Crónicas de un pueblo, una serie con sabor alcalaíno





Crónicas de un pueblo, emitida entre julio de 1971 y febrero de 1974 a lo largo de 112 episodios -114 según la Wikipedia- disponibles en RTVE Play, es sin lugar a dudas una de las series más icónicas de toda la historia de la televisión española.

Aunque la indisimulada intención del régimen franquista, al que entonces le quedaban muy pocos años de vida, no era otra que la de adoctrinar a los espectadores sobre las leyes promulgadas en remedo de una inexistente constitución, merced a los guiones de Juan Farias y otros escritores1, con Antonio Mercero como principal director2 y el elenco de actores -Emilio Rodríguez, Jesús Guzmán, Rafael Hernández, Fernando Cebrián, Tito García y Xan das Bolas, entre otros3- la serie trascendió de sus motivaciones iniciales convirtiéndose en una espléndida creación costumbrista salpicada de toques neorrealistas y humorísticos, lo que la catapultó con todo merecimiento a una popularidad que muy pocas otras lograron.

Yo, que contaba con doce años de edad en el momento de su estreno, pronto me aficioné a ella haciendo caso omiso -al igual, supongo, que el común de los espectadores- de las parrafadas propagandísticas que los sufridos actores, en especial el maestro encarnado por Emilio Rodríguez, se veían obligados a soltar viniera o no a cuento, disfrutando con las sencillas pero excelentemente bien narradas historias en las que se relataba la vida cotidiana de un pequeño pueblo español de la época.

El pueblo en cuestión era el ficticio Puebla Nueva del Rey Sancho, trasunto de la vecina localidad de Santorcaz donde se rodaron la mayor parte de las escenas exteriores. Santorcaz, villa del antiguo alfoz complutense con una importante historia y un relevante patrimonio artístico, se asienta en la comarca de La Alcarria a 17 kilómetros de distancia de Alcalá, lindando con la provincia de Guadalajara a través de los municipios de Pozo de Guadalajara y Pioz. Cuenta en la actualidad con 998 habitantes, aunque en el momento del rodaje de la serie éstos eran tan sólo alrededor de 550. Puesto que muchos de ellos intervinieron en pequeños papeles de la serie, como cabe suponer el rodaje supuso un acontecimiento capital en la vida de esta pequeña y tranquila villa.

Pero no sólo se rodaron escenas en Santorcaz, ya que algunas de ellas se desarrollan en Alcalá y en el Henares a la altura del puente de la carretera de Los Santos de la Humosa, localidad cercana -tan sólo la separan 5 kilómetros- a Santorcaz. Pese a los más de cincuenta años transcurridos yo las recordaba de cuando emitieron la serie, aunque sin apenas detalles. Así pues, éste fue el primer motivo del artículo.

El segundo estuvo motivado por la sorpresa que me causó descubrir que en la página oficial de Alcalá Film Office, el organismo municipal encargado de promover los rodajes cinematográficos en nuestra ciudad, y en concreto en la sección dedicada a las series de televisión, Crónicas de un pueblo brillaba por su ausencia pese a ser con toda probabilidad la primera que contó con escenas rodadas en ella, al igual que tampoco lo hace la Wikipedia en la sección Categoría: Series de televisión ambientadas en Alcalá de Henares. Así pues, intentaré enmendar en lo posible esta injustificable ausencia.

Para empezar me encontraba con un inconveniente: dada la longitud de la serie no me era posible ver la totalidad de los episodios, pero en la práctica no me costó demasiado trabajo encontrar escenas en las que aparecía Alcalá -aunque quizás no todas- gracias a que contaba con un indicio que me permitió tirar del hilo. Yo recordaba que cuando los protagonistas de la serie necesitaban realizar alguna gestión o compras fuera del pueblo se dirigían a la cabecera comarcal, también imaginaria, que no era otra que Alcalá... pero ahí acababa mi memoria. Decidí entonces buscar en los episodios en los que aparecían sus viajes en autobús; y acerté puesto que éste, un desvencijado armatoste propio de las aventuras de Mortadelo y Filemón -aquí el fino humor de los guionistas y los directores envuelve una sutil crítica del abandono de las zonas rurales del país- que merece ser considerado un protagonista más por derecho propio junto con su conductor, el gruñón y entrañable Dionisio (Rafael Hernández).




Fotograma de El recadero. Se aprecia el rótulo BUEN AIRE - PUEBLANUEVA DEL REY SANCHO


Lo que no recordaba era como se llamaba el alter ego complutense, algo que descubrí en el episodio número 84 titulado El recadero, donde el párroco del pueblo se convierte en narrador para explicar que el autobús realiza un trayecto diario de ida y vuelta entre Puebla Nueva del Rey Sancho y Buen Aire, con sus habituales retrasos e incidentes. Así pues misterio resuelto, aunque llama la atención el pintoresco nombre con el que bautizaron a nuestra ciudad los guionistas de la serie.




Fotograma de La visita de la inspectora


En este episodio no aparece Alcalá, pero sí en el número 2 titulado La visita de la inspectora. Su argumento es sencillo y un tanto berlanguiano: el dueño del bar del pueblo recibe la visita de la nueva inspectora de sanidad del distrito, la cual le comunica que a causa de sus reiteradas negativas a subsanar las deficiencias sanitarias del establecimiento, ha decidido precintarle el local. Es necesario resaltar un detalle significativo, la crítica al machismo imperante en la época, y todavía más en el ámbito rural; el hostelero, acostumbrado a entenderse con el anterior inspector, se queda bloqueado al verse sometido por una mujer que, por si fuera poco, es joven y atractiva.




Fotograma de La visita de la inspectora


Tras un intento frustrado por convencerla siente herido su orgullo masculino empecinándose en su negativa de arreglar el bar, lo cual le lleva a un callejón sin salida viéndose enfrentado a la irritación de los parroquianos privados de su lugar de reunión social. Finalmente serán las mujeres del pueblo, otra crítica sutil al machismo, quienes hartas de soportar a sus maridos y sus amigos haciendo las tertulias en sus propias casas, quienes zanjarán el problema forzando al testarudo tabernero a hacer las reformas debidas.




Fotograma de La visita de la inspectora


Alcalá aparece a raíz del viaje del atribulado hostelero a Buen Aire, donde tiene su despacho la inspectora, en un frustrado intento de sobornarla con unas botellas muy al estilo de la España profunda. El autobús sale de Puebla Nueva, discurre por carreteras de la zona y aparece pasando por la Puerta de Madrid para dirigirse a la calle Cardenal Sandoval, donde se detiene para que bajen los viajeros. Es una escena muy breve, apenas quince segundos a partir de los 10:49 minutos de metraje, pero el escenario urbano elegido no pudo ser más significativo.




Fotograma de Un domingo completo


Pasamos ahora al episodio número 85, Un domingo completo, escrito para concienciar a los espectadores sobre la conveniencia de donar sangre. Braulio (Jesús Guzmán), junto con su mujer y su hija y Goyo, el alguacil del pueblo, van a pasar el día a Buen Aire. Tras bajarse del autobús, escena que no aparece, se encuentran en la calle de San Juan esperando para coger un taxi que les lleve al centro... estando a poco más de medio kilómetro de distancia de la plaza de Cervantes; cosas de la televisión. Y aquí es la inconfundible torre de la Catedral-Magistral la que aparece al fondo de la escena. Toman el taxi y éste, para llevarlos al centro, discurre por la calle de San Julián, tuerce hacia la ronda de la Pescadería y choca contra un camión resultando sus ocupantes heridos, en especial la niña. La escena se desarrolla desde el minuto 9:01 al 11:15. El resto del episodio, como cabía esperar con final feliz, ya no reproduce ninguna otra vista de Alcalá.




La calle de San Julián y la ronda de la Pescadería en Un domingo completo


No he encontrado ninguna otra secuencia rodada en Alcalá, pero sí varias en el Henares. Así, en el episodio número 12, Río arriba, éste es por derecho propio el principal protagonista, ya que aparece en varias ocasiones a lo largo del metraje. Como ya he comentado estas secuencias no están rodadas en Alcalá, sino en las proximidades del puente de la carretera de Los Santos de la Humosa y en lo que pudiera ser, aunque resulta difícil identificar el lugar exacto, el meandro que forma detrás de El Encín a algo más de kilómetro y medio río abajo, ya que a la altura del puente el Henares discurre alejado de las estribaciones de los cerros cuyos cortados se ven al inicio; en cualquier caso ubicaciones apropiadas ya que no existían entonces, ni existen ahora, edificaciones que pudieran alterar el carácter rural del río.




Los inconfundibles cortados del Henares. Fotograma de Río arriba


El argumento, como era habitual en la serie, es sencillo. De repente empiezan a aparecer peces muertos en el río descubriéndose que se trata de pesca con dinamita, una práctica prohibida. El cabo de la Guardia Civil sospecha que pudiera ser alguien del pueblo, quizás un vago -eufemismo de la época para designar a los mendigos-, pero el alcalde no desea que el asunto trascienda, y mientras la pesca con dinamita continúa convoca a los lugareños para organizar batidas con las que se pueda identificar, y si es posible capturar, al delincuente. Así lo hacen con éxito, resultando ser un personaje ajeno al pueblo, para alivio de todos, que al parecer vendía los peces así cobrados a restaurantes de la zona. Y, por supuesto, también hubo la inevitable ración del Fuero de los Españoles, en este caso haciendo hincapié en la presunción de inocencia... algo paradójico tratándose de una dictadura que incluso en su etapa tardía no paraba mientes a la hora de encarcelar a quienes le resultaban incómodos.




Otra vista del Henares. Fotograma de Río arriba


Como curiosidad cabe reseñar que, según se explica, los peces masacrados eran barbos, una especie habitual en el Henares pescada con fines deportivos y carente de valor comercial, por lo cual resulta fuera de sentido que alguien se arriesgara a pescar ilegalmente unos peces que no valían nada. Eso sí, cabe suponer que los responsables del rodaje fueron respetuosos con la fauna del río, ya que los peces muertos que se muestran no parecen barbos sino más bien unas prosaicas sardinas.




El puente de la carretera de Los Santos sobre el Henares. Fotograma de Río arriba


Volvemos a encontrar al Henares en el episodio número 16, La oveja negra, entre el minuto 2:45 y el 7:30. Ahora los críos del pueblo, que ya tuvieron una importante participación en el asunto de los peces muertos, deciden hacer una travesura: robarle un cordero al pastor cuando éste se encuentra tranquilamente con su rebaño a la orilla del Henares. Al final se aclarará todo: puesto que éste era negro, el único del rebaño, habían decidido pintarlo de blanco para que no fuera discriminado, una manera sutil de criticar el racismo en una España en la que entonces la población de raza negra era prácticamente inexistente. En esta ocasión sí es posible identificar el lugar en el que fue rodada al menos parte de la escena ya que al fondo aparece la silueta del puente de Los Santos, aunque parece como si el resto de ella lo hubiera sido en el meandro del episodio anterior ya que en el tramo cercano al puente, tal como se aprecia en el fotograma y también en las fotografías de Google Maps, el curso del río describe un trazado prácticamente recto.




De nuevo el Henares en La oveja negra


Finalmente en el episodio número 49, La boda, se recuerda una vieja tradición rural, la cencerrada que se montaba a los novios próximos a la boda cuando uno de ellos era viudo, si la diferencia de edad entre ambos era grande o uno era forastero. En la serie quien se casa es nada menos que el alcalde, un solterón empedernido al que en vísperas de la boda le entra un irrefrenable pánico escénico. Cuando está dudando si acudir a la iglesia o no, paseando por las cercanías del río, es decir, el Henares, se cruza con una pareja de ancianos tiernamente enamorados que no ocultan su amor mutuo (15:30 a 16:30 minutos de metraje). A poco aparece un amigo suyo y el alcalde le pregunta: ¿qué te parece esa pareja de chiflados?, a lo que éste le responde: la felicidad. Lo cual sirve para convencerlo de que nunca es tarde si la dicha es buena, celebrándose la ceremonia con la asistencia de todo el pueblo. Cercana al río se atisba una ermita que, cabe suponer, debe de tratarse de la de la Virgen de la Humosa, aunque en la actualidad su entorno está tan cambiado que el de la serie resulta prácticamente irreconocible.




Fotograma de La boda con el Henares al fondo


Y eso es todo... por el momento. Aunque revisé un buen número de episodios sin resultado, siempre cabe la posibilidad de que haya alguna otra escena relacionada con Alcalá o con el Henares en los restantes. Así pues, si alguien descubriera alguna nueva, le agradecería mucho que me lo comunicara.




1 Según la base de datos IMDB los guiones de la serie se repartieron de la siguiente manera: Juan Farias, 67; Juan Alarcón Benito, 35; Antonio Mercero, 17; Víctor Jorge Ruiz, 9; Miguel Picazo, 5; Felipe Santiuste, 5; Antonio Fos, 1 y Lola Salvador, 1. He encontrado uno más, Omar del Azar Suaya, que firma el episodio nº 107, Los chicos crecen. La suma total es superior al número de episodios emitidos debido a que parte de los guiones fueron firmados por dos o más de los autores citados.

2 También según IMDB Antonio Mercero dirigió 53 episodios; Antonio Giménez Rico, 33; Julio Coll, 9; Miguel Lluch, 9 y Miguel Picazo, 5. En esta ocasión el total de 109 es inferior a los episodios rodados, sin que pueda encontrarle una explicación.

3 Ver el elenco completo en IMDB.


Publicado el 30-11-2025