aparentemente la imagen no es reciente.


Convento de la Imagen. Cristo del Silencio en su flagelación, de Luis Álvarez Duarte


En los primeros días de febrero de 2014 llegó al convento de carmelitas de la Imagen el Cristo del Silencio en su flagelación tallado por el prestigioso imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte, un encargo realizado por esta comunidad religiosa hace algún tiempo. La sorpresa fue que no llegó solo sino acompañado por la Virgen de los Dolores en su Esperanza, también obra de Álvarez Duarte y asimismo adquirida por la comunidad carmelita. De esta manera el patrimonio artístico de la Semana Santa alcalaína se ve incrementado en dos magníficas tallas cuya valía artística queda fuera de toda duda. Ambas fueron solemnemente bendecidas el 24 de mayo de 2014 en la capilla del convento, permaneciendo expuestas a la veneración pública hasta el día 25 de mayo antes de ser trasladadas de nuevo a la clausura.


Convento de la Imagen. Virgen de los Dolores y Esperanza, de Luis Álvarez Duarte


Aunque llegaron a circular por Alcalá algunos rumores acerca de la posibilidad de que las dos imágenes de la cofradía del Cristo de la Columna, ésta y la de la Virgen de las Lágrimas, o cuanto menos la primera, pudieran ser reemplazadas en un futuro por las de Álvarez Duarte, éstos han sido desmentidos por las religiosas carmelitas, las cuales han indicado que no está previsto que las dos nuevas imágenes tomen parte en las procesiones de Semana Santa, permaneciendo en clausura en el interior del convento.




El paso con las imágenes del Cristo del Silencio en su flagelación y Santa Teresa de Jesús
preparado en la iglesia de la Imagen para la procesión extraordinaria


Sí participó el Cristo del Silencio en su flagelación en una procesión extraordinaria celebrada el 15 de octubre de 2015 con motivo de la clausura del quinto centenario de santa Teresa, junto con una imagen de la propia santa carmelita. La inusual combinación de una imagen penitencial y otra de gloria se debió al hecho de que santa Teresa era particularmente devota de esta advocación de la Pasión de Cristo, hecho que la comunidad carmelitana quiso conmemorar como colofón de los actos realizados en honor de la santa abulense.


Convento de las Bernardas. Dolorosa (izquierda) y Piedad (derecha)


Continuemos con las Vírgenes. Puesto que ya he hablado de las representaciones marianas que se conservan en el convento de la Imagen, la Dolorosa que acompaña al crucifijo y la recién llegada Virgen de los Dolores en su Esperanza, voy a pasar a otras dos que se conservaban en el convento de las Bernardas y de las que desconozco si en la actualidad siguen permaneciendo en el museo o si, por el contrario, se las llevaron las monjas, al igual que hicieron con el Cristo Yacente, cuando se marcharon de Alcalá. La primera de ellas es una Dolorosa, quizá la que, bajo el nombre de Virgen de la Soledad, salió en procesión durante los primeros años de la posguerra acompañando al Cristo de los Doctrinos cuando todavía no se había reconstituido la actual cofradía de este nombre. La segunda es una Piedad -similar a la advocación de las Angustias- datada en el siglo XVIII. Que yo sepa nunca ha salido en procesión, algo que puede deberse a lo menguado de su tamaño, muy inferior al natural.


Imagen de la Virgen de la Soledad de los años cincuenta
Izquierda, fotografía de la época (tomada de la página web de la cofradía)
Derecha, fotografía tomada en 1991 en el convento de las Claras


La siguiente Virgen constituye un caso curioso. Se trata de una Dolorosa, bastante parecida a la de la cofradía del Santo Entierro, que se conserva, o al menos se conservaba en 1991, que es cuando hice la foto, en la clausura del convento de las Claras. Era Viernes Santo, y como la Dolorosa del Santo Entierro había sido trasladada a la Catedral-Magistral para instalarla en su carroza, las monjas decidieron cubrir temporalmente su hueco con la citada imagen. Puesto que me picó la curiosidad, además de fotografiarla indagué sobre su procedencia; según me dijeron, al parecer se trataba de la imagen de serie que adquirió la cofradía de la Soledad tras su reconstitución en 1950 -la original había sido destruida en la Guerra Civil-, la cual figuró como titular de la misma hasta que fue sustituida en 1961 por la actual, obra del imaginero Castillo Lastrucci. Por aquel entonces la cofradía estaba asentada en la parroquia de Santa María y, al trasladarse a las Bernardas, al igual que hiciera la del Cristo de Medinaceli dejó la primitiva imagen en su antigua sede. Pasado el tiempo la parroquia la cedería al convento de las Claras, donde desconozco si, a la fecha de hoy, se sigue conservando, ya que al parecer su estado de conservación no era bueno.


Convento de las Úrsulas. Nuestra Señora del Mayor Dolor y el Traspaso. Fotografías de Juan de la Plaza




Imagen original de Nuestra Señora del Mayor Dolor y el Traspaso, de Sevilla


Mucho más reciente, ya que data de 2007, es la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor y el Traspaso, copia de la homónima sevillana titular del paso de palio que acompaña al famoso Jesús del Gran Poder y fruto, al parecer, de una iniciativa particular que pretendía crear una nueva cofradía de Semana Santa en Alcalá. Lamentablemente la constitución de la nueva cofradía encalló durante el proceso de redacción de sus estatutos y la iniciativa acabó frustrándose, de modo que esta cofradía no llegó siquiera a nacer. Desde entonces la imagen se conserva en la clausura del convento de las Úrsulas, sin estar expuesta al culto en la iglesia del citado monasterio.


Virgen de la Amargura. Fotografías de José Diego Fagundo Espina (izda.) y Manuel Centeno (dcha.)


Desde septiembre de 2014 se rinde culto en la capilla de la casa de hermandad de la cofradía de la Virgen del Carmen a una Dolorosa tallada en 2011 por el imaginero sevillano Fernando Murciano Abad la cual, tras ser adquirida por varios particulares en junio de 2014, fue bendecida el 3 de octubre de 2015 en la iglesia de las Carmelitas de Afuera bajo la advocación de Virgen de la Amargura. Según fuentes de la cofradía, que tiene cedida la talla en calidad de depósito, por el momento no está previsto que la Virgen salga en procesión, aunque tampoco se descarta que esto pudiera ocurrir en un futuro dependiendo de la voluntad de sus propietarios.

Y eso es todo por el momento, aunque a buen seguro me habré dejado cosas en el tintero. Por tal motivo, si alguien pudiera ampliar esta información, le estaría muy agradecido de que así lo hiciera.




1 VICENTE HEREDIA, José María. Historia de dos imágenes del Instituto Complutense. Anales Complutenses, XXVII, pp. 101-128. Alcalá de Henares, 2015.


Publicado el 16-4-2005, en el nº 1.900 de Puerta de Madrid
Actualizado el 24-2-2017