Viaje truncado
En la sofisticada sociedad galáctica la prosperidad general era la norma y el concepto de pobreza tan sólo conocido por los historiadores del pasado remoto. Cada ciudadano, por el simple hecho de serlo, disponía libremente de todo cuanto deseara para hacerle agradable la vida sin necesidad de estar sometido al yugo obligatorio del trabajo.
Sin embargo, aunque no existían clases económicas de ningún tipo ni tampoco estamentales o castas, el afán por significarse se las había ingeniado para marcar sutiles diferencias entre la gente bien y el común de los mortales. Éstas no se apoyaban en desigualdades de nivel adquisitivo, ni tampoco en el poder político o social, sino en lo que se podrían denominar pautas de comportamiento o, recurriendo a arcaicos símiles históricos, como dandismo o savoir faire, lo cual había acabado creando una seudoaristocracia de la elegancia y el refinamiento ya que no podía serlo de la nobleza o del poderío económico.
Gurb Zabulón era uno de los más significados integrantes de este exclusivo grupo, y también uno de los más solicitados tanto por los miembros de uno como del otro sexo, aunque siempre por motivos muy diferentes. Su posesión más querida, en una sociedad donde lo único que descollaba era la exclusividad, era el yate Beau Brummel, nombre que había tomado de un mítico personaje al que consideraba su lejano predecesor. Dotado con todos los avances técnicos conocidos para la navegación intergaláctica, así como de comodidades y lujos acordes con su orgulloso propietario, su dueño acostumbraba a utilizarlo para realizar con él frecuentes viajes ejerciendo de perfecto anfitrión y, en la mayor parte de los casos, en compañía de lo más selecto del sexo femenino conforme a sus exigentes criterios estéticos y de otros tipos.
En aquella ocasión llevaba a bordo a una muchacha a la que había prometido llevar a un rincón desconocido de la galaxia. Gurb sentía interés por los lugares vírgenes, aunque no con interés de explorador o de viajero sino simplemente impelido por su dandismo militante que le movía a llegar allá donde no hubiera llegado nadie. Por esta razón en sus viajes de placer evitaba las trilladas rutas del ecúmene atravesando el Límite, la convencional frontera que delimitaba el espacio habitado de la galaxia de las regiones, en muchos casos ignotas e inexploradas, a las que todavía no había llegado la civilización.
En ocasiones algunos de sus amigos le habían recomendado prudencia, puesto que fuera de las rutas cartografiadas corría el riesgo de sufrir un percance sin posibilidad alguna de pedir ayuda. Él se limitaba a esbozar una sonrisa explicando a su interlocutor que el Beau Brummel era el navío más seguro de la galaxia, y que ni siquiera los mejores patrulleros de la Policía Galáctica serían capaces de emularlo.
Puesto que a los ojos de Gurb su invitada lo merecía, en esta ocasión había decidido internarse en el Límite mucho más allá de lo que acostumbraba a hacer en busca de una lejana nebulosa de emisión que prometía ser espectacular vista más de cerca. El viaje sería largo, pero el Beau Brummel contaba con todo lo suficiente para hacer agradable la travesía y la compañía prometía serlo también.
Así pues, se adentró sin dudarlo en la región desconocida que se interponía entre ellos y la nebulosa. Salvo por su mayor duración todo parecía indicar que este viaje resultaría tan tranquilo y placentero como todos los anteriores, y en lo que a él atañía no tenía la menor prisa por terminarlo.
Para su desgracia, se equivocaba.
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INFORME DE LA PATRULLA DE
TRÁFICO ### (ILEGIBLE) EN
MISIÓN DE SERVICIO EN LA
GALACTOPISTA ### (ILEGIBLE)
Tras recibir aviso de que había ocurrido un accidente de tráfico nos dirigimos al ### $$$ (ilegible, presumiblemente se refiere a un punto concreto de la citada galactopista) donde encontramos detenido a un carguero modelo ### víctima del impacto contra un espécimen salvaje que había invadido la vía. El espécimen, procedente con toda probabilidad de la cercana reserva natural, logró salvar las barreras de seguridad por razones desconocidas y atravesaba la galactopista cuando se interpuso en el camino del carguero.
Fruto del impacto el espécimen quedó destrozado y los dos simbiontes orgánicos que transportaba en su interior sufrieron asimismo daños incompatibles con toda posibilidad de regeneración, por lo cual fueron retirados y enviados al laboratorio para su estudio ante la incapacidad de devolverlos a su entorno natural. El carguero, dada su robustez, no sufrió grandes desperfectos y pudo continuar su camino una vez despejada la vía y resueltos los trámites pertinentes.
Deseamos llamar la atención sobre el hecho de que si en lugar del carguero se hubiera tratado de un vehículo particular, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves teniéndose que lamentar lesiones, por lo cual recomendamos una vez más la conveniencia de extremar las medidas de precaución necesarias en forma de barreras infranqueables suficientes para evitar que estos accidentes puedan volver a repetirse, tanto en aras de la protección de la fauna salvaje como para preservar la seguridad de los usuarios de la galactopista.
Publicado el 7-8-2026