Y todas para una
Alicia iba apresurada; ese día le correspondía interpretar un capítulo complicado de su doble cuento, por lo que quería disponer de algún tiempo para repasar los últimos detalles. Pero antes de llegar a la entrada del estudio donde trabajaba, un ordenanza, le salió al paso indicándole que el Jefe quería verla en su despacho.
El Jefe con mayúscula era el productor de varios cuentos, entre ellos el suyo, y su intempestiva llamada no tuvo por menos que sorprenderla ya que se trataba de algo inusual. Intrigada, cambió de ruta encaminándose a donde le habían indicado.
Si ya estaba intrigada barruntando algo malo, todavía le preocupó más descubrir que el Jefe tenía otras dos visitantes, la sosaina de Wendy y la repipi de Dorothy, ambas colegas suyas y protagonistas de sus respectivos cuentos, por lo cual las conocía de sobra aunque sus relaciones con ellas siempre habían sido frías a causa del choque de divismos.
-¡Pasa, Alicia, y siéntate! -le saludó el productor-. Contigo ya estamos todos, así que empezaremos sin más dilación.
Ligeramente fastidiada por haber sido la última, obedeció ocupando la única silla que quedaba libre.
-Bien... -su anfitrión se mostraba incómodo-, la razón por la que os he convocado es para daros una noticia que os afecta a las tres, pero os ruego que por el momento no la divulguéis porque todavía no es oficial, aunque no tardará mucho en serlo.
Haciendo una pausa, continuó:
-Nuestra compañía ha sido comprada, o mejor dicho absorbida, por una multinacional japonesa, lo que inevitablemente obligará a hacer algunos reajustes en su estructura actual.
-¿Qué reajustes? -preguntó Dorothy.
-Oficialmente lo que pretenden es modernizar nuestro catálogo, pero en realidad, y que esto no salga de entre nosotros, su verdadero interés radica en introducir el suyo, ya os podéis imaginar, mangas y cosas por el estilo, aprovechando nuestra cuota de mercado sin necesidad de tener que partir de cero.
-No veo donde pueda estar el problema -le interrumpió Wendy-; mi propio cuento era propiedad de otra empresa que fue absorbida por ésta, sin que originara el menor problema ni a nosotros ni a los que ya figuraban en su catálogo. Simplemente, nos incorporamos sin alterar lo ya existente.
-Por desgracia, ahora es diferente. Como acabo de decir, los nuevos propietarios pretenden modernizar -enfatizó el verbo- nuestro catálogo, con la excusa de que las historias se han quedado muy anticuadas y a los niños actuales no les interesan estos cuentos por muy clásicos y conocidos que puedan ser.
-No me puedo creer que esos gaznápiros sean capaces de cargarse nuestros cuentos por una simple cuestión comercial -intervino por vez primera Alicia-. Como usted acaba de decir, los nuestros y otros más son clásicos de la literatura infantil que están por encima de las veleidades de las modas.
-Pues así es -se lamentó el productor-. Y como tienen la mayoría en el nuevo consejo de administración están dispuestos a hacerlo, lo que acarreará forzosamente una drástica reducción de plantilla a base de prejubilaciones, traslados a otros empleos o bajas incentivadas; pero vosotras no tenéis por qué preocuparos, porque se seguirá contando con las tres.
-¿Qué pasará con mis amigos el León Cobarde, el Hombre de Hojalata y el Espantapájaros? -preguntó angustiada Dorothy-. ¿Y con Totó?
-Confío en que al menos alguno de los tres pueda seguir contigo, aunque todavía no puedo asegurarlo porque no está nada decidido. En cuanto al perro, mucho me temo que tendrás que despedirte de él; según la nueva ley de protección animal promulgada a consecuencia de las presiones de los animalistas, ya no estará permitido incluirlos como protagonistas en los cuentos al estar tipificado como maltrato animal.
No le dio tiempo a Dorothy a manifestar su pesar, ya que Wendy se le adelantó.
-¿Y Peter Pan? Porque él es tan protagonista como yo; incluso más que yo, al ser quien da incluso el título a nuestro cuento.
-Me temo que tampoco va a poder ser -fue la respuesta del productor, al cual le costó trabajo reprimir una mueca-. Ahora se trata de la nueva ley de Moral Pública, y como tu amigo, justo es reconocerlo, no es precisamente un dechado de virtudes infantiles, ha sido censurado; aunque siempre existiría la posibilidad de remodelar su personalidad para adaptarla a los nuevos cánones.
Iba a responder Wendy que, de hacerse así, el nuevo Peter Pan ya no sería Peter Pan, sino una caricatura grotesca suya, cuando a su vez la interrumpió Alicia. A ella en realidad le importaban un pimiento sus compañeros de reparto, a los que en general despreciaba al considerarlos unos estúpidos, aborreciendo especialmente a algunos de ellos como el cargante Conejo Blanco o el exasperante Sombrerero Loco. Pero más perspicaz que sus compañeras, fue directamente al grano de lo que le interesaba.
-A jugar por lo que acaba de decir entiendo que, pese a la modernización y a los recortes de plantilla, nosotras tres seguiremos protagonizando nuestros propios cuentos; al fin y al cabo estoy tan acostumbrada a las innumerables versiones de los textos originales del mío, algunas realmente infames, que una variante más tampoco me va a preocupar.
-En realidad la modernización que pretenden aplicar los japoneses no se queda ahí -el productor hubiera deseado poder esconderse bajo la mesa-. Su idea no es realizar versiones nuevas de vuestros cuentos, sino refundirlos en uno solo tomando elementos de los tres, por supuesto bajo un enfoque narrativo más actual conforme a sus particulares criterios.
Ya lo había dicho todo... o casi todo, por lo cual esperó ansioso y preocupado la previsible reacción de sus subordinadas, que no tardó en llegar. Y fue la cargante Dorothy la que rompió de nuevo el fuego.
-¿Cómo se titularía? ¿Algo así como Alicia en el maravilloso país de Nunca Jamás-Oz?
Ignorando la sorna de la pregunta, así como la pulla a su compañera y rival, el productor explicó:
-Todavía no se sabe nada del texto definitivo del cuento, ni mucho menos del título, ya que los guionistas, por supuesto japoneses, a los que se les ha encargado su redacción apenas han empezado a esbozarlo. Así pues, sé tan poco de ello como vosotras.
Alicia, pese a haber notado la pulla, más perspicaz que sus compañeras prefirió coger al toro por los cuernos recurriendo a su vez al sarcasmo.
-Si los tres cuentos van a ser reducidos a uno solo, pero se van a mantener nuestros personajes, ¿formaremos las tres un equipo al estilo de Las tres mosqueteras? Aunque bien pensado, para completarlo necesitaríamos un trasunto femenino de DArtagnan...
-Eso sí puedo decíroslo -aunque en realidad hubiera preferido no hacerlo-; la idea es que haya una protagonista principal que estaría auxiliada por sus dos amigas, es decir, al estilo de Batman y Robin, Sherlock Holmes y Watson, Don Quijote y Sancho Panza... según dicen los japoneses, los chavales actuales prefieren esta jerarquización frente a una relación paritaria de igual a igual entre sus héroes.
Y anticipándose él esta vez a las protestas, añadió:
-Lo que tampoco está determinado todavía es cual de vosotras sería la protagonista alfa, ya que esto dependerá del guión que, como acabo de decir, todavía no está escrito. Una vez lo esté, las tres pasaréis por unas pruebas para elegir a la que mejor se adapte al nuevo personaje, aunque con independencia del resultado las tres conservareis vuestros nombres y vuestras características personales. Al fin y al cabo, sois suficientemente conocidas y se trata de que el cuento resultante siga conservando su condición de clásico. Y eso es todo, chicas; os mantendré informadas, pero mientras tanto seguid trabajando en vuestros cuentos tradicionales; el cambio al nuevo sistema todavía llevará su tiempo.
Terminada la entrevista las tres se despidieron del productor y, una vez fuera de su despacho, hicieron lo mismo entre ellas deseándose mutuamente suerte en un disimulado ejercicio de hipocresía por triplicado, tras lo cual cada una de ellas se dirigió al estudio que le correspondía.
Algunos días más tarde la malvada madrastra de Blancanieves, marginada y olvidada desde hacía mucho tiempo, se sorprendió enormemente al recibir de forma prácticamente simultánea tres cartas con remites diferentes, en cada una de las cuales se le encargaban dos de sus famosas manzanas envenenadas.
Publicado el 15-6-2025