El gafe





El gafe es una comedia rodada en 1958 y estrenada en 1959 bajo la dirección de Pedro Luis Ramírez y guión de Vicente Escrivá, ambos prolíficos autores durante varias décadas. Está protagonizada por José Luis Ozores, Antonio Garisa y Teresa del Río, y es una típica película de su época que no renuncia ni al costumbrismo ni a la ternura, lo que no supone menoscabo alguno a un guión hilarante y en ocasiones punzante dando como resultado un filme divertido y entretenido, algo que no es poco en comparación con tantas pretenciosas películas equivalentes más modernas que oscilan entre lo tedioso y lo insoportable.

Su argumento es sencillo, aunque muy bien hilvanado. Felipe Urrutia (José Luis Ozores) es un modesto empleado de banca que carga sobre sí la acusación de ser un gafe, por lo cual es evitado por sus compañeros de trabajo e invitado por sus superiores a tomarse un descanso, insinuación que no acepta despidiéndose indignado del banco. En una divertida escena que tiene lugar en el cementerio se sabrá que el gafismo le fue traspasado por un amigo en el momento de su muerte, sin que sus reiteradas visitas a su tumba le sirvan al bueno de Urrutia para convencer al difunto de que le retire el indeseado don.

Allí conoce a Julia (Teresa del Río), una atractiva joven de la que rápidamente se hará novio, aunque le angustia el temor de poder perjudicarla involuntariamente tal como les ocurres a todos quienes tienen la mala suerte de acercarse a él. Pero su amigo, el taxista Paco Palomo (Antonio Garisa) no piensa igual ya que ve en su poder no algo negativo sino justo lo contrario, la posibilidad de hacer negocio dado que el mal de unos puede redundar en el beneficio de otros, algo que bien encauzado puede revertir en beneficio propio.

Felipe, abrumado por la pérdida del trabajo, acepta a regañadientes la propuesta de su amigo, que se encarga de buscar clientes. Así, consigue que los espectadores acudan a un cine vaciando al situado enfrente; hace lo propio en varios restaurantes; logra que varios sobrinos consigan al fin la herencia de su anciano tío, recalcitrante a morirse... todo lo cual ocurre con total impunidad para él, puesto que con la ciencia y las leyes en la mano nadie le podrá acusar de ser el causante de ello. Sin embargo, y atemorizado, decide alejarse de Julia.

Mientras tanto Paco continúa con sus trapisondas y decide dar un golpe maestro: se pone en contacto con los directivos del Sporting C.F., un equipo de provincias que se encuentra en trance de descender a segunda división, ofreciéndoles la posibilidad de salvarse a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero, siempre con la garantía de lograrlo aunque ello suponga la difícil tarea de vencer en tres partidos consecutivos al Real Madrid en casa y al Athletic de Bilbao y al Barcelona en sus respectivos campos.

Para ello se desplazarán a la innominada e imaginaria ciudad sede del Sporting y posteriormente a Bilbao y Barcelona, logrando plenamente sus objetivos para satisfacción de Paco pero no de Felipe, que se siente cada vez más abrumado. Sin embargo, a la vuelta a Madrid ocurre lo inesperado: un desconocido visita a Felipe presentándose como cuñado de su difunto amigo y aspirante a gran maestro gafe, el cual se lamenta de que el finado no le transmitiera a él el poder proponiéndole que lo compartan. Felipe le responde que no tiene el menor interés en preservarlo y le ofrece cedérselo, lo cual realizan siguiendo el ritual prescrito para estos casos para satisfacción de ambos.

Libre ya de su maldición Felipe intenta recobrar su vida normal y su relación con Julia, lo cual no le resultará fácil dado que Paco está empeñado en no creerle puesto que no desea renunciar a la gallina de los huevos de oro, e incluso tropieza con los directivos de su antiguo banco dado que éstos le proponen admitirle de nuevo... siempre y cuando acceda trasladarse a un banco de la competencia, con la oculta intención de arruinarlo en beneficio propio. Felipe se ve obligado a aceptar dado que todos se niegan a aceptar que ha perdido por completo sus poderes, con los resultados previstos: su nuevo banco hace un gran negocio a costa del antiguo y Paco pierde una importante cantidad de dinero en el hipódromo al apostar contra el caballo que Felipe debería gafar, que resulta ganador, mientras Julia, la única que le ha creído, gana un considerable premio por hacer justo lo contrario. Convencido al fin de que está libre de su pesadilla, Felipe comunica a Julia su deseo de casarse con ella.

La práctica totalidad de la película está rodada en diferentes lugares de Madrid, salvo la parte dedicada al asunto de los partidos de fútbol; e incluso el estadio del ficticio Sporting C.F. es, si no me equivoco, el antiguo Estadio Metropolitano del Atlético de Madrid, situado al final de la avenida de la Reina Victoria.




Arriba, José Luis Ozores espera junto a la sastrería Gutiérrez a que Antonio Garisa salga del portal.
Debajo, los protagonistas pasan frente a la perfumería Darnieves


Alcalá tan sólo aparece en dos breves secuencias. La primera tiene lugar entre los 54:14 y los 55:24 minutos de metraje y se desarrolla en la ficticia ciudad sede del Sporting F.C., en realidad en los soportales de la plaza de Cervantes del tramo comprendido entre las calles Mayor y Cerrajeros, aunque no resulta fácil identificarlo dado que en ningún momento se ven las columnas que hubieran servido de referencia mientras los locales comerciales, salvo una excepción, están completamente cambiados. Paco, es decir Antonio Garisa, sale de entrevistarse con los directivos del equipo por un portal, se reúne con Felipe (José Luis Ozores) que le está esperando en la calle y hacen un corto recorrido en dirección al Ayuntamiento antes de entrar en un bar donde se están radiando noticias sobre el próximo partido.




Ahora lo hacen por Salinas. Obsérvese en el fotograma inferior la lápida de mármol grabada


En su camino pasan frente a cuatro establecimientos: una sastrería, una perfumería y tienda de regalos, una pastelería y el citado bar. La pastelería no es otra que la de Salinas, la cual fue la clave para ubicar la escena puesto que su escaparate se conserva íntegro apreciándose en la película la lápida de mármol grabada. Pero, ¿cuáles son los otros tres? La sastrería era la de Gutiérrez y la perfumería la de Darnieves, ambas desaparecidas.




Finalmente entran en el bar La Viña. Obsérvense los rombos de ladrillo
en la fotografía inferior, procedente de la fototeca municipal


Por último el bar era La Viña, identificable por los rombos de ladrillo que decoraban la fachada, asimismo desaparecido. Me queda la duda de si las escenas correspondientes al interior del bar fueron rodadas en éste o en un estudio, aunque me inclino más por lo primero ya que se aprecia movimiento de personas a través de los cristales.




La locomotora del tren pasando bajo el puente de la N-II.
A la derecha se aprecia el ramal que conducía a la base de Torrejón


La segunda secuencia es todavía más breve, ya que tan sólo dura unos pocos segundos; empieza a los 57:02 minutos de metraje y termina a los 57:05. Refleja, a modo de elipsis, el viaje en tren que hacen los protagonistas camino de un nuevo partido, representado por un tren arrastrado por una locomotora a vapor pasando por debajo del puente. Este puente es por el que la antigua carretera Nacional II cruzaba por encima de la vía férrea algo más allá del Torote, justo en el límite entre los términos municipales de Alcalá y Torrejón pero dentro todavía del de Alcalá. Aunque el puente sigue existiendo está muy modificado, tanto por el ensanchamiento de su luz al ampliarse las vías de dos a cuatro -en realidad se abrió un nuevo vano paralelo al antiguo- como por el ensanchamiento de la calzada de la carretera, actualmente incorporada a la M-300 y desdoblada en dos calzadas. En consecuencia su aspecto es hoy muy diferente al que presenta en la película, pero resulta fácilmente identificable por el acusado ángulo que forman la carretera y las vías al cruzarse, el cual no ha variado pese a los cambios. Asimismo, si nos fijamos con atención veremos que de la vía de la derecha, que es la que conduce a Madrid -el tren se dirige a Alcalá- arranca el antiguo ramal, hoy cortado y en desuso, que enlazaba con la base de Torrejón, lo que despeja cualquier duda. Algo más tarde, a los 58:04 minutos, aparece otra breve escena con otro tren -la locomotora es diferente- cruzando ante la cámara, pero nada en el paisaje permite adivinar si se rodó también en Alcalá o no.

En su libro Alcalá y el cine1 Pedro Ballesteros describe la escena de la plaza de Cervantes pero no la del tren. Afirma también que “en otra escena con el fondo de la Puerta de Madrid, hablan dos personajes para preguntar una dirección”, escena que no he encontrado pese a visualizar con detenimiento la película. Cabe la posibilidad de que la confundiera con otra diferente.

Esto es todo lo que hay; no demasiado, pese a lo cual no deja de ser interesante reseñarlo.




1 Pedro Ballesteros Torres. Alcalá y el cine. Festival de cine de Alcalá de Henares. Alcalá de Henares, 1995.


Publicado el 16-11-2025