La verdadera historia de don Juan Tenorio
LA GAZETA DE LA VILLA
Noviembre, Anno Domini de 16..
De nuestro corresponsal en Sevilla, el licenciado Dn. Mateo Sanjuan de Villacegín
¡EXCLUSIVA!: DON JUAN TENORIO SALE DEL ARMARIO
Desde hace días los mentideros hispalenses andan alborotados ante el inesperado comunicado de nuestro ilustre vecino don Juan Tenorio en el que manifiesta su verdadera tendencia amorosa, oculta hasta ahora por temor al castigo secular y eclesial que pudiera acarrearle de haberse hecho pública.
Preguntado por este corresponsal sobre los motivos de su cambio de parecer, respondió que estaba cansado de llevar una doble vida agotadora y, sobre todo, de verse forzado a seducir constantemente a mujeres de todo tipo, sin apetecerle lo más mínimo, para mantener su reputación de burlador implacable como pantalla encubridora de sus verdaderos afanes.
Añadió que esta confesión, muy meditada, iría acompañada de su retirada de la vida mundana y que, en su condición de arrepentido aunque fuere como falso burlador, una vez cumplidas las penitencias que tuviera a bien aplicarle la autoridad eclesiástica había contemplado ingresar en un convento, preferiblemente perteneciente a una orden de clausura rigurosa como los cartujos, los carmelitas descalzos, los trapenses o los jerónimos, dedicando sus bienes a obras pías salvo el mínimo necesario para poder vivir lo que le quedara de existencia de forma humilde pero decorosa.
Sin embargo su director espiritual le habría desaconsejado hacerlo por temor a que el diablo pudiera intentar tentarlo allá por donde más débil era, al tiempo que le recordaba que era posible llegar a Dios por multitud de caminos y que no sólo era legítimo, sino también provechoso, industriar la mejor manera de hacerlo.
Así pues, y dadas sus conocidas habilidades sociales, después de mucho reflexionar había decidido convertirse en entretenedor, tarea que será popular allende los años pero hogaño desconocida, por lo cual su labor sería reconocida por las generaciones futuras.
Instado por este corresponsal a parlar en forma llana, don Juan explicó que se trataba de algo así como los actores de teatro, pero que en vez de actuar él haría de director mientras actuaban otros; mas no a la manera de los dramas, comedias y entremeses que acostumbramos a ver en los corrales, sino según una fórmula que pergeñó su magín de la cual está seguro que triunfará por su novedad y su entretenimiento.
Él la denominó realitichou, palabra de su invención que consistiría en reunir en un escenario a un grupo de personas desconocidas entre sí a las cuales se les permitiría comportarse a su antojo, interviniendo él a modo de árbitro únicamente para prevenir situaciones conflictivas o indecorosas. Para aumentar el interés un jurado secreto procedería a expulsar cada cierto tiempo a uno de los participantes, eligiendo aquél cuyo comportamiento disgustara más a los espectadores, hasta que finalmente tan sólo quedara uno que sería declarado vencedor y al que se le entregaría un premio.
Otras invenciones que tenía en mente podrían ser convertir el escenario en un mentidero, con personas invitadas a las que se les dejaría debatir sobre los rumores y comidillas que circularan por la ciudad o villa donde se representara, respetándose siempre a la Corona, la Nobleza y la Iglesia; o bien revestirlo de una tramoya representando a un figón, en la que se emparejaría a un hombre y una mujer que no se conocieran previamente comiendo en la misma mesa, con la intención de que congeniaran y que tras esta primera cita pudieran enamorarse e incluso contraer santo matrimonio. Todo ello respetando el decoro y bajo supervisión de las autoridades civiles y eclesiásticas.
Según pudo apreciar este corresponsal don Juan Tenorio se hallaba muy ilusionado por sus proyectos y por el nuevo sesgo dado a su ajetreada vida como empresario teatral, razón por la cual deseamos un feliz colofón a sus afanes; no todo van a ser comedias de Lope o dramas de Tirso y Calderón.
No obstante, y aunque sus ideas han sido por lo general bien acogidas en su Sevilla natal, donde bulle una gran expectación a la espera de poder asistir en primicia a sus representaciones, no han faltado voces discrepantes; pocas, pero con cierto predicamento en las tertulias literarias, tachando de deleznables y embrutecedores a los proyectos de don Juan Tenorio, e incluso ha llegado a correr boca a boca una maledicencia anónima en forma de chascarrillo que las tilda de teatro basura.
Les mantendremos informados.
Publicado el 31-10-2025