Consulta médica (II)
-Se lo vuelvo a repetir una vez más: como siga forzando las articulaciones acabará prácticamente tullido no sólo en los brazos y las piernas, sino también y esto es lo más preocupante, en la columna vertebral. La tiene usted prácticamente machacada.
-¡Pero es que no puedo abandonar mi trabajo! -gimió el paciente-. Ya me gustaría a mí poder coger la jubilación y llevar una vida tranquila, pero usted sabe que eso no es posible.
-Pues usted verá como nos las apañamos, porque seguir recetándole calmantes cada vez más fuertes sirve ya de poco a estas alturas. No obstante, puedo redactar un informe proponiendo que se le conceda la invalidez absoluta.
-Hágalo si quiere, pero me temo que tan sólo será papel mojado. Aquí no hay sindicatos ni leyes que nos protejan de las arbitrariedades de ese déspota.
-Lo sé perfectamente, yo también fui víctima de su ira y eso que era pariente suyo; pero al menos habrá que intentarlo -contemporizó el galeno-. Mis relaciones con él ahora no son malas, así que mediaré en su favor. Se mire como se mire su castigo ya ha durado demasiado, por lo que está justificada la clemencia. Tenga la certeza de que haré cuanto pueda y váyase tranquilo.
El paciente no lo estaba en absoluto, pero la despedida, aunque cortés, era evidente. Así pues se levantó de su asiento y, tras agradecer al doctor su interés, abandonó la consulta.
Me da pena este pobre hombre -suspiró Esculapio-. ¿Pero qué más puedo hacer? Zeus es tan vengativo como tozudo y no se deja aconsejar ni mucho menos presionar, amén de que yo nunca le he caído simpático pese a ser su nieto. Pero al menos cumpliré la promesa que le he hecho.
¿Quién me mandaría a mí aceptar en mala hora ser el caudillo de los titanes cuando se rebelaron contra Zeus? -se lamentaba a su vez Atlas-. Si hubiera hecho caso a mis hermanos y parientes aliándome con los olímpicos, o al menos manteniéndome neutral, ahora no estaría penando de esta manera. Pero en fin, esto ya no tiene remedio.
Y recogiendo la pesada bóveda celeste que había dejado apoyada en la pared exterior de la consulta de Esculapio, la volvió a cargar fatigosamente sobre sus hombros conforme dictaminaba su castigo. ¿Cómo no iba a tener machacados todos los huesos?
Publicado el 15-11-2025