Promesa de fidelidad
El juez miraba fijamente al detenido sin poder ocultar su irritación.
-A ver si lo he entendido bien -le espetó malhumorado-. Usted ha confesado que asesinó a su esposa sin razón aparente pero niega haber cometido ningún delito, por lo cual se declara inocente. ¿Acaso se está burlando de mí?
-No, señor juez, nada más lejos de mi intención -respondió el convicto con humildad, pero con firmeza-. Me limité a respetar mi promesa.
-¿Cuál promesa? -la irritación se trocó en estupor.
-La que hice el día de mi boda de ser fiel a mi mujer en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y amarla y respetarla hasta que la muerte nos separara. Y la cumplí hasta el último día. ¿Acaso hice algo mal?
Publicado el 31-3-2026