El ciclo pictórico de la Vida de San Diego
de Juan García de Miranda



Juan García de Miranda fue un pintor barroco nacido en Madrid en 1677 y fallecido en esta villa en 1749. Discípulo de Juan Delgado, perteneciente al círculo de Antonio Palomino, García de Miranda entró en relación con la corte de Felipe V restaurando cuadros salvados del devastador incendio del Alcázar madrileño de 1734, lo que le valdría ser nombrado pintor de cámara.

Junto a su trabajo para la corte se dedicó principalmente, tal como era habitual entonces, a la pintura religiosa de la que había gran demanda en España, especializándose en series de cuadros dedicados a la Trinidad o a las vidas de la Virgen, de santa Teresa o de san Diego, que es evidentemente la que nos interesa.

García de Miranda recibió el encargo del desaparecido convento de San Diego de nuestra ciudad para pintar una serie de cuadros dedicados a la vida de san Diego, los cuales fueron colocados en el claustro bajo del monasterio. No fue ésta su única intervención, puesto que Pablo Cano describe otras series dedicadas a los también franciscanos fray Francisco Torres, fray Julián de San Agustín y fray Juan Gómez, así como la atribución por Pascual Madoz de su autoría a una amplia colección de retratos conservados en la biblioteca del convento; pero nos centraremos únicamente en la de san Diego.

Según Pablo Cano los primeros cuadros fueron pintados en 1725, aunque los que se conservan están datados entre 1728 y 1731, y estaban colocados en el claustro bajo. Lamentablemente, y como es sabido, el convento fue exclaustrado por la desamortización de Mendizábal en 1836 y demolido en su totalidad, incluyendo la valiosa capilla de San Diego, en 1859, construyéndose sobre su solar el cuartel del Príncipe, actualmente sede de la biblioteca central de la Universidad.

Junto con el edificio Alcalá perdió la mayor parte de su impresionante patrimonio artístico, ya que lo que se logró conservar en la Magistral y en otras iglesias y conventos de la ciudad, así como en el Palacio Arzobispal, desapareció casi en su totalidad en la Guerra Civil o quedó muy dañado como fue el caso del sepulcro del arzobispo Carrillo.

Por fortuna la Vida de San Diego de García Miranda se salvó de los destrozos de la Guerra Civil debido a que había que había sido llevada fuera de Alcalá mucho antes al ser incautada por el Gobierno a raíz de la desamortización. Lamentablemente por razones desconocidas la serie se desbarató, de modo que hoy en día los cuadros están dispersos y presumiblemente parte de ellos en paradero desconocido.

Ni siquiera se conoce con exactitud cuantos cuadros formaban parte de la serie, y la búsqueda de los localizados ha resultado ser casi detectivesca. Wifredo Rincón García cita nueve: La primera formación de San Diego; San Diego en las Islas Canarias; Escena de la vida de San Diego. Estancia en Roma; San Diego en el convento de la Salceda; El milagro de las flores; San Diego sana a dos niños, Milagro de doña María de Peñuela; Curación y acción de gracias del príncipe D. Carlos y El alma de San Diego asiste al traslado de sus reliquias.

A estos nueve cuadros Pablo Cano añade uno más, El milagro del pozo.

El Museo del Prado, en su catálogo digital, recoge las fotografías de siete de ellos pertenecientes a sus fondos: San Diego de Alcalá en las islas Canarias; Curación y acción de gracias del príncipe Carlos; Escena de la vida de san Diego (San Diego y un fraile sacando pollos de un cesto); San Diego resucita a dos niños; El alma de san Diego de Alcalá asiste al traslado de sus reliquias; Milagro de María de Peñuela y La última comunión de san Diego de Alcalá, no reseñada por los autores anteriores. En otra sección de la página denominada Enciclopedia, dentro de la entrada correspondiente al pintor, se cita también a San Diego de Alcalá obrando el milagro del pozo, aunque sin publicar la fotografía.

Carlos Trujillo García, en su monografía Juan García de Miranda. Dos series de sus lienzos en el Museo del Prado, enumera un total de doce, nueve de ellos propiedad del Museo del Prado y los tres restantes pertenecientes a museos y colecciones privadas. Este autor cita dos que no aparecen reseñados en las fuentes anteriores, Escena de la vida de San Diego y San Diego atacado por unos ladrones, olvidando El milagro de las flores. Asimismo reproduce fotografías de todos ellos en blanco y negro, lo que nos permite completar las ausencias.

Por último don José Prieto me envió la fotografía de El milagro de las flores y la de un cuadro más, no citado por ninguna de las otras fuentes, que encontró en el catálogo de una casa de subastas: La comida milagrosa de San Diego de Alcalá y fray Esteban de Sanlúcar en la soledad del campo, un episodio de su vida conocido también como La refacción milagrosa. Aunque en la breve descripción del cuadro no se indican sus medidas, el formato es similar al del resto y con toda probabilidad pertenece también a la serie.

Así pues contamos con un total de catorce cuadros, sin que podamos saber si éstos eran todos o si la serie completa pudiera haber incluido alguno más. De hecho, faltan momentos importantes de su vida que sí fueron recogidos por otros pintores tales como el Milagro del horno, cuando en Sevilla sanó a un niño de las graves quemaduras producidas tras quedarse dormido en el interior de un horno que fue encendido inadvertidamente, o el póstumo de su mano saliendo del sepulcro para entregar una rosca de pan a un niño.

Veamos ahora cuales fueron los avatares de estos cuadros. Inicialmente fueron trasladados al Museo de la Trinidad, formado con fondos procedentes de los monasterios desamortizados, pasando al Museo del Prado tras su integración en éste en 1872. En teoría la colección debería haber permanecido completa, pero por una u otra razón al menos tres de ellos pasaron a manos privadas y del resto se perdió el rastro.

De los catorce cuadros nueve son propiedad del Museo del Prado, de los cuales seis forman parte de lo que se conoce como el Prado disperso y están repartidos por diferentes museos e instituciones en calidad de depósito, mientras los otros tres se conservan presumiblemente en sus almacenes ya que no están expuestos, aunque uno de ellos no figura en el inventario del museo.

De los cinco restantes dos están en colecciones particulares españolas, uno en una colección particular francesa, otro en la galería Marcus también francesa y el tercero en el Museo Bowers británico.

Ésta es la relación de los catorce cuadros siguiendo un orden aproximadamente cronológico conforme debieron estar colocados originalmente, aunque resulta difícil establecerlo con precisión e incluso los investigadores consultados difieren en ocasiones. Todos ellos tienen las mismas dimensiones (111 × 194 centímetros), como cabía esperar al pertenecer a una misma serie.




1.- La primera formación de San Diego



Y la primera decepción. Tras la desamortización pasó a manos del conde de Quinto, de infausto recuerdo en Alcalá. En 1862 salió a la venta en París y actualmente pertenece a una colección particular francesa.

En el cuadro aparece el joven Diego retirado a una ermita próxima a su pueblo natal de san Nicolás del Puerto donde recibió lecciones de un sacerdote al tiempo que cultivaba un pequeño huerto con el que se alimentaban ambos y daba de comer a los pobres.




2.- San Diego en las islas Canarias



Este episodio de la vida de san Diego es bien conocido. Hacia 1441 viajó a las Canarias, concretamente a Fuerteventura, donde desarrolló una importante labor de evangelización llegando a ser guardián del convento de San Buenaventura, en Betancuria. Por supuesto, no faltan los milagros que se le atribuyeron durante su estancia de alrededor de siete u ocho años en el archipiélago. El cuadro lo representa recibiendo a varias personas, aparentemente guanches, a la puerta del convento.

Fue pintado en 1728 y es propiedad del Museo del Prado. Según la bibliografía se encontraba en depósito en el Museo de Bellas Artes de Pontevedra, aunque un artículo publicado en el diario tinerfeño EL DÍA con fecha 4 de febrero de 2025 anunciaba la incorporación de este cuadro, en calidad de depósito, al Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.




3.- La comida milagrosa de San Diego de Alcalá y fray
Esteban de Sanlúcar en la soledad del campo



O, más brevemente, La refacción milagrosa. Como he comentado anteriormente, este cuadro salió a la venta en una casa de subastas, por lo que cabe suponer que pertenecerá a una colección particular.

Representa el milagro que ocurrió cuando entre 1443 y 1450 san Diego residía, a la vuelta de Canarias, en el convento franciscano de Nuestra Señora de Loreto de Sevilla. Durante el viaje de esta ciudad a Sanlúcar de Barrameda san Diego y su compañero, desfallecidos de hambre, fueron asistidos por unos ángeles que les proporcionaron comida.




4.- Estancia de San Diego en Roma



También conocido como Escena de la vida de San Diego o San Diego y un fraile sacando pollos de un cesto. Es propiedad del Museo del Prado y está en depósito en el Museo Municipal de Játiva.

En 1450 san Diego marchó a Roma, acompañando a fray Alonso de Castro, para asistir a la canonización de fray Bernardino de Siena, franciscano como ellos. Tras varios meses de estancia, durante la cual tuvieron que afrontar una epidemia de peste en la que san Diego ejerció de enfermero, ambos retornaron a Castilla. El cuadro representa una escena en el camino a Roma, o bien a la vuelta de él, en la que san Diego y su compañero hacen un alto en el camino presumiblemente para comer, sin que quede clara la naturaleza del milagro aunque cabe suponer que consistió en la aparición de estas aves en la cesta.




5.- San Diego en el convento de la Salceda



Posiblemente perteneció también al conde de Quinto. Fue subastado en París y según Pablo Cano y Carlos Trujillo es propiedad de la Galería Marcus.

La Salceda fue un monasterio franciscano situado en la Alcarria junto a la antigua calzada de la carretera N-320, entre las localidades de Tendilla y Peñalver. A su vuelta a Castilla, tras pasar por varios monasterios franciscanos en Sevilla y Pastrana, san Diego fue enviado al de Nuestra Señora de la Salceda, donde ejerció las tareas humildes encomendadas a los legos. Algunas décadas más tarde, a finales del siglo XV, el futuro Cardenal Cisneros, tras profesar en la orden franciscana, decidió ingresar en este monasterio, hoy en ruinas, donde vivió como anacoreta durante varios años.

En el cuadro aparece orando en la boca de una gruta -La Salceda contaba con pequeños eremitorios a los que se retiraban los monjes- junto con otras escenas menores al igual que ocurre en otros episodios de la serie.




6.- Escena de la vida de San Diego



Según Carlos Trujillo este cuadro estuvo depositado en la Escuela de Veterinaria de Madrid retornando al Museo del Prado en 1959, aunque no aparece en el listado actual del museo.

El título es genérico, por lo cual resulta complicado encuadrarlo en un momento concreto de la vida del santo. Carlos Trujillo lo describe representando el interior de una iglesia donde san Diego se encuenta en un púlpito predicando o ahuyentando a una fuerza sobrenatural que queda oculta a los ojos del espectador pero no del monaguillo que huye asustado con los brazos en alto. La hipótesis de la predicación ha de ser descartada puesto que san Diego era un lego que carecía de ordenación sacerdotal, por lo cual la interpretación ha de ser la de la fuerza maligna, presumiblemente demoníaca, conjurada por el santo, aunque no he logrado encontrar ninguna referencia a este milagro.




7.- San Diego atacado por unos ladrones



Éste es el segundo cuadro citado por Carlos Trujillo que tampoco aparece descrito por los otros autores. Según este investigador procede de la colección del conde de Quinto y se encuentra en el Bowes Museum, una colección privada que se exhibe en el castillo de Barnard Castle, en el norte de Inglaterra.

Al igual que en el caso anterior no he podido localizar el episodio de la vida de san Diego al que hace alusión el cuadro.




8.- El milagro de las flores



O de las rosas. Pintado en 1729. Propiedad particular en Madrid. Sorprendentemente, Carlos Trujillo no lo cita.

Éste es sin duda el milagro más conocido de san Diego y también con diferencia el más representado en su iconografía. Según su hagiografía tuvo lugar en el convento complutense, oficialmente consagrado a Santa María de Jesús aunque acabaría siendo conocido por su nombre, en el que residió entre 1456 y su fallecimiento en 1463. San Diego ejercía de portero y acostumbraba a robar pan y comida de la cocina para entregárselos a los pobres. Descubierto por el guardián del convento cuando llevaba su botín recogido en un pliegue del hábito, le preguntó qué llevaba escondido y él respondió que flores, o rosas según otras versiones. El guardián, que no le creyó, le exigió que se lo mostrara y atónito descubrió que las viandas se habían convertido milagrosamente en flores.




9.- La última comunión de San Diego de Alcalá



Es propiedad del Museo del Prado y se encuentra en depósito en el Ayuntamiento de Écija.

Como el título indica, el cuadro representa la última comunión de san Diego el 12 de noviembre de 1463 en vísperas de su muerte. García de Miranda lo representó yacente en el lecho, incongruentemente ataviado con el hábito y acompañado por sus compañeros franciscanos junto con dos caballeros.




10.- San Diego cura a dos niños



También, según otras fuentes, San Diego resucita a dos niños. Pintado en 1729. Es propiedad del Museo del Prado y se encuentra en depósito en el Museo Balaguer de Vilanova i la Geltrú.

Otro milagro de san Diego fue el de la sanación de dos niños ciegos tras habérseles aplicado en los ojos tierra de su sepultura, tenida por milagrosa, mezclada con agua. El milagro tuvo lugar varios meses después de su muerte, y el cuadro representa el momento en el que las madres acuden a la capilla donde había sido depositado el sepulcro con los restos del futuro santo para agradecerle su intercesión.




11.- Curación de María Peñuela



Es propiedad del Museo del Prado y al igual que el anterior se encuentra en depósito en el Museo Balaguer de Vilanova i la Geltrú.

Según sus hagiógrafos este milagro tuvo lugar en 1555, casi un siglo después de su muerte. María Peñuela era una joven aquejada de ataques durante los cuales sufría convulsiones, sangraba por la boca y los oídos y se le paralizaba la parte izquierda del cuerpo, lo cual quizás podría tratarse de ataques epilépticos. Desahuciada por los médicos fue llevada en su lecho, de donde no podía levantarse, junto al sepulcro de san Diego para rogarle su curación, y tras sufrir un violento ataque al recobrar el sentido descubrió que estaba sanada al tiempo que una sombra que ella identificó con el santo le decía: Levántate y vente conmigo. Obedeciendo a su llamada la joven profesaría como clarisa en el convento de San Juan de la Penitencia, conocido popularmente como las Juanas.

El cuadro, a modo de una historia gráfica, reproduce los cuatro episodios del proceso: (A) María Peñuela rezando tras su curación ante el sepulcro de san Diego; (B) al fondo, la aparición del santo con María Peñuela levantándose de la cama; (C) el lecho en el que yacía desde hacía varios meses ya vacío con dos personajes contemplándolo con sorpresa y (D) dos franciscanos contemplando el milagro.




12.- Curación y acción de gracias del príncipe don Carlos



Pintado en 1729. Es propiedad del Museo del Prado pero no está expuesto.

Es sobradamente conocida la historia del malogrado príncipe don Carlos, heredero de Felipe II, que aquejado de diversas enfermedades entre ellas la locura, murió a los 23 años confinado por su padre en sus habitaciones del Alcázar madrileño. Años antes, en 1562 cuando estudiaba en la Universidad de Alcalá, de resultas de una caída por una escalera del Palacio Arzobispal se lesionó gravemente en la cabeza, llegando a estar a las puertas de la muerte. Desahuciado por los médicos pidió que le llevaran el cuerpo de san Diego a su habitación, tras lo cual se recuperó atribuyéndolo a una intercesión suya. Este milagro, además de acrecentar la tradicional devoción por el santo de la familia real española, fue el que motivó la apertura del proceso de canonización.

El cuadro representa el momento en el que el príncipe, ya recuperado, acude a la capilla de San Diego para agradecerle su curación. Al fondo se aprecia su lecho con él yacente rodeado de monjes franciscanos y probablemente médicos.




13.- El alma de San Diego de Alcalá asiste al traslado de sus reliquias



Es propiedad del Museo del Prado y se encuentra en depósito en el Palacio Episcopal de Lérida.

Tras la curación del príncipe, en agradecimiento por el milagro Felipe II promovió unas obras de ampliación de su capilla, a la que se trasladó su cuerpo en solemne procesión en 1592, atribuyéndosele el milagro de la aparición de su alma durante la traslación de la reliquia.




14.- El milagro del pozo



Propiedad del Museo del Prado. Pablo Cano y Carlos Trujillo lo ubican en el propio museo tras haber estado en depósito hasta 1974 en la Escuela de Artes y Oficios de Pontevedra, pero como ya he comentado en su página web el museo tan sólo indica el nombre y no publica su fotografía, mientras que la búsqueda por el número de catálogo (P3881) no da resultados. Por consiguiente, es de suponer que permanezca guardado en sus almacenes.

En cuanto a su temática, ésta se refiere al rescate sano y salvo, merced a la intercesión de san Diego, de un niño que había caído en un pozo y es abrazado por su madre. En la localidad mexicana de Huejotzingo, perteneciente al estado de Puebla, se celebra este milagro con el siguiente texto perteneciente a un cuadro conmemorativo reproducido por José Ignacio Lanzagorta:


En esta ciudad de Guexosingo a 2 de Sept. de 1598 años q. el Miercoles por la mañana se perdio un Niño de edad de quatro años y medio Yamado Alfonso Martin hijo de Marti Martin Rodrigues Viuda el qual luego que falto de Casa de su madre como parece dela informasion q. se hiso caio en un Poso Seis estados de hondo sin resibir mal alguno a donde estubo seis dias y sinco noches acompañado de dos Yndiesitos y del Glorioso Sn Diego en figura de Frailesito como dize el () niño el qual quando lloraba decia el Glorioso Santo no llores niño que ya viene tu Madre Apareciendo algunas veses arriba del Pozo y otras abaxo en este tiempo andaba tan triste llorosa y solicita la Madre del niño por ver si hallaba a su hijo q. fue manifiesto a los mas de la Ciudad pasando la mañana y tarde muchas veses por mui serca del Pozo adonde estaba el niño pero viendo la madre por remedio humano que no podia allar consuelo se fue el Domingo siguiente a el Altar del Glorioso Santo que esta en la Yglesia de esta Ciud. adonde Velo por todo el dia con mucha devosion y lagrimas y se fue a su casa mui consolada y con esperansas de ver a su hijo que assi se lo avia pedido a Sn Diego el lunes siguiente cerca de la noche pasando Juan Bernal por la calle unas vozes y..." (sigue del otro lado del lienzo) "Al sonido de ellas se aserco al Pozo y preguntando quien esta ay respondio el niño de la hondura del pozo yo soi diga a mi madre que me saque de aqui y por estar tan publico la perdida del () niño conosio el () Juan Bernal ser aquel que falto y avisando a su madre ella con otros vesinos deesta Ciu. lo sacaron del pozo donde avia estado el () tiempo sin comer y para maior sertificasion concurieron los Jueses Eclesiasticos y Secular. y hazen mencion deeste prodigioso caso. las historiadores dela Conquista de estos Reynos.y el testimonio autentico se conserba en el archibo deel Secretario de esta. Ciudad.


Desconozco si el cuadro de García de Miranda se refiere a este milagro o bien a otro similar.




Bibliografía


RINCÓN GARCÍA, Wifredo. Iconografía de San Diego de Alcalá. Anales Complutenses, vol. XVI. Institución de Estudios Complutenses (2004).

CANO SANZ, Pablo. El convento de San Diego de Alcalá de Henares. Ayuntamiento de Alcalá de Henares (2009).

TRUJILLO GARCÍA, Carlos. Juan García de Miranda. Dos series de sus lienzos en el Museo del Prado. Boletín del Museo del Prado (1981). Tomo 2.


Publicado el 29-1-2026
Actualizado el 1-3-2026