¡Positivo!
-Lo lamento, señor, ha dado positivo en el test -dijo el policía al cargo del control, en tono educado pero firme-. Me veo en la obligación de denunciarlo.
-¡Pero no puede ser! -se sorprendió el conductor-. ¡No puedo haber dado positivo!
-Ha rebasado el límite permitido por la ley -respondió el agente mostrándole la pantalla, donde aparecía una cantidad marcada en rojo-. Por poco, pero lo rebasa. Si lo desea, podemos realizar un test de comprobación en la furgoneta de atestados.
-No lo entiendo, tan sólo he bebido una lata de refresco hará un par de horas, cuando paré a repostar en la gasolinera; según tengo entendido no es suficiente para dar positivo.
-Así era, pero recientemente entró en vigor una ley que reduce a la mitad la cantidad máxima permitida de CO 2 por litro de aire espirado, por lo que trescientos treinta y tres mililitros de una bebida carbonatada son suficientes para dar positivo.
Superando su estupor, el conductor exclamó:
-¡Pues sí que se están poniendo pijoteros con las dichosas emisiones de CO2! ¡Dentro de poco nos controlarán hasta las flatulencias!
-Eso no depende de mí -zanjó el policía, mirando de reojo la cola de vehículos que se estaba formando-. ¿Acepta la denuncia?
Y ante el asentimiento tácito del sancionado añadió:
-En cualquier caso, yo le recomendaría que cuando tuviera que conducir tomara únicamente refrescos sin gas. Con éstos no hay peligro de rebasar el límite... por ahora -añadió al tiempo que le tendía la copia de la denuncia.
Publicado el 31-3-2025