Alcalá de no sólo Henares (II)
El Bañuelos





“Nacimiento” del Bañuelos, junto al kilómetro 6 de la M-100
1.- Arroyo Valmediano. 2.- Arroyo de la Cuba. 3.- Confluencia de ambos
Fotografía tomada de Google Maps



El Bañuelos es probablemente el curso de agua complutense menos conocido salvo, quizá, los barrancos que surcan los cerros por sendas abruptas antes de acabar en el Henares. Y esto se debe a dos razones; primero por lo menguado de su cauce, que no pasa de ser un pequeño regato habitualmente seco, y segundo porque su curso discurría discretamente por terrenos agrícolas relativamente alejados del casco urbano de Alcalá.

Eso sí, el Bañuelos “nace” complutense y muere como tal al discurrir en su totalidad por el oeste del término municipal. Y digo “nace”, entre comillas, porque se le conoce con este nombre sólo a partir de la confluencia de dos regatos todavía menores, apenas unos rasguños en la tierra que atraviesan, el Valmediano y el de la Cuba, ambos procedentes de pagos de Camarma de Esteruelas. Su unión tiene lugar en las proximidades de la carretera de Daganzo, actual M-100, a la altura de las instalaciones de Cepsa, la antigua Proas, junto a la finca llamada precisamente Bañuelos; y como cabe suponer, resulta insignificante.




Curso del Bañuelos a su paso por un polígono industrial de la carretera de Daganzo
Fotografía tomada de Google Maps


A partir de aquí el Bañuelos discurre en dirección sur paralelo a la M-100, a la que cruza kilómetro y medio aguas abajo, rodeando a los polígonos industriales que, a uno y otro lado de la carretera, sustituyeron a las antiguas fincas. A continuación cruzaba por los terrenos del actual barrio de La Garena, atravesaba la vía y la N-II -ahora avenida de Madrid- y desembocaba en el Henares, según los planos antiguos, a la altura de la finca de Matillas, a mitad de camino entre el Camarmilla y el Torote.

Antes de seguir adelante, es necesario hacer un inciso para explicar la razón por la que en la última frase he hablado en pasado. Según los mapas topográficos escala 1:50.000 (Alcalá de Henares 560, edición de 1977) y 1:25.000 (Alcalá de Henares 560-I, edición de 1982) el Bañuelos recorría la entonces finca de La Garena por donde hoy se encuentra El Corte Inglés, concretamente entre el edificio principal y el aparcamiento trasero; cruzaba entre las fábricas existentes entre la vía y la carretera y, una vez pasada ésta, describía un brusco giro de noventa grados continuando paralelo a la carretera y al río hasta la altura de la antigua fábrica de Ibelsa.

Y ahora es cuando todo se complica. En el plano de 1977 aparece dibujado pasando por delante de Ibelsa para finalmente desembocar en el recodo que forma el Henares, acercándose casi hasta la carretera, justo donde ahora se encuentra la depuradora. Por el contrario en el plano de 1982, más preciso al estar a mayor escala y algo más moderno, el trazado de su curso desaparece a la altura del camino, hoy asfaltado, que conducía a las edificaciones de la finca de Matillas.

¿Qué pudo ocurrir? Para empezar, todo hace sospechar que ese brusco desvío fuera artificial, pues lo lógico sería que el Bañuelos hubiera seguido en dirección sur desembocando en la finca de Matillas unos centenares de metros río arriba.




Último tramo y desembocadura del Bañuelos según el mapa topográfico de 1877


Sin embargo, en el mapa topográfico más antiguo de los disponibles en la página del Instituto Geográfico Nacional, el 1:50.000 de 1877, ya aparece con el mismo trazado que en el de 1977, por lo que el desvío habría tenido que ser en una fecha anterior a ésta. Por su parte, en mapas más modernos como en el de 1991 se repite la indefinición del tramo final de su curso reflejada en el de 1982, mientras en el de 2002 desaparece ya a partir del cruce con la vía del ferrocarril. Por último, en el de 2013 el crecimiento del barrio de La Garena se ha comido otro buen tramo de su cauce. Pero sobre esto volveremos más adelante.

Centrándonos en el último tramo de su recorrido, desde la antigua N-II hasta el Henares, nos encontramos así con dos intervenciones de la mano del hombre, el presumible desvío y la desaparición de su desembocadura hacia 1980. Lo primero es probable que se debiera a un intento de evitar que atravesara las fincas, y en cuanto a lo segundo sí pude averiguar que su tramo final fue sustituido por un colector que enviaba sus aguas, cuando las llevaba, a la depuradora. Pero como ésta fue inaugurada en 1989, varios años después de que desapareciera en el mapa topográfico de 1982, tengo la sospecha de que la iniciativa pudiera partir de la propia Ibelsa, siendo rematada posteriormente por los constructores de la depuradora.

En cualquier caso, precisamente por entonces recorrí todo ese tramo de la ribera derecha del Henares buscando la desembocadura, sin encontrar el más ligero atisbo ni de ésta ni del propio cauce del Bañuelos. Lo lógico era que el arroyo, aun entubado, formara una pequeña escotadura en la orilla del Henares, pero si ésta existía me pasó desapercibida por completo.

Esta práctica de entubar los arroyos, más frecuente de lo que debiera, es no obstante arriesgada ya que, en estos casos, nunca mejor dicho aquello de que no hay enemigo pequeño. Y el Bañuelos, pese a su insignificancia, no ha sido una excepción. Recuerdo que mi padre me contó que en la fábrica donde él trabajaba, cuyo terreno atravesaba el Bañuelos, a alguien se le ocurrió la idea de taparlo para que no estorbara, obteniendo como resultado la inundación de la fábrica. Asimismo, en noviembre de 1997 el Bañuelos anegó varios polígonos industriales de la carretera de Daganzo demostrando que no convenía ignorarlo.




Nuevo curso del Bañuelos según el mapa topográfico 1:25.000 de 2014
La flecha roja indica su desembocadura en el Torote


La cuestión del trazado de su curso se complicó todavía más cuando a finales de la década de 1990 se comenzó a urbanizar el barrio de La Garena, cuyos terrenos atravesaba el Bañuelos encharcándolos en ocasiones. La solución elegida fue la de desviar su curso mediante un cauce artificial que arranca del puente de la carretera de Ajalvir y discurre paralelo a la variante de la M-100, cruzándola poco antes del enlace de ésta con la autovía A-2 para desembocar finalmente en el Torote a poca distancia del puente por el que éste salva la autovía. La obra, de unos tres kilómetros y medio de longitud, fue aprobada en enero de 1999 y ejecutada presumiblemente ese mismo año, puesto que el edificio de El Corte Inglés, construido junto con sus aparcamientos anejos, sobre parte del antiguo cauce tal como he comentado, fue inaugurado en diciembre de 2000.

En cualquier caso, está claro que al modesto arroyuelo se le ha tratado sin la menor consideración zarandeándolo cada vez que ha sido necesario, sin que sus puntuales protestas hayan servido para tenerle siquiera algo más de respeto. Es de esperar que, alejado de los nuevos barrios complutenses e incluso del Henares, pueda ver discurrir sus magras aguas con mayor tranquilidad.

En cuanto a su nombre, y dentro de complejo que puede llegar a ser el estudio de la toponimia menor, cabe suponer que se trate de un diminutivo de Baños, nombre asociado por lo general a la existencia de unos baños o balnearios. Lo sorprendente del caso es que no existe el menor indicio de que los haya habido nunca en ningún lugar de su curso, por lo demás poco apropiado para establecerlos ya que suele estar seco la mayor parte del tiempo y carece de fuentes próximas. No obstante, quizá pudiera ser un tema interesante a estudiar.

Como anécdota, cabe reseñar que en algunas ediciones del Mapa Topográfico Nacional figura con la curiosa errata de Buñuelos, sin que tenga nada que ver, obviamente, con estos dulces típicos de la festividad de Todos los Santos.





Publicado el 18-12-2021