Alcalá de Henares en el siglo
XXI
Infraestructuras y servicios públicos
La nueva estación de La
Garena. Fotografía de Raimundo Pastor tomada de la
Wikipedia
Tradicionalmente Alcalá ha tenido mala suerte con las infraestructuras, entendiendo como tales no sólo a las obras públicas sino también a las sedes de instituciones o servicios de interés público. Así, remontándonos en la historia veremos que el Canal del Henares, que debería haber regado las tierras de secano situadas al norte de la ciudad, quedó interrumpido en 1884 a la altura de Meco sin que se llegaran a construir los once kilómetros finales que habrían beneficiado a la agricultura complutense. La construcción del Manicomio, paralizada en multitud de ocasiones y terminada justo antes del inicio de la Guerra Civil, sirvió de poco al ser convertidos en cuartel los edificios sin inaugurar, por lo que no llegó a funcionar como tal. La pesadilla del suministro de agua padecida durante la década de 1970 se alargó años a causa de las sucesivas interrupciones en la construcción de la presa de Beleña, concluida finalmente en 1982. Habría que esperar hasta 1986 para que se desviara el tráfico de la carretera Nacional II que partía a la ciudad por la mitad, y sólo en 1987 comenzó a funcionar el hospital de forma limitada tras largos años de reivindicaciones y también de interrupciones de las obras. También se quedaría por el camino en 1969 la llegada de la Universidad Autónoma que, tras haberse publicado en el BOE la creación de su campus en Alcalá, fue birlada sospechosamente y llevada a Cantoblanco. Incluso el retorno definitivo de la Universidad tuvo lugar en precario en el curso 75-76 y a punto estuvo de desvanecerse en los cursos posteriores. Y, por desgracia, estas situaciones se han repetido también en fechas próximas como veremos a continuación.
En lo que respecta a obras de infraestructura importantes abordadas durante esta época, cabe reseñar la inauguración en octubre de 2003 de la autopista de peaje R-II Madrid-Guadalajara, que discurre por el límite norte del término municipal complutense, la cual no sólo no consiguió solucionar los cotidianos atascos formados en la N-II entre Alcalá y Madrid, sino que además resultó ser ruinosa. Habiendo entrado la empresa concesionaria en concurso de acreedores en septiembre de 2013, tras su quiebra definitiva hubo de ser rescatada por el Estado en marzo de 2018.
También hubo intervenciones notables y asimismo útiles para la ciudad. Éste fue el caso de la construcción, iniciada en 2004 y terminada en la primavera de 2005, del túnel que discurre bajo el cruce de la Vía Complutense con la calle Ávila. En 2008 se acometieron las obras de desdoblamiento de la carretera de Daganzo, habitualmente muy congestionada, las cuales quedaron terminadas en enero de 2011. En 2009 le llegó el turno a la construcción de un tercer carril en la A-2 a su paso por Alcalá, lo que obligó a demoler y construir de nuevo todos los puentes que la cruzaban. Las obras, que incluyeron un complejo nudo de enlace en la intersección de la autovía con la antigua travesía de la Nacional II en la salida a Guadalajara, finalizaron en diciembre de 2012.
En 2010, con objeto de descongestionar la antigua travesía de la N-II en su salida en dirección Madrid, se construyó un túnel bajo la rotonda de Arganda y se desvió la M-300 por la calle Iplacea, desde la rotonda de Teodosio hasta un nuevo paso elevado en el enlace con la travesía a la altura de la antigua fábrica de Ibelsa. El túnel fue inaugurado en marzo de 2011 y el desvío de la M-300 en septiembre de 2012, pero apenas ocho años y medio más tarde, en marzo de 2021, el paso elevado tuvo que ser cerrado al tráfico al detectarse daños en su estructura. En febrero de 2022 se reabrió tras estar diez meses cortado.
Una iniciativa asimismo importante, no tanto por su magnitud pero sí por su simbolismo, fue la construcción de una pasarela peatonal sobre el río Henares, aprovechando los estribos del viejo puente medieval, con objeto de habilitar un acceso peatonal al Cementerio Jardín evitando el peligroso tránsito por la carretera. Realizada en madera, esta pasarela fue inaugurada el 30 de octubre de 2011, víspera de la festividad de Todos los Santos. Más de una década después, en marzo de 2023, el Ayuntamiento planteó la construcción de una segunda pasarela peatonal sobre el Henares para acceder directamente al Parque de los Cerros desde la isla de los García sin necesidad de cruzar por el peligroso puente Zulema, pero tras el cambio de equipo de gobierno en las elecciones municipales el proyecto fue descartado a causa de las trabas burocráticas de la Comunidad de Madrid, escudadas en una presunta defensa del entorno natural a la que en otras obras más drásticas han hecho caso omiso.
La Comunidad de Madrid no tuvo tantos escrúpulos años atrás a la hora de promover la construcción de dos campos de golf dentro de la finca de El Encín, lo que levantó la sospecha de que ésta pudiera ser la puerta que abriera una operación especulativa de gran magnitud en terrenos de titularidad pública. Pese al rechazo suscitado el gobierno autonómico siguió adelante con sus planes constituyendo en mayo de 2008 el complejo Naturalcalá en la citada finca, primer paso hacia el cambio de uso de la misma. Por si fuera poco, se hizo público el proyecto de construcción de un tercero en el otro extremo del término municipal, en el Soto de Espinillos junto a la desembocadura del Torote, también en esta ocasión bajo bendiciones autonómicas aunque por fortuna éste no se llevó a cabo. En junio de 2013 el Tribunal Supremo anuló la modificación del Plan General de Ordenación Urbana realizada por el Ayuntamiento en 2007 con objeto de permitir la ejecución de los trabajos de construcción no sólo del campo de golf, sino también de varios edificios anejos tales como un hotel de cinco estrellas, lo que no impidió que. tanto el hotel como el campo de golf fueran finalmente construidos.
Más suerte -relativamente- hubo con la controvertida planta incineradora de basura, mediante la innovadora tecnología del plasma -un gas ionizado a temperaturas muy elevadas-, que se proyectó instalar en las proximidades de la carretera de Daganzo, la cual fue finalmente desestimada en octubre de 2008 escudándose en una excusa legal -la prohibición por parte del Ministerio de Defensa por estar encuadrada su prevista ubicación dentro del área de seguridad de la base de Torrejón-, aunque en realidad todo parece indicar que se debió al rechazo generalizado a unas instalaciones cuya seguridad nadie estaba en condiciones de garantizar debidamente.
En junio de 2011 se decidió instalar la planta en la vecina localidad de Loeches, lo que alejaba el problema apenas quince kilómetros de la ciudad, aunque su construcción fue finalmente descartada en 2012 a causa de su elevado coste. Mientras tanto, y ante la saturación del vertedero de los cerros, clausurado en 2007, en abril de 2008 se inauguró uno nuevo vecino del anterior como medida provisional colmatado a principios de 2019, un año antes de la inauguración prevista de su sustituto oficialmente denominado Complejo Medioambiental de Reciclaje de Loeches.
Tras varios meses de tiras y aflojas, sin que faltaran presiones políticas de marcado cariz oportunista, el vertedero fue clausurado definitivamente a finales de diciembre de 2019, lo que planteó el problema del vertido de las basuras generadas por Alcalá y el resto de los municipios de la mancomunidad hasta que estuviera terminado el vertedero de Loeches, optándose finalmente por enviarlas de forma provisional al vertedero de Valdemingómez. Al finalizar 2020 la planta de Loeches seguía sin estar terminada, lo que obligó a la mancomunidad a solicitar una prórroga del convenio con el Ayuntamiento de Madrid hasta que ésta entró en servicio el 1 de abril de 2021, mientras el sellado del vertedero se realizó durante el verano.
En 2008 hubo varias inauguraciones de edificios públicos singulares, entre las que cabe resaltar, en julio, la nueva comisaría de policía, que agrupa las instalaciones de la policía nacional y la local, ubicada en la carretera de Meco junto a la nueva plaza de toros, y en noviembre, tras varios retrasos sobre el calendario establecido inicialmente, la del nuevo mercado municipal de la calle Cerrajeros, que abrió sus puertas con tan sólo un reducido número de puestos en la planta inferior, quedando el resto de ésta ocupado por los accesos al aparcamiento subterráneo que alberga en su subsuelo y por un local dedicado, al igual que toda la planta superior, a negocios de hostelería. En consecuencia, el mercado propiamente dicho quedó reducido a una mínima expresión respecto a su predecesor, cerrado en mayo de 2006 y derribado en octubre de ese mismo año. En julio de 2009 se inauguraría la cuarta cárcel de Alcalá, ubicada como las otras en la carretera de Meco y destinada a reclusos sometidos al régimen abierto.
En 2010 se derribó la antigua comisaría de policía, en cuyo solar estaba prevista la construcción de la ampliación del Museo Arqueológico Regional, aunque a causa de la crisis económica el proyecto estuvo paralizado durante varios años; las obras se iniciaron en marzo de 2018, concluyéndose a finales de 2020. También en 2010 se inauguró la restaurada Casa de los Lizana, ocupada por dependencias municipales, aunque las obras se habían dado por terminadas oficialmente en mayo de 2009, 24 años después de que fueran iniciadas en 1985, tras haber estado interrumpidas durante la mayor parte de este período de tiempo. Un año más tarde, en enero de 2011 -aunque no fue inaugurado hasta marzo-, comenzaría a funcionar el nuevo edificio de los juzgados, construido en la plaza de la Paloma para descongestionar los juzgados antiguos, completamente saturados, y en junio de 2020 lo hizo el dedicado a las bodas civiles de la calle de Santo Tomás. En marzo de 2011 tuvo lugar la inauguración de un nuevo centro cultural construido en el barrio de Espartales, el cual fue bautizado con el nombre de Galatea-Espartales.
El fantasma de los retrasos en la llegada de los servicios públicos volvió a aparecer con la ansiada y necesaria apertura en Alcalá de una Oficina Local de Tráfico. Ya en 2004 el Ayuntamiento la había solicitado a la Jefatura Provincial de Tráfico de Madrid, a la que en noviembre de ese año se le cedió una parcela en el barrio de La Garena. Tras los trámites burocráticos pertinentes, la obra se adjudicó en julio de 2008 a cargo del Ministerio del Interior pero el edificio, terminado hacia 2010, estuvo cerrado durante varios años ya que no fue inaugurado hasta enero de 2015.
Pasando al importante tema ferroviario cabe reseñar que en mayo de 2004 fue inaugurada la nueva estación de Cercanías de La Garena, la tercera de la ciudad tras la central y el apeadero de la universidad, y en octubre de ese mismo año entró en servicio el tren de alta velocidad Madrid-Zaragoza-Lérida, el cual, por el contrario, se alejó de nuestra ciudad por el sur atravesando los vecinos términos municipales de Torres de la Alameda y Villalbilla; en cualquier caso, dada la cercanía de Alcalá a Madrid hubiera sido nula la posibilidad de contar con una parada del mismo, máxime teniendo en cuenta el clamoroso fracaso de estaciones como la de Guadalajara. Lo que no resulta justificable, es que Renfe suprimiera la totalidad de los servicios de ferrocarril convencional entre Madrid y Barcelona, dejando únicamente un reducido número de líneas de media distancia a Soria, Zaragoza y Lérida.
En lo que respecta a la remodelación de la estación central de tren prometida en 2019, la cosa también tuvo su miga. Renfe anunció la adjudicación del proyecto en marzo de 2021 y su licitación a finales de diciembre de este mismo año, sin que se comunicara la fecha de inicio de las obras. Éstas contemplabann, según la información publicada, una reforma integral del edificio y la supresión de barreras arquitectónicas mediante la instalación de ascensores y escaleras mecánicas, aunque sin incluir el necesario acceso norte por el lado del Campo del Ángel, pese a su necesidad para los cada vez más numerosos habitantes de los barrios situados a ese lado de la estación, obligados a dar un incómodo e innecesario rodeo para cruzar las vías por las pasarelas o por el paso subterráneo.
En realidad la licitación se retrasó hasta mayo de 2022 con una duración prevista de veinte meses aunque al terminar el año ni siquiera se habían colocado los carteles, lo que hacía temer que la maldición de Alcalá con las infraestructuras públicas volviera a ensañarse con la ciudad; y por desgracia, así fue. Finalmente se anunció el inicio de las obras en abril de 2023, renunciando el Ayuntamiento de Alcalá a reclamar el acceso norte para evitar un retraso todavía mayor forzado por la revisión del proyecto... aunque de poco serviría. Las obras se iniciaron finalmente a mediados de junio con un plazo de ejecución de 20 meses, lo que hubiera llevado la terminación a febrero de 2025; pero tras realizarse las demoliciones previas y el montaje de una pasarela provisional en sustitución del paso subterráneo inferior, las obras quedaron paralizadas en noviembre de 2023 sin la menor explicación por parte de ADIF, por lo cual la petición del nuevo equipo de gobierno municipal en julio de 2023 para que se incluyera el acceso norte quedó en papel mojado. Eso sí, los viajeros se vieron obligados a sufrir las incomodidades del acceso provisional que se habilitó en la calle Pedo Laínez y la instalación de las taquillas en el andén principal, lo cual sumado al cada vez más deficiente servicio, con retrasos e interrupciones continuas, degradó Cercanías a unos niveles tercermundistas.
Ya en febrero de 2024 el Ayuntamiento solicitó a ADIF una reunión solicitando información sobre la paralización de las obras, la cual tuvo lugar en marzo. En ella afirmó la empresa que éstas se reanudarían con anterioridad al verano, lo cual supuso un nuevo incumplimiento y, en consecuencia, un nuevo retraso, ya que las obras no se reiniciaron hasta mediados de enero de 2025, acumulando un retraso de casi dos años y fijando su hipotética terminación, si se cumple el antiguo plazo de 20 meses, para finales de 2026 A ello se suma el retraso en la reparación de las escaleras mecánicas de la estación de La Garena, averiadas tras la inundación de septiembre de 2023, que medio año después seguían sin funcionar.
Eso sí, algo es algo, en septiembre de 2022 Renfe duplicó la frecuencia de los Civis, un servicio semidirecto que enlaza Alcalá con Chamartín, aunque sería deseable que, en lugar de terminar en esta estación, la línea fuera prolongada hasta Atocha.
Todavía más surrealista es la historia del carril bus de la autovía A2, anunciado a finales de 2016 y que teóricamente debería haber entrado en servicio en otoño de 2018. Paralizado sine die tras el cambio de gobierno en junio de este mismo año y vuelto a aprobar definitivamente en julio de 2020, fue finalmente licitado el 30 de diciembre de 2021... licitación aparentemente fantasma, puesto que el Consejo de Ministros -la obra depende del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que creo que es como ahora se llama lo que siempre habíamos conocido como Ministerio de Obras Públicas- aprobó por tercera vez su implantación en marzo de 2023, previendo que las obras pudieran arrancar en ese año. Lo cual, teniendo en cuenta que éstas serían poco más que pintar de rojo el carril izquierdo da ambas calzadas, junto con una remodelación de los accesos y la señalización, no deja de parecer un chiste. Por si fuera poco también se necesitaba que la Comunidad de Madrid firmara el convenio para iniciar la construcción del carril Bus VAO de la A-2 en julio de 2023 -se lo tomaron con calma- dado que la obra sería financiada a partes iguales por el Ministerio, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, para que el Ministerio de Transportes, etc., etc., iniciara en septiembre el proceso para adjudicar las obras del Bus-VAO de la A-2.
Pero no piensen que el culebrón termina aquí. Ya en febrero de 2024 el Ministerio de Transportes y todo lo demás formalizaba por 11 millones de euros las obras para implantar el carril Bus-VAO en la autovía A-2, entre Alcalá de Henares y Madrid, añadiendo la noticia que el anuncio correspondiente sería publicado próximamente en el Boletín Oficial del Estado. Como las cosas de Palacio van despacio, tres meses más tarde, en mayo de 2024 la noticia era que habría cortes en la A-2 durante 3 meses por las obras del carril BUS-VAO. En junio de ese año se nos daba la noticia de que un autobús lanzadera conectaría Alcalá con Madrid a través del Bus-VAO; lástima del pequeño inconveniente de que entonces seguían sin iniciarse las obras. Y ni con esas. Ya en enero de 2025, más de medio año más tarde, seguían mareando la perdiz con la noticia de que el ministerio de Transportes adjudicaba otros 10,9 millones de euros para que siguiera avanzando el proyecto del carril Bus-VAO de la A2 entre Alcalá de Henares y Madrid; avances, por lo que se ve, incapaces de alcanzar a la tortuga de Aquiles. Y en esas estamos a finales de febero de 2025; si Larra levantara la cabeza con toda seguridad se volvería espantado a su tumba al comprobar que casi doscientos años después de su vuelva usted mañana las cosas seguían igual, si no peor.
En 2022 caben destacar dentro de las obras de infraestructura la reapertura del paso elevado sobre la M-300 en la antigua travesía de la N-II y la construcción de una pasarela peatonal sobre el Camarmilla en el barrio del Chorrillo tras vencer las trabas burocráticas de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que no suele poner tantas cuando se trata de una autovía o una línea de tren de alta velocidad.
Una antigua promesa municipal sistemáticamente incumplida, la construcción de una estación de autobuses, seguía durmiendo el sueño de los justos hasta que en junio de 2024 la alcaldesa Judith Piquet anunció que la estación estaría ubicada en los terrenos del parque de servicios municipal, añadiendo en enero de 2025 que Alcalá contaría con una nueva estación de autobuses cercana al centro urbano tras haberse descartado otra posibilidad más alejada del centro... y menos mal que fue así, puesto que el lugar elegido se encuentra a la salida de Alcalá a sólo dos kilómetros largos de la plaza de Cervantes. Mucho me temo que mi concepto de cercanía no coincide demasiado con el de la alcaldesa.
En marzo de 2023 se hicieron dos anuncios sobre infraestructuras: la remodelación del antiguo puente de la carretera de Daganzo sobre la línea de ferrocarril y la construcción de una pasarela peatonal, también sobre ésta, a la altura del barrio de La Garena, conectando éste con el construido en los terrenos de la antigua fábrica de Gal. Las obras del primero, que incluirían la construcción de una acera peatonal hasta ahora inexistente pese a que el puente entró en servicio en 1950, empezaron el 5 de febrero de 2025. De las de la segunda, por el momento no hay noticias sobre la fecha de su inicio.
Concluye la relación, por ahora, con el culebrón de la finca de Espinillos, una antigua explotación agrícola y ganadera que estuvo situada junto al Henares a caballo entre los términos de Alcalá y Torrejón. Tras quedar abandonada fue comprada por la Comunidad de Madrid, que decidió de manera unilateral permitir la urbanización de la parte correspondiente a Torrejón, que no perdió el tiempo en su afán por colmatar su término municipal, y la de Alcalá a cuyo Ayuntamiento propusieron que la convirtiera en un parque, lo cual rechazó éste al alegar que por su situación no beneficiaría a la ciudad sino tan sólo al municipio vecino, por lo cual no tendría sentido que fuera sufragado por los alcalaínos. Así quedó la cosa hasta que en enero de 2023, casualidad o no apenas unos meses antes de las elecciones municipales aunque el primer plazo del pago fue efectuado en noviembre de 2022, el Ayuntamiento de Torrejón anunció la compra a la Comunidad de Madrid de la finca alcalaína resucitando la antigua proposición de la CAM, lo cual creó una situación jurídica cuanto menos extraña ya que, al encontrarse la finca fuera de su término municipal, ésta estaba sujeta a las ordenanzas urbanísticas de Alcalá, en las que estaba catalogada como lo que siempre fue, una finca rústica.
En ese momento el equipo de gobierno municipal de Alcalá era del PSOE, que se apresuró a rechazar este plan argumentando que con independencia de que el propietario de la finca fuera el Ayuntamiento de Torrejón, ésta estaba sometida a su jurisdicción sin que existiera la menor intención de modificar su catalogación urbanística, por lo que sin su consentimiento nada se podría hacer en ella. Puesto que en las elecciones municipales de mayo de 2023 el nuevo equipo de gobierno lo formó el PP en coalición con Vox, coincidente tanto con el gobierno autonómico como con el Ayuntamiento de Torrejón, apenas unos meses después, en octubre de 2023, ambos ayuntamientos alcanzaron un acuerdo consistente en permitir el de Alcalá que el de Torrejón construyera el polémico parque en la finca para que los vecinos de ambas ciudades pudieran disfrutar de un gran pulmón verde. De existir letra pequeña, ésta no fue comunicada.
Publicado el 24-2-2025